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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-10-2011

EE.UU. siembra la discordia en el Sur de Asia

M K Bhadrakumar
Asia Times Online

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Dos modelos de la poltica regional debilitan seriamente la campaa de EE.UU. para poner de rodillas a Pakistn en la jugada final en Afganistn. Uno es que Delhi se ha distanciado de la campaa estadounidense y mantiene una poltica independiente repecto aIslamabad.

El segundo factor que frustra las polticas de EE.UU. para aislar a Pakistn es la cordialidad de la nacin surasitica con Irn. Pakistn estara bastante aislada si hubiera habido una aguda rivalidad con Irn respecto a la etapa final afgana. El actual nivel de cordialidad en la relacin posibilita que Islamabad se concentre en la desavenencia con EE.UU. e incluso reciba aliento de Tehern.

Un montn de tonteras

Una reciente declaracin del ministro de Exteriores indio, S M Krishna, sobre la desavenencia entre EE.UU. y Pakistn subray que India no est de acuerdo con el enfoque estadounidense. (Vea EE.UU. aumenta la presin sobre Pakistn, Rebelin, 22 de octubre de 2011). Fue cuidadosamente cronometrada para sealar a Washington (y a Islamabad) que Delhi desaprueba fuertemente cualquier forma de accin militar de EE.UU. contra Pakistn.

Existe mucha evidencia que sugiere que la dirigencia paquistan aprecia la posicin india. El cuartel general en Rawalpindi actu rpidamente el domingo para devolver a India en de horas el helicptero con tres altos oficiales militares a bordo que se extravi sobre territorio paquistan durante mal tiempo en el sector altamente conflictivo de Siachen. El portavoz oficial en Delhi declar oficialmente que India aprecia el gesto paquistan. Semejantes gestos conciliatorios son raros (por ambas partes) en la crnica de la relacin entre Pakistn e India.

De nuevo la semana pasada, India vot por la candidatura de Pakistn para el lugar de Asia-Pacfico entre los miembros no permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y el embajador paquistan respondi rpidamente que trabajar con su homlogo indio en Nueva York. Irnicamente, la ONU haba sido escenario de frecuentes confrontaciones entre India y Pakistn por el problema de Cachemira.

Mirando hacia el futuro, es probable que los primeros ministros de India y Pakistn se renan al margen de la cumbre de la Asociacin Surasitica por Cooperacin Regional en Male el 10 y 11 de noviembre. Washington habra insistido rpidamente en que actu como facilitador para promover la mejora del clima en las relaciones entre India y Pakistn. Pero en lugar de hacerlo, EE.UU. observa con un grado de malestar que su complicada sinfona surasitica lanza notas irritantes. La calibracin de las tensiones entre India y Pakistn constituy tradicionalmente un elemento clave de la diplomacia regional de EE.UU.

Washington ha tomado represalias por la declaracin de Krishna emitiendo una advertencia a los nacionales estadounidenses de que no viajen a India por un aumento de las amenazas terroristas. Delhi, por su parte, fastidi a Washington diciendo que considera que la accin de EE.UU. es desproporcionada, una manera graciosa de decir que la alerta no es ms que un montn de tonteras.

Retirada de Jundallah

Lo que sucede en las relaciones entre Pakistn e Irn es an ms exasperante para EE.UU. Ha habido una serie de visitas de alto nivel entre Islamabad y Tehern y las dos capitales han llegado a un entendimientos sobre una variedad de intereses de seguridad. La semana pasada, Tehern reconoci que no ha habido un solo ataque del grupo terrorista Jundallah desde el lado paquistan de la frontera en la regin Baluchistn durante los ltimos 10 meses.

Tehern ha acusado a EE.UU. de organizar a los terroristas de Jundallah a fin de que realicen operaciones clandestinas para desestabilizar Irn. Sin embargo, desde la detencin del agente de la CIA, Raymond Davis, en Lahore en enero, Islamabad ha tomado medidas drsticas contra cientos de agentes de inteligencia de EE.UU. que operaban en suelo paquistan, limitando seriamente la capacidad de EE.UU. de enviar a terroristas de Jundallah a Irn.

Tehern est satisfecho de que el establishment de seguridad paquistan est por fin actuando decididamente para aplastar la red Jundallah respaldada por EE.UU. Reciproca la buena voluntad de Pakistn con el intento de armonizar su poltica afgana y al evitar escrupulosamente sealar a Pakistn por el asesinato del jefe del Consejo Afgano de Paz, Burhanuddin Rabbani, quien era un cercano aliado de Tehern.

Esencialmente, Irn aprecia que el desafo estratgico de EE.UU. por Pakistn tendr lugar en funcin del inters de la estabilidad regional, y el resultado final es que Tehern est ansioso de obligar a las tropas estadounidenses a abandonar la regin.

Tehern tuvo xito en la busca de un objetivo similar en Iraq al influenciar a las elites polticas chies en Bagdad para que no accedan a los desesperados ruegos de EE.UU. de que se permita que las tropas estadounidenses sigan all incluso despus del plazo estipulado para la retirada en diciembre de 2011 segn el acuerdo del Estatus de Fuerzas. Pero Afganistn es otra cosa y una estrategia comn con Pakistn ser til.

Pakistn mantiene una actitud ambivalente sobre el tema de una presencia militar a largo plazo de EE.UU. en Afganistn, pero puede contar con que los talibanes se opondrn enrgicamente a los planes de EE.UU. en relacin con las bases militares. No es sorprendente que Tehern mantenga una actitud multifactica hacia los talibanes.

Esfuerzo comn

En suma, el escenario regional en general es ms bien poco favorable para EE.UU. El aflojamiento de las tensiones en las relaciones de Pakistn con India e Irn debilita la estrategia de EE.UU. de enquistarse en la regin.

La advertencia contra los viajes de EE.UU. tena el propsito de provocar irritacin en India respecto a la inminente posibilidad de actividades terroristas apoyadas por Pakistn. De nuevo, la desinformacin auspiciada por EE.UU. reaparece con afirmaciones de que China y Pakistn conspiran contra India estableciendo bases militares chinas en las reas septentrionales de Pakistn, que forman parte de Cachemira.

Esto coincide con una evidente mejora en la situacin de seguridad en el Valle de Cachemira, hasta el punto de que el ministro jefe Omar Abdullah propugn abiertamente la semana pasada en Srinagar que se abandonen poco a poco regulaciones de emergencia de hace dcadas y que Delhi realice un serio acercamiento a Pakistn para resolver el problema de Cachemira.

La propaganda respaldada por EE.UU. sobre la posibilidad de bases militares chinas en la parte paquistan de Cachemira pretende servir un doble propsito: crear discordia entre Pakistn e India y en las relaciones chino-indias.

El primer ministro indio Manmohan Singh hizo una declaracin importante la semana pasada al decir que est convencido de que la dirigencia china quiere una solucin pacfica de todos los problemas entre India y China, incluida la antigua disputa fronteriza. Significativamente expres su sincera esperanza [de que] sea posible que encontremos la forma por la cual los dos vecinos pueden vivir en paz y amistad a pesar de la persistencia del problema fronterizo.

Las observaciones de Manmohan fueron importantes ya que los dos pases deben realizar dentro de poco la vuelta nmero 15 de conversaciones sobre el tema fronterizo en Nueva Delhi. En un acto significativo, el Ministerio chino de Exteriores respondi a la oferta poltica de Manmohan. Pekn dijo que China est dispuesta a trabajar con India para realzar la cooperacin estratgica entre China e India. La declaracin dice:

Como importantes vecinos, China e India han mantenido un dinamismo sano en la relacin bilateral. En cuando al problema fronterizo heredado de la historia, las dos partes han estado buscando una solucin justa, razonable y mutuamente aceptable mediante consultas amigables. A la espera de una solucin final, las dos partes estn comprometidas con el mantenimiento de la paz y la tranquilidad en las reas fronterizas.

Una temporada de propaganda

Los informes especulativos, no atribuidos y no verificables de las intenciones chinas de establecer bases militares en los tramos superiores de la regin de Cachemira bajo control paquistan aparecen nuevamente en un punto formativo en la seguridad regional. Su tesis elaborada es que Delhi debera ser extremadamente cautelosa respecto a las taimadas intenciones de China y Pakistn y deber actuar a ritmo lento respecto a la normalizacin de relaciones con esos vecinos traicioneros.

Curiosamente, al mismo tiempo tambin se bombardea Delhicon propaganda estadounidense de que Washington est llegando a un gran pacto con Pakistn sobre el problema afgano segn el cual habr un acomodo mutuo de las preocupaciones de uno y otro, que podra incluir la intervencin de EE.UU. para mediar en el problema cachemir y presin de EE.UU. sobre Delhi para reducir su presencia en Afganistn.

En un comentario de la semana pasada en la revista Foreign Policy en la vspera de la visita de la secretaria de Estado Hillary Clinton a Islamabad, dos destacados miembros de think-tanks estadounidenses trataron alternativamente de tentar a Islamabad y atemorizar a Delhi colocando sobre la mesa los ingredientes del gran pacto. Verdaderamente, todo esto se est convirtiendo en una temporada de propaganda.

Lo ms importante del asunto es que EE.UU. est desesperado por llegar a un acuerdo estratgico con el gobierno del presidente Hamid Karzai en Kabul que permita el establecimiento de una presencia militar a largo plazo de EE.UU. en Afganistn.

El lunes, cientos de afganos se manifestaron en Kabul contra bases estadounidenses. Ese mismo da, la cmara baja del parlamento afgano rechaz condiciones que guan las operaciones del acuerdo existente entre el gobierno afgano y la Fuerza Internacional de Ayuda [ISAF] porque viola la soberana del pas. El ambiente en el Parlamento afgano parece hostil.

Karzai est convocando a una loya jirga (gran consejo) con el fin de de buscar apoyo para el pacto entre EE.UU. y Afganistn. Se llegar al punto crtico cuando se rena el 16 de noviembre. Karzai promete que el pacto estadounidense-afgano se enviar al Parlamento para su aprobacin despus de discutirlo en la jirga. Washington insiste en que la jirga apruebe el borrador del pacto antes de la que tenga lugar en diciembre la conferencia Bonn II. El futuro poltico de Karzai depende de si puede cumplir el pacto.

Parlamentarios, algunos ex miembros, un tercio de los miembros del consejo provincial, representantes de la sociedad civil, algunas personalidades distinguidas, eruditos religiosos y dirigentes tribales influyentes han sido invitados a la jirga. Doscientos treinta representantes de las comunidades de refugiados afganos en Pakistn, Irn y los pases occidentales, tambin asistirn a la jirga de 2.030 participantes.

El 13 de septiembre, el consejero nacional de seguridad afgano Dadfar Spanta dijo a los parlamentarios afganos que EE.UU. puede establecer bases militares en Afganistn despus de la firma del pacto, pero que el pacto no se firmar a menos que sea aprobado por el Parlamento. Spanta agreg que: Las preocupaciones de nuestros vecinos [por el pacto EE.UU.-Afganistn] son genuinas, pero no permitiremos que nuestro suelo se utilice contra ellos.

El Parlamento teme, sin embargo, que Karzai pueda preferir dejarlo de lado despus de extraer el apoyo de una jirga dcil e interpretarlo como la opinin colectiva de la nacin afgana. El Parlamento instruy a su presidente el lunes para que dirija una comunicacin oficial a Karzai destacando su prerrogativa constitucional de aprobar los temas de poltica exterior.

La jugada final afgana entraen una fase crucial; mucho depender de la poltica regional. El peor de los casos para EE.UU. es que subsumiendo las contradicciones en las relaciones interregionales entre Pakistn, Irn, India y China, esos pases podran tener una opinin convergente sobre el tema de las bases militares estadounidenses.

Una acentuacin de esas contradicciones servira, por lo tanto, los intereses geopolticos de EE.UU. en la coyuntura actual, de ah la estrategia de dividir para gobernar de EE.UU.

El embajador M. K. Bhadrakumar fue diplomtico de carrera del Servicio Exterior de la India. Ejerci sus funciones en la extinta Unin Sovitica, Corea del Sur, Sri Lanka, Alemania, Afganistn, Pakistn, Uzbekistn, Kuwait y Turqua

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Fuente: http://www.atimes.com/atimes/South_Asia/MJ28Df02.html

rCR



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