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(el Pueblo quiere la paz)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-10-2011

El final de ETA
Entre la tica y la poltica

Paco Roda
Rebelin


ETA ha tardado 50 dolorosos aos en darse cuenta de que slo jugando a la poltica, es posible conseguir la independencia y la soberana de Euskalerria. Por eso ETA ha dejado definitivamente de tirar de gatillo. Y lo ha hecho porque era consciente de que estaba prostituyendo al gran imaginario vasco. Fanatizando una sociedad en su contra. Pero su apuesta y la de esa izquierda abertzale, que ha entendido durante tantos aos su esencia y su presencia, ha sido y es la independencia de Euskalerria. Y cuando sta dice que todava no se ha resuelto el problema, es verdad. Porque ahora emerge el conflicto sin la presin de los gatillos. Y eso s que es diferente.

Este nuevo escenario exige demostrar la verdadera voluntad democrtica de quienes van a participar en la gestin de esta nueva etapa. De todos. De la izquierda abertzale y de los partidos unionistas. De momento, Rubalcaba amenaza sutilmente les hemos quitado las bombas y, partir de hoy, tenemos que quitarles los votos. Los votos a la izquierda abertzale, gusten o no sus planteamientos, ya han sido secuestrados durante aos mediante procedimientos de dudosa legalidad.

Pero este tiempo va a estar marcado por dos tensiones, la tica y la poltica. El final de ETA est generando mucha crispacin tica. Porque todava resuena la meloda oculta del dolor. Y no poda ser de otra manera: vctimas, perdn, expiacin, presos, rendicin, justicia reparatoria, memoria, disolucin; son algunos de los conceptos sobre los cuales pivota el gran relato tico dominante actual. La elaboracin de esta narracin explicativa no puede ni debe obviarse porque es absolutamente til y necesaria. Porque forma parte de lo ms ntimo que han sufrido las vctimas, todas. Y todas, sin equidistancias, necesitan procesarla y explicarla para enfrentar su actual posicin en el mundo. Porque este relato se juega en el terreno de las emociones y porque forma parte de la sanacin, de los duelos y de los ajustes psicomorales de una poca brutal que ha dejado dolores de todos los colores. Y esto hay que afrontarlo y gestionarlo bien. Rechazarlo, manipularlo o comerciar con ello debilitar la calidad de los futuros acuerdos entre los agentes sociales y polticos.

Pero este relato no puede ni debe disociarse del otro gran relato, el poltico. Porque si slo elaboram os la narracin moral, estaremos trampeando el presente. Por eso, el relato poltico debe empezar a plantearse en paralelo. Y este, guste o no, debe contemplar ese casus belli , la aspiracin de una parte de la sociedad vasca, no tan minoritaria, que desea un nuevo marco poltico soberanismo independentista- en un contexto libre de coacciones y de armas.

Estos dos procesos sociales requieren de una estrecha cohesin entre ellos. Quizs requieran sus tiempos, pero no pueden articularse sin mutua retroalimentacin. Porque son transversales. Priorizar uno sobre otro nos llevar a nuevos fracasos en la gestin de un tiempo que, definitivamente puede ser histrico.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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