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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-11-2011

Sobre el 15M, la izquierda y la revolucin
Articular una forma de vida, un ordine nuovo, es el fin de la poltica

Joaqun Miras
Rebelin


En respuesta a Jaime

Estoy de acuerdo en lo que dices respecto al movimiento 15M, su fin ha de ser la poltica. Lo que ha arruinado la izquierda es, precisamente, renunciar a ella y convertirse en instrumento de ingeniera institucional delegada, tal como t sealas: tener resultados electorales, ocupar instituciones, actuar desde ellas segn los mrgenes que estas permitan.

La alternativa, la poltica es promover la organizacin de la ciudadana para que sea su fuerza la que imponga una correlacin nueva y un hacer nuevo. Contaba Xavier Domnech que en un debate al que l haba asistido, un ponente haba afirmado que no caban ya programas socialdemcratas si antes no se tomaba el control poltico previo sobre los mercados. A continuacin de esa intervencin, el representante de ICV haba intervenido sealando que se trataba de aprovechar los resquicios que la situacin posibilitaba... Nada se habl, por lo que parece, de la lucha organizada del movimiento en ninguna de esas intervenciones, de la lucha de masas, que es la irrupcin nuevamente de la poltica en nuestra sociedad, en nuestro continente.

Es muy cierto que debemos seguir con prudencia, adems de con esperanza, el incipiente movimiento. Pero me atrevo a aventurar que los posibles riesgos no sern semejantes a los del 68, profetizando para ello hacia el pasado. El 68 irrumpa contra la autoridad, contra elementos de una cultura de vida anterior, esa fue su parte positiva, pero tambin contra una cultura de vida autnoma anterior frente a la que no se senta la necesidad de crear otra nueva, otro ethos. Frente al ethos austero, sobrio, solidario, de redes solidarias microfundamentadas, que era el nio que se arrojaba con el agua sucia, no se creaba nada. El modo de vida nuevo apolticamente aceptado era el de la moto, el cochecito el viaje al Nepal -toneladas de petrleo-, el consumo. No era pensable, no caba en la cabeza tener que preocuparse por la sanidad, la escuela, la gratuidad universitaria, las pensiones, o el simple puesto de trabajo, con vacaciones pagadas y 8 horas mximas. El nuevo ethos que entraba, o sea la nueva cultura, era la disgregadora de la cultura del ethos de la izquierda. Una forma de vida, articular una forma de vida, un ordine nuovo, es el fin de la poltica. Toda poltica surge de una forma de vida y va a articular una forma de vida. Pues nos liquidaban al liquidar esa cultura material de vida anterior, que no solo se trataba de reformar -sexualidad, antijerarquismo- sino que se abandonaba.

Lo capta Pasolini, lo capta Lukcs, pero lo captan varios cuentos de Las gafas de oro -Gli ochialli doro- del gran Giorgio Bassani, uno que se desarrolla durante un entierro de un viejo militante y su cortejo, narrado desde el punto de vista de un narrador que lo ve y que est con su nia montado en una lambretta que pedorrea al paso del cortejo, que nada tiene que ver con su mundo. El otro es el del nio que acompaa a la militante antifascista encarcelada en reclusin domiciliaria durante su paseo permitido hasta la cada del sol y la pone en peligro y le impide regresar a casa, animndola a seguir hacia la muralla de la ciudad porque ha visto a una pajera que se refugiaba all para sus relaciones sexuales y l siente el deseo de verlas y satisfacerse as. Ella cree que lo que ha pretendido el nio es que viera una hermosa puesta de sol: "no entendi nada, nunca entendi nada". Y en su madurez l est ya en EEUU en la universidad ganando ms, consumiendo ms... Este es el ms escalofriante.

No supimos verlo, pero ahora toca de nuevo replantearse el ethos. Porque se va a vivir peor, o sea el consumo se va a venir abajo, se cierra un ciclo... Tambin intervino en lo del 68, desde luego, nuestra quiebra. Segn me contaban dos viejos militantes muy queridos -Romn Serradell, y Margarita Abril- cuando estalla mayo, l toma va de salida hasta Francia -a saber cmo- y al llegar a Francia toma un taxi hacia Pars. Todos los pueblos por los que pasaba tenan banderas rojas: pueblos grandes y pequeos, desde el sur... sigue Margarita, pero cuando se iba a convocar la huelga general, Waldeck Rochet entonces secretario general del PCF- recibi orden de Mosc de desactivar todo. Bueno, nada que recriminar sin mirar para casa antes. Nosotros desmontamos nuestro movimiento poco tiempo despus.

Quiero decir que no estamos ante una coyuntura semejante a la del 68, sin que esto sea elemento de seguridad para nada. La historia somos nosotros y lo que hacemos. Me atrevo a pensar que el ethos volver a ser objeto de reflexin; no lo fue en la prctica en el ciclo de los 60, solo el texto de Berlinguer, del solitario Berlinguer, de fines de los aos 70, aislado entre funcionarios; pero ahora no vamos hacia las vacas gordas y creo que hay ms condiciones para que lo abramos: la redistribucin, el reparto, una cultura sobria de vida. Reflexin poltica en grande, en letras maysculas. Tambin quiero recordar aqu, que el sujeto y el objeto son idnticos: que es la misma praxis la que crea el mundo Objeto, y crea a la par al Sujeto. Parida? Puede, pero yo le veo -perdonad- una relacin. Si el ethos es/era ese, no era otro. Pues no era otro y era ese dentro de la gente, era un cdigo tico comprendido y aceptado por las subjetividades. El capitalismo no es un autosistema autorreproductivo autorregenerado retroalimentado, estructuralmente reproducido-reproducible, estructura funcin, pathos que se devora a s mismo, sin sujetos, deseos, intenciones, experiencias, culturas en sentido antropolgico...sino el ethos, la cultura material y el plexo intencional de sentido que hemos creado. Ha existido porque queramos ir a Benidorn, coche, gadgets de consumo: era eso, esa era su base microfundamentada. Y deja de poder existir si nos replanteamos el ethos, el modo de vida, el sentido del vivir cotidiano...

En los aos 50/60 no fuimos capaces de hacerlo, nuestra subcultura, demasiado neopositivista, evolucionista, objetivista, modernizadora, industrialista, desarrollista, hegemonizada en una palabra por el mundo capitalista, no fue capaz de articular debate y lucha, salvo honrosas excepciones. Ni en los actuales y hasta ahora hemos abierto este debate, este gran debate poltico; pero puede abrirse, cabe que se abra este asunto a la reflexin poltica. La experiencia de vida, la dureza de la vida que se abre, el sentir nuevo de la gente que se expresa. El nuevo plexo de sentido, la nueva hermenutica del sentido comn ante su sufrimiento pueden abrirlo; ese sera, en fin, ya sabis, se dice revolucin.

Bueno, esta nota ha acabado al hilo de las charlas del seminario. Perdona, Jaime y los que no estis en el seminario [de Espai Marx], porque seguramente resulta incomprensible.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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