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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-10-2011

Euskal Herria
Ya se acab el tiroteo y ahora empieza el alboroto

Iaki Errazkin
Rebelin


Desde que, en marzo de 1524, las tropas de Carlos de Habsburgo, considerado primer rey de Espaa, conquistaran, tras tres aos de asedio, el castillo de Fuenterraba (ltimo baluarte de la resistencia vasca, activa desde la ocupacin manu militari del Reino de Navarra en 1512), los habitantes de los territorios histricos de Bizkaia, Araba, Nafarroa y Gipuzkoa han mantenido vivo el anhelo independentista, generacin tras generacin, sin solucin de continuidad, hasta nuestros das. Las machinadas de los siglos XVII y XVIII, las guerras carlistas del siglo XIX, la guerra espaola del siglo XX y el importante apoyo social a ETA en los siglos XX y XXI tienen algo en comn: la repugnancia de buena parte del pueblo vasco a formar parte de Espaa. Habr quien cuestione esta afirmacin aduciendo que no se sabe con exactitud cuntos ciudadanos vascos apoyaran hoy la secesin. Los gobernantes, sin embargo, deben de tener una idea aproximada, lo que explica su empecinamiento en negar un referndum que aclare tales dudas.

Muchos de los vascos que vivimos en Espaa por distintas razones, nos hemos desgaitado explicando a nuestros vecinos castellanos, aragoneses, extremeos, o de cualquier otra regin, que ETA siempre fue (sigue siendo) la tos de la neumona. La organizacin Euskadi Ta Askatasuna era y es un sntoma de la patologa poltica y social que supone que un Estado impida a todo un pueblo ejercer su derecho fundamental a decidir su futuro en libertad. Los espaoles, hombres y mujeres, de derechas y de izquierdas, son, salvo poqusimas y esforzadas excepciones, cmplices de esta injusta situacin histrica. Y lo son desde el momento en que comparten, por activa o por pasiva, la teora imperialista que define la unidad de su patria como algo sagrado e intocable. Polticos, sindicalistas, empresarios, religiosos y periodistas carpetovetnicos, se han enronquecido en las ltimas dcadas asegurando un da s y otro tambin que sin violencia todo se puede conseguir en democracia. Es el momento de comprobarlo. Acabado el tiroteo comienza ahora el alboroto.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.




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