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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-11-2011

Grecia
Cuando la democracia entra por la puerta, el mercado salta por la ventana

Alberto Montero Soler
Rebelin


No hace ni siquiera una semana que se celebraba la Cumbre de la Eurozona de la que el presidente de la Comisin Europea consideraba que resultara el acuerdo para salvar la estabilidad del mundo. Y, sin embargo, ms le hubiera valido comerse su retrica rimbombante a la vista del caos que se acaba de instalar en los mercados como consecuencia de que el primer ministro del gobierno griego, Yorgos Papandreu, ha hecho lo que no le quedaba ms remedio que hacer a la vista de los acuerdos de esa cumbre y de la presin popular que mantienen los ciudadanos griegos en las calles.

En efecto, en esa cumbre se lleg, entre otros, al acuerdo de aprobar un plan de rescate para la ms que quebrada economa griega por valor de 100.000 millones de euros. Era el segundo plan de rescate para Grecia y esta vez, para garantizarse que las cosas se hacan al gusto y ritmo de la troika (BCE, Comisin Europea y FMI) y con el nico fin de garantizarse la sostenibilidad del pago de la deuda, sta exiga que Grecia aceptara una supervisin permanente de la Unin Europea sobre las cuentas helenas o, lo que viene a ser lo mismo, que pusiera a su democracia en estado de excepcin, desprendindose de su soberana en materia fiscal y presupuestaria y quedando condicionadas sus decisiones a la aprobacin previa de la delegacin de la Unin Europea.

Esto, a su vez, iba acompaado de un programa de suspensin de pagos de parte de su deuda que era ms una propuesta abierta, lanzada al aire y sin aceptacin por parte ni de acreedores ni de deudores, que un acuerdo cerrado en s mismo. En principio, se propona que los acreedores de los bonos griegos aceptaran una quita de hasta el 50% de su valor. La propuesta griega era ofrecer a los acreedores bonos a 30 aos, a un tipo de inters del 6% y por un monto equivalente al 35% de la deuda en cartera y el 15% restante se producira en un pago en metlico al cancelar la deuda viva.

Sin embargo, el primer ministro griego dio el lunes un giro a la situacin cuando anunci la convocatoria de un referndum para que el pueblo decidiera si aceptaba o no el acuerdo alcanzado tras la Eurocumbre y, con ello, asumi la ofensiva en un escenario en el que ya ha comenzado a sentir las presiones de Merkel y Sarkozy urgindolo a que se atenga a razones y lo desconvoque.

Y es que, por un lado, se encuentra la crisis poltica que esa decisin genera en el marco de la Eurozona, en donde la economa que se supone que deba aceptar sin rechistar las condiciones para su rescate ha promovido lo que ha sido considerado, desde las altas instancias del gobierno europeo esto es, Alemania-, como un acto de insolencia al trasladar la decisin ltima sobre la aceptacin del acuerdo a la ciudadana.

La irritacin y las declaraciones que avergonzaran a cualquier persona con un mnimo sentido de lo que significa la democracia se han sucedido por doquier: desde Alemania, Bruederle planteaba que Grecia se estaba desmarcando de lo acordado y que, en caso de insolvencia e incumplimiento de los acuerdos, se cerrara el grifo del dinero; desde Finlandia, las declaraciones eran similares: lo asimilan a un referndum implcito y amenazan con que si no se acomete el ajuste comprometido, se cortarn las ayudas; el presidente de la Comisin Europea, Durao Barroso, y el del Consejo Europeo, Van Rompuy, han hecho una declaracin conjunta instando a Grecia a que honre sus compromisos porque, dicen, estn convencidos que el programa de ajuste acordado es lo mejor para Grecia; en Espaa, el ministro Jos Blanco ha declarado que el referndum griego no es una buena decisin para Europa (no sabemos si le parece una buena decisin para los griegos);

Todas esas presiones no son ms que la expresin de la incomodidad que la decisin del primer ministro griego ha generado en el resto de gobernantes europeos que ahora ven cmo el contexto de la aplicacin en sus pases de los planes de ajuste puede dar un giro inesperado. Si los griegos van a poder ejercer su derecho a decidir efectivamente si estn dispuestos a sufrir ms recortes sobre sus niveles de vida y bienestar, nada impide, ms bien al contrario, que el resto de ciudadanos europeos comiencen a demandar lo mismo.

La decisin de Papandreu abre, en este sentido, la caja de Pandora de la reivindicacin del derecho de cualquier ciudadano a poder decidir sobre todo aquello que afecta a su vida, mxime cuando incide negativamente sobre ella. Y, al mismo tiempo, demuestra que la resistencia popular en las calles, que las huelgas generales, que las manifestaciones, que la interrupcin y el saboteo de actos pblicos sigue siendo, no slo la nica opcin legtima para expresar la voluntad popular cuando la democracia ha quedado reducida al mero acto de la votacin el da de las elecciones, sino tambin la nica vlida para forzar a un gobierno a que atienda a los intereses de sus ciudadanos.

No es de extraar que los gobiernos del resto de la Eurozona estn tan nerviosos: Grecia nos est enseando el camino por el que debemos transitar todos.

Y, por otro lado, se encuentra la crisis que el anuncio Papandreu ha provocado en unos mercados que hace apenas unos das, tras el anuncio de los resultados de la cumbre, se las prometan relativamente felices.

El anuncio del referndum ha provocado el derrumbe de las Bolsas de toda Europa de las que han tirado hacia abajo con especial intensidad las cotizaciones de los bancos; la subida de la prima de riesgo de Italia hasta los umbrales en los que se suele producir el rescate y tambin de la de Espaa y stas slo han podido ser controladas a travs de la compra de bonos soberanos de esos dos pases por parte del Banco Central Europeo, contraviniendo, una vez ms el Tratado de la Unin y sus Estatutos; y, finalmente, tambin se ha producido la cada de la cotizacin del euro.

La sensacin no puede ser ms angustiosa. Pero es que no hay razones para menos, porque la precaria estabilidad del sistema financiero mundial depende en estos momentos de Grecia o, ms concretamente, de los griegos, a pesar de que los medios econmicos y hasta las agencias de calificacin tratan de concentrar los efectos de la decisin griega exclusivamente en ese pas, advirtiendo de que el referndum puede conducir a su quiebra e, incluso, a su salida del euro, como ha afirmado la agencia calificadora Fitch.

Sin embargo, la cosa no es tan simple y las repercusiones se extenderan como olas concntricas mucho ms all de Grecia.

En efecto, si los griegos decidieran no aprobar el plan de ajuste, y con l el 50% de la quita sobre su deuda, la quiebra del pas sera casi instantnea si, efectivamente, la Eurozona dejara de prestarle ayuda financiera. Sin embargo, Grecia juega en ese sentido con ventaja porque sabe que eso es altamente improbable. Por qu?

Pues porque desde el momento en el que se declarara la quiebra griega los bancos franceses y alemanes, principales tenedores de los ms de 26.000 millones de deuda griega en circulacin, estaran, si no en quiebra muy prximos a la misma, es decir, deberan ser intervenidos y recapitalizados a cuenta de los presupuestos de sus respectivos pases (advirtase que, curiosamente, sus gobernantes han sido los dos primeros en llamar al orden a Papandreu).

Pero ah no acaba todo. Esos bancos, al comprar la deuda soberana griega adquirieron tambin seguros para cubrirse del riesgo de quiebra (los famosos CDS) y los principales vendedores de esos CDS son, mire usted por dnde, bancos y empresas aseguradoras estadounidenses. La conclusin es clara: la quiebra griega no slo provocara la quiebra de los bancos europeos que poseen su deuda sino tambin pondra en grandes dificultades a los bancos estadounidenses que vendieron seguros para proteger a los compradores de dicha deuda. El riesgo sistmico se extiende ahora a la inversa de como ocurri con las hipotecas basura que llegaron desde Estados Unidos contaminando el balance de los bancos europeos. Ante este panorama, no es de extraar que los mercados se hayan comenzado a desplomar y el nerviosismo, cuando no el pnico, sea la sensacin dominante.

Y ese pnico debera an profundizarse ms porque podra acabar ocurriendo que Grecia haga vlida esa expresin popular que dice que cuando uno le debe seis mil euros a un banco tiene un problema, pero que cuando le debe seis mil millones el problema lo tiene el banco. Si finalmente el referndum se celebra y el pueblo griego rechaza el plan de ajuste y la quita sobre la deuda, la tensin que se generar en los mercados ser tan elevada que el poder de negociacin podra reequilibrarse y facilitar la bsqueda de un reparto ms proporcionado de los costes de la crisis entre deudores y acreedores.

Nuevamente, en esto Grecia tambin nos est enseando el camino: nos est diciendo que cuando la democracia entra por la puerta, podemos hacer saltar por la ventana a los mercados.

Alberto Montero Soler ([email protected] ) es profesor de Economa Aplicada de la Universidad de Mlaga y presidente de la Fundacin CEPS. Puedes leer otros textos suyos en su blog La Otra Economa.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

rCR



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