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(el Pueblo quiere la paz)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-10-2011

ETA deja las armas
El relato nico

Miguel Romero
Viento Sur


No ha llegado la Paz, ha llegado la Victoria. La obra maestra de Fernando Fernn Gmez sobre la guerra civil, Las bicicletas son para el verano, terminaba con esta frase que era tambin una premonicin de los sufrimientos que esperaban a los vencidos en la postguerra. Victoria es la palabra que ms se repite ahora tras el comunicado de ETA anunciando el cese definitivo de su actividad militar. Victoria de la democracia, del estado de derecho, de la unidad de los demcratas, de la firmeza, de los cuerpos y fuerzas de la seguridad del Estado, etc. Incluso los escasos periodistas que uno lee con gusto cada maana, como Isaac Rosa o Ignacio Escolar, dejan de lado su mirada crtica y se incorporan al coro de la Victoria.

Es una muestra de la extraordinaria fuerza del consenso antiterrorista instaurado durante estos aos, que la nica voz significativa disonante haya sido la de Amnista Internacional, que no se ha sometido a ese relato nico, en el que slo cuentan los atentados de ETA y las vctimas de ETA, todas ellas ensalzadas por el hecho de serlo, hasta el punto que el diario Pblico encabeza el listado de vctimas de su contraportada con el nombre de Melitn Manzanas, un torturador sdico, un esbirro de la dictadura, por el que nadie decente derram una lgrima cuando ETA lo mat en 1968.

Amnista Internacional denuncia los abusos graves [cometidos por ETA] contra los derechos humanos, entre ellos ataques directos e indiscriminados contra amplios sectores de la poblacin pero a continuacin se dirige al gobierno espaol y le emplaza a que garantice la rendicin de cuentas por las violaciones de derechos humanos cometidas por miembros de las fuerzas de seguridad y reforme la legislacin y las prcticas antiterroristas que han causado esas violaciones o han contribuido a ellas. Nadie bien informado puede ignorar que esas violaciones han tenido un carcter sistemtico y se han agudizado con la ley de partidos, ese invento de Zapatero que inaugur sus servicios a la derecha espaola, aunque en su momento pasara desapercibido. Y todo el que quiera informarse de la situacin de los presos de ETA puede hablar con sus familiares y saber que, bajo la actual Direccin General de Prisiones, se les aplica un rgimen inspirado en el que Margaret Thatcher impuso a los presos del IRA (cuando lo vemos reflejado en la formidable pelcula Hunger de Steve MacQueen todo el mundo se emociona pero aquello est muy lejos y la pantalla no es la vida): despertndolos cada dos horas, reduciendo al mnimo su tiempo al aire libre y su higiene, cambindoles constantemente de celda y de crcel, impidiendo que las familias les hagan llegar libros o comida, obstaculizando al mximo el contacto con sus personas queridas

La sociedad espaola, y la mayora de la izquierda espaola no han querido saber nada de esta infamia. Y ahora como la infamia se ha mostrado eficaz, si hubiera que justificarla abiertamente se la justificara. En nombre de la "Victoria".

ste es el relato oficial. Y hay que construir un relato alternativo. Es verdad que la fiebre por el relato que ha llegado a la poltica desde el periodismo no es una buena aproximacin a la realidad: la narracin obscurece normalmente la informacin. Pero la historia moderna de este pas est determinada por relatos que enturbian el conocimiento de la realidad y la memoria: el relato de la Transicin, que sobrevive ahora en el relato de la "Victoria", es la mejor prueba de ello. Hay pues que dar una batalla en los relatos. Y, tal como la entiendo, es una batalla a contracorriente. Contra todas las corrientes.

Porque es verdad que la historia de ETA est llena de terror, crmenes y asesinatos. Es verdad que ETA ha ido destruyendo sistemticamente sucesivas posibilidades de soluciones negociadas, en condiciones mucho ms favorables que las actuales. Es verdad que ETA ha destruido tambin oportunidades de fortalecer corrientes de simpata hacia la causa abertzale en sectores amplios de la izquierda espaola: la destruy en Hipercor, y con el asesinato de Miguel ngel Blanco, y con la serie criminal de los coches bomba hasta el atentado de la T4.

Es verdad que ha sido derrotada por el Estado, pero no por el Estado de Derecho, sino por el aparato de coercin del Estado, con la impunidad garantizada por el consenso antiterrorista. Derrotada sin paliativos, hasta en cuestiones simblicas: apenas unas horas despus de la emisin del video con los tres encapuchados, la polica informaba de sus nombres y su historial con todo lujo de detalles, ridiculizando as el siniestro ritual de las capuchas.

Pero no es verdad que ETA sea una banda de asesinos y criminales. Es una organizacin poltico militar integrada por militantes independentistas vascos. Como lo fue el IRA que ahora es reconocido en Gran Bretaa e internacionalmente como una organizacin respetable y, por cierto, no especialmente alternativa en sus objetivos, ni en su forma de hacer poltica. Si no se entienden los vnculos ideolgicos y polticos de ETA con un sector muy amplio del pueblo vasco, no se entiende nada.

No se entiende en toda su dimensin la derrota de ETA, porque como muy bien ha sealado Petxo Idoyaga: Frente a la imagen que a veces se ha diseado mediticamente de una sociedad vasca pasota sobre la confrontacin o sobre las vctimas de ETA, hay que decir que el caldo de cultivo para esta decisin de ETA ha sido ese estado activo de la opinin pblica vasca, que alcanza a franjas importantes de todo el electorado del PNV, de la izquierda abertzale y del socialista. Esta es la clave para comprender lo que ha ocurrido. Ese estado activo se ha ido oponiendo no slo a los coches bomba y otras acciones armadas; tambin a que muchos ciudadanos vascos, cualquiera que fuera su ideologa tuviera que vivir escoltado; tambin a la socializacin del dolor que intent amargarles la vida a familiares de los adversarios Ese amplio rechazo social transversal ha acabado afectando a ETA, porque ETA es una organizacin poltica, no una mafia.

Tampoco se entender el previsible muy buen resultado que obtendr Bildu el 20-N y que, hay que decir ya que ser una magnfica noticia por su significado simblico, ms all de lo que pueda pensarse o especularse sobre su futura dinmica poltica. Y ser un excelente noticia, no slo para Euskadi: si queda alguna posibilidad de reconstruir los puentes rotos entre la izquierda alternativa del exterior de Euskadi y la izquierda abertzale, va a depender en mucho del dilogo que pueda establecerse con los diputados de Bildu, si es que este dilogo entra en sus planes polticos. Por cierto, y para que no quede ninguna duda, esos puentes se rompieron por responsabilidad de ETA y slo por su responsabilidad. Ramn Fernndez Durn escribi textos muy acertados sobre este tema.

ETA ha pesado como una losa, poltica y moralmente, sobre no dir toda, pero s la gran mayora de la izquierda que ha tenido como sea de identidad, poltica y sentimental, desde los tiempos de la lucha contra la dictadura, la solidaridad con el pueblo vasco y el apoyo al derecho a la autodeterminacin. Es verdad que el comunicado de ayer significa quitarse esa losa de encima y es natural sentirse aliviado, como saliendo de una grave enfermedad. Pero habr que levantar muchas otras losas antes de que llegue una paz que merezca ese nombre y esas no las ha puesto ETA; se estn colocando con el relato de la "Victoria".

Y el relato alternativo no es el del comunicado de ETA, que parece desconocer no slo su derrota, sino las bases para reconstruir condiciones necesarias de vida en comn de la ciudadana vasca. Una vida en comn que estar inmersa en conflictos sociales y polticos muy duros, propios de la crisis capitalista, bajo la violencia del mercado.

Ser muy difcil que se pueda construir en ellos una izquierda antagonista con la fuerza social y poltica necesaria para derrotar al capitalismo. Hoy es muy difcil. Con ETA era imposible. A partir de aqu se puede, o quizs podemos juntos, escribir otro relato.

Miguel Romero es editor de VIENTO SUR

Fuente: http://www.vientosur.info/articulosweb/noticia/?x=4472



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