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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-10-2011

Qu hace falta para salir de la crisis?

J. A. Tapia
Rebelin


Las turbulencias que se han producido en la economa mundial en los ltimos meses hacen muy previsible una nueva crisis financiera como la del 2008. La deuda acumulada en los balances de los bancos y de los Estados y las escasas perspectivas de una reactivacin de la economa mundial que pudiera echar tierra sobre esas deudas y tirar el baln fuera del rea no parecen dejar mucho espacio para la duda.

Las masas astronmicas de dinero que hasta el comienzo de la crisis del 2007 circulaban en los mercados financieros internacionales buscando inversiones que rindieran algo decente y que despus del 2009 volvieron en cierta medida a los mercados de valores haciendo que subieran las bolsas han sido cada vez ms reticentes en meses recientes. La subida de los precios del oro, inversin que no solo no rinde nada sino que conlleva gastos asociados (de custodia, etc.) indica que muchos inversores tienen miedo de otra cada catastrfica de los mercados financieros y prefieren apostar al metal dorado. El dinero sigue afluyendo a los bonos del Tesoro de EEUU, considerados al menos como un activo seguro, a pesar de haber sido devaluados de categora AAA a AA+ por la agencia Standard & Poors. Pero las agencias de calificacin tambin han devaluado la deuda de varios pases europeos y la crisis de la deuda griega sigue creciendo como una bola de nieve, con la perspectiva de crisis financieras importantes en otros pases europeos frente a las cuales ni el Banco Central Europeo ni los que mandan en la Unin Europea (Alemania y Francia) saben qu hacer.

Desde la crisis financiera del 2008 la demanda agregada ha sido dbil en casi todos los pases y en algunos como Espaa la recuperacin nunca se produjo. Pero la demanda agregada tiene dos componentes bsicos, consumo e inversin, y ambos han estado deprimidos en aos recientes. La inversin, que no es otra cosa que el uso de dinero lquido para adquirir bienes de capital o pagar salarios, se ha recuperado muy dbilmente desde la recesin del 2007-2009. En general hoy resulta evidente que en la economa mundial las oportunidades de inversin son escasas, no hay buenas opciones que prometan rendimientos aceptables. Como indica el New York Times en primera pgina (25-10-2011) las cuentas corrientes de los bancos rebosan dinero, que ni sus propietarios ni los gerentes de los bancos saben cmo invertir. Todo parece indicar que la rentabilidad del capital est baja en general. Por otra parte, en Norteamrica, en Europa occidental y en general en los pases de alto ingreso el consumo est en gran parte congelado por el endeudamiento de los hogares y por el altsimo volumen de desempleo, mientras que en los pases de bajo ingreso los salarios son tan bajos que de ellos poca demanda agregada de consumo cabe esperar.

Qu hace falta entonces para que se reactive la economa mundial?

La solucin keynesiana es bsicamente el aumento del gasto pblico y, en alguna medida, medidas directas para favorecer el consumo reduciendo la deuda de los hogares. De la misma forma que el que tiene una hemorragia necesita un torniquete o una intervencin quirrgica y no buenos consejos sobre cmo evitar la obesidad y llegar sano a la senectud, dicen los keynesianos, la economa necesita un arreglo a corto plazo y de nada sirven los sermones sobre la sostenibilidad fiscal y sobre la necesidad de moderar el gasto pblico para reducir la deuda nacional. Segn los keynesianos hay que aumentar el gasto, tomar medidas agresivas para reducir la deuda de los hogares mediante condonacin y refinanciamiento de las deudas hipotecarias y las autoridades monetarias (la Reserva Federal estadounidense, el Banco Central Europeo, etc.) deben iniciar una ofensiva en todos los frentes para hacer que la economa se mueva y as disminuya el desempleo. En esta lnea, en el Reino Unido se ha propuesto que se cree un Banco Nacional de Inversin a partir de bancos como Lloyds-TSB y RBS en los que hoy el Estado tiene una participacin mayoritaria como consecuencia del salvamento de esos bancos en la crisis del 2008.

Lo que proponen los keynesianos parece tener serios problemas de factibilidad. En EEUU aumentar el gasto pblico se da de bruces con la oposicin no solo de los republicanos sino de gran parte de los demcratas y del mismo presidente Obama. Por otra parte, la condonacin y el refinanciamiento de las deudas hipotecarias no seran de ninguna manera bien vistas por quienes son acreedores de esas deudas. Dada la enorme cantidad de deudas incobrables o de dudosa cobrabilidad (sean hipotecas ninja, prstamos a empresas en apuros, o emprstitos al Estado griego, al Estado de California, o a algn otro Estado) que hoy pesan como plomo en los balances de los agentes financieros que poseen los ttulos de esos prstamos (bancos, fondos de inversin o inversores privados), los acreedores no quieren ni or hablar de tales medidas. Como, adems, los bancos y los representantes del capital financiero en general tienen muy buena comunicacin con los gobiernos, es poco previsible que se vayan a aceptar ahora medidas que puedan reducir sus utilidades despus de haber pasado el huracn del 2008 gracias a las ayudas pblicas. En Europa la solucin propuesta por los keynesianos requerira adems una coordinacin fiscal de los Estados parte de la Unin Europea, coordinacin que no existe y sin la cual parece impensable que un gobierno (como el espaol, el italiano, o el griego) pueda lanzarse a aventuras keynesianas. No hay dinero disponible, a no ser que se lo imprima. Y no hay voluntad poltica de imprimirlo.

Dnde est el dinero, pues?

Cualquier examen superficial de las noticias financieras indica que hay enormes masas de dinero que no saben adnde ir. El dinero est escondido en las cajas fuertes de los bancos, invertido en lingotes de oro, en francos suizos o en bonos del Tesoro de este o aquel pas todava considerado seguro. Puede ser que los bancos sean reacios a dar crditos, pero la realidad es que no son muchos quienes buscan crditos para la inversin cuando no hay buenas opciones para invertir. Incluso, en ms de un caso, quienes poseen ese dinero y no saben qu hacer con l, deciden gastrselo. Quiz por miedo a perderlo? Segn informaba la prensa recientemente, las tiendas de moda de la Quinta Avenida neoyorquina tienen listas de espera para adquirir zapatos de hasta 1000 y 1500 dlares el par y vestidos diez veces ms caros. 

Qu escndalo, con tanta gente desempleada y que en vez de invertir en actividades productivas los ricos se lo gasten en lujo! Este podra ser el comentario moralista de quien no entienda que para producir esos zapatos o esos vestidos han hecho falta procesos productivos para los que se han adquirido insumos y por los que se han pagado salarios. No es menos generador de actividad econmica la adquisicin de diamantes para lucirlos en el cuello que el consumo de pan y cebollas para nutrirse. Pero lo que s es evidente es que el que grandes masas de dinero se queden en forma liquida o semilquida sin invertirse directamente en actividades generadoras de produccin hace que no se creen puestos de trabajo. Cada cada de la bolsa refleja la decisin de miles de propietarios que deciden hacer lquida su participacin en la propiedad de empresas.

Y entonces, qu hara falta para que ese dinero se invirtiera en actividades productivas y pusiera la economa a trabajar? Lo que hacen falta son oportunidades de inversin, nos dirn los economistas y los empresarios. Pero, cmo se crean esas oportunidades?

La respuesta de los economistas conservadores es siempre la misma, recrtense impuestos y dense facilidades a las empresas para que sea ms fcil producir. Pero, inclusive con impuestos reducidos o nulos, o incluso con subvenciones (y no son pocas las que tienen las empresas, en todo el mundo), las inversiones tienen poco sentido cuando la rentabilidad esperada es escasa o dudosa. Esa rentabilidad esperada, que Keynes llamaba eficiencia marginal del capital, puede ser baja porque hay poca demanda; o porque hay exceso de capacidad; o porque los salarios son demasiado altos; o por alguna combinacin de todas estas cosas. Quin invertira en microchips ahora que la capacidad para producirlos es mucho mayor que la capacidad del mercado para absorberlos? Para qu construir viviendas cuando las hay disponibles a miles esperando la ejecucin de la hipoteca? Y, adems, por qu invertir en Espaa, en Grecia o en EEUU cuando los salarios son mucho ms bajos en la India, en China o en Rumania?

Todo esto, de todas formas, est en vas de solucin. Veamos la cuestin de los salarios. Desde que comenz la crisis en el 2008 los salarios han estado bajando prcticamente en todos los pases. En el caso del Reino Unido la intensa contraccin salarial que est teniendo lugar solo tiene precedentes en las grandes recesiones que ocurrieron en Gran Bretaa en los aos siguientes a la primera guerra mundial. En cuestin de meses el ajuste salarial que piden muchos economistas se habr producido. Y, de hecho, ser tanto ms rpido cuanto ms desempleo haya y menos prestaciones se den a los desempleados: la letra con sangre entra.

El otro problema, tambin en vas de solucin, si no se le ponen trabas, es el exceso de capacidad productiva. Para qu invertir en un mercado de productos X que puede absorber 80 cuando actualmente se producen 79 y hay capacidad para producir 120? Esto se resolvera, sin embargo, si de las empresas que producen X quebraran unas cuantas, de tal forma que la capacidad se reduzca a 60 o, incluso, mejor, a 40. Las empresas quebradas (sean bancos, empresas automovilsticas, hoteleras, inmobiliarias o de cualquier otro tipo) sern adems excelentes oportunidades de inversin. El inversor que llegue en el momento oportuno podr adquirir los bienes de capital de alguna de estas empresas a buen precio y muchas veces no tendr que hacer frente a compromisos salariales. Podra as poner en marcha la empresa en las mejores condiciones de rentabilidad. Todo ello est en camino, las inversiones rabes en las cajas de ahorros espaolas son un ejemplo de eso. A medida que se profundice la crisis, ms empresas quebrarn, ms bajarn los salarios, ms deudas se liquidarn y mejores condiciones habr para que los inversionistas que sobrevivan (otros quebrarn) reinicien la actividad y se abra as un nuevo periodo de expansin. Pero, eso s, hay que dejar que el mercado funcione y que quiebren quienes tengan que quebrar. Querrn quienes son propietarios de empresas del tipo que sea que se deje que este proceso llegue a su fin? Eso no est ni mucho menos claro, como lo prueba el respaldo general de los gobiernos a los bancos de sus pases y los rescates del 2008-2009, con dinero pblico, no solo de bancos y empresas del sector financiero, sino de empresas industriales como General Motors y Chrysler. Mucho ms probable es que si la crisis financiera vuelve a poner a muchas grandes empresas al borde de la quiebra, los empresarios en masa reclamen medidas para proteger sus entidades. Pero mientras haya exceso de capital, no habr recuperacin.

La alternativa es dejar que el mercado obre por s mismo y que unos cuantos cientos o quiz miles de empresas en todo el mundo quiebren, haciendo que el volumen de desempleo mundial se eleve de los cientos de millones actuales a miles de millones. Ello liquidara las deudas, eliminara el exceso de capital y generara nivel salariales ajustados, probablemente a niveles chinos. Y, finalmente, llegara la ansiada recuperacin.

El problema es, sin embargo, que ese proceso, que muy probablemente ocurrir, crear un enorme estrs social que no se sabe dnde puede llevar. En los pases del Norte de frica ha llevado a la cada de Ben Ali, de Mubarak y de Gadafi; en Espaa ya ha llevado al movimiento de los indignados que ha ocupado la Puerta del Sol y el centro de la atencin pblica de todo el pas; en Israel, a las manifestaciones y protestas masivas de meses recientes. En Bahrain, Siria, Yemen y Marruecos a protestas cada vez ms airadas contra las lites gobernantes y el autoritarismo. En Grecia, a huelgas generales contra el gobierno recientemente electo. En EEUU al movimiento de ocupacin que ha creado focos de protesta permanente en Nueva York y otras muchas ciudades. Quiz puede pensarse que todos estos son fenmenos distintos que no estn relacionados entre s. Ciertamente Mubarak no es Mister Cameron, ni Rodrguez Zapatero tiene nada que ver con Netanyahu, ni con Ben Ali, ni con Gadafi. Pero, no es demasiada coincidencia que ocurran a la vez todas estas cosas?

Desde la crisis del 2008 la especulacin financiera en productos alimentarios ha provocado enormes oscilaciones de precios que han puesto a grandes sectores de la poblacin de los pases pobres al borde del hambre. Se ha dicho que las revueltas del mundo rabe se han debido en buena parte al encarecimiento de los alimentos. Pero en dcadas recientes la obesidad por exceso de ingreso calrico y falta de ejercicio fsico se ha convertido en un mal endmico en gran parte del mundo.Qu sistema econmico mundial es este en el que la escasez nace de la abundancia?

En una informacin sobre la huelga general contra las medidas de austeridad del gobierno del PASOK el Partido Socialista Panhelnico de George Papandreou, que tantos parecidos tiene con el gobierno del PSOE el New York Times (20-X-2011) recoge la opinin de Anastasia Dotsi, empleada de banca jubilada, de 70 aos, que asista a una de las manifestaciones motivada por su indignacin contra el gobierno. "No hay precedentes de lo que est ocurriendo", dijo la jubilada. Son ya dos aos de polticas de austeridad, nos estn aplastando como pueblo. Anastasia dijo que su hijo y su hija, que trabajan en el sector privado, no haban recibido su salario este mes y estaban teniendo dificultades para pagar sus hipotecas y mantener a sus familias. "Nunca he sido izquierdista, siempre vot al PASOK. Me considero una persona de clase media. Pero nos estn empujado a convertirnos en extremistas".

La ortodoxia econmica dice que nuestro sistema econmico tiende al equilibrio y que dejado a s mismo, se recupera y vuelve a crecer, produciendo riqueza para todos. Por una parte, es cierto, porque el sistema, como vieron Karl Marx, Joseph Schumpeter y Wesley Mitchell, tiene mecanismos intrnsecos para resolver las crisis. Por otra parte, es falso, porque los mismos mecanismos que hacen que las crisis se resuelvan hacen que de forma recurrente haya crisis que generan un enorme sufrimiento social y que, de esa forma, ponen en riesgo la existencia misma del sistema. Porque, adems, cuando el sistema est sano y hay prosperidad, son los privilegiados quienes ms se benefician. Que el crecimiento econmico crea prosperidad para todos no est tan claro, cuando los empleos precarios y los contratos-basura son cada vez ms frecuentes. Y cuando se aumenta la edad de jubilacin. Y se reducen los impuestos a los ricos. Cada vez hay menos simpata por personas como Bill Gates, Paco el pocero u otros banqueros o empresarios de esos que crean riqueza.

Si la gente de a pie est dispuesta a aguantar esa dinmica, solo los prximos aos lo dirn.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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