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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-10-2011

Occupy Wall Street, signos anunciadores de un nuevo bloque social?

Charles-Andr Udry
Viento Sur

Traduccin de Faustino Eguberri


El 17 de septiembre de 2011, en la onda de un llamamiento lanzado a finales de julio en la pgina Adbusters una pgina que indica su voluntad de cambiar la forma en que se difunde la informacin, sobre la que ejercen su poder las empresas y la forma en que las ideas se producen en nuestra sociedad- los primeros activistas daban el pistoletazo de salida al movimiento Occupy Wall Street (OWS) en Nueva York.

La polica de Nueva York no les dej plantar sus tiendas en medio del centro mundial de las finanzas. Lo hicieron en el Zucotti Park, situado bastante cerca del Ground Zero, en Lower Manhattan. La plaza ha sido rebautizada como Liberty Square, en referencia a Tahrir Square, en El Cairo.

Desde entonces, el movimiento se ha extendido a un gran nmero de ciudades a travs de los Estados Unidos; ms de 75 el 6 de octubre. Desde el comienzo de este mes, el apoyo de varias secciones de diferentes sindicatos y de diversas organizaciones de barrio (community groups) aada una dimensin inusitada a este movimiento social.

Reagrupa a diversas fracciones de la sociedad: desde las personas cuya casa ha sido embargada (pues no podan pagar intereses hipotecarios usureros), pasando por los y las estudiantes endeudados hasta el cuello y que deben renunciar a la prosecucin de sus estudios, hasta parados y mltiples marginados de una sociedad golpeada por la mayor crisis desde la Segunda Guerra Mundial. El movimiento tiende a ampliarse a sectores de asalariados del sector pblico e incluso del privado. Una tendencia que debe an confirmarse.

Dos consignas traducen el perfil del movimiento. La primera: Somos el 99%, implica que el 1% de la poblacin manda y saca el mayor beneficio de este sistema. Esta relacin entre el 99% y el 1% simboliza tambin la bipolarizacin fuertemente acentuada del reparto de la riqueza social producida en los Estados Unidos. La segunda: Los bancos han sido reflotados. Nosotros hemos sido vendidos. Dicho de otra forma, a su manera, es puesta en cuestin la poltica del gobierno y de los dueos de Wall Street la fraccin del capital financiero- que ejercen sobre las decisiones de la administracin Obama una influencia determinante.

The New York Times del 8 de octubre de 2011 consagraba un artculo suplementario al OWS. Estaba centrado en el papel de las redes sociales en su organizacin, lo que permite borrar su contenido social. Sin embargo, Jennifer Preston se vi obligada a dar cuenta de los debates en curso a escala de los Estados Unidos: de una parte, la cuestin del empleo, de la avaricia de las empresas y de los recortes presupuestarios, de la otra, los problemas ms cercanos a los que se enfrentan las poblaciones de diferentes ciudades.

Las brutales reacciones de la polica son tambin subrayadas. La polica de Nueva York no ha dudado en arrestar a 700 manifestantes, el 1 de octubre de 2011, cuando no bloqueaban, efectivamente, el puente de Brooklyn, contrariamente a lo que han afirmado los medios, a escala internacional.

OWS no cae del cielo Este movimiento y su dinmica no caen del cielo, en un pas en el que ms de 46 millones de personas viven por debajo de la lnea de pobreza. Las ltimas estadsticas sobre el empleo, la pobreza y una crisis de la que, de hecho, la economa capitalista estadounidense no ha salido jams desde 2008 lo indican. La tasa de paro sin contar los tiempos parciales impuestos con los salarios de miseria que les acompaan y las personas desmoralizadas que por tanto no buscan ya un empleo y estn excluidas de las estadsticas- se sita en un 9,1%. En septiembre de 2011, la distribucin del paro era la siguiente: 14 millones de parados y paradas registrados; 9,6 millones de tiempos parciales involuntarios, dicho de otra forma que buscan un empleo a tiempo completo y no lo encuentran; 2,6 millones que estn marginalmente en el mercado de trabajo, en el sentido de que no buscan activamente (en el momento de la encuesta) un empleo. Es decir un total de 25,8 millones. En cuanto al nmero de parados y paradas que lo son desde hace ms de seis meses, est casi al nivel pico alcanzado en la primavera de 2010, es decir el 44,6% en septiembre de 2011 (contra 45,6 en abril de 2010).

Sin embargo, la creacin de empleos est a la baja en el curso de los cinco ltimos meses de 2011. El paro va por tanto a subir en los meses que vienen; no solo bajo el efecto de la ralentizacin econmica, sino porque el crecimiento de la poblacin activa es superior a la creacin de empleos.

A esto se aaden, ya, las reducciones permanentes de empleos en el sector pblico, particularmente a escala de las municipalidades y de los estados fuertemente endeudados. Unos 34.000 empleos pblicos han sido suprimidos tan solo durante el mes de septiembre de 2011. La enseanza secundaria ha sido el principal objetivo de las reducciones de efectivos: enseantes, bibliotecarios, empleados administrativos, etc.

Heidi Shierholz del Economic Policy Institute efecta la suma de la disminucin de las y los asalariados de la enseanza secundaria desde 2008 (es decir, 278.000) y el aumento del nmero de enseantes que habra exigido el aumento del nmero de jvenes que deberan ser escolarizados: 48.000. Dicho de otra forma, el foso contable entre la necesidad de enseantes y el efectivo presente puede estimarse en 326.00 en lo que se refiere al sector pblico de la educacin.

Sin embargo, entre 2008 y 2010, el nmero de nios que viven en la pobreza ha crecido en al menos 2,3 millones. Son precisamente esos jvenes los que tendran necesidad de un encuadramiento escolar ms slido y con ms medios. Uno ms de los numerosos compromisos que la Administracin de Obama no ha respetado.

Solo estos hechos explican, seguro, el compromiso de los enseantes, de sus sindicatos o de la Coalition for Public Education con los diversos movimientos OWS en las ciudades.

Esto tanto ms cuanto que la revuelta social en Madison (Wisconsin) contra la poltica brutal de austeridad del gobernador Scott Walker ha marcado las conciencias de un sector de la poblacin, por sus objetivos, sus modalidades de accin y la convergencia social que concretaba. En Madison, la accin y las iniciativas de los enseantes han sido determinantes.

Encuentros que cambian Algunos reportajes sobre las diversas manifestaciones permiten captar una parte del estado de espritu de sus participantes. As, el 5 de octubre, en Nueva York, un asalariado de FedEx (la firma transnacional de logstica) que se manifestaba con su uniforme de trabajo, confiaba a un periodista: Intentan siempre echarnos ms trabajo a la espalda. Efectuamos 40 entregas, quieren 50. Si hacemos 50, querrn 60. No hay sindicato en su empresa. Confa: Jams he participado en una manifestacin, es la primera vez para m. A su lado se encontraban algunos miles de estudiantes de la New York University, de la Columbia University y de la New School.

Tomando la palabra en esta ocasin, Bob Master del Communications Workers of America (uno de los dos sindicatos de asalariados y asalariadas de los medios de comunicacin), declar: Mirad a vuestro alrededor. La democracia se parece a esto. Occupy Wall Street capta el espritu de nuestro tiempo. Aqu, es Madison. Aqu, es El Cairo. Aqu, es Tnez. Occupy Wall Street ha iniciado un movimiento del que formamos parte en todo el mundo.

Ms all del nfasis retrico, Master seala un rasgo de este movimiento que algunos queran, a sus comienzos, reducir a una expresin mimtica por parte de algunos indignados que seguan la moda. En efecto, como movimientos sociales que hunden sus races en una sociedad conmocionada, OWS se ha convertido de forma embrionaria- en el punto de encuentro y de reconocimiento mutuos de personas marcadas por un aislamiento social acentuado en esta fase del capitalismo. En el clima ambiente, ha imantado a organizaciones sociales ms tradicionales, ms de una vez sorprendidas.

A partir de ah, para quienes han hecho estos ltimos aos la experiencia de las enormes dificultades para realizar luchas de resistencia social coronadas de xito, siquiera parciales, este movimiento tiende a despejar el horizonte o, al menos, a revelar recursos que yacen en la llamada sociedad civil.

Danny Lucia, en la publicacin de la ISO (International Socialist Organization), seala que los participantes en la marcha del 5 de octubre en Nueva York a diferencia de las manifestaciones tradicionales organizadas por los sindicatos- se mezclaban, discutan sobre su propia situacin, no desfilaban en su cortejo sindical. Y, al acabar la marcha, no se dispersaban inmediatamente para volver a su casa. Debatan entre ellos, escuchaban la intervencin del cineasta Michael Moore o examinaban los libros donados a la biblioteca de la libertad.

Hay sin embargo que subrayar la importante participacin, ese da, de las enfermeras y cuidadores, miembros del National Nurses United. En efecto, los ataques contra el sector de la salud pblica estn a la altura de los que se producen contra la educacin. Lo que explica esta participacin organizada.

Los rasgos de un programa social perturbador La diferencia entre el movimiento calificado de Global Justice de finales de los aos 1990 que se centraba en temas ligados a la puesta en cuestin de las polticas de la OMC (Organizacin Mundial del Comercio) as como del FMI y del Banco Mundial- y el OWS remite a la diferencia de la situacin econmica. La desolacin social no tiene comparacin. Adems, el ataque del 11 de septiembre de 2001 haba ofrecido, en bandeja, un arma a la administracin Bush: forjar una unidad nacional y un alineamiento de los sindicatos que tena contornos propios de los del perodo de la guerra fra.

De donde, en el contexto actual, se refuerza la exigencia para OWS, a fin de aumentar su audiencia y su capacidad para estimular la emergencia de un nuevo bloque social, de ocupar conjuntamente como sugieren, en sus acciones y sus propuestas, los sindicalistas activos, de combate. El movimiento si se examinan sus diferentes expresiones en decenas de ciudades- puede tender a hacer converger reivindicaciones sobre la creacin de empleos y contra los recortes en el sector pblico con los temas que estructuran la declaracin inicial que afirma que la verdadera democracia no puede ser alcanzada cuando el proceso (democrtico) est sometido al poder econmico.

En la lista de las constataciones efectuadas el 20 de septiembre de 2011 por la asamblea de Nueva York se encuentran, de hecho, los elementos de un programa social de envergadura: han cogido nuestras casas por medio de embargos ilegales, aunque sin estar en posesin del prstamo hipotecario inicial (mecanismos propios de las subprimes); han reflotado los bancos de forma completamente impune sacando de las rentas arrancadas a los contribuyentes, cuando los dirigentes se conceden bonus exorbitantes; han profundizado la desigualdad y las discriminaciones en el lugar de trabajo, sobre la base de la edad, del color de la piel, del sexo o de la orientacin sexual; han intentado sin cesar quitar a los y las asalariadas el derecho de negociar por un mejor salario o condiciones de trabajo ms seguras; han tomado como rehenes a decenas de miles e estudiantes por medio de deudas de decenas de miles de dlares para pagar sus estudios, estudios que constituyen un derecho de la persona humana; sistemticamente han subcontratado el trabajo y utilizado esta subcontratacin como palanca para reducir el salario y la cobertura social de la salud.

La lista contina, abordando tanto cuestiones referidas a la crisis ecolgica como las que se refieren a la poltica de los medios dominantes, las de las firmas farmacuticas o a la utilizacin de la fuerza de trabajo de los emigrantes. En un artculo reproducido por Socialist Project (6 de octubre de 2011), Pham Binh cuenta las declaraciones de un participante en una de las manifestaciones: Mark Purcell ha viajado desde el centro de Pensilvania para participar en la OWS y afirma que quiere integrarse en toda ocupacin que se organizara en Filadelfia. Mark cuenta que comprendi que el sistema estaba completamente podrido cuando trabaj en un depsito de mercancas en Allentown (Pensilvania) como obrero eventual. Afirmaba que las empresas se aprovechaban de los emigrantes sin papeles en la medida en que no disponan de ningn derecho en el plano legal o de ninguna proteccin. En el momento en que se quej de sus condiciones de trabajo, la empresa para la que trabajaba le indic que tena que dirigirse a la agencia de trabajo temporal y sta le despidi. Estaba furioso de que esas empresas subcontraten el trabajo a esas agencias y utilicen esto para esquivar sus responsabilidades en lo que concierne a las condiciones de trabajo.

Ocupar conjuntamente Las informaciones sobre el movimiento OWS se multiplican. Algunos aspectos merecen sin embargo ser puestos de relieve en la medida en que podran indicar los elementos de un proceso social nuevo.

As, en Nueva York, Jenny Brown y Mischa Gaus informaban en el boletn Labor Notes del 6 de octubre de 2011: En Nueva York (el 5 de octubre) las banderas, las pancartas, las gorras y las camisetas indicaban la presencia de trabajadores de trenes y autobuses, del metro y de los empleados de la administracin universitaria, msicos, empleados y empleadas de los grandes almacenes, enseantes y asalariados del sector de la salud. Pero una mayora de los manifestantes parecan no ser miembros de ningn sindicato.

Sin embargo, fue la ocasin para militantes sindicalistas de recordar que ciertas consignas muy justas como: Han reflotado los bancos; nos han vendido- hacan eco a luchas obreras, como la realizada contra el cierre de la empresa Republic Windows and Doors, en 2008 en Chicago; o tambin la de los asalariados y asalariadas del sector de la telefona fija de la imponente firma Verizon.

Estos combates y sus fracasos pueden alimentar numerosas reflexiones e inscribir las acciones diversas y creativas- del OWS en una historia poltica y social. Pasado y presente se entrelazan para dibujar, quiz, el futuro.

A partir de ah, el apoyo del Local 100 del New York Transport Workers es de una gran importancia, a la luz del impacto de la huelga realizada en 2005. Marvin Holland, responsable de la actividad en los barrios de este sindicato que representa en Nueva York a 38.000 chferes de autobs y de tren-, declara: Apoyamos Occupy Wall Street porque estamos de acuerdo al 99% con lo que sus participantes dicen. Tienen al 100% razn en que los bancos estn en el origen del problema. Tenemos miembros del TWU (Transport Union Workers), Local 100, presentes aqu desde el primer da. En el fondo surge una idea fuerza: Ocupemos conjuntamente.

El presidente del TWU, Local 100, John Samuelson, en una entrevista dada en una cadena de televisin explica: Hay un clima de desesperanza, creo, entre los trabajadores y las familias de trabajadores en este pas; lo que la gente del gobierno no ha comprendido. Hay muchos millonarios en el Congreso que no tienen ninguna idea de lo que significa alimentar a un nio o pagar una matrcula o los intereses de un prstamo hipotecario. Hay mucha gente en el gobierno que ya no tiene contacto con el mundo real. Estas protestas han puesto a la luz la disparidad de la riqueza en los Estados Unidos tal como se ha desarrollado durante los ltimos decenios. Pienso que una de las grandes ventajas ligadas al hecho de que el movimiento obrero organizado entre en este combate puede residir en su capacidad de articular este mensaje en nombre de las familias de asalariados, estn o no sindicados sus miembros. Se puede esperar, en la medida de que la presencia sindical no busque borrar el aspecto plural del movimiento.

Esta presencia de los activistas, de los militantes sindicales y de la izquierda poltica organizada se encuentra en las principales ciudades, en grados diversos. As, en Los ngeles, donde la ocupacin se ha organizado ante el edificio municipal, miembros del SEIU (Service Employees International Union), Local 1021, se han sumado muy rpidamente al OWS. Este sindicato es uno de los pocos que se refuerzan en los Estados Unidos.

Frente a la crisis financiera y a los embargos de casas, la consigna de Hacer pagar a los bancos se ha convertido en un punto de convergencia. El 6 de octubre se produjo la unin con la Alliance of Californians for Community Empowerment (ACCE) que expresa una real actividad a escala de los barrios para la defensa de la vivienda, de la salud o de la educacin. Este tipo de lazos se manifiesta en numerosas ciudades. Lo que suscita discusiones sobre las modalidades de organizacin del movimiento a fin de asegurar la presencia, en asambleas, de asalariados y asalariadas que tienen un empleo y una organizacin de su vida cotidiana que difiere de una fraccin activa y militante del OWS.

La emergencia de este movimiento puede dejar entrever un desplazamiento, incluso an muy limitado, de las lneas del plano poltico. Dicho de otra forma, la bipolarizacin Tea Party de un lado y, del otro, gobierno Obama con su cortejo de decepciones- podra verse turbada. Lo que aumentara las posibilidades para una intervencin social y poltica que se apoyara en un actor que no estara preso de este dilema sesgado.

Pero no vayamos demasiado rpidos. La capacidad de control y de canalizacin del Partido Demcrata, en particular a escala local, sigue siendo fuerte. Las declaraciones iniciales de Obama son un signo de ello.

Fuente: http://www.vientosur.info/articulosweb/noticia/?x=4412


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