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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-10-2011

Apologistas del genocidio de los pueblos originarios atacan a historiadores dignos
Ahora atacan los Grondona

Osvaldo Bayer
Red Latina sin Fronteras


Como era de esperar, despus del ataque de los Martnez de Hoz que nos iniciaron juicio, ahora nos atacan los Grondona. Los primeros por "agraviar a la familia", los segundos, por tratar de bajar del pedestal al genocida general Julio Argentino Roca quien, para ellos, es un signo irrefutable de virilidad, de talento liberal positivista y guardin del orden y de las fortunas de los que las merecen. Dice Mariano Grondona en La Nacin del 2 de octubre, en una nota titulada "La demonizacin de Roca y el olvido de Sarmiento": "El escritor Osvaldo Bayer ha propuesto retirar la estatua de Roca de la ciudad de Buenos Aires porque en su opinin fue el Hitler argentino'".

Le solicito a Mariano Grondona que presente prueba de ello, que cite el lugar donde dice que yo sostengo eso. Fue muy distinto. Ante los que sostienen lo siguiente y ante las pruebas histricas: "Est bien, Roca habr matado a unos miles de indios y a otros miles los esclaviz mandndolos a la isla Martn Garca a construir fortificaciones, o a Tucumn a trabajar el azcar, pero fue quien dio impulso a los ferrocarriles, aprob la ley 1420 e hizo obras que todava se pueden ver". Y yo les contest: es el mismo argumento fuera de toda tica que sostienen los historiadores nazis: "Est bien, Hitler habr matado a dos millones o seis millones de judos, pero elimin la desocupacin en Alemania de diez millones de personas sin trabajo, cre colonias de vacaciones para madres solteras y lugares de recreo para los nios". Fjese el lector lo que sostiene Flix Luna -a quien Grondona en su nota califica de "verdadero historiador" en "su esplndida biografa de Roca" en su libro Soy Roca-. Aqu va la cita: "Roca encarn el progreso, insert a la Argentina en el mundo, me puse en su piel para entender lo que implicaba exterminar a unos pocos cientos de indios para poder gobernar. Hay que considerar el contexto de aquella poca en que se viva una atmsfera darwinista que marcaba la supervivencia del ms fuerte y la superioridad de la raza blanca. Con errores, con abusos, con costos, hizo la Argentina que hoy disfrutamos: los parques, los edificios, el palacio de Obras Sanitarias, el de Tribunales, la Casa de Gobierno". Hasta ah Flix Luna, textual.

Es la misma argumentacin, justificar crmenes mostrando el plano bello de genocidios atroces. Con un grupo de historiadores hemos publicado el libro Historia de la crueldad argentina, que est sembrado de una documentacin fielmente legtima, donde demostramos el racismo inaceptable de Roca con respecto a los pueblos originarios, a travs de sus discursos y cartas, y el gran negociado que signific la denominada "conquista del desierto", donde se repartieron las tierras ocupadas por los pueblos originarios durante siglos, que fueron a parar a manos de miembros de la Sociedad Rural Argentina, la misma que hoy representa los intereses de los grandes hacendados. El mismo Roca acept una impresionante extensin de tierra regalada por el gobierno despus de su campaa de exterminio y fund la estancia La Larga, cercana a Guamin.

El cuadro que nos pinta Grondona de lo que fue el genocidio indgena es hasta idlico. Lea esto el lector (textual):

"... Roca, en vez de ser un despiadado genocida, pact la paz con casi todas las tribus invasoras". Si hasta parece una campaa "buclica" la de Roca. Al finalizar su campaa, dir Roca ante el Congreso: "La ola de brbaros que ha inundado por espacio de siglos las frtiles llanuras ha sido por fin destruida. El xito ms brillante acaba de coronar esta expedicin, dejando as libres para siempre del dominio del indio estos vastsimos territorios que se presentan ahora llenos de deslumbradoras promesas al inmigrante y al capital extranjero". Haba triunfado el pedido que la Sociedad Rural haba solicitado al gobierno nacional, ya en 1870, instando a la represin de los "indios salvajes" con la firma de Martnez de Hoz, Amado, Leloir, Temperley, Atucha, Ramos Meja, Llavallol, Unzu, Miguens, Terrero, Arana, Casares, Seorans, Martn y Omar, Real de Aza. Apellidos bien conocidos.

A Grondona lo invitara a leer su propio diario, La Nacin, cuando transcribe una crnica llamada "Sesenta indios fusilados", del 16 de noviembre de 1878 y el editorial "Impunidad", del 17 de noviembre del mismo ao, donde queda clara la crueldad y el crimen que se cometa con los prisioneros que se tomaban. Todo esto est en el profundo trabajo de Diana Lenton en "Cuestin de indios", publicado en el libro Historia de la crueldad argentina. Y sobre la falta absoluta de tica y de respeto por los derechos humanos alcanza slo con leer la nota del diario El Nacional, del 31-12-1878, titulada "Entrega de indios": "Los mircoles y los viernes se efectuar la entrega de indios y chinas a las familias de esta ciudad por medio de la Sociedad de Beneficencia". Y el mismo diario trae esta crnica que verdaderamente da vergenza: "Llegan los indios prisioneros con sus familias. La desesperacin, el llanto no cesa. Se les quitan a las madres indias sus hijos para en su presencia regalarlos a pesar de los gritos, los alaridos y las splicas que hincadas y con los brazos al cielo dirigen las mujeres indias. En aquel marco humano, unos se tapan la cara, otros miran resignadamente al suelo, la madre india aprieta contra el seno al hijo de sus entraas, el padre indio se cruza por delante para defender a su familia de los avances de la civilizacin". Roca, occidental y cristiano.

Grondona, en su nota, nos sigue describiendo todo como si Roca hubiera sido un enviado celestial. Escribe: "En 1877 haba un consenso prcticamente unnime por librar a los colonos del flagelo del maln, y Roca lo instrument no slo con solvencia militar, sino tambin con mesura poltica reduciendo su accin militar a batir en combate a los pocos miles de lanzas que, pese a sus ofertas de paz, lo desafiaban". Todo un caballero este Roca, mesurado.

S, Roca y Avellaneda restablecen de hecho la esclavitud en la Argentina, la cual haba sido eliminada por los patriotas de Mayo en 1813. Claro, total eran indios y sus mujeres slo "chinas", como aparece en los comunicados oficiales.

Grondona trata de llevar el tema al clima poltico actual sealando que nosotros queremos poner a Kirchner como monumento en vez de Roca, all en la Diagonal Sur. Nada de eso. Desde hace una dcada un conjunto de historiadores y socilogos -acompaados por un autntico pueblo- estamos pidiendo que en vez del genocida se ponga all la figura de la mujer de los pueblos originarios. Porque en su cuerpo se cre el mestizo, el criollo, nuestro soldado de la Independencia, y cmo sufri esa mujer cuando le quitaron a sus hijos para enviarlos a las familias de "bien" como "mandaderos" y a ellas como sirvientas. Un anticipo de lo que hicieron los militares de Videla, con el robo de nios a las prisioneras.

Puede haber tal vez en Santa Cruz algunos que pidan eso del monumento a Kirchner, pero yo soy partidario de que a las figuras pblicas hay que darles un plazo de cincuenta aos despus de su muerte antes de entronizarlos, para que sean las prximas generaciones las que dictaminen si su obra merece el bronce.

El que en ese sentido bate el tambor de la oposicin, el tambin grondoniano Luis Alberto Romero, y desde las pginas de La Nacin, esta vez desde la primera plana, se larg en el ttulo "Bajen a Roca, alcen a Nstor". Claro, ya es llevar un tema histrico, y meter a quienes no quieren el bronce para un genocida, en un apriete de la poltica actual, o hacer creer que la discusin de si Roca fue un genocida o no es meterla en la cocina de la politiquera del momento, poco antes de las elecciones. As escribe Romero algo que no condice con la verdad: "Esta suerte de beatificacin de Kirchner se une ahora con la execracin de Roca". No, no es as. Como decimos. Hace una dcada comenzamos junto al monumento a Roca a leer documentos histricos sobre el genocidio de nuestros pueblos originarios y la actuacin de Roca. Y sostenamos y sostenemos que ese monumento es un insulto a la mayora del pueblo argentino que tiene algo o mucho de sangre de los pueblos originarios. Lemos principalmente sus expresiones racistas y cmo llev a cabo el genocidio, en contraposicin de grandes libertadores como Mariano Moreno, Juan Jos Castelli, Juan Bautista Alberdi y muchos ms. No lo hicimos ni para ganar votos electorales ni cargos en la administracin pblica. Lo hicimos para que en nuestro pas, por fin, se tenga como principio en la Historia y la Poltica, la palabra Etica.

Al final de su amplsima nota a todo trapo con caricaturas de Roca y el matrimonio Kirchner, Romero de alguna manera reconoce el infame crimen de Roca con unas disculpas no muy claras. Dice: "En cuanto a los pueblos originarios ciertamente hoy no aprobaramos la manera como los trat Roca...". No, diga el seor Romero: cmo los mat o esclaviz Roca". Porque esa es la verdad.

Mientras tanto, el ms grande monumento de Buenos Aires sigue siendo el del genocida Roca. Y eso que fue creado por un gobierno no democrtico: el de la Dcada Infame, de Justo-Roca, s, siendo vicepresidente el hijo de Roca, Julio Argentino Roca (h). El gobierno del fraude patritico. Y fue inaugurado por Castillo en 1940. Hasta eso. Pero nadie se atreve a tocarlo. Y sigue la represin contra nuestros pueblos originarios, vase Jujuy y Formosa. Sepamos reaccionar. La historia no justifica ningn crimen. Pueden pasar dcadas, o siglos, pero finalmente siempre triunfa la Etica.

Fuente original: http://red-latina-sin-fronteras.lacoctelera.net/post/2011/10/16/argentina-apologistas-del-genocidio-los-pueblos-originarios



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