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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-11-2011

Muerte del ltimo Brigadista Internacional rumano

Eduardo Salceda
Rebelin


Cuando en julio de 1936 se produjo el golpe militar en Espaa, ms de medio millar de rumanos emprendieron un largo camino de ms de dos mil kilmetros para defender a la Repblica y la libertad de los espaoles.

Deca Pericles en su famoso discurso fnebre: Para los hombres ilustres la tierra toda es su tumba, y no slo la inscripcin sepulcral en su ciudad, sino incluso en los pases en los que pervive su recuerdo grabado en el alma ms que en algo material. Vaya este texto como homenaje pstumo al ltimo de aquellos brigadistas rumanos, Andrei Micu, fallecido el pasado diecisis de septiembre a los 99 aos.

Andrei Micu naci el 24 de julio de 1912 en Rapoltul Mare, un pequeo pueblo de Transilvania, entonces parte integrante del Imperio austrohngaro, dentro del seno de una modesta familia de origen judo-alemn. En 1927, siendo slo un enclenque quinceaero lampio, decidi ingresar en el todava minoritario Partido Comunista de Rumana.

El compromiso poltico de MIcu estaba marcado sin duda por las experiencias de crcel y represin sufridas por sus padres que l tambin padecera en un par de ocasiones siendo menor de edad-, y la conciencia de explotacin que desarroll trabajando desde los trece aos como aprendiz de carpintero en el negocio de un tirnico y avaro patrn.

Durante el verano de 1936 realiz diversas actividades de apoyo para el Comit de Ayuda a la Repblica Espaola y justo un ao despus inici su viaje clandestino a Espaa va Pars. Tras cruzar la frontera franco-espaola por Figueras, en julio de 1937, viaj hasta el centro de instruccin de las Brigadas Internacionales en Albacete.

Ms de setenta aos despus Micu recordaba casi uno por uno todos los detalles. De figura enjuta y barba rala, posea sin embargo un aspecto de hombre duro y bragado por la vida, con una mirada limpia e inteligente.

Emocionaba escuchar de sus propios labios el relato de cmo, tras una mnima y precaria instruccin, fue integrado dentro de la compaa de ametralladoras del batalln Djakovici (constituido por brigadistas blgaros, yugoslavos y rumanos) y transferido junto a otros quince compatriotas al frente de Samper de Calanda en agosto de 1937; y cmo poco ms tarde, en octubre, luch en la segunda fase de la batalla de Zaragoza, en el intento infructuoso de tomar la capital de Aragn.

Cada vez que contaba esta historia le gustaba entonar en un perfecto espaol, aprendido durante la guerra, la cancin de Bandera Roja a Zaragoza . O cuando describa con toda clase de adjetivos el fro que sentan durante la segunda parte de la batalla de Teruel, tratando de frenar la contraofensiva rebelde.

Durante la guerra sufri diversas heridas que curaron y prdidas irreparables e incurables de compaeros y amigos, pero uno de los momentos ms duros fue cuando supo que el 23 de septiembre de 1938 haban recibido la orden de retirada. Desfil el 28 de octubre en Barcelona ante Azaa, Negrn, Companys o Ibrruri; pero, sin embargo, no se march del pas inmediatamente. Se qued para formar parte del contingente militar que trat de coordinar la desbandada de la retirada hacia Francia.

La conversacin se haca especialmente emotiva cuando narraba su salida de Espaa, describindose a s mismo cruzando la frontera el 9 de febrero de 1939 con los ojos anegados en lgrimas de rabia e impotencia por no haber podido hacer nada ms. Lo que le esperaba en Francia no era mejor. Sufri, como tantos otros miles de espaoles, el trato inhumano de las autoridades francesas y su poltica de contencin con el fascismo de Hitler: hasta marzo de 1941 pas por los campos de concentracin de Saint Cyprien, Argele sur Mer, Gurs y Vernet.

La particular odisea de Micu se fue complicando poco a poco. Tras el maltrato francs, en marzo de 1941 fue deportado al campo de trabajos forzados alemn de Chemnitz, donde permaneci hasta su fuga gracias a la ayuda de unos antifascistas alemanes- en diciembre de 1941. Recorri furtivamente Dresde, Viena y Budapest hasta llegar en febrero de 1942 a la ciudad transilvana de Cluj, entonces bajo dominio del rgimen fascista hngaro.

Permaneci escondido en casa de unos amigos, hasta que el 15 de enero de 1943 fue descubierto y enviado a un campo de trabajo forzado en el frente ucraniano, donde estuvo recluido hasta que fue liberado por el ejrcito sovitico en julio de 1944.

El nueve de marzo de 2009 Andrei Micu adquiri la nacionalidad espaola, en virtud de la disposicin de la Ley de Memoria Histrica que permite a los antiguos brigadistas acceder a ella sin tener que renunciar a su nacionalidad de origen. La ceremonia en la Embajada de Espaa en Bucarest fue muy emocionante y llena de buenas y bonitas palabras y agradecimientos por parte de las autoridades espaolas.

A veces las distinciones dan prestigio a las personas que las reciben, pero en otras ocasiones es el hombre el que da prestigio a las instituciones que las otorgan. Con la ley impulsada por el gobierno de Jos Luis Rodrguez Zapatero no es difcil acordarse de las clebres palabras pronunciadas por el Presidente de Gobierno Juan Negrn en la despedida de los brigadistas: El gobierno espaol quisiera testimoniaros de una manera directa su agradecimiento. Vuestro espritu y el de vuestros muertos nos acompaa y quedan unidos para siempre a nuestra historia. El gobierno de la Repblica reconocer y reconoce a los internacionales, que tan bravamente han luchado con nosotros, que ya pueden decirse connaturales nuestros, el derecho a reclamar, una vez terminada la guerra, la ciudadana espaola. Con ello nos honraremos a todos .

Pero terminados los aplausos, las buenas palabras como deca Polonio a Hamlet Palabras, palabras, palabras-, homenajes y recuerdos, la realidad del ltimo brigadista fue otra. Vivi el ltimo ao de su vida en una modesta residencia de ancianos cerca de su localidad natal, con las fuerzas justas para reivindicar una ayuda econmica del gobierno espaol, ayuda sta que nunca lleg.

Dice un proverbio italiano que terminada la partida de ajedrez, el pen y el rey terminan en el mismo sitio, en la misma caja de madera. Sin embargo, este hombre modesto, honesto y alegre, que am la msica, el baile y al pueblo espaol, siempre permanecer en el recuerdo de aquellos que le conocieron y supieron agradecerle de veras todos sus esfuerzos y sufrimientos de juventud. In memoriam.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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