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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-10-2011

Entre lo aparente y lo real
Encuentro entre dos mundos, o genocido americano?

Alejandro Torres Rivera
Rebelin


Eduardo Galeano en el Primer Tomo de su triloga La Memoria del Fuego: Los Nacimientos, cita el Diario del Descubrimiento de Cristbal Coln, anotado por Manuel Alvar (1976), para recrear aquel primer momento del encuentro del Gran Navegante con las civilizaciones originarias de las tierras a las cuales lleg aquel 12 de octubre de 1492. As Galeano describe aquel momento:

Cae de rodillas, llora, besa el suelo. Avanza, tambalendose porque lleva ms de un mes durmiendo poco o nada, y a golpes de espada derriba unos ramajes.

Despus, alza el estandarte. Hincado, ojos al cielo, pronuncia tres veces los nombres de Isabel y Fernando. A su lado, el escribano Rodrigo de Escobedo, hombre de letra lenta, levanta el acta.

Todo pertenece, desde hoy, a esos reyes lejanos: el mar de corales, las arenas, las rocas verdsimas de musgo, los bosques, los papagayos y estos hombres de piel de laurel que no conocen todava la ropa, la culpa ni el dinero y que contemplan, aturdidos, la escena.

As comenz la historia de la conquista espaola de las tierras americanas. Sera as el comienzo del genocidio americano.

En el ao 1988 se desarroll en Mxico un interesante debate en anticipo a lo que seran las festividades del llamado Quinto Centenario. En Espaa gobernaba como hoy el Partido Obrero Socialista Espaol bajo la presidencia de Felipe Gonzlez en momentos en que Espaa intentaba entrar en el Mercado Comn Europeo dentro del marco de la conmemoracin de la fecha.

En aquel momento del siglo XV, Espaa acababa recin de expulsar a los musulmanes de sus tierras terminando la llamada Reconquista, ms de siete siglos despus del inicio de la ocupacin musulmana de sus reinos. Igualmente, la unificacin catlica consumada, haba abierto las puertas a la expulsin del suelo espaol a todo aquel o aquella que no profesara la religin oficial del Reino, la catlica, conllevando tal medida la expulsin de los espaoles que profesaban la fe juda. As las cosas, la Espaa que hoy conocemos, alcanzaba su unificacin territorial, religiosa y poltica. El proyecto de exploracin de nuevas rutas comerciales, que fue la propuesta sometida por Coln a los Reyes Catlicos, no buscaba sino una nueva ruta, ms corta, para Espaa acceder a los mercados asiticos y sus materias primas. El encuentro de aquellas tierras no esperadas por Coln en su viaje y las cuales se interponan en un pretendido viaje hacia India, supuso el reclamo de las mismas para la Corona Espaola y para el beneficio de los nuevos conquistadores.

El debate desarrollado en Mxico de cara a las la fecha del Quinto Centenario, como lo refleja el ensayo escrito por Enrique Dussel, titulado 1492: Diversas posiciones ideolgicas (1991), abri profundas heridas en los debates desarrollados por muchos de sus interlocutores. Entre las posiciones ms discutidas se encuentran: (1) No fue un Descubrimiento porque no hubo como tal un invento; lo que hoy es Amrica ya estaba all como estaba all su poblacin, su cultura y sus instituciones; (2) No debe hablarse de Conquista, ya que el concepto deriva del entendimiento de los efectos de la llegada de los espaoles a estas tierras como una prolongacin de la Reconquista iniciada en Covadonga en el ao 718 y no culminada sino hasta la expulsin de los musulmanes y judos a finales del Siglo 15; (3) No puede hablarse de evangelizacin, sino ms bien del transculturacin o inculturacin, ya que la funcin jugada por el cristianismo fue la sobreimposicin de una visin cultural muy particular sobre las religiones que profesaban los habitantes de los territorios reclamados por los europeos; (4) No puede hablarse de encuentro entre dos culturas, cuando la cultura europeo-ibrica tronch las culturas autctonas, que subsistieron mimetizadas en elementos dispersos de cultura, que pronto sobreviviran en el folklore, en la cultura popular dominada- y en extincin, si no se produce una revolucin popular

Quizs por eso, se habla de que la aventura iniciada por Cristbal Coln no tuvo mucho de aventura sino de proyecto imperial. Se trata de un proyecto afn con la poca de la acumulacin originaria del capital y desarrollo del mercantilismo donde algunos estados polticos que haban llegado antes en su desarrollo econmico a dicha etapa precapitalista, forcejeaban por posiciones de dominacin dentro de las fronteras de los estados feudales europeos. As las cosas, supuso la competencia entre varias naciones europeas por el control de nuevos regiones o mercados comerciales de donde extraer aquellas materias primas para las guerras y conflictos europeos en el proceso del desmantelamiento del feudalismo y el avance del capitalismo como modo de produccin fundamental dentro de la definicin de nuevas fronteras nacionales.

Desde el llamado hecho por el gobierno del Estado espaol previo a 1992 a que las distintas naciones latinoamericanas se sumaran en un convocatoria para la celebracin del Quinto Centenario del Descubrimiento de Amrica; pasando por las celebraciones oficiales de sus gobiernos integrados con algunas excepciones por representantes de las clases oligarcas que an hoy, luego de ms de cinco siglos desde aquel 1492 siguen excluyendo de sus gobiernos y derechos a los descendientes de aquellas poblaciones originarias; el reclamo de millones de personas en el Hemisferio americano es que no hay nada que conmemorar que no sea el recuerdo de millones de antepasados humillados, maltratados, explotados, asesinados, torturados, despojados de sus tierras, culturas, esperanzas y anhelos.

Ms que un encuentro entre culturas, el inicio de la evangelizacin en estas tierras o el encuentro entre dos mundos, se trata del comienzo de un proceso sistemtico de colonizacin que supuso la imposicin a sangre y fuego de las culturas europeas sobre aquellas que existan en este Hemisferio. Se trata de un proceso de dominacin imperial que en su implantacin por parte de Espaa, propiciara, a travs de la institucin de la esclavitud, la interaccin e integracin de las poblaciones originarias y europeas con millones de esclavos trados desde frica, formando as un arcoris de culturas y razas que hoy buscan y encuentran un asidero comn en el denominador comn de pueblos latinoamericanos.

A pesar de lo anterior, como indicramos hace ya ms de una dcada y media al referirnos a otra fecha anloga, aquella que marca la llegada de los espaoles a Puerto Rico el 19 de noviembre de 1993, el 12 de octubre en el calendario de cada ao, nos proporciona una oportunidad para desde dicha fecha, lograr que los puertorriqueos(as) afirmemos nuestra nacionalidad hoy definida y constituida desde el producto neto que forja la historia.

En una entrevista hecha a Fidel Castro por el Comandante de la Revolucin Sandinista, Toms Borge, en el libro titulado En un grano de maz (1992), el dirigente cubano indica: la conmemoracin del Quinto Centenario puede resultar til en la medida en que pueda servir para destacar, entre todos los pases latinoamericanos, los valores comunes de nuestra cultura, de nuestra historia, de nuestra tica, de nuestras tradiciones, de nuestras costumbres. Todo lo que contribuya a resaltar esos valores compartidos se convierte de hecho en un escudo protector que nos defiende de los que nos amenazan.

Con un mismo sentido, entonces, se expres la Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Mench, cuando indicaba que a esa fecha haba que imprimirle un contexto distinto que permitiera convertir la misma en una expresin de los pueblos, sobre todo en una expresin de lucha y resistencia. En su caso particular como guatemalteca, indicaba, se trata de luchar por lograr el reconocimiento de los derechos de los pueblos indgenas a su propia existencia; lo que en nuestro caso particular como puertorriqueos(as), podra traducirse en la reafirmacin de nuestra identidad nacional como pueblo.

En nuestro caso particular como nacin caribea y latinoamericana, la dominacin colonial ha supuesto, adems, las consecuencias de una nueva invasin efectuada en 1898 por otra potencia imperial, esta vez no europea, pero que a su vez ha supuesto nuestra integracin por ms de un siglo con otra cultura, otra lengua y otras costumbres como es la estadounidense. En ese sentido podramos hablar en Puerto Rico de dos invasiones, dos encuentros de culturas.

Valoramos las aportaciones que la herencia espaola ha dado al proceso de formacin de la nacin puertorriquea, como valoramos las aportaciones de la herencia de la cultura originaria que encontraron los espaoles a su llegada a Puerto Rico y valoramos tambin las aportaciones hechas en ese proceso de formacin de la identidad nacional puertorriquea, las aportaciones hechas por los hombres y mujeres arrancados como esclavos desde el continente africano y el conjunto de culturas correspondientes a sus pueblos de origen. En todo caso, como dijera el poeta cialeo Juan Antonio Corretjer, del conjunto de esas manos indias, negras y blancas sali a patria conocida y saldr algn da, en conjunto con otras manos que hoy maana se suman en el proceso de formacin de una nacionalidad, la nueva patria liberada.



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