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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-04-2005

El campesinado quechua, gracias a su consecuente lucha colectiva, es propietario del producto agrcola e industrial de su trabajo
Per: La experiencia de T Huyro

Hugo Blanco
Correspndencia de Prensa


Los compaeros de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Mayor de San Marcos de Lima, tuvieron la gentileza de invitar a T Huyro para que expusiera en la Semana de Accin Global a propsito de una economa diferente, solidaria y crtica al consumismo. Adems le invitaron a vender el producto en su Feria del Comercio Justo. Espero que los miembros de la empresa que se encuentran en Lima puedan hacerlo. Que haya sido posible o no, reciban mi mensaje por escrito, me encuentro en la zona tealera colaborando con los compaeros.

T Huyro se inici como empresa privada del hacendado Edgar de La Torre en 1913. En esa poca los campesinos quechuas deban trabajar sin pago los cultivos de los hacendados por las pequeas parcelas que cultivaban para s. La explotacin en la fbrica tambin era fuerte. Trabajaban inclusive nios. Para que no perdieran el tiempo yendo a comer, se les daba una alimentacin miserable.

Esto acab con la rebelin campesina que en los aos 1961 y 1962 aboli el trabajo para los hacendados, determinando que los campesinos eran dueos de la parcelas que trabajaban. Posteriormente, en la poca del gobierno de Prez Godoy, luego de fuerte lucha que incluy la autodefensa armada, se legaliz la accin campesina con una ley de Reforma Agraria slo para la zona de los valles semitropicales de La Convencin (donde est el distrito tealero de Huayopata con su capital Huyro) y Lares.

En 1970, el gobierno de Juan Velasco Alvarado, que extendi la Reforma Agraria al resto del pas, entreg las fbricas de Huyro y de la exhacienda Amaybamba a las cooperativas que se formaron, agrupadas posteriormente en la Central de Cooperativas T Huyro. Esta Central abarcaba a 7 cooperativas. Hubo algunos aos de gestin correcta, pero la mayora de las juntas directivas, especialmente en los ltimos aos, cay en manos de personas corruptas que con el tiempo se convirtieron en una slida argolla mafiosa que robaba a la empresa enriquecindose ella a costa del sufrimiento del campesinado.

Esto se vea favorecido por los estatutos antidemocrticos, que, entre otras, cosas estipulaban que la junta directiva de la Central no fuese elegida por todos los socios, sino slo por los delegados de las cooperativas que eran fcilmente comprables. La mafia hundi a la empresa y sumi en la miseria al campesinado.

Hace poco ms de tres aos, el oprimido campesinado quechua cultivador de t, se levant en bsqueda de la democracia, por la recuperacin de su empresa que haba sido capturada por la mafia de directivas corruptas. El campesinado exiga que se acabara el sistema de 7 cooperativas y una Central, sistema que slo serva para aumentar la burocracia y para alejar el control de la Central del campesinado. Los tealeros queran que la Central se convirtiera en la nica cooperativa, que los dirigentes de ella fueran elegidos en forma directa por los socios, que la asamblea general fuera la mxima autoridad.

La lucha fue y es muy dura, pues el campesinado tiene que enfrentar los caudales que acumul la mafia de exdirigentes y exfuncionarios de la empresa. Adems debe luchar contra la empresa privada T Herbi surgida por la corrupcin de las directivas de T Huyro y cmplice de ellas.

T Herbi tuvo la intencin de apropiarse legalmente de la marca T Huyro y aplastar a la cooperativa, comprendiendo que es un peligroso rival que ha de cortar la explotacin de esa empresa capitalista al campesinado productor de t. Los millones de la mafia usurpados al campesinado y los de T Herbi, hicieron bailar a su capricho a jueces, vocales y fiscales de todos los niveles. Ponen a su servicio a la polica y a las autoridades municipales. Incluso logran corromper a autoridades de salud y educativas para hostilizar a quienes luchan por la democracia. No faltan los periodistas en la provincia y en el departamento, que, como en tantas otras oportunidades, alquilan gustosos su pluma y su palabra.

A pesar de todo ello, el campesinado est triunfando: Sobrevivi a los ataques fsicos y jurdicos; con movilizaciones masivas logr la libertad de su dirigente, la realizacin de elecciones democrticas, el reconocimiento oficial de la directiva elegida por l, la apertura de fbrica y almacenes cerrados por orden de un fiscal corrupto, la recuperacin de la planta que posee en Lima y que estaba en manos de T Herbi; impidi el remate de su local del Cusco que fue hipotecado por la mafia por 80 mil dlares que se los trag ella, etc.

Ahora es una sola cooperativa por decisin del campesinado, por razones legales debe conservar el nombre de Central T Huyro Ya tiene estatutos democrticos, que, entre otras cosas, estipulan la eleccin directa y el derecho a revocatoria. La mxima autoridad son las frecuentes asambleas generales. Aunque parezca mentira cost mucho que las autoridades reconocieran estos estatutos.

La Empresa todava debe los millones que fueron a los bolsillos de los exdirigentes mafiosos que ni por un minuto entraron a la crcel, gracias al uso de una parte de su fortuna mal habida en el soborno de autoridades. Sin embargo, el campesinado ya evit la quiebra, evit la usurpacin legal de su prestigiado nombre.

La empresa se levanta desde bajo cero en que le dej la mafia, gracias al mpetu del campesinado tealero quechua que supervigila de cerca a la directiva encabezada por el heroico compaero Raymundo Figueroa. Gracias tambin a la solidaridad de la Federacin Departamental de Campesinos del Cusco (FDCC), especialmente a travs de su Secretario General Colegiado Roberto Mamani, de la Confederacin Campesina del Per (CCP), del grupo Raz, de la Consultora Orbal, de algunas autoridades y de muchas organizaciones, periodistas y diversos amigos ms.

Estamos seguros de que la empresa se erguir por la voluntad frrea del campesinado tealero y porque T Huyro es el mejor del Per. Como falta maquinaria para embolsar todo el t, la empresa debe vender una parte de su produccin a granel y as proveer de materia prima a T Herbi y otros competidores capitalistas. Pero con el tiempo adquirir dicha maquinaria y la competencia tendr que comprar t de Argentina y Ecuador, que es de inferior calidad.

Pedimos a San Marcos y al Per que apoyen a T Huyro, as la industrializacin del t peruano estar completamente en las manos del campesinado que lo cultiva. Invitamos a ustedes a visitar nuestra planta en Amaybamba, y si fuera posible a que asistan a una asamblea.

Nuestro anhelo es que en el futuro toda la economa peruana est en manos de los propios productores como sucede con el campesinado tealero.

Los peruanos no somos incapaces, como lo demuestra el campesinado quechua de Huayopata que hasta hace unas dcadas estaba sometido a la condicin de semianalfabeto sirviente de los hacendados y hoy, gracias a su consecuente lucha colectiva, es propietario del producto agrcola e industrial de su trabajo.

Los peruanos somos capaces de arrancar el producto de nuestro trabajo de manos de los capitalistas, en especial imperialistas, que ahogan al pas.

Luchamos para que al igual que en T Huyro, los campesinos sean dueos de la industrializacin de sus productos.
Luchamos para que los obreros de las fbricas capitalistas sean dueos de su trabajo y del producto de ste.
Cuando logremos eso ser el triunfo completo de T Huyro.

Que el Per sea para los peruanos que trabajan!
EL COLECTIVISMO DEL AYLLU NOS CIRCULA POR LAS VENAS
Huyro, abril del 2005

* Dirigente histrico de la izquierda revolucionaria y de la Confederacin Campesina del Per.


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