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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-10-2011

El papel cmplice del diario "ABC" con los colonialistas
La descolonizacin del Congo en la prensa espaola: anticomunismo y racismo

Agustn Velloso
Rebelin


El 6 de septiembre de 1960 el diario espaol ABC pone en duda la capacidad del gobierno de Lumumba de restablecer la unidad nacional (por supuesto sin mencionar la alianza imperialista en su contra) y destaca la posicin ventajosa de Tshombe (debida a esa misma alianza). Las luchas se multiplican por el pas.

Desde luego, lo que preocupa al ABC, en sintona con la poltica de Estados Unidos, no es el ataque imperialista contra la independencia del Congo y su gobierno democrticamente elegido -con la participacin de un colaboracionista como Tshombe en busca de su beneficio y en detrimento de la poblacin congolea- sino aprovechar la situacin de la Repblica para declarar que hay que contrarrestar la intervencin sovitica.

De esta forma presenta el diario el argumento estadounidense:

El gobernador de Nueva York, Nelson Rockefeller, ha manifestado que si la Unin Sovitica interviene en el Congo, los Estados Unidos deberan tambin emprender alguna accin, pero a travs de las Naciones Unidas. Si nosotros estamos por la libertad, debemos estar dispuestos a luchar por ella tanto si es en Corea como en el Congo, o en Hungra, o en cualquier parte que se vea amenazada. Debemos estar dispuestos a proteger las fuerzas de la libertad. No creo que los soviets hayan actuado de buena fe en esta situacin.

El procedimiento de guerra propagandstica empleado hace medio siglo resulta de lo ms familiar en las acciones imperialistas del siglo XXI presentadas como operaciones de libertad duradera, revoluciones de colores y guerras contra el eje del mal.

El colonialismo necesita de la colaboracin de las elites del pas colonizado, que a cambio de obtener beneficios del sistema colonial, se coloca en contra de los intereses de la mayora de la poblacin de su pas. Se trata de un caso ejemplar de simbiosis que los simbiontes han de ocultar con declaraciones propagandsticas sobre el inters nacional, la ayuda al desarrollo, la libertad, la estabilidad, el bien del pueblo y otras zarandajas que sin embargo tienen influencia sobre la poblacin colonizada.

En realidad se trata de evitar que Katanga, la provincia que ms aporta a la economa nacional, quede bajo el control del gobierno central encabezado por Lumumba, cuya intencin es distribuir la riqueza del pas en beneficio de todos los congoleos. Por ello Tshombe y las compaas extranjeras hablan de libertad, pero no dicen que se refieren a la de actuacin de los empresarios y polticos sobre las riquezas de Katanga. Aqul justifica la secesin con el argumento de que est motivada por el caos de la Repblica y stos porque desean proteger a las fuerzas de la libertad.

ABC aprovecha la guerra que tiene lugar en el Congo para soltar su discurso anticomunista, el cual sirve igualmente hoy para ser usado en otra guerra, esta vez contra el peligro islamista.

El 23 de junio de 1961 el diario informa de que Tshombe dijo que haba llegado a un acuerdo con el general Mobutu para formar un frente comn contra el comunismo. Agreg que exista un completo acuerdo militar para reorganizar todas las fuerzas armadas congoleas, incluidas las katangueas, sin la ayuda de las Naciones Unidas. No son necesarias las Naciones Unidas dijo- desde el momento en que disponemos, en el general Mobutu, de un hombre en el cual puede confiarse completamente.

Jaime Fernndez, por su parte, es testigo de la escasa verdad de esas afirmaciones en el Royal Hotel de Kinshasa, donde se encontraba de servicio el 18 de abril de 1962 a fin de escoltar al seor Tshombe en su regreso a Lubumbashi. (All observ que) el avin empez a rodar hacia una pista de despegue; por ello, los altos funcionarios de la ONU abandonaron el aeropuerto, mas qu sorpresa!, ste fue bloqueado con camiones de los bomberos del aeropuerto; adems los pilotos informaron que la torre de control no autoriz la salida.

Como corran rumores de que el gobierno local haba instruido a la torre para evitar la salida del seor Tshombe, el jefe de la escolta pidi refuerzos para sostener un posible ataque del Ejrcito Nacional Congoleo que no estaba lejos del aeropuerto; por lo tanto la situacin se hizo peligrosa. ()

Pronto lleg el general Mobuto, comandante en el jefe del ejrcito. Este hecho daba clara idea de que pretendan arrestar al husped de la ONU, y esta circunstancia creaba un problema difcil a la escolta.

A las 17:35 horas las autoridades de la ONU regresaron de nuevo para confortar al seor Tshombe que an estaba en el avin. Despus de 5 minutos de intervi con el presidente, bajaron y fueron a hablar con el general Mobuto quien no estaba lejos, pero aparentemente l no estaba dispuesto a dejarles el aeropuerto libre; por lo tanto, las autoridades de la ONU regresaron a Kinshasa para discutir el caso con el gobierno congoleo.

() la seguridad del seor Tshombe dependa del personal de la ONU y estaban decididos a evitar que fuese arrestado por el gobierno (nacional) de Kinshasa, que haba prometido respetar la estancia de Tshombe y de su personal durante su viaje diplomtico-oficial a Kinshasa.

A las 03:00 horas las autoridades de la ONU dieron instrucciones para que despegara el avin, que lo hizo bajo escolta a lo largo de la pista (con la presencia de los dichos y los periodistas). Este descorts adis anul todos los acuerdos que haba entre el gobierno de Kinshasa y el seor Tshombe, as declar tan pronto lleg a Katanga. (p. 61-62)

Thsombe intenta durante un par de aos deshacerse poltica y militarmente de la ONU con la decidida ayuda de Blgica y Estados Unidos por un lado y las divisiones e inoperancia del resto de sus miembros por el otro. Finalmente, sin embargo, la secesin de Katanga se termina cuando la ONU consigue el control de la provincia. Por ese motivo Tshombe se marcha del pas y se instala en Espaa.

Espaa resulta ser a la vez no slo el lugar donde se refugia uno de los responsables del asesinato de Lumumba y dos colaboradores cercanos, de los miles de muertos, heridos y desplazados tras la secesin de Katanga, sino que tambin se convierte en la plataforma desde la que va a organizar nuevas agresiones que incluyen la participacin espaola en el martirio que an dura- de la RDC.

As, mientras el gobierno de Franco va a proveer a Tshombe de una base segura para sus planes, as como de personal y suministros ad hoc, la prensa espaola le hace la campaa de propaganda.

La descolonizacin en la prensa espaola: anticomunismo y racismo

El 9 de enero de 1963 ABC cree pertinente presentar a sus lectores la versin de los agresores en lugar de la de las vctimas: Un senador americano, Thomas Dodd, de Connecticut, deca el otro da: El ataque contra Katanga es un acto inhumano y flagrante de agresin por parte del nuevo imperialismo de la ONU. La iniciativa de la ONU interviniendo militarmente en un pas, para forzar su unificacin y obligar a aceptar una determinada constitucin, establece un precedente extremadamente peligroso, que puede culminar un da en un desastre moral y poltico.

El diario no cree conveniente que sus lectores sepan que la legalidad era la de la constitucin vigente con el gobierno central elegido democrticamente por mayora- en la RDC completa y unida y que por tanto el desastre moral y poltico era el provocado por Tshombe en alianza con las potencias occidentales.

Ms adelante, apenas una semana antes de la derrota de las fuerzas de Tshombe ante las de la ONU el 21 de enero de 1963, ABC divulga el da 10 tres opiniones sobre la situacin, las tres contrarias a la legalidad internacional y de la RDC. Destaca por supuesto por su notorio belicismo la que proviene de Estados Unidos:

La Comisin Norteamericana de Ayuda a los Guerreros de la Libertad de Katanga ha publicado una peticin en la que solicita del Congreso que vote los fondos necesarios para armar a Katanga. Votad pronto y generosamente los fondos necesarios para enviarles las armas que precisan, piden republicanos y demcratas al alimn.

Jaime Fernndez resume bien el conflicto ocasionado por Tshombe: los katangueos saban que el gobierno (central) era reconocido por casi todos los pases extranjeros, estaba enfrente o en contra de ellos con poderes constitucionales. Sin embargo, asuntos internos-externos de Katanga la Unin Minire con sus ricas minas, etc.- no permitan que Katanga se sometiese al gobierno central, por el momento. (p. 71)

Das despus Jaime Fernndez registra la salida de Tshombe del Congo el 16 de junio de 1963, ya que necesitaba la atencin de un oculista, el famoso doctor Barraquer, aunque hace notar que, en realidad, con su salida se quedaba esperando la retirada de las tropas de la ONU y entonces los katangueos hablaran con un acento diferente. (p. 106)

Evidentemente el diario presenta ste y otros viajes de Tshombe a Espaa y otros pases como cuestiones personales y asuntos privados, cuando en realidad se trata de acciones polticas concretas encaminadas a alcanzar sus objetivos polticos y empresariales.

Al mismo tiempo ABC no considera pertinente que sus lectores conozcan otras versiones sobre los sucesos de la RDC, por ejemplo la del American Committee on Africa, por boca de su fundador y presidente George Hauser, que hizo pblico el 2 de abril de 1962 su postura contraria a la comisin en apoyo a los guerreros de Katanga, con un tono antiblico muy diferente del que tiene la Comisin citada anteriormente:

un comit que asegura apoyar a los luchadores por la libertad en Katanga intenta desacreditar los motivos y mtodos de Naciones Unidas, al tiempo que se opone a la compra por parte de Estados Unidos de bonos de Naciones Unidas en apoyo de su operacin en el Congo. () El movimiento secesionista de Katanga, fuertemente influido por colonos europeos con intereses financieros en empresas mineras, apuntala la previsible extensin de la guerra fra hacia frica. () La espina dorsal del liderazgo militar estaba en manos de extremistas, venidos de Argelia tras el fracaso del golpe de la OAS en abril de 1961 (13). El estado de nimo de la dominante poblacin blanca era histricamente anti Naciones Unidas. Para la mayora de esos colonos, cualquier intento de retirarles su estatuto de privilegio era interpretado como un acto de agresin. (14)

Jaime Fernndez tambin registra su llegada al aeropuerto de NDjilli, procedente de Espaa, el 26 de de junio de 1964, o sea, un ao despus de su salida del mismo hacia Madrid. No por casualidad tambin volva de Espaa el mismo da Albert Kalonji, lder del movimiento secesionista de Kasai del Sur, provincia conocida por su riqueza en diamantes, que fue sofocado por el gobierno congoleo tras unas operaciones militares que duraron cuatro meses.

Un viaje a Italia es la ocasin para que ABC publique el 10 de diciembre de 1964 una joya periodstica de apologa del genocidio animado por Occidente, que aparece subliminalmente sancionado por el Papa, aderezada con una cruzada contra los comunistas. La firma Jos Salas, su corresponsal en Roma.

Mientras los comunistas italianos difunden octavillas por las calles de la ciudad para denunciar la visita de quien llam a los mercenarios extranjeros para llevar a cabo el exterminio de su propio pueblo, afirmar que el gobierno ser culpable de tolerar esta presencia infamante en nuestro suelo y exigir la inmediata expulsin de Tshombe de Italia, Salas escribe que ste realiza una simple parada en Roma camino de Estados Unidos y que intentar ver a Pablo VI.

Tras miles de muertes y notable destruccin en el Congo, cree que lo importante es informar a los lectores de que, al fin y al cabo, es el nico que se ha opuesto en el centro de frica a las matanzas de los europeos que por all andaban.

Por tanto a su juicio- la responsabilidad no es de Tshombe, sino que a la hora de la verdad puede verse cmo el comunismo es el instrumento que se monta al servicio de unas actitudes que tienen que ver muy poco con la civilizacin.

Ms an, insiste, sean cual sean las caractersticas personales y polticas de Moiss Tshombe, no puede haber ms planteamiento que el de estar con las vctimas o con los asesinos. Thsombe ha estado con las vctimas, con el orden de su pas y con el entendimiento hacia Europa. El comunismo italiano se pone de parte de los asesinos.

Durante los siguientes aos Tshombe resulta ser un comodn de oro para los editorialistas del diario, quienes disparan con sus escritos contra los comunistas, los izquierdistas, los rusos, los chinos, los negros antiblancos (sic), las fuerzas democrticas, las Naciones Unidas. Lumumba y un largo etctera. El 8 de septiembre de 1964 se lee en ABC:

Tiene razn Tshombe al protestar como lo ha hecho contra la fea palabra mercenarios, aplicada a los voluntarios blancos que acuden a completar el Ejrcito nacional congoleo. Todos los militares son pagados. Es lgico, pues, que tampoco luchen gratis los que ven en Tshombe un africano que es amigo del mundo blanco, en vez de hostigarlo, como haca Patricio Lumumba. Ahora se trata de defender al pas centroafricano contra el asalto comunista, porque la potencia que mande en el congo ejercer peligrosa presin sobre todos los vecinos del pas. Los comunistas, que sean rusos o chinos, conocen perfectamente la importancia del Congo. En el pas creado por el rey de los belgas Leopoldo II se defiende virtualmente casi la totalidad del llamado continente negro, de modo que los mercenarios desarrollan realmente una obra civilizadora y, en vez de ser calumniados, merecen verdaderamente el agradecimiento de todas las potencias anticomunistas.

Se cometera una injusticia y al mismo tiempo una obra nefasta si se volviese a los tiempos en que Tshombe fue combatido por las Naciones Unidas, como si slo los negros antiblancos fuesen dignos de ser tomados en consideracin y los amigos del Oeste traidores a su raza. Tshombe, combatido desde el primer momento de su actuacin por Lumumba, el secretario de las Naciones Unidas y por las fuerzas izquierdistas de todos los pases, aparece ahora como el nico poltico congoleo capaz de salvar a su pas de la anarqua. Pero en vez de verse apreciado y estimulado por aquellos a cuyo favor trabaja, tiene que esforzarse en rasgar, ante todo, el velo de incomprensin que le envuelve.

En ABC el anticomunismo cerril va de la mano del racismo ms cavernario y el Congo resulta ser un tema periodstico perfecto para justificar ambos. Antonio Burgos destaca en este subgnero de la propaganda poltica con una entrevista a un testigo espaol, que quizs tuvo lugar en verdad, publicada el 21 de agosto de 1966:

Existe capacidad de gestin en el actual gobierno? pregunta a un espaol que trabaja desde hace varios aos en una compaa extranjera radicada en el Congo () y que por razones obvias silenciamos el nombre de este espaol y el lugar donde habitualmente trabaja en el Congo:

ste responde: En absoluto. El Congo adolece de una falta elemental de preparacin. La administracin es un caos. Algo que nos mueve a risa a los blancos. La poblacin negra est en un estado de absoluto primitivismo, en la ms radical incultura. Los negros no quieren serlo (nfasis aadido); esto es un hecho cierto, al que no hay que darle vueltas por muchos movimientos integracionistas que haya. Los negros no piensan ms que en el vino y las mujeres, sin tener sentido alguno de la familia. Es cierto que ganan unos salarios que no tienen punto de comparacin con los sueldos de los blancos; pero este dinero se lo gastan en cerveza. (p. 51)

Tras siete aos de propaganda a favor de Tshombe sin conseguir auparle al poder, ABC intenta una astracanada final en su edicin del 10 de agosto de 1967, cuando aqul ya ha sido condenado a muerte en ausencia y lleva preso ms de un mes en Argelia, anunciando que Ricardo Ribes Marqus es el presidente de la Comisin Internacional pro Tshombe y Derechos Humanos recientemente creada en Barcelona

http://hemeroteca.abc.es/detalle.stm

ABC no est solo en su campaa en apoyo de Tshombe. La revista estadounidense Time le dedic una portada el 22 de diciembre de 1961 con el ttulo de Lucha por el Congo y tambin se puso de su parte.

Sin embargo no toda la prensa es cien por cien favorable. La revista Ebony, fundada en 1945 y destinada al sector afro-americano de Estados Unidos, dedica unas pginas (100 a 104) a Tshombe en su nmero de agosto de 1964 con el ttulo de El escondite espaol de Tshombe. En ste expone varias fotografas de la estancia de Tshombe en Espaa y presenta una posicin menos favorable.

En su oficina recibe a periodistas y a partidarios suyos de varios pases del mundo. Durante su estancia en Espaa mantiene un equipo de quince personas que incluye un ayudante, cuatro secretarias y un cocinero espaol. Adems cuatro policas de seguridad custodian su oficina y un guardaespaldas le sigue, una atencin de Franco, el dictador de Espaa. Hasta que Tshombe no volvi (al Congo) algunos espaoles no se dieron cuenta de que haban sido los anfitriones de un hombre clave en un conflicto que amenaza con envolver a todo un continente en la guerra.

Al pie de una fotografa se lee: Tshombe, elegante, espera con el guardaespaldas asignado por Franco a que llegue la limusina que le lleve a su oficina en Madrid. En otra se comenta su gusto por la ropa cara, manda hacerse los trajes en Pars y los zapatos a mano en Roma. En otra aparece sentado ante la piscina de su mansin Villa Kauni al fondo, situada en la zona residencial de Madrid conocida como La Moraleja. Se le presenta como controvertido secesionista considerado por los africanos como una herramienta del colonialismo belga. En otra se dice que mantiene vastos contactos con negocios privados en Europa y se le califica como uno de los empresarios ms ricos del Congo. Tambin que recibe a diario a muchas personas con intereses polticos o econmicos en Katanga.

http://books.google.es/books?id=pMY-b0sleEEC&pg=PA100&lpg=PA100&dq=time+magazine+tshombe&source=bl&ots=Zm-ePvov5u&sig=g0I_0arjXcXu0JIGOWaPnRa0Icw&hl=es&ei=-_xsTeC7JZqO4gaH__HYBA&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=7&ved=0CFMQ6AEwBjgK#v=onepage&q&f=false

Hay que acudir a una revista de poltica internacional y no meramente de noticias de actualidad como las anteriores para conocer una opinin congolea sobre Tshombe en lugar de una procedente de una fuente occidental. En el artculo What is Behind the Tragedy?", que aparece en el nmero 11 de 1966 de International Affairs, A. Zakharov cita a Radio Kinshasa y al embajador especial del Congo en Europa:

Radio Kinshsasa nombr a Moise Thsombe, que lleva a cabo actividades polticas subversivas desde Madrid, como el principal responsable de la tragedia reciente.

Los lderes congoleos que fueron sus colegas en el pasado llaman ahora traidor a la patria al ex presidente de Katanga y reciente primer ministro del Congo. El gobierno del Congo ha presentado ante la justicia cargos por alta traicin en su contra. Marcel Lengema, Embajador Especial del Congo que ha realizado recientemente varias capitales europeas, ha declarado a la prensa que Tshombe es un traidor al servicio de intereses extranjeros y un criminal que ha derramado demasiada sangre.

Zakharov concluye que el siniestro personaje de Tshombe ha estado tras el escenario de la vida poltica del Congo durante los seis aos desde que el pas fue declarado independiente. Su nombre est relacionado con los intentos de los colonialistas belgas de desmembrar el pas y privarlo de Katanga, su provincia ms rica. Est implicado en el diablico asesinato del hroe nacional del pueblo congoleo Patrice Lumumba y en la masacre de patriotas en diferentes partes del pas. Moise Tshombe protege los intereses de los monopolios imperialistas en el Congo. Tienen razn los belgas que le llaman la marioneta ideal del neocolonialismo.

Extracto del trabajo: "Espaa, comparsa del imperialismo estadounidense en el Congo Belga". Revista Cuadernos. Mayo-Agosto 2011. Volumen XXV. N 3 y 4.



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