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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-10-2011

Balance de las elecciones judiciales

Diego Ayo
La Epoca


Se puede caer en muchas verdades a medias en este momento de finalizacin de las sonadas elecciones para elegir a los jueces bolivianos. Predominan las voces jactanciosas desde la oposicin, tan vehementes como la falta de autocrtica oficialista. Sin embargo, lo cierto amerita ser menos severos. Destacan cinco elementos.

Primero, ste definitivamente no es el triunfo de oposicin y menos aun el triunfo de la derecha. Es una victoria de la madurez democrtica del elector boliviano. Identificar el rondante 40% de voto nulo con las consignas del Movimiento Sin Miedo o Unidad Nacional es una accin legtima y comprensible de parte de estos partidos, pero dista de ser la nica verdad. Aquella izquierda que descubre Sherlockholmescamente que la derecha quiere aprovecharse de esto, ha descubierto que el sol brilla y las palomas vuelan. Claro pues, que la derecha y todo Cristo va a querer sacar tajada de esto es obvio, pero no por su innata maldad sino porque estn haciendo poltica y la izquierda hara lo propio en caso inverso. Pero ese es otro cantar. Lo cierto es que extrapolar de este resultado la tesis de que la oposicin est consolidndose, es preservar la tnica de la lucha de clases en Bolivia: una lucha discursiva de quien suelta ms generalidades sesgadas e ideolgicas. La pomposa y revolucionaria combinacin de palabritas lucha de clases, tiene mucho de lucha de discurseadores que se escudan en otras palabritas descolonizacin, el proceso, vivir bien, haciendo populismo acadmico no menos engaoso que la tesis del da: la oposicin gan. Pues no. Quizs se empieza a esbozar algo parecido a lo que podra ser una alternativa a Evo Morales el 2014, pero inferir de esta eleccin que ello ya es casi un dato dado, es ms de ese populismo. La lucha de clases continua y, con ella, la andanada de sentencias finales.

Segundo, la victoria de los nulos no es la derrota de Evo Morales. Quiero insistir en la idea de que el elector boliviano, ms all de algunas regiones donde el voto se impone de mltiples maneras, es muy sagaz. Diferencia bien lo que es Evo de lo que son sus gobernadores y/o alcaldes. Por dar un ejemplo, el apoyo de ms de 80% en El Alto en la eleccin presidencial de 2009 y la cada a menos de 40%, slo algunos meses despus, en la eleccin del Alcalde Patana, no significa que Evo baj 40 puntos y que la gente ya se ha dado cuenta de la impostura. Pues no, la gente se ha dado cuenta de que una cosa es Evo y otra Patana. Vale aclarar que este ejemplo es extrapolable a otras regiones y municipios. En suma, es mejor creer que si bien hay una dosis creciente de descontento con el Presidente Morales, es igualmente cierto que mucho del pretendido carcter plebiscitario de la eleccin, no es tal. La gente, incluso cercana al MAS se dio cuenta de que la papeleta era complicada, que las instituciones a las que da el voto no se distinguen entre s y uno, al final, no sabe por quin vota; los candidatos eran menos conocidos que el origen del cncer y, los menos, saban que la justicia no se resolvera eligiendo jueces. Por ende, los bastiones masistas no tan duros, posiblemente daran, de todos modos, en una eleccin tradicional, su voto a Evo Morales (en realidad, mi hiptesis es que Morales vencer el 2014 aunque no por mayora).

Tercero, todo ello no debe llevarnos a matizar en extremo las versiones radicales. No hacerlo nos despierta a la cruda verdad: la eleccin del domingo fue una derrota a la pretensin del gobierno de turno de instalar un nuevo Poder Judicial dotado de legitimidad. As noms, sin matices. No tiene la venia ciudadana ms que de una porcin minoritaria. Por lo tanto, la tibieza de algn comunicador que sealaba que la justicia ya tiene sus autoridades, denota un cinismo maysculo si la frase no va complementada con ....pero son profundamente ilegtimas. Se ha propiciado la boda pero con el descubrimiento de que la madrina de torta es amante del novio o que la novia lleva la criatura del padrino de aros y no del casamentero. Ya comenz mal la cosa. Igualito se procede a la hostia, beso a la novia, chupa y zapateada descomunales, etc., pero el dao est hecho. Lo legal tiene lugar pero a expensas de la legitimidad. Aunque resulta forzada la comparacin con el rgimen previo, la esencia de legalidad sin legitimidad en la victoria gonista de 2002, es la misma. Hay un divorcio preocupante de inicio. Malos augurios para una justicia novel.

Cuarto, como correlato al prrafo previo, la constatacin, verdaderamente dura, de que legtimos o no, los jueces elegidos, sern los jueces que lideren la justicia boliviana. Nos remite esta verificacin a la tensin preelectoral entre el deseo de votar nulo y, as, deslegitimar el proceso electoral, o votar noms por alguien menos malo para evitar que el MAS se quede con los cupos judiciales. Al optar por la primera opcin hay que despertar de la satisfaccin de que la eleccin fue una derrota oficialista, para vivir la posible pesadilla de lidiar con jueces nacidos de la enftica orientacin de copamiento del poder judicial. Esos son los jueces. No hay marcha atrs (o ser difcil que la haya).

Por ltimo, la justicia con elegidos, no ha variado no lo har por mucho tiempo. La retardacin de justicia, la falta de cobertura judicial en al menos el 50% de los municipios del pas, el anacronismo de los Cdigos Civil y de Comercio, el hacinamiento en las crceles y un largo etctera que impone el desafo central a futuro: saber en qu medida elegir a estos seores tiene relacin con mejorar la justicia. Portavoces del gobierno reiteraron que la disyuntiva era entre los que quieren una mejor justicia y los que quieren quedarse con la justicia neoliberal. Por supuesto que no estoy de acuerdo con esta ltima opcin, pero tampoco me creo a pie juntillas la relacin causa/efecto entre este hecho electoral y la posibilidad de construir una justicia proba. Slo s que la cosa acaba de comenzar. Y mal.

Fuente: http://www.la-epoca.com.bo/index.php?opt=front&mod=detalle&id=1030



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