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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-11-2011

Retos del proceso de cambio desde la coyuntura poltica boliviana

Katu Arkonada
Rebelin


El viejo mundo se muere

El nuevo tarda en aparecer

Y en ese claroscuro surgen los monstruos

Antonio Gramsci

Bolivia se encuentra en un momento de crisis e inflexin. Lo viejo, el estado colonial y moderno, no termina de morir, y lo nuevo, el nuevo Estado Plurinacional bajo un nuevo modelo econmico y otro horizonte de desarrollo definido por la nueva Constitucin Poltica del Estado, no termina de nacer. Y es en este momento histrico, donde surgen los monstruos, es decir, las crisis y contradicciones, que si se enfrentan como un desafo para avanzar, permitirn profundizar e incluso radicalizar la Revolucin Democrtica y Cultural en Bolivia, pero sino se hace caso de las seales de alerta temprana que nos llegan, caemos en el riesgo de una restauracin de lo antiguo.

En ese sentido, proponemos dos miradas al proceso de cambio en Bolivia, una corta en base a tres sucesos de la coyuntura poltica boliviana de las ltimas semanas, y una mirada larga en la que desde una perspectiva histrica, enfrentemos los retos que tenemos por delante en la construccin del Estado Plurinacional.

Conflicto del TIPNIS como reflejo de las contradicciones

El recientemente encauzado conflicto por la construccin de una carretera en el Territorio Indgena y Parque Nacional Isiboro Scure (TIPNIS), puede ser tomado como la cristalizacin de las contradicciones, pero tambin limites, del proceso de cambio en Bolivia.

Por un lado, y como hemos reiterado por escrito en numerosas ocasiones, desde la victoria en las elecciones presidenciales de diciembre de 2009 donde se obtuvo un 64% de apoyo popular, se ha dado una muy mala gestin gubernamental de los conflictos, tanto a nivel sectorial como territorial, que han cristalizado en dos conflictos nacionales: la imposicin del decreto de nivelacin de precios de los combustibles, popularmente llamado gasolinazo, en diciembre de 2010, y el conflicto del TIPNIS.

Este conflicto nos ha demostrado como todos los actores del mismo estn atravesados por lgicas del capitalismo y la modernidad, algo muy a tener en cuenta en la construccin de un nuevo modelo de Estado. Tanto el movimiento campesino, conformado por cocaleros y comunidades interculturales, para quienes la carretera es sinnimo de progreso, adems de una buena parte de las comunidades indgenas del TIPNIS que demandan la carretera como sinnimo de la llegada del Estado a sus comunidades especialmente en lo referente a salud y educacin, como la propia marcha en donde la dirigencia de la CIDOB demandaba la instauracin de mecanismos de capitalismo verde, la nueva expresin colonial reciclada del capitalismo, muestran las dificultades de conformar un proyecto comn de Estado Plurinacional bajo ese horizonte alternativo de y al desarrollo nombrado en la nueva Constitucin como Vivir Bien. El gobierno boliviano por su parte tambin est atravesado por las mismas lgicas, adems de tener en el ejecutivo a sectores reaccionarios heredados de la etapa neoliberal, lo cual provoca una disputa interna o cuanto menos fuertes resistencias al interior del propio gobierno sobre los sentidos del proceso.

En las ltimas semanas han circulado mltiples escritos donde se califica a los pueblos indgenas del oriente como portadores en s mismos de una especie de posicin contraria a un modelo extractivista, rechazando el que puedan tener contradicciones o incluso ser o mantener posiciones alineadas con la derecha. Este tipo de ideas reactualizan la nocin colonial del buen salvaje de Rousseau y no permiten ver al actor con sus ambivalencias y contradicciones. Adems, en estos escritos no podemos apreciar historia, actores y luchas concretas como parte del anlisis. El conflicto del TIPNIS nos obliga a introducir capas y matices a un conflicto en un pas como Bolivia, cuya poblacin indgena, que supera el 60% segn el ltimo censo de 2001, conforma la sociedad abigarrada que nos describa el gran socilogo boliviano Zavaleta. Frente a estos anlisis simplistas y postmodernos, mantenemos la posicin de que la lucha en defensa de la Madre Tierra solo es legtima cuando se hace desde claros posicionamientos antiimperialistas, anticolonialistas y anticapitalistas.

Adems, el conflicto del TIPNIS nos interpela sobre cmo dar una solucin a las demandas de los sectores populares y clases subalternas, en este caso campesinos quechuas y aymaras desposedos durante los 500 aos de invasin colonial, con ms dureza si cabe durante los 20 aos de neoliberalismo. Cmo resolvemos la demanda de justicia social y la de justicia con la Madre Tierra? Dnde est el vnculo estrecho entre los derechos colectivos y los derechos de la Madre Tierra? Qu pasara si se hace una consulta bajo reglas y procedimientos propios a las 64 comunidades del TIPNIS y sale de manera mayoritaria un posicionamiento a favor de la carretera por el TIPNIS? Realmente es necesario y urgente un debate en Bolivia en torno a la tierra y el territorio, as como un verdadero proceso de reforma agraria.

En todo caso y como smbolo de los lmites de este proceso, y siendo conscientes de que la actual coyuntura y los diferentes intereses quizs no permitan otra salida, se nos queda un sabor agridulce porque de nuevo las dirigencias, sean estatales o indgenas, deciden sobre las bases. . A da de hoy, seguimos sin saber con certeza lo que piensan las 64 comunidades del TIPNIS y por lo tanto hubiera sido deseable aprovechar este conflicto para realizar un proceso de consulta modlico para la regin y para los pueblos indgenas a nivel global

Por ltimo, queremos manifestar nuestro rechazo ante las voces de algunos compaeros y compaeras que desde su posicin de clase y con la comodidad de tener la vida resuelta, han abandonado el gobierno mediante renuncias y posicionamientos pblicos en los medios de comunicacin. Se debe ser autocritico siempre, y se debe disputar el gobierno y el Estado, pero desde un posicin de lealtad al proceso de cambio y no abandonando el gobierno (mucho menos en los medios de comunicacin) cuando llegan las primeras seales de la crisis, inevitables en todo proceso por otra parte.

12 de octubre

La masiva movilizacin de centenares de miles de personas del 12 de octubre, en la que marchamos junto a los movimientos sociales de todo Bolivia, varias comunidades del TIPNIS incluidas, nos manifiesta claramente que a pesar de las contradicciones y errores, que deben ser siempre denunciados, y adems de la autocrtica necesaria, los movimientos sociales y pueblos indgenas de Bolivia siguen considerando este proceso como suyo, asumiendo a Evo Morales como un hermano y compaero, sintindose ellos mismos parte del gobierno.

No hacer esta lectura es, adems de una clara posicin reaccionaria, hacer el juego a la derecha en Bolivia. Pero mucho ms all que esto, el no asumir que hay una mayora de movimientos sociales y de la poblacin en general que sigue apoyando el proceso de cambio y el gobierno, implica en primer lugar invisibilizar a los actores en este proceso, que no es solo el Estado, el gobierno, el MAS o los funcionarios, sino actores populares indgenas que adems fueron claves en el ciclo de movilizaciones anti neoliberales. En segundo lugar, no reconocer a este actor y su movilizacin en defensa del proceso de cambio, implica volver sobre la lnea moral y limitada, de creer que este gobierno ya vaci su contenido popular y organizativo. En tercer lugar nos muestra que los procesos de cambio no solo se hacen con el Estado y el gobierno sino con actores organizados que adems reconocen en la movilizacin la posibilidad de disputar el proceso.

Las imgenes de Evo Morales saliendo el viernes 21 de octubre del palacio presidencial megfono en mano para saludar y mostrar su respeto a los 1500 compaeros marchistas por el TIPNIS, seran impensables en cualquier otro presidente o proceso en la regin. No solo eso, los tres intensos das que han culminado el domingo 23 de octubre con ms de 15 horas de reunin entre el Presidente Evo Morales y la dirigencia de la marcha, donde se han alcanzado acuerdos en torno a los 16 puntos del pliego de reivindicaciones de la marcha, entre ellos la promulgacin de una ley en la Asamblea Legislativa Plurinacional que declara el territorio del TIPNIS como intangible, nos muestran una otra forma de hacer poltica y como los pueblos indgenas asumen a Evo prcticamente como el nico interlocutor con el que negociar sus demandas, lo cual constituye en s mismo y a la vez potencia y lmite del proceso de cambio.

Elecciones judiciales

El tercer gran elemento de anlisis para entender la coyuntura actual nos lo ofrece una lectura de los resultados de las elecciones judiciales celebradas el domingo 16 de octubre. Estas elecciones han supuesto un proceso indito en el mundo, una herencia de la Asamblea Constituyente en la que se propuso elegir por sufragio popular a las autoridades judiciales del Tribunal Supremo de Justicia, el Tribunal Constitucional, el Tribunal Agroambiental y el Consejo de la Magistratura.

A falta de los resultados finales, el promedio de votos vlidos va a estar en torno al 43%, mientras que el total de votos nulos no va a superar el 41%. Esto se convierte en una clara derrota de la oposicin de derecha, MSM incluido, que haba apostado toda su maquinaria por el voto nulo con la intencin de desgastar a Evo Morales y el MAS. Si bien debido a la abstencin del 20% de la poblacin y la dificultad de emitir un voto vlido en unas elecciones en las contbamos con una mega papeleta con 115 candidatos y candidatas con sus correspondientes fotografas, pareciera que el voto nulo ha sido alto, es conveniente analizar los datos numricamente para desmontar esta hiptesis.

En primer lugar, podramos considerar que esa abstencin de un 20% no lo es tanto si vemos que en las elecciones a constituyentes en 2006, en la que tambin se votaban a muchos candidatos y candidatas desconocidas, la abstencin fue del 15.61%. En segundo lugar podemos detenernos en el nmero de votos alcanzado por la oposicin en las elecciones presidenciales de diciembre de 2009, que fue de 1.610.415 votos. Ese es el voto duro anti Evo, racista y excluyente, y si a esa cifra le sumamos los 155.089 votos nulos que se dieron de manera tcnica (ninguna opcin poltica pidi el voto nulo) y los 543.348 votos que el MSM obtuvo en las elecciones municipales de abril 2010 (en diciembre 2009 iba en coalicin con el MAS), obtenemos un total de 2.308.852 votos que sera el total de votos de la oposicin al MAS y Evo Morales en el momento actual.

Sin embargo, y con los datos del escrutinio al 90%, y un 41.80% de votos nulos, la estimacin es de 1.573.222 votos en un escenario con toda la oposicin unida pidiendo el voto nulo, en un proceso donde ni siquiera se han enfrentado a una papeleta con Evo Morales y el MAS en la misma y donde la represin policial a la marcha del TIPNIS ha influido en el imaginario de los sectores de clase media y urbana, con una consigna por parte de la oposicin de "Vota TIPNIS, vota NULO".

Por ltimo, pero quizs como elemento ms importante del anlisis, lo que pareciera un dficit del propio MAS y del gobierno, la falta de una estructura orgnica de partido as como de implementacin territorial, donde no han podido bajar lnea para votar por los candidatos ms cercanos, nos muestra un escenario donde se produce un importantsimo avance en el proceso de descolonizacin. Ante la falta de consignas y de candidatos oficiales, ante el total desconocimiento del curriculum de los 115 candidatos y candidatas, los sectores populares, las clases subalternas, han votado por los suyos. Los candidatos y candidatas ms votados apellidan Mamani, Cusi, Choque, Huarachi, adems de vestir poncho, pollera y sombrero. Pero adems, desde el 3 de enero de 2012, la justicia en el Estado Plurinacional de Bolivia ser gratuita, algo que beneficiara en primer lugar a los sectores populares histricamente excluidos de un derecho humano bsico como es el acceso a la justicia.

Retos en la construccin del Estado Plurinacional

Estos tres momentos de la coyuntura nos permiten visualizar algunos elementos clave para el futuro del proceso de cambio, y como aporte al proceso de debate y construccin de una nueva agenda de octubre, una nueva agenda para el proceso de cambio y el gobierno. No es posible ya en este momento histrico hacer solamente buenos anlisis polticos sino que debemos avanzar en dar pequeos pasos en la construccin de propuestas frente a los retos del proceso.

En primer lugar, cualquier lectura poltica de los retos debe ser histrica, con actores y luchas concretas. Debemos retomar el Instrumento Poltico, que lograba conjugar demandas de clase y etnia en la construccin de un bloque histrico y un proyecto para toda la sociedad boliviana. En ese sentido la formacin poltica de los sectores populares se hace urgente y necesaria.

En segundo lugar, debemos comenzar a pensar en construir una etapa de transicin, donde se de una conjuncin del movimiento indgena y el movimiento campesino junto al resto de sectores populares para construir, conjuntamente con los poderes establecidos, un nuevo modelo de estado y un nuevo modelo econmico, adems de un desarrollo legislativo de las constituciones. Debemos retomar las propuestas del Pacto de Unidad a la Asamblea Constituyente, y la propia Constitucin como herramienta poltica.

Es clave en esta etapa de transicin recuperar el debate sobre la colonialidad. Es imposible construir un nuevo Estado transformando el anterior, si no hay una crtica radical al capitalismo, al colonialismo y al patriarcado, las bases de la Modernidad sobre las que se han construido nuestros estados.

En tercer lugar debemos ser conscientes de que el Estado plurinacional es un proyecto poltico, proyecto que no es solo para transformar las condiciones de los pueblos indgenas, sino que es un proyecto poltico para el conjunto de la sociedad. El Estado es un pacto, es una relacin social histrica, por lo tanto el Estado plurinacional es la transformacin de ese pacto y de esas relaciones histricas. El Estado Plurinacional no es solamente inclusin y participacin de lo indgena originario campesino, sino una construccin conjunta, colectiva, de un nuevo modelo de Estado.

Finalmente, debemos pensar y escribir desde el Sur, construyendo una nueva epistemologa. Esto significa en nuestra opinin cuestionar, deconstruir y reinventar todos los parmetros segn los cuales pensamos, nos imaginamos y actuamos, es decir, necesitamos construir un sentido comn de lo plurinacional. Ese sentido comn significa tambin la construccin de la hegemona, hegemona que se debe consolidar bajo una conduccin moral y poltica, es decir, bajo la construccin de legitimidad. Bajo ningn concepto el bloque histrico puede construir esa legitimidad en ningn tipo de cercamiento o justificacin de la derecha.

Estas seran las premisas iniciales para comenzar el debate de cara a una nueva agenda. Es tarea de todos y todas no quedarnos solamente en la crtica, sino comenzar a dotar de contenido las propuestas para esta nueva agenda del proceso de cambio.

Katu Arkonada militante del proceso de cambio en Bolivia

** Publicado originalmente en el diario vasco Gara y el semanario boliviano La poca

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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