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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-10-2011

Perspectivas ante el 20N

Miguel Manzanera Salavert
Rebelin


La crisis capitalista se agudiza. Y el aspecto ms chirriante de la crisis es que las poblaciones de los pases ms desarrollados se enquistan en una actitud conservadora , prosiguiendo una evolucin histrica que conduce directamente hacia el desastre. La situacin tiene elementos en comn con lo que sucedi hace 80 aos en la famosa crisis del 29 que llev al auge del fascismo y la Segunda Guerra Mundial, solo que en una fase ms avanzada de la decadencia capitalista lo que se manifiesta especialmente en el desastre ecolgico-ambiental.

Los Estados de los pases desarrollados, los que configuran el bloque dominante -me refiero a los que forman la Alianza Atlntica ms Japn, Australia y los aliados rabes del Golfo Prsico-, continan implementando las polticas neoliberales que han conducido a la crisis econmica, lo que es un ndice del agotamiento capitalista. La mayora de los ciudadanos aceptan la situacin con resignacin: la victoria electoral de los partidos liberales y las polticas liberales de los partidos socialistas, son una buena muestra de esa realidad.

En esa coyuntura ha surgido una movilizacin global de la ciudadana, que ve peligrar los derechos sociales conquistados en las ltimas dcadas. Se trata de una respuesta de la sociedad ante los manejos liberales de la economa, que privatizan los bienes pblicos empobreciendo a las clases populares y medias. Una reaccin necesaria y saludable ante la crisis y sus consecuencias para las clases trabajadoras. Pero este movimiento de masas con carcter defensivo, carece de un autntico programa de transformacin social y debido a su espontaneidad e inmadurez est atravesado de numerosas contradicciones e incoherencias.

Si queremos entender el verdadero significado de la coyuntura y por qu la mayora de la poblacin se muestra indiferente ante la prdida de los derechos sociales, no debemos olvidar que la privatizacin de la economa viene desarrollndose desde hace dcadas al hilo de la globalizacin econmica. Hasta qu punto esa globalizacin ha reportado beneficios a las poblaciones europeas integradas dentro de la economa consumista?

En una economa globalizada, cuando los bienes que consumimos son producidos en la otra parte del mundo, n ecesitamos medir el bienestar con parmetros de justicia internacional y no slo por los deseos consumistas de las masas pongo por ejemplo el Informe Planeta Vivo 2010, que recoge el ndice de Derechos Humanos elaborado por el PNUD-. En esa perspectiva internacional las poblaciones de los pases desarrollados son claramente capas privilegiadas de la humanidad. Como indic Marx en su tiempo, slo desde una perspectiva global podemos alcanzar a entender el funcionamiento del capitalismo. Por eso los anlisis basados en el Estado nacional yerran a la hora de diagnosticar la enfermedad del capitalismo y sus soluciones.

En esa atona generalizada, hay algunas buenas noticias, insuficientes tal vez, pero algo es algo. El movimiento de protesta contra el neoliberalismo se ha convertido en una revuelta global y ha despertado un pequeo fulgor de gente joven contra un destino que se prev tremendo. Con propuestas reformistas y no tan reformistas, con enormes inconsecuencias y contradicciones, con mtodos de organizacin elementales, con toda la ingenuidad de un movimiento que est empezando y necesita mucho camino por delante para madurar.

Pero hay que reconocer que esa movilizacin es un conglomerado nada homogneo de gentes de toda ideologa. El Vaticano anunciaba el 24 de octubre que est del lado de los indignados, y solicita un control internacional de la economa, rechaza el neoliberalismo y pide tasas a las transacciones financieras, como ATTAC. Hay que reconocer que la Iglesia tiene un anlisis de la realidad mucho ms certero que nuestros gobiernos socialistas.

Cada vez ms intelectuales reformistas estn comenzando a comprender que ya no hay margen para el reformismo: el capitalismo ms duro est imponiendo sus condiciones de existencia a millones de seres humanos. Como dira Brecht, primero vinieron a por los africanos, luego a por los asiticos, luego les toc a los latino-americanos y ahora nos toca a nosotros. Pero el reformismo carece de la perspectiva internacional que es esencial en el anlisis marxista del capitalismo.

Habr que ver si ese reformismo emerge del limbo de las buenas intenciones. Criticar las polticas neoliberales por su ineficacia, es algo evidente en nuestros das; pero cuando llega la hora de la verdad, la mayora se pliega a las exigencias del poder dominante. En mi opinin, la guerra de Libia ha sido un autntico desastre para la izquierda europea, que ha comulgado con ruedas de molino con tal de salvar su alma progresista. Pues a esos izquierdistas les ha sucedido como al cristiano escrupuloso, tan preocupado con su salvacin que se acaba condenando

Hay dos excepciones notables a esa falta de pulso poltico entre los ciudadanos europeos y del llamado mundo libre-: Islandia y Grecia. Islandia, un pas pequeo que no pertenece a la UE, ha hecho una autntica revolucin democrtica, poniendo en cuestin el poder del capital financiero y elaborando una nueva constitucin. Grecia ha sufrido ms que otros pases las convulsiones de la crisis, pero la respuesta de los trabajadores y el pueblo ha sido contundente, poniendo en riesgo todo el sistema poltico europeo. La ltima noticia es que se le va a perdonar la mitad de la deuda al Estado griego, de forma que pueda afrontar la crisis con ms recursos. Es una prueba de que los trabajadores solo pueden mejorar su situacin mediante la combatividad contra el capitalismo.

Es una triste desgracia que nuestros progresistas dependan de los partidos socialistas y quizs ahora con la crisis puedan despertar a una nueva comprensin de los problemas sociales. En Espaa han cambiado el fetiche Zapatero por Gaspar Llamazares. Pero el PSOE es en ltima instancia la nica institucin que mueve masas en Espaa, sin contar a la Iglesia y la Monarqua. Y es que este PSOE se parece al falangismo del viejo rgimen franquista en su papel de controlar los sindicatos; ya no es el partido que fund Pablo Iglesias y defendi la Repblica. De verdad podemos estar vislumbrando un principio de cambio en la poltica del Estado espaol?

En el Reino de Espaa todo parece controlado. Una respuesta afirmativa a esa pregunta antes formulada, podra explicar que tras la movilizacin popular haya vencido de la derecha ms rancia en el Reino de Espaa y vaya a vencer de nuevo el prximo 20N. Las importantes movilizaciones de los indignados no han sido capaces de araar la costra del poder capitalista. En esa tesitura se van a celebrar unas elecciones generales en el Estado espaol, para las que nadie se espera grandes sorpresas: la victoria de la derecha est cantada, porque en realidad lo mismo da que gobiernen stos o los otros. Ya que, en efecto, la poltica del partido socialista en los ltimos tres aos ha sido nefasta en numerosos aspectos y cuesta verdadero trabajo encontrar algo que pueda ser salvado de su gestin, si es que lo hay-. Los trabajadores, en situacin angustiosa como consecuencia de los cinco millones de parados y la depresin econmica, se abstendrn o incluso votarn a la derecha con la esperanza de que gestione mejor la economa.

Creo que a la movilizacin popular le ser debida una de las pocas cosas buenas que pueden pasar en estas elecciones que se avecinan, y es que el bloque liberal-monrquico PP-PSOE baje en el porcentaje de sufragios, y haya una dispersin del voto hacia partidos pequeos rompiendo la dinmica perversa del bipartidismo conservador. Pero no hay que hacerse muchas ilusiones: entre esos partidos pequeos hay uno tan ambiguo como la UPyD de Rosa Dez, que capaz es de colocarse como tercera fuerza en Madrid.

E n efecto la situacin es complicada. Y entre los muchos problemas que tenemos aqu, el ms agudo puede ser la falta de slidas organizaciones obreras, capaces de plantear cara a los manejos del capital. Lo ms crtico entre los intelectuales de izquierda se dedica a recordarnos la teora del bienestar; pero no me parecen que acierten en el diagnstico de la situacin: la teora marxista clsica de los ciclos de sobreproduccin y los desequilibrios inherentes al capitalismo, tiene explicaciones bastante ms acertadas que stas. Y la teora poltica del imperialismo, que nuestros intelectuales de izquierda ignoran supinamente, explica mucho mejor la poltica internacional que las elucubraciones sobre la democracia formal representativa del Estado de Derecho.

En estos ltimos treinta y pico aos de neoliberalismo radical el Estado nacional ha dejado de tener capacidad para controlar la economa y depende de la actuacin de los grandes capitales, como se est viendo estos aos con la forma descarada de actuacin de los bancos y las agencias financieras. No se puede volver hacia atrs la historia: slo la construccin de una agencia poltica internacional podra controlar a los grandes holdings de empresas transnacionales. Hoy hay dos modelos para esa agencia internacional: la ONU y el Banco Mundial con el Fondo Monetario Internacional-. Y dos bloques de pases que luchan por dominar la escena poltica: el bloque del capitalismo imperialista agrupado en la OTAN apoyado por sus aliados; y el bloque emergente alternativo del BRIC (Brasil, Rusia, India y China) con sus aliados. Y todo el mundo sabe dnde se encuentra la clase que est produciendo la riqueza para la humanidad actual.

Esas son las circunstancias. Ahora cada cual tiene que actuar en conciencia.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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