Portada :: Chile :: Lecciones de la rebelin estudiantil
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-10-2011

Reflexiones en torno al "largo mayo chileno"
Cuando el neoliberalismo triunfante se agrieta

Franck Gaudichaud
Punto de vista internacional

Traducido del francs por Roco Gajardo F.


El 22 de septiembre del 2011 con traje oscuro, corbata violeta y camisa celeste, el presidente Sebastin Piera sube a la tribuna de la asamblea general de la ONU. El jefe del gobierno chileno y exitoso empresario multimillonario muestra una amplia sonrisa. En estos tiempos de crisis del capitalismo, l reivindica una economa floreciente, con una tasa de crecimiento de ms de un 6% del PIB (principios de 2011). Durante su breve discurso ante los principales jefes de Estado del planeta insiste, tambin, en el conflicto social relacionado con la educacin que atraviesa su pas desde hace varios meses: la carrera por el desarrollo y la batalla por el futuro, debemos ganarla en las aulas, afirmaba. Asegur que su gobierno pretende garantizar una educacin para todos y una educacin gratuita para todos los que la necesitan. Y el hecho de que los jvenes de Chile luchen valientemente incluso es una prueba de la buena salud de la democracia chilena, todos movilizados por una noble causa, grande, bella que es la de dar una educacin de calidad al pueblo. Magia del verbo propia de un poltico quin podra pensar que est escuchando al representante de una derecha dura, de regreso a la cabeza del Estado 20 aos despus del final de la dictadura militar (1989) y comprometida, a cualquier precio, en la continuidad de esta revolucin capitalista impuesta a sangre y fuego sobre las cenizas de la Unidad Popular y el cadver de Salvador Allende 1 . En lo ms recndito de los barrios populares, en el corazn de las innumerables marchas que agitan las ciudades del pas, entre las decenas de colegios, liceos y universidades ocupadas, este discurso se recibe como una provocacin ms. El poder no comprende lo que subyace en la sociedad, o ms bien intenta aparentar que no comprende. El da de esa intervencin en la ONU, manifestaciones y coloridos desfiles mostraron a la Moneda 2 que el movimiento por una educacin gratuita pblica y de calidad no est muerto. En la tarde del 23 de septiembre Camila Vallejo, una de las dirigentes de la Confederacin de Estudiantes de Chile (Confech) subrayaba, con un cierto dejo de irona, que el discurso del presidente estaba lleno de contradiccin, incoherencia e inconsistencia, en el mismo momento en que Piera se negaba a cualquier negociacin seria y segua desplegando todo un arsenal represivo 3 .

Un movimiento social por la educacin de una amplitud histrica


Desde la primera marcha de los estudiantes universitarios y alumnos de educacin secundaria, el 28 de abril de este ao, las acciones colectivas no se han debilitado, ms bien lo contrario 4 . Durante todo el mes de mayo, las expresiones del movimiento se han ido amplificando. El 12 de mayo en Valparaso, mientras el presidente de la Repblica presentaba, como todos los aos, su balance anual ante la nacin, decenas de miles de personas expresaban su rabia. Progresivamente, el descontento se amplifica y la popularidad de los indignados chilenos aumenta. El 30 de junio son 300.000 en las calles y 500.000 el 9 de agosto; jvenes, viejos, clase media y capas populares, todos juntos. Uno de los puntos culminantes de esta escalada es la huelga nacional de los das 23 y 24 de octubre, convocada por la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y ms de 80 organizaciones sindicales, protesta convocada contra las deplorables condiciones de trabajo, pero al mismo tiempo en apoyo de los estudiantes movilizados. Los repertorios de acciones colectivas utilizados han sido mltiples y a menudo muy originales. Adems de las estrategias de intervencin callejera tradicionales, el aspecto festivo y creativo es central en la contestacin de la juventud: carnaval, maratn de besos, bailes y canciones originales, humor satrico, acciones espectculo 5 . Pero encontramos tambin los instrumentos de protesta ms clsicos: huelgas en las universidades, principalmente pblicas, con apoyo del profesorado, multiplicacin de las tomas, e incluso huelgas de hambre, llevadas a cabo por jvenes estudiantes, que de esta forma buscan mostrar al mundo su determinacin. Estamos frente a toda una generacin que parece a contracorriente, que est alimentando la ms importante lucha social desde las enormes jornadas de protesta de 1983 y 1984: una generacin que no conoci la dictadura y que naci bajo los auspicios de la democratizacin neoliberal pactada.

Los estudiantes siempre han sido grandes protagonistas del movimiento social. Podemos remontarnos a los tiempos de los actores secundarios que se enfrentaron al rgimen militar 6 . Las protestas actuales estn indiscutiblemente conectadas a las experiencias adquiridas en 2011 (mochilazo) y a la llamada rebelin de los pinginos de 2006. Esta ltima, de una gran fuerza, hizo temblar al gobierno de la socialista Bachelet y agriet los cimientos del consenso poltico 7 . Los que se rebelan en 2011 son en parte los movilizados de 2006, y aprendieron el costo de las negociaciones sin futuro, la importancia del control de los voceros en las asambleas y la fuerza de la autogestin.

Pero, por qu protestan estos estudiantes? Los problemas son numerosos, las reivindicaciones estn claras: educacin gratuita, pblica y de calidad. En la enseanza secundaria, los estudiantes de liceos y colegios, quieren que sus establecimientos vuelvan a estar bajo control estatal, subraya un investigador. Desde la transferencia a control municipal en 1990, al final de la dictadura, la educacin pblica secundaria no ha dejado de declinar, en directo beneficio de los establecimientos privados y subvencionados. En la educacin superior, el financiamiento de los estudios es particularmente problemtico. Las universidades, pblicas y privadas exigen el pago de una mensualidad cercana a los 300 euros 8 . De esta forma, la mayora de los estudiantes deben recurrir a crditos para financiar sus estudios, sin saber con certeza si podrn reembolsarlos una vez integrados al mercado del trabajo () A lo que se suma que, a pesar de la existencia de una ley, aprobada durante la dictadura, que estipula que las universidades son instituciones sin fines de lucro, la gran mayora ha puesto en marcha todo un entramado que les permite recabar las cuantiosas ganancias generadas 9 . Herencia envenenada, posteriormente gestionada fielmente por la Concertacin, coalicin de socialistas y demcrata cristianos que gobern al pas desde 1990 hasta 2010 sin interrupcin. Hasta el golpe de Estado de 1973, la educacin pblica chilena era conocida por su calidad y gratuidad. Actualmente menos del 25% del sistema educativo est financiado por el Estado, el resto lo asumen las familias de los estudiantes: el 70% de los estudiantes tiene que endeudarse y el 65% de ellos interrumpe sus estudios por razones financieras. Por cierto, el Estado chileno slo dedica el 4,4% del producto interior bruto (PIB) a la educacin, bien lejos del 7% recomendado por la UNESCO1 0 . De hecho, encontramos la misma lgica en todos los campos sociales: salud, jubilaciones, transportes, medios de comunicacin, etc.

La Concertacin puede regocijarse del rcord de impopularidad de Sebastin Piera (slo un 22% de aprobacin). Segn las encuestas ms del 75% de la poblacin apoya las reivindicaciones estudiantiles, manifestndose en los barrios a travs de enormes conciertos de cacerolas (los llamados caceroleos), y paralelamente rechaza los 20 aos de gestin socio-liberal, que no hizo sino reforzar el modelo econmico. El mea culpa del presidente del partido Socialista, Osvaldo Andrade, reconociendo que durante los 20 aos de los gobiernos de la Concertacin nosotros tambin, en muchas ocasiones, fuimos parte activa de esta poltica abusiva no cambia mucho la situacin.


Falsas negociaciones, juego de crdulos y criminalizacin de las luchas


En la derecha son numerosos los parlamentarios que se inquietan por la crisis de gobernabilidad. En el mes de julio Joaqun Lavn, el Ministro de Educacin, tambin empresario de educacin y dirigente de la Unin Demcrata Independiente (UDI1 1 ) se vio obligado a dimitir. La turbacin de las clases dominantes se refleja en las editoriales del peridico El Mercurio y en los artculos de intelectuales que hasta ahora se proclamaban liberales, incluso progresistas. Frente al regreso del espectro de la lucha de clases estos describen, como el historiador Alfredo Jocelyn-Holt, su inasible malestar y no vacilan en descalificar de manera violenta las acciones de protesta1 2 .

La rebelin estudiantil devela igualmente la verdadera cara de la nueva derecha gubernamental, que no haba llegado al gobierno a travs de las urnas desde 19561 3 . Durante semanas la nica respuesta del ejecutivo fue la represin, con el apoyo de toda la maquinaria meditica. El pinochetismo an se muestra a toda vela. El portavoz del gobierno Andrs Chadwick, ex presidente de la Federacin de Estudiantes de la Universidad Catlica, designado por Pinochet en 1978, y el alcalde de la comuna de Santiago Pablo Zalaquett (UDI), hicieron declaraciones en las que afirmaban que los estudiantes no eran los dueos de La Alameda ( principal avenida de Santiago). Incluso este ltimo sugiri la intervencin de las fuerzas armadas para impedir las manifestaciones del 11 de septiembre, da de conmemoracin del golpe de Estado. Otro ejemplo, misma cantinela: Cristin Labb, alcalde de Providencia, comuna de la ciudad de Santiago, y ex miembro de la polica secreta de la dictadura, anunci que cerrara los liceos ocupados y plante anular el ao escolar con el objetivo de castigar a los movilizados. La represin por parte de los carabineros es permanente. Los heridos se cuentan por cientos y son miles los arrestados, incluso debemos lamentar la muerte de Manuel Gutirrez, de 14 aos, asesinado a tiros por la polica. En este contexto, una pequea parte de los estudiantes ha escogido la autodefensa. En cada manifestacin se produce una batalla campal, a pesar de las protestas de los organizadores, con barricadas, pedradas y ccteles molotov lanzados contra los carros blindados, gases lacrimgenos, armas de fuego y polica a caballo. Varios dirigentes del movimiento han sido amenazados, incluso de muerte, como es el caso de Camila Vallejos.

Frente a la potencia de une revuelta que no pierde fuerza, el 3 de septiembre el gobierno se vio obligado, finalmente, a hacer como si negociase, apostando al desgaste y las divisiones del movimiento. La revista   A l'Encontre traza la cronologa de este juego de crdulos. Los dirigentes estudiantiles han hecho saber claramente que todas las proposiciones se someteran a la decisin de las asambleas que representan de manera efectiva a sus bases. De esta forma, con fecha de 8 de septiembre, la Confech anunciaba las condiciones para continuar las negociaciones. Estas son, de forma resumida, cuatro: 1 aplazar la fecha fijada por el ministerio para la renovacin de las becas y crditos, instrumento de chantaje econmico utilizado contra los estudiantes y uno de los instrumentos utilizados por el poder. 2 suspender el proceso de puesta a punto de las leyes que conciernen a la educacin, leyes que el Parlamento debe presentar al ejecutivo. 3 las discusiones deben ser transparentes , lo que implica que se filmen, con el fin de que los ciudadanos puedan conocer las posiciones respectivas de los diversos actores de este conflicto. 4 la negociacin debe apuntar a la cuestin central, es decir, la educacin pblica, gratuita, de calidad, democrtica y sin lucro. El 15 de septiembre, el ministro de Educacin, Felipe Bulnes, recusa dos condiciones: el no aplazamiento de la fecha del 7 de octubre para el cierre del semestre y rechaza la interrupcin del procedimiento de puesta a punto de una ley sobre la educacin. En cuanto a la publicidad de las negociaciones, Bulnes se limita a indicar que el proceso verbal de las discusiones se pondr a disposicin del pblico. El 15 de septiembre, el vicepresidente de la Confech, Francisco Figueroa, anuncia el rechazo a las proposiciones del ministro y seala que est prevista una movilizacin nacional para el 22 de septiembre. El 19 de septiembre el presidente Sebastin Piera anuncia en la televisin pblica que 70.000 estudiantes secundarios han perdido el ao por haber paralizado las clases desde hace 4 meses. Una verdadera provocacin1 4 . A pesar de todo, la movilizacin del 22 de septiembre logr reunir a casi 180.000 participantes. Y una semana despus, 150.000 manifestantes desfilaban nuevamente. Este escenario de movilizaciones-crimiminalizacin-negocaciones en falso, se mantiene desde principios de octubre. Y cada vez, la capacidad de rplica de los estudiantes es impresionante y aclamada por varios sectores del movimiento social, comenzando por el Colegio de Profesores.


Una nueva estructura de oportunidades polticas para la transformacin social


Segn el PNUD, si bien en Chile se ha logrado disminuir la pobreza el pas sigue figurando entre los ms desiguales del planeta. Luego de la estrategia de shock impuesta por la dictadura (1973-1990) la sociedad chilena se vio sometida a los tormentos de una transicin pactada. Durante los ltimos 20 aos de democracia autoritaria la sociedad, fragmentada y atomizada, pareca haber integrado en sus genes este modelo y sus instituciones: a pesar de las reformas, la Constitucin de 1980 que consagra la teora neoliberal del rol subsidiario del Estado sigue vigente. El parlamento est amarrado por un sistema electoral, llamado binominal, que asegura el reparto casi perfecto del poder entre la Concertacin y la derecha. Paralelamente, el sector judicial, el meditico y el econmico son bastiones del ultraliberalismo o de los conservadores.

De esta forma, algunos pensadores crticos d escriben la construccin de un neoliberalismo triunfante (Juan Carlos Gmez) o de un neoliberalismo maduro (Rafael Agacino) de larga duracin, ampliamente estabilizado, entre otras cosas a travs de los mecanismos de consumo a crdito, de una sociedad de espectculo bajo el control de un duopolio meditico y gracias a la exclusin de las clases populares del espacio de participacin poltica, de la polis . Una casta de profesionales pasa tranquilamente de la administracin del Estado a la gestin de las empresas, todas vinculadas de una forma u otra a un puado de familias (Matte, Luksic, Angellini o Paulman). Este orden social no excluye las explosiones sociales, pero torna bien complicado su potencial emancipador1 5 . Sin embargo, como afirma el historiador Sergio Grez, es posible afirmar que el ao 2011 quedar grabado como el despertar de los movimientos sociales luego de ms de dos decenios de letargo1 6 . Si retomamos la sociologa de las polticas de conflicto, no hay duda de que gracias a las movilizaciones se ha abierto una estructura de oportunidad poltica aprovechada por una nueva generacin, que de un conflicto en el campo de la educacin ha logrado constituirse, en el curso de un brusco cambio de escala, en un actor ineludible de la escena poltica nacional1 7 . Cules son los factores que explican este salto cualitativo y cuantitativo? Podemos citar la situacin econmica de los estudiantes, durante un periodo de crecimiento profundamente desigual, donde el culto al xito individual est en contradiccin permanente con las condiciones de vida cotidiana de las grandes mayorias1 8 . Ms ampliamente la crisis de legitimidad del conjunto del sistema poltico juega plenamente, alimentada por las provocaciones del gobierno. Algunos de los principales dirigentes estudiantiles estn, cierto, vinculados a organizaciones partidistas, como Camila Vallejo, figura altamente mediatizada y militante del partido comunista, o incluso Giorgio Jackson, presidente de la Federacin de Estudiantes de la Universidad Catlica y militante de la Concertacin. De hecho, sectores disidentes de la Confech, en especial en provincias y organizaciones de alumnos de enseanza secundaria, as como las franjas libertarias o trotskistas del movimiento, critican la voluntad del PC y de la Concertacin de orientar el movimiento hacia una salida institucional. Pero globalmente la referencia a la horizontalidad, al rechazo de la instrumentalizacin y la importancia de las decisiones tomadas en asamblea, explican la duracin y la dinmica autnoma de estas luchas.

Y un ltimo elemento esencial: la convergencia de diferentes revueltas en la superficie lisa de un modelo de acumulacin que hasta hoy pareca triunfante. De hecho, la coyuntura actual se inscribe en un flujo ms largo. Se ha ido produciendo una acumulacin molecular de conflictos parciales y dispersos, con una aceleracin desde 2006-20071 8 . Recordemos las movilizaciones de los trabajadores, que se dan en un contexto de extrema precariedad y flexibilizacion1 9 y con una CUT en parte cooptada por la Concertacin. Recordemos tambin las luchas de los trabajadores del cobre, en particular los subcontratados (trabajadores de las empresas subcontratistas), quienes en el 2007 realizaron huelgas muy duras. En 2010, la direccin del trabajo reconoci la prdida de 333.000 das de trabajo por motivos de huelgas en el sector privado, es decir un aumento de un 192% con respecto a 2000. En el sector pblico la magistratura, los trabajadores de la salud y los profesores se movilizan regularmente. Tambin es el caso de los militantes que luchan contra las discriminaciones y por el derecho a la diversidad sexual (LGTB).

El ciclo de protestas tom una dimensin inslita en febrero 2010 con el levantamiento de toda una regin, la provincia austral de Magallanes, contra el alza del precio del gas natural. El gobierno tuvo que retroceder. Las recientes acciones de organizaciones ecologistas igualmente han logrado poner en jaque a la derecha. Fue el caso en agosto 2010, en Punta de Choros, contra el proyecto de construccin de una central termoelctrica. Recientemente, el megaproyecto Hidroaysn, en la Patagonia chilena, logr que salieran a las calles ms de 30.000 personas. Hay que mencionar tambin las luchas urbanas por la vivienda y el derecho a la ciudad. Y, obviamente, la indomable resistencia del pueblo mapuche que en 2010 lleg a niveles rcord, notablemente luego de la huelga de hambre de varios presos politicos2 0 .

Uno de los desafos para el movimiento social es lograr una desectorizacin, ms amplia an, que permita articular todas las resistencias. Esta confluencia mostr su potencial durante las protestas del 21 de mayo. Progresivamente se ha ido imponiendo la comprensin de que la obtencin de la gratuidad de la educacin significa atacar frontalmente al capitalismo educativo. Los jvenes saben que se enfrentan a los principios fundadores de la dictadura. Uno de sus eslganes es: y va caer, y va a caer la educacin de Pinochet. Ahora la cuestin es la construccin de alternativas radicales y no slo reformas de la herencia autoritaria2 1 .


Bifurcaciones intempestivas y alternativas en marcha: hacia una asamblea constituyente?


Bajo el impacto de esta movilizacin histrica, la sociedad chilena se ha repolitizado bruscamente, ha vuelto a ocupar la polis desierta al mismo tiempo que ocupaba las plazas publicas, las avenidas, los distintos espacios de educacin . Se trata de una bifurcacin intempestiva (una formula de Daniel Bensaid), que va a marcar los aos venideros, cuestionando las certezas, los valores, las normas, las instituciones y las maneras de hacer las cosas que parecan haber adquirido caractersticas naturales para millones de ciudadanas y ciudadanos sometidos a la hegemona ideolgica del neoliberalismo2 2 . Hoy en da, las cuestiones que emergen en las discusiones asamblearias y en los desfiles son la forma de cambiar la Constitucin, la imperiosa necesidad de una asamblea constituyente, la urgencia de un plebiscito sobre la educacin o la renacionalizacin del cobre2 3 . La necesidad de abrir puertas y ventanas a una democratizacin real se hace presente. Por supuesto que el objetivo sigue siendo difcil de alcanzar, ya que no hay que subestimar las capacidades del gobierno para mantener el control. El movimiento est al borde del agotamiento luego de 5 meses de lucha y la represin es intensa. El final del ao escolar se acerca y en el momento en que escribimos estas lneas no se atisba ningn avance concreto en el horizonte.

Cmo obtener, en lo inmediato, la gratuidad de la educacin frente a la oligarqua en el poder? Cmo imponer un proceso constituyente por abajo, democrtico, con participacin de los movimientos sociales, como el que se pudo construir recientemente en Bolivia, para derribar las instituciones del pinochetismo? Esto significa, en primer lugar, la construccin de una formidable relacin de fuerza, que todava no es concreta, pero est en vas de construccin. La ausencia significativa de luchas masivas de los trabajadores y las vacilaciones del movimiento sindical pesan enormemente. Ya que un vuelco en las relaciones de clase pasar necesariamente por una intervencin consciente y decidida del movimiento obrero en el sentido amplio del trmino. Sin esto, los estudiantes estn hurfanos de un motor esencial de la transformacin social. Por otra parte, la agenda electoral e institucional puede revelarse como un arma de doble filo: las elecciones municipales en 2012 y las presidenciales y parlamentarias en 2013 van a empujar a las formaciones polticas a surfear sobre la ola de propulsin del movimiento estudiantil, a menudo para intentar canalizar, pero tambin -en la derecha- para movilizar al electorado conservador.

El desafo para la juventud movilizada, en este nuevo ciclo, es arrancar a corto plazo reformas estructurales sobre la base de sus propias reivindicaciones (como la gratuidad) preparando a la vez las prximas acciones a favor de una asamblea constituyente con los otros sectores en lucha. Los proyectos de ley del gobierno no responden en ningn caso a las problemticas que ataen a la calidad, la municipalizacin y la mercantilizacin de la educacin primaria, secundaria y universitaria. Es importante evitar un final de movilizacin desmoralizador y por lo tanto es importante trazar perspectivas. A mediano plazo, la cuestin planteada es la construccin de una alternativa poltica que todava no existe en el pas2 4 . Si la horizontalidad, las experiencias locales y territoriales, la prctica autogestionaria son fuerzas vitales que deben cultivarse, stas no reemplazan la indispensable edificacin colectiva de un instrumento poltico, totalmente independiente de la Concertacin y de sus satlites. Una herramienta capaz de federar las resistencias dispersas y las clases populares movilizadas en torno a un proyecto anticapitalista, latinoamericanista y ecosocialista coherente.

El camino todava parece largo?, es cierto. Pero la dinmica en curso acaba de trazar horizontes de posibilidades que hace 6 meses parecan insospechadas en Chile. En la vieja Europa, los indignados de varios pases inventan y experimentan contra la austeridad y la arrogancia de los poderosos. Mientras la mercantilizacin de la educacin est en curso en toda la Unin Europea, el ejemplo chileno puede dar argumentos a las y los que se oponen. En el mundo rabe los procesos revolucionarios intentan profundizar sus conquistas. La juventud que se ha rebelado tambin responde indirectamente a este eco lejano. Y sobre todo, el largo mayo chileno (en referencia al mayo 68 francs) se entronca con las rebeliones populares que recorren desde hace diez aos Amrica Latina. Hoy en da los estudiantes de Argentina, Mxico y Colombia siguen el ejemplo de las movilizaciones de Santiago. Por fin parece que Chile ha encontrado el impulso de cambios de los pueblos hermanos que se encuentran al otro lado de los Andes.


Fuentes:

http://puntodevistainternacional.org/

http://orta.dynalias.org/inprecor/home

 

Autor:

Franck Gaudichaud es profesor en Estudios latino-americanos en la Universidad Stendhal-Grenoble 3 (Francia) y copresidente de la Asociacin France Amrique Latine (www.franceameriquelatine.org). Participa en el colectivo editorial del sitio www.rebelion.org y de la revista ContreTemps (http://www.contretemps.eu/).

Contacto : [email protected]

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Notas

1 Para continuar este anlisis sobre revolucin capitalista y neoconservadora : Manuel Grate , La Rvolution conomique au Chili. A la recherche de l'utopie noconservatrice 1973-2003 , Tesis doctoral de Historia y Civilizacin, EHESS, Paris, 2010 (en lnea : http://tel.archives-ouvertes.fr).

2 Palacio de gobierno situado en Santiago.

3 "El discurso de Piera en la ONU y el movimiento estudiantil", Elmostrador.cl , 23 de septiembre de 2011.

4 Para un anlisis mltiple del movimiento remitimos a los artculos que hemos reunido con Mario Amors en el dossier Lecciones de la rebelin estudiantil (www.rebelion.org/apartado.php?id=411).

5 Ver por ejemplo, el "thriller de la educacin" que parodia un clsico de Mickael Jackson: www.youtube.com/watch?v=tR12Vi6BvrI&feature=related

6 Ver el documental de Pachi Bustos, Jorge Leiva, Marcela Betancourt y Ren Varas: Actores secundarios, (80 min, 2004).

7 Ver el documental de Simn Bergman: La Rebelin de los Pinginos, (23 min, 2007).

8 el salario mnimo en Chile es de 280 euros mensuales.

9  A. Maillet, "Les indigns chiliens", Opalc.org , 17 agosto 2011.

1 0 V. De La Fuente, "Terminar (verdaderamente) con la era Pinochet", www.lemondediplomatique.cl/Articulo-de-Victor-Hugo-de-la.html, 24 agosto 2011.

1 1 Partido poltico de extrema derecha, cercano al Opus Dei, primera fuerza poltica del Parlamento y en el gobierno actual.

1 2 Ver la respuesta de S. Grez en: "Inasible malestar?", The Clinic, N413, Santiago, 29 de septiembre de 2011.

1 3 Ver : F. Gaudichaud, "Botella nuevas, vino viejo", Le Monde Diplomatique, mai 2011, www.rebelion.org/noticia.php?id=129587 y "Estrategia del Shock y regredo de los Chicago boys",Viento Sur, Paris, julio de 2010, www.rebelion.org/noticia.php?id=106567.

1 4 http://alencontre.org/ameriques/amelat/chili/chili-laube-nouvelle-des-mouvements-sociaux-et-la-mobilisation-du-22-septembre.html.

1 5 JC. Gmez Leyton, " Protesta social y poltica en una sociedad neoliberal triunfante", Observatorio Social de Amrica Latina, ao VII, N 20, CLACSO, Argentina, 2006.

1 6 S. Grez, "Un nuevo amanecer de los movimientos sociales en Chile", The Clinic , N 409, Santiago, 1 de septiembre de 2011 .

1 7 C. Tilly et S. Tarrow, Politique(s) du conflit. De la grve la rvolution , Presses de SciencesPo, Pars, 2008.

1 8 E. Barozet, "De la dmobilisation au rinvestissement local. Mouvements sociaux locaux et territoires au Chili", Cahiers des Amriques latines , N 66, 2011 y C. Pulgar, " La revolucin en el Chile del 2011 y el movimiento social por la educacin",  www.le monde diplomatique.cl  , septiembre 2011.

1 9 El cdigo del trabajo actual es una herencia de la dictadura. Slo el 5,9% de los trabajadores (2009) estn bajo el rgimen de un contrato colectivo.

2 0 Consultar los artculos que hemos reunido con Mario Amors en el dossier Pueblo Mapuche : www.rebelion.org/apartado.php?id=152.

2 1 R. Agacino, "Anticipando el futuro", Rebelion.org , 1 septiembre 2011 y J. Massardo, "La significacin histrica del movimiento estudiantil", Rebelion.org , 25 agosto 2011.

2 2 S. Grez, "Un nuevo amanecer de los movimientos sociales en Chile", Op. Cit . Ver tambin : P. Mouterde, "En plein hiver chilien : les promesses d'un printemps social et politique", Alainet.org , 29 agosto 2011.

2 3 Chile posee las mayores reservas de cobre mundiales, este recurso esta hoy en da mayoritariamente en manos de concesiones extranjeras. Ver el sitio del Comit por la defensa y la recuperacin del Cobre, www.defensadelcobre.cl .

2 4 "La alternativa ausente", Editorial de la revista Punto Final , N 743, 30 septiembre 2011. www.puntofinal.cl/742/editorial743.php




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