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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-11-2011

La difcil bsqueda de la autorrealizacin

Leonardo Boff
elpais.cr


Prevalece ampliamente hoy en da una erosin de los valores ticos que normalmente eran vividos y transmitidos por la familia y despus por la escuela y la sociedad. Esa erosin ha hecho que las estrellas-gua del cielo quedasen encubiertas por las nubes de intereses dainos para la sociedad y para el futuro de la vida y el equilibrio de la Tierra.

No obstante esta oscuridad, hay que reconocer tambin la aparicin de nuevos valores ligados a la solidaridad internacional, al cuidado de la naturaleza, a la transparencia en las relaciones sociales y al rechazo de formas de violencia represiva y de transgresin de los derechos humanos. Pero ni aun as ha disminuido la crisis de valores, especialmente en el campo de la economa de mercado y de las finanzas especulativas. Estas son las que definen los rumbos del mundo y el da a da de los asalariados, que viven bajo la permanente amenaza del desempleo. Las crisis recientes han denunciado a las mafias de especuladores instalados en las bolsas y en los grandes bancos, cuyo elevado nmero y capacidad de rapia del dinero ajeno casi hizo derrumbarse el sistema financiero mundial. En vez de estar en la crcel, tales bellacos, despus de pequeos reajustes, han vuelto al antiguo vicio de la especulacin y al juego de la apropiacin indebida de los commons, de los bienes comunes de la humanidad (agua, semillas, suelos, energa, etc.).

Esta atmsfera de anomia y de que todo vale, que se extiende tambin a la poltica, hace que el sentido tico quede embotado y, ante la corrupcin general, las personas se sientan impotentes y condenadas a la amargura cida y a la resignacin humillante. En este contexto muchos buscan sentido en la literatura de autoayuda, hecha de trozos de psicologa, sabidura oriental, espiritualidad con recetas para la felicidad completa, todo ello una ilusin, porque no se sustenta ni se apoya en un sentido realista y contradictorio de la realidad. Otros se procuran psiclogos y psicoanalistas de dan consejos mejor fundados, pero en el fondo todo termina con las siguientes recomendaciones: dado el fracaso de las instancias creadoras de sentido, como son las religiones y las filosofas, y habida cuenta de la confusin de visiones del mundo, de la relativizacin de valores y del vaco del sentido existencial, busque usted mismo su camino, trabaje su Yo profundo, establezca usted mismo referencias ticas que orienten su vida y busque su autorrealizacin. Autorrealizacin: la palabra mgica cargada de promesas.

No ser yo quien combata la autorrealizacin despus de haber escrito El guila y la gallina, una metfora de la condicin humana (Trotta 2002), libro que estimula a las personas a encontrar en s mismas las razones de una autorrealizacin sensata. sta resulta de la sabia combinacin de la dimensin guila y de la dimensin gallina. Cundo debo ser gallina, es decir, concreto, atento a los desafos de lo cotidiano, y cundo debo ser guila que busca volar alto para, en libertad, realizar potencialidades escondidas. Al articular tales dimensiones se crea la posibilidad de una autorrealizacin exitosa.

Pienso que esta autorrealizacin slo se alcanza si incorpora seriamente otras tres dimensiones. La primera es la dimensin de sombra. Cada cual posee su lado autocentrado, arrogante, y otras limitaciones que no nos ennoblecen. Esta dimensin no es un defecto sino un signo de nuestra condicin humana. Acoger tal sombra, y cuidar de que sus efectos negativos no alcancen a los dems, nos hace humildes, comprensivos con las sombras ajenas y nos permite una experiencia humana ms completa e integrada.

La segunda dimensin es la relacin con los otros, abierta, sincera y hecha de intercambios enriquecedores. Somos seres de relacin. No hay ninguna autorrealizacin si se cortan los lazos con los dems.

La tercera dimensin consiste en alimentar un cierto nivel de espiritualidad. Con esto no quiero decir que la persona deba pertenecer a alguna confesin religiosa. Puede ocurrir pero no es imprescindible. Lo importante es abrirse al capital humano/espiritual que, al contrario del capital material, es ilimitado y hecho de valores como la verdad, la justicia, la solidaridad y el amor. En esta dimensin surge la pregunta inaplazable: Qu sentido tiene al final mi vida y todo el universo? Qu puedo esperar? La vuelta al polvo csmico o el abrigo en un tero divino que me acoge as como soy?

Si esta ltima es la respuesta, la autorrealizacin traer profundidad y una felicidad ntima que nadie puede quitar.

* El autor es telogo

Fuente: http://www.elpais.cr/articulos.php?id=56967



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