Portada :: N. Chomsky :: Artculos sobre el autor
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-10-2011

Marcos Aguinis refutando a Noam Chomsky
De la polmica con argumentos a la difamacin sin pruebas

Luis E. Sabini Fernndez
Rebelin


Marcos Aguinis encarna como pocos aquel personaje de Tikkanen, una suerte de Quino finlands, que afirmaba: Mi moral es tan buena que no se daa haga yo lo que hiciere.

Y por eso, infiero, se permite citar a Noam Chomsky sin mencionar fuente alguna.1

Con ese mtodo y su bagaje ideolgico habitual, que nos atrevemos a definir como filosofa panglossiana; que EE.UU. e Israel encarnan la democracia, es decir el gobierno del pueblo, que el imperialismo no existe (obviamente el imperialismo made in USA, pues descontamos que s acepta y condena la existencia de imperios menores como el otomano, el ruso, el nazi), Aguinis se despacha a gusto contra revolucionarios que se aprovechan de las libertades pblicas que les conceden los mismsimos regmenes denostados.

No es mi intencin defender los privilegios que muchos intelectuales occidentales gozan; mis preocupaciones van ms bien a defender derechos de muchos despojados de tales, tanto en Occidente como en cualquier sitio. Por lo dems, si quisiramos analizar tales privilegios, el seor Aguinis ocupara un lugar primordial, porque ha adoptado la condicin de ser ladero de poderes muy bien establecidos que ladra a crticos de esos mismos poderes. Es decir, un panglossiano perfecto.

Pero habiendo cado en mis manos la diatriba de Aguinis contra revolucionarios en democracia quiero llamar la atencin sobre la falta franca de honestidad intelectual, de la ms elemental, cuando el mencionado Aguinis critica a santos que no son de su devocin, como el citado Chomsky:

Como utopista de viejo estilo, Chomsky adhiri a Stalin y Mao cuando estos monstruos dilapidaban su poder carneando millones de personas.

La frasecilla de Aguinis prescinde de toda referencia, que suponemos supondr superflua, porque suponemos que supone que todos sabemos a qu se refiere. Sin embargo, nos gustara conocer la fuente, que revelara, una visin muy distinta que el regodeo en la carnicera que le atribuye, calumniosamente, Aguinis.

Ms abajo, se refiere a Chomsky como enceguecido por la promesa milenarista que haba desencadenado Marx y esperaba ver concretada con el duro modelo leninista. Otra vez, sera buensimo conocer la fuente de tan peculiar amoro chomskiano por Lenin. Pero esperaramos en vano; Aguinis no cita, construye, inventa, infama.

Luego Aguinis incursiona en los anlisis lingsticos de Chomsky y nos narra los intentos de Chomsky de establecer un paralelo entre sus hiptesis en esa rea del conocimiento humano el lenguaje y sus convicciones poltico-ideolgicas. Afirma as, suelto de cuerpo, como si supiera de lo que habla: Ninguna democracia quiere sacar a muchos pueblos de la oscuridad y la tirana, sino expoliarles sus riquezas. Eso suena delicioso y da gusto repetirlo. Que esa misma tcnica haya sido empleada por la URSS no entra en sus anlisis. [] Para qu Stalin y Mao generaron hambrunas y asesinaron a millones si su objetivo era imposible? No quisieron imponer algo que iba en contra de las herencias innatas? Sus pupilas slo se centran en el perverso estado democrtico liberal [].

Veamos siquiera un ejemplo que da por tierra con las invocaciones de MA.

Hablando del papel de los intelectuales en la configuracin del poder contemporneo, transnacional y mundializado, Chomsky contesta en una entrevista hace pocos aos: Para los intelectuales tcnicos, se trata de una concepcin muy atractiva: somos racionales, la gente capaz, y las decisiones y el gerenciamiento deberan estar en nuestras manos.

En realidad, he escrito varias veces que en algunos aspectos estn muy cerca del bolcheviquismo. Y en realidad, si uno los parangona, las afirmaciones de Robert McNamara y las de Vladimir Lenin son sorprendentemente similares. En ambos casos subyace una concepcin de una vanguardia de planificadores racionales a quienes tiene que dejrseles las manos libres, sin interferencias de quienes uno de ellos, Walter Lippman, llamaba marginales meteretes e ignorantes, es decir la poblacin, sencillamente, que se interpona en los designios.2

Qu tiene que ver este (y tantos otros textos) de Chomsky con las lucubraciones calumniosas del presuntamente impoluto Aguinis?

Que Chomsky haya centrado su crtica en los mecanismos de poder oculto y melifluo de la maquinaria de dominacin poltica, econmica, ideolgica del american way of life no lo hace necesariamente ciego ni indiferente a otros atropellos y opresiones. Aunque con lgica irrefutable haya concentrado sus trabajos en denunciar lo que tiene ms cerca, lo que mejor conoce. Aguinis no puede ni inteligir semejante actitud.

Pero nos parece entender por qu Aguinis se atreve a escribir lo que escribe: en primer lugar, en las trincheras ideolgicas que usa no le van a pedir solvencia intelectual; que, por ejemplo, las citas remitan a una fuenteY en segundo lugar, le consta que sus lectores jams han manchado ni sus almas ni sus globos oculares con la lectura de Chomsky.

Porque es difcil encontrar dos Chomskys ms dismiles que el de sus ensayos y libros, es decir el propio Chomsky, y el de Aguinis.

Desde su universo ideolgico, Aguinis afirma, no sin razn, que en algunos (odiosos) lugares, los lderes locales generan pobreza. Lo que nunca dice, ni ha dicho, ni por lo visto dir este paladn de la riqueza mal habida, del despojo y el destrozo planetario, es que la generacin local de pobreza, fenmeno que vemos permanentemente en el llamado Tercer Mundo, con lderes de la calaa de un Mubarak, un Abbas, un Karzai, un Lobo, un Somoza, proviene de centros imperiales, del dominio exgeno, que utiliza a tales strapas y virreyes para el enriquecimiento metropolitano y el hundimiento de las sociedades administradas por tales lderes.

No nos sorprende ni la nota, ni su mendacidad, ni desde donde fue difundida.

Luis E. Sabini Fernndez. Periodista, integrante del equipo docente de la Ctedra Libre de Derechos Humanos, Facultad de Filosofa y Letras, Universidad de Buenos Aires.

Notas:

1 Revolucionarios en democracia, La Nacin, Buenos Aires, 14/9/2011.

2 N. Chomsky entrevistado por Gabriel M. Schivone, Responsability and War Guilt. A Culture-Setting Intelligentsia. The responsibility of Intellectuals [s/f.] (mi traduccin).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter