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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-10-2011

Parece una broma pero no lo es
El gobierno colombiano y la funcin del chiste

Carlos Alberto Ruiz Socha
Rebelin


El diario ms importante de Colombia (eltiempo.com) al finalizar el da de hoy, mircoles 19 de octubre de 2011, da cuenta de dos hechos. El primero: la muerte de una octogenaria humorista, conocida por sus chistes verdes. El despliegue noticioso es inmediato en ese como en otros peridicos y portales. El segundo suceso tiene idntico recorrido. Junto al deceso de la humorista, tiene destacado lugar meditico la explosin de un chiste, de otro autor. Sobre esto se lee: Gestiones de Colombia para reanudar proceso de paz en Oriente Medio: El presidente Santos llam a Abbas al tiempo que la canciller Holgun se reuni con Netanyahu. Hablaron, se nos dice, sobre las perspectivas de reanudacin del proceso de paz, en Oriente Medio.

El derechista diario El Tiempo nos recuerda qu pas hace una semana: El pasado 11 de octubre, el lder palestino efectu una visita a Bogot para tratar de convencer a Santos de que le de su apoyo, pero el mandatario colombiano mantuvo invariable su postura, alineada con la israel y la estadounidense, dos de sus aliados en la arena internacional. El presidente colombiano expres, no obstante, su intencin de llevar a cabo una "discreta" tarea mediadora de su pas para alcanzar la paz en Oriente Medio, lo que podra explicar la visita no anunciada de la canciller.

El pas de la mayor industria paramilitar del mundo; el gobierno de continuidad de la cadena y estrategia de crmenes de lesa humanidad que arroja miles de personas desaparecidas forzadas, asesinadas, torturadas, desplazadas y perseguidas; el poder poltico que ha decidido intervenciones militares, policivas y de inteligencia en otros pases, contra normas del derecho internacional ms elemental; la misma estructura que por dcadas ha instaurado y fortalecido un sistema de impunidad para encubrir acciones del terrorismo de Estado y guerra sucia, y que ahora mismo disea una nueva fase de inmunidad de sus responsables, se ofrece a mediar en una guerra de la que ha aprendido.

Para nadie es un secreto los vnculos entre los regmenes de Israel y Colombia, patente en flujos de armamento de diverso tipo, asistencia militar directa, traspaso de inteligencia, intercambio de lecciones aprendidas en contrainsurgencia y mercenarismo. En el mbito de los foros internacionales se ha consagrado reiteradamente tal alianza.

Antes de tan atrevida tarea de cuo esquizoide, conviene que el presidente Santos aprenda algo del movimiento esperanzador de hace apenas unos das y hoy mismo, hace unas horas, en relacin con el canje de prisioneros. No se nos escapan evidentes razones de clculo, pero tambin el reconocimiento de una nueva situacin atravesada por gratos resultados prcticos de alcance humanitario y poltico en Palestina, anegada por tanto dolor como cruel es la ocupacin israel que resiste.

Santos sabe leer en ingls y en espaol. Sabe de un acuerdo de Israel con una organizacin que aparece en listas internacionales declarada como terrorista. Sabe que a cambio de un soldado israel capturado por Hamas, llamado Gilad Shalit, se pact liberar a 1.027 presos y presas polticas palestinas.

En gracia de discusin, es bueno que Santos se acerque a ese conflicto en Oriente Prximo para, al menos, ilustrarse de la teora de esta posibilidad. El mismo que propone mediar para hablar de paz a miles de kilmetros, en otro continente, niega un canje de prisioneros en Colombia, donde 18 militares y policas retenidos, incluso hace 13 aos, por la insurgencia, esperan ser liberados civilizadamente. El pas donde cerca de 8.000 presas y presos polticos estn padeciendo terribles condiciones en las crceles bajo mando vertical de Santos, ex ministro de Defensa, quien para su pas niega hoy posibilidades de dilogo para una salida poltica negociada.

El marketing poltico global que se ha impuesto recomienda esfuerzos a lderes en su proyeccin u ocultacin, como Tony Blair, delegado del Cuarteto (USA, UE, Rusia y ONU) para Oriente Prximo, a fin de despojarse del cinismo reconocido como una sombra y ganar alguna apariencia y pose de autoridad moral, cuando sta no se tiene pero puede cargarse, aunque no resista un postrero juicio histrico o un serio debate tico. Es la imagen que reproduce Santos. Sirve en el juego de las envolturas de depravaciones y vanidades, sin importar qu tan slida debe ser la fachada en difciles oficios como mediaciones en conflictos. Si hay espectadores idiotas hay aplausos ciegos.

Sabemos del papel del chiste que ya Freud identific estudiando su relacin con el inconsciente. Y con los sueos. Hay chistes claramente tendenciosos. Los hay que tienen un registro o huella de represin profunda. Expresan y liberan por lo tanto algo que nos constrie, que nos es conflictivo. Hay chistes que rayan como agresin a enemigos inalcanzables contra los que se descargan palabras cuando no se pueden descargar ms bombas. Son un arma. Y si produce placer para su poderoso autor y sus crculos, entre la tramoya de conflictos de incalculables sufrimientos humanos, quiz no estamos ante cualquier chistoso, sino ante la representacin de algo muy perverso. El chiste est hecho. Entre estelas de muertos. No precisamente de risa.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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