Portada :: Espaa :: La indignacin toma las plazas
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-10-2011

(En contestacin a John Brown)
Bauman tiene razn

Jokin Rodrguez Burgos
Rebelin


El pasado 19 de octubre John Brown refutaba en Rebelin unas declaraciones del filsofo polaco Zygmunt Bauman aparecidas en el diario El Pas en las que se vena a sostener que el movimiento 15M no es capaz de establecer una respuesta, una alternativa constructiva al sistema imperante. La causa de ello para Bauman estriba en que este movimiento es puramente emocional y carece de la racionalidad necesaria para construir alternativa alguna.

El seor Brown intentaba en su refutacin negar que el movimiento careciera de racionalidad, todo lo contrario, y pona de ejemplo a las asambleas del 15M para avalar su tesis. Estas asambleas, para Brown, no slo son escenarios donde confrontar diferentes tipos de argumentacin, lo que sera muestra evidente de la racionalidad del fenmeno, sino que en ellas los participantes se han dotado de una metodologa y gestualidad que intentan suprimir en la comunicacin asamblearia las expresiones de emocionalidad. Por tanto, y negando las premisas de Bauman, se deduce que el 15M tiene una capacidad plena de construir racionalmente una alternativa, sosteniendo Brown literalmente que no puede decirse que el 15-M carezca de organizacin ni de programa.

Ms all del debate sobre la emocionalidad o la racionalidad del movimiento 15 M me interesara resaltar que el texto de Brown es altamente representativo del pensamiento doctrinario que mueve este fenmeno socio-poltico y de sus contradicciones profundas.

Vaya por delante que evidentemente, y como en todo movimiento de masas, existe una mezcla en diferentes proporciones de emocionalidad y de racionalidad. El actuar del ser humano no es ms que el fruto de una interrelacin entre el pensar y el sentir, y como algunos autores defienden, ambos mecanismo son difciles de discriminar en ocasiones. Si bien Bauman puede haber cado en la exageracin de negar todo tipo de racionalidad, Brown cae en la misma falta al hacernos creer que la emocionalidad del movimiento est siendo reprimida por una serie de mecanismos eficaces. Dice que llaman la atencin el tono y las maneras civilizados, resultado de una disciplina de debate colectivo muy particular que proscribe los aplausos y las interrupciones verbales o sonoras de la palabra del orador. Nada ms alejado de la realidad. Es posible que Bauman no haya presenciado ninguna asamblea del 15M pero el que suscribe estas lneas s y, aparte de que resulta imposible generalizar, he de asegurar que ese tono y manera civilizados son exactamente del mismo tenor, en lneas generales, que los modos y maneras de cualquier otro tipo de asambleas de cualquier otro tipo de movimientos, salvadas las excepciones. Esa disciplina de debate colectivo que proscribe aplausos o interrupciones verbales es incapaz de eliminar los cdigos represivos de comunicacin, logrando nicamente sustituir uno por otro nuevo, al que yo calificara adems como favorecedor de una coaccin ms acentuada que el de las asambleas tradicionales, ya que el nuevo sistema gestual silencioso, al considerarse, en principio, menos agresivo, tiende a utilizarse con un control racional mucho menor. Cuntas veces habr presenciado en las asambleas de la Puerta del Sol o en las de mi barrio, cmo a los pocos segundos de la toma de palabra por parte de un asamblesta aparecan gestos silenciosos de reprobacin generando la subsiguiente coaccin y falta de mbito de recepcin libre para el interviniente que termina por abandonar la palabra o por no tomarla ms. Este tipo de expresiones tan automticas no suele darse en asambleas de tipo tradicional. Y lo peor es que el cdigo de gestos se ha convertido en parte de la mtica del 15M. Se nos presenta como un avance en la prctica asamblesta, pero no hace ms que potenciar sus vicios. El lenguaje gestual silencioso se convierte en un cdigo represor atronador para muchos participantes en las asambleas. Por tanto, ese mecanismo de represin de la emocionalidad, como no poda ser de otra forma, no solamente es completamente ineficaz, sino contraproducente para fomentar la participacin, ya que debido a la interaccin del propio mtodo asambleario, inorgnico y espontanesta por naturaleza, y del sistema gestual silencioso, tendente al automatismo, se potencia la toma de decisiones apoyndose y basndose, no en la calidad del argumento o en la solidez de los datos presentados (mtodo ms propio de los movimientos articulados en rganos representativos y responsables), sino en las cualidades del orador, como pueden ser su retrica, su simpata o su pertenencia a grupos de apoyo asamblearios, menoscabando el debate en profundidad. Esta espontaneidad (que no es ms que un producto de la emocionalidad) es potenciada, reitero, por ese tan ponderado cdigo silencioso de gestos que facilita, por parecer ms respetuoso que el cdigo sonoro, el automatismo irracional de una respuesta al ponente. Por tanto Bauman no va descaminado.

El pensador polaco afirma que la emocin resulta especialmente inepta para construir nada y que todos, en este movimiento, estn de acuerdo en lo que rechazan, pero se recibiran 100 respuestas diferentes si se les interrogara por lo que desean. Brown, en su refutacin, arguye por su parte que no se puede decir que el 15-M carezca de organizacin ni de programa. Brown, sin embargo no concreta qu tipo de organizacin existe en el 15-M, ms all de las asambleas y se contradice (o se descubre) a s mismo cuando afirma que su organizacin se genera y reproduce al ritmo mismo del debate y de la movilizacin colectiva, sin definir ms. Y en cuanto al programa, el propio Brown acaba por negar que exista, puesto que lo reduce nicamente a perdurar como nueva figura de la democracia. Y es que para Brown, el programa del 15-M no consiste en proponer al poder que cambie tal o cual aspecto de su ejecutoria. A pesar de que las primeras reivindicaciones del movimiento proponan al poder un cambio en las formas de representacin () el lema central del movimiento no nos representan, ha ido cargndose de un nuevo contenido mucho ms radical. Dice Brown que al poder capitalista neoliberal ya no hay mucho que proponerle, quiz porque como l mismo ha dicho antes no tienen nada que proponer. Si Brown sostiene que estn ante un poder vaco yo creo ms bien que lo vaco no es ese poder sino ms bien el movimiento que se le enfrenta, vaco de programas y de organizacin, tal y como sostiene Bauman.

Pero para m el problema bsico no consiste tanto en la supuesta preponderancia de emocionalidad colectiva en el movimiento como en que la dirigencia del mismo (que existe y es real, a pesar del machacn discurso horizontalista) bebe de un pensamiento preliberal y caduco, y por lo tanto inoperante, bien reflejado en las palabras de Brown. Las referencias a Maquiavelo y Spinoza son buena muestra de ello. El movimiento 15M obviando todo el pensamiento liberal y marxista (e incluso anarquista) posterior, elude incluso la existencia de las clases sociales (cosa que ni siquiera hizo Adam Smith), y de los intereses que las mueven, pretendiendo reconstruir una comunidad ideal y homognea de ciudadanos cuyo microrreflejo es la asamblea de iguales. Es decir, una utopa de tipo renacentista, puramente idealista. Es por ello que este movimiento no tiene capacidad de construir un programa de cambio real. Es aqu, en el plano de los presupuestos ideolgicos y del programa que emana de ellos, donde esa racionalidad es sintomticamente dbil e incapaz incluso de verse a s misma tal y como es; tan slo de sentirse, pero no de analizarse. Es capaz de soar, pero no de diagnosticar y recetar. Es ese sentido en que Bauman, por desgracia, tiene razn.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter