Portada :: Argentina
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-10-2011

Entrevista a la historiadora Vera Carnovale en la presentacin de su libro "Los combatientes"
Cuestiono la idea de lastre ideolgico

Facundo Garca
Pgina 12


Lo que emerge a partir de la investigacin de Carnovale es el conjunto de valores que le dieron unidad a la expresin ms profunda que tuvo la guerrilla marxista en la Argentina. La historiadora repasa los temas de una obra que est dando mucho que hablar.

Para el PRT-ERP, el comportamiento individual estaba atado al mandato poltico. Hay militantes que cuentan que se hacan anlisis clasistas hasta de la forma en que cebabas el mate. Y efectivamente si se tiene el cuidado de no caer en banalizaciones lo que emerge a partir de la investigacin que hizo Vera Carnovale en Los combatientes (Siglo XXI) es el conjunto de valores que le dieron unidad a la expresin ms profunda que tuvo la guerrilla marxista en la Argentina. En dilogo con Pgina/12, la historiadora recorre con cautela los principales temas de una obra que est dando que hablar hace semanas.

No es para menos: repasar los eslabones de lo que ocurri deja entrever la magnitud de las pasiones en juego. All por 1965, un centenar de personas fund el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). Cinco aos despus, ste creaba al Ejrcito Revolucionario del Pueblo (ERP) y se converta en una de las variables clave para la izquierda del pas. Sin embargo, a comienzos de 1977, la organizacin haba sido prcticamente aniquilada. En el lapso que fue de la emergencia a la hecatombe hubo un proyecto de sociedad, un cdigo de conducta y, sobre todo, seres de carne y hueso con su propia perspectiva del mundo.

Cul es el aspecto menos comprendido de la militancia en el PRT-ERP?

En general, aquello que suele sealarse como lo incomprensible es la continuidad e intensificacin del accionar armado a partir de 1973 la llamada militarizacin por un lado; y la imposibilidad de la militancia del PRT-ERP de detenerse a tiempo o retroceder, por el otro.

Justamente fueron esos dos ejes de la experiencia perretista los que traccionaron el estudio. Qu se decan a s mismos estos hombres y mujeres capaces de darlo todo por un ideal? Recopilando los lineamientos centrales del universo partidario como la marca de la revolucin cubana, la concepcin del enemigo, el ideal del Hombre Nuevo o las formas de disciplinamiento interno, la acadmica desgran las ideas fundamentales de quienes hallaban el sentido de sus vidas en consignas como hasta vencer o morir / por una Argentina en armas / de cada puo un fusil. Esos aspectos que mencion detalla se vuelven inteligibles si atendemos a la articulacin entre formulaciones ideolgicas, representaciones imaginarias y mandatos morales que se perciban como irrenunciables.

Le parece que hubo limitaciones ideolgicas provenientes del origen clasemediero de algunos cuadros?

Es interesante que le hayas atribuido a lo que llamaste origen clasemediero de la militancia en lenguaje de poca, sera origen pequeoburgus la causa de aquellas postuladas limitaciones. Digo esto porque la idea de que la pequea burguesa es fuente indiscutida de vicios y defecciones del ms amplio espectro, tambin es propia del sistema de creencias partidario. Y esta idea convive no libre de tensiones con aquella otra, propia de la tradicin leninista, que seala que son precisamente los intelectuales la pequea burguesa quienes llevan la ideologa revolucionaria a la clase obrera.

Pero entonces... qu limitaciones hubo y cmo pudieron haberse generado?

Yo cuestiono la idea de limitacin ideolgica, al igual que las de lastre ideolgico, insuficiencia de marxismo o pobreza terica, porque comparten el presupuesto de una correcta interpretacin del marxismo que habra implicado una lnea poltica correcta que, a su vez, habra conducido a la historia a un final correcto.

Y por qu cuestiona eso?

Porque esas premisas no logran trascender los postulados del sistema de creencias de los propios actores. Es decir, los revolucionarios partieron de la certeza de que su accin se inscriba en el escenario de una historia inexorable que comenzaba a desplegarse para culminar en la sociedad socialista. Confiaron, adems, en que el marxismo-leninismo constitua no slo una herramienta para leer objetivamente la realidad sino, tambin, una gua infalible que ofreca claves para operar sobre aquella realidad, acelerando as el paso de la historia.

Qu pas cuando esa inminencia no se cumpli?

Fracasado su proyecto, era casi inevitable que se preguntaran: Por qu no pas lo que tena que pasar? Si la revolucin estaba destinada a triunfar, si slo necesitaba de nuestra accin y sacrificio para su consagracin, y fuimos derrotados, es porque en algo nos equivocamos. En qu?. A partir de all, si se sostiene su sistema de creencias, no puede menos que encontrarse las razones del fracaso en las lecturas pobres, en las insuficiencias de marxismo que habran determinado los errores, desviando, en consecuencia, una historia destinada a ser otra.

Y ah est la clave. Esta acusacin de haber ledo mal la teora aliment balances polticos, pero segn la investigadora se vuelve pobre en la pluma del historiador, all donde se espera que ste contribuya a explicar por qu el PRT-ERP actu como actu. En sntesis: para interpretar a los sujetos del pasado no basta con resaltarlos con fibrn flo sobre un paisaje conceptual. Hay que averiguar qu estaban pensando, cmo resonaba en ellos la coyuntura y qu mviles los impulsaron a sacrificarse a veces heroicamente en el afn de cumplir una esperanza.

Tras haber recorrido la historia de la organizacin, cul cree que fue la equivocacin? Se podra haber evitado la derrota o el panorama sociopoltico que trazaron los dirigentes se debi a una especie de clima de poca?

Mi foco de atencin no es lo que podran haber hecho, sino lo que efectivamente hicieron; e intento explicar por qu. Ahora, si se considera uno de los actos ms criticados de la historia de la organizacin esto es, la decisin de continuidad del accionar armado durante el gobierno de Cmpora, no puede dejar de decirse que esa decisin estuvo impulsada por la certeza de que: a) las luchas internas del peronismo desembocaran en una fascistizacin del gobierno peronista; y b) no hay que dar tregua al enemigo, puesto que bajar las armas le permite reorganizarse y pasar a la ofensiva. La masacre de Ezeiza (junio de 1973), la renuncia de Cmpora seguida por la asuncin de Lastiri, yerno de Lpez Rega (julio de 1973), y finalmente la cada de Salvador Allende, exponente de la va pacfica al socialismo (septiembre del mismo ao), fueron ledos por el PRT-ERP como signos confirmatorios de sus propios pronsticos. En todo caso, lo que podramos agregar es que esa lectura provino ms de un sistema de creencia previamente conformado que de un clima de poca general. De hecho, esos mismos acontecimientos fueron ledos de manera muy distinta por otros actores polticos.

Fuente original: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/17-23244-2011-10-19.html



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter