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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-11-2011

Tipnis: una mirada desde la Bolivia que somos

Juan Carlos Pinto Quintanilla
Rebelin


TIPNIS, el conflicto parecera empezar apenas hace unas semanas para los medios de comunicacin y sectores opositores que siempre pugnaron por un pas sin races ni pasado, por un olvido de la memoria que ha hecho posible el proceso que estamos viviendo Les hiere en su orgullo seorial encontrar pueblos que hoy se enorgullecen de ser ellos mismos, dejando de lado la vergenza con la que vivieron por la condena republicano-colonial. Por eso no les cuesta volverse de izquierda, de derecha o del centro, al final todos apuntan al enemigo indio, aquel que tiene un proyecto de pas y lo sostiene, no el extico indgena de Oriente que ahora ha sido convertido en el representante de los derechos de los pueblos y la ecologa, y recibe el apoyo de esos mismos representantes polticos que ayer planeaban la manera de exterminarlo para generar una mejor raza.

En fin, dejemos de lado a la derecha y sus miserias que hoy se camuflan y se expanden a travs de las voces y acciones de los viejos militantes del cambio, que a nombre del purismo revolucionario se encuentran dando discurso a la oposicin, dejndose halagar por los medios de comunicacin que los convocan a dar argumentos en contra del Proceso de Cambio.

Ms all de las marchas, contramarchas, movilizaciones, bloqueos e incluso denuncias internacionales (adems de acuerdos firmados), las tensiones seguirn porque en estos momentos hacen al contenido del proceso que vivimos, y que es necesario entender para continuar.

El contexto Constituyente

Debemos recordar, y la memoria siempre ser la de los pueblos, cmo llegamos al momento constituyente en el que la plurinacionalidad por primera vez pudo expresar su proyecto de pas. Tuvo que haber un proceso acumulativo de largo aliento -en el que la lucha de los sometidos jams se dio por vencida-, junto a la crisis neoliberal de reciente memoria, para producir un momento constitutivo con la eleccin del primer presidente indio del pas y una propuesta constituyente de un nuevo acuerdo para Bolivia.

Tambin habr que recordar que el MAS, en el magno evento constituyente, no propona ms que 10 puntos, y que fue el Pacto de Unidad, constituido por las principales organizaciones indgena originario campesinas (IOC), el que enarbol la propuesta de mayora, misma que subrayaba el proyecto hegemnico IOC, de transformacin revolucionaria para el pas, que sin embargo pas a ser deliberada y matizada por los otros representantes de mayora a fin de generar la incorporacin de sectores urbanos y mestizos. Aun as la propuesta, a pesar de las grandes coincidencias con la minora, fue enfrentada en las calles y en las plenarias para obstaculizar la viabilidad de un proyecto de pas.

Finalmente estos sectores minoritarios, an con importante presencia poltica y territorial, lograron transformar el proyecto de Constitucin, empatando las dos visiones de pas que se encontraban enfrentadas. La de mayora, inclusiva y que permita la presencia protagnica de los pueblos IOC, y la de minora, republicana y liberal, que marcaba claramente las dimensiones del proceso. En definitiva, se dejaba a la historia la capacidad de construir puentes de convivencia creativos para hacer posible la plurinacionalidad, y sin embargo se postergaban al mismo tiempo tensiones histricas provenientes de distintos proyectos de pas, que entienden de manera diferente el desarrollo, y por tanto la convivencia entre las economas en la pluralidad o los mismos derechos entre lo individual y lo colectivo.

El Estado Plurinacional y el liderazgo

La CPE le otorga un papel fundamental al Estado Plurinacional junto a los movimientos sociales: el de recuperar los recursos naturales hipotecados y vendidos por el neoliberalismo para beneficio de todos los bolivianos, el de construir institucionalmente la nueva estatalidad plurinacional que permita una nueva etapa de nacionalismo en el que el pas recupere el orgullo de la identidad plurinacional que tenemos, y el de recuperar la territorialidad para el pas, demasiados aos a expensas de expropiaciones extranjeras, poderes locales o de invasiones populares que asumieron la inexistencia del Estado en Bolivia.

Para llevar a cabo todo eso era necesario un liderazgo histrico, que no slo representara el protagonismo de los IOC, sino tambin el carisma de quien refleja la voluntad poltica de cambiar el pas: el Presidente Evo Morales, que asume la vanguardia de los principales cambios estructurales a desarrollarse, desde el Estado, y convierte al Estado Plurinacional en el principal actor poltico de las transformaciones en el pas.

Durante su primer mandato, se aplicaron medidas estratgicas como las nacionalizaciones y se confront a los sectores de poder minoritarios que se atrincheraron en la territorialidad departamental y en la propiedad de los medios de comunicacin, situacin que tuvo un primer desenlace con la desarticulacin poltica de las minoras y la victoria estratgica del Proyecto de Cambio, hecho que fue acompaado por 7 victorias arrolladoras en las urnas, con el respaldo popular para continuar el proceso.

El segundo mandato fue vislumbrado como el momento en el que deban desarrollarse las tareas estratgicas de transformacin del pas. Hasta entonces se haban logrado importantes victorias simblicas en el proceso de inclusin que abarcaban polticas de redistribucin de la riqueza, permitiendo bajar los niveles de extrema pobreza que histricamente nunca haban sido afectados. Esto, adems de la inclusin poltica, en todos los mbitos estatales, de actores polticos IOC.

Estos avances estratgicos junto a la creciente confianza en el liderazgo, impidieron analizar que el proyecto de gobierno propuesto por el MAS para el segundo mandato era una propuesta fundamentalmente desarrollista, elaborada principalmente por los ministerios, y que ya contena los proyectos hoy interpelados.

Con el protagonismo estatal plenamente asumido en el contexto poltico, donde el Estado es poder y el poder se ejerce como sentido, se despliegan las certidumbres del desarrollo junto a un convencido nacionalismo que plantea una nueva historia para el pas, en la que la transformacin de las condiciones estructurales de pobreza de la mayora implica la generacin de nuevas posibilidades de acceso a mejores condiciones de vida con electricidad, agua potable, caminos, que permitan mayores empleos, salud y educacin. Es decir que, en las circunstancias democrticas de transformacin, slo es posible construir condiciones de equidad, si desde el Estado se crea la infraestructura para permitir el acceso a los principales recursos de vida a la mayora postergada y excluida.

As se explica la insistente recurrencia a subrayar el ahorro de reservas internacionales de ms de $us 10.000 millones para sostener este proceso, pero tambin la manera en la que se justific el intento de nivelacin de los precios a fines del ao 2010. En otras palabras, el pas entraba a una nueva etapa en la que se deban saldar las cuentas dejadas por la historia neoliberal, e invertir en las grandes tareas estratgicas y no en pagar las deudas de la dependencia.

Un segundo tema tena que ver con la construccin de la nueva estatalidad que construye un nuevo principio de poder basado en la legalidad y la legitimidad en la aplicacin de la Constitucin y las leyes, y que necesariamente generaba una separacin con la sociedad civil, para normar la convivencia y definir el sentido de soberana a travs del Estado Plurinacional. De esta manera, la lucha contra el contrabando, la invasin de tierras, la explotacin ilegal de recursos y la misma Ley contra la corrupcin Marcelo Quiroga Santa Cruz, definen un horizonte de estatalidad, que encontrara sus propios lmites en una sociedad civil que se siente parte del Estado y demanda ser escuchada por quienes estn en funciones como servidores pblicos.

De Movimientos a Organizaciones Sociales

Esta condicin estatal que se metamorfoseaba con el poder, tena una historia paralela en los propios movimientos sociales que haban sido los protagonistas de las principales transformaciones revolucionarias polticas frente al neoliberalismo. Adems, ese reconocimiento se encuentra claramente expresado en la Constitucin cuando se dice que el Estado Plurinacional es la expresin de los movimientos y organizaciones sociales. La CPE propone un equilibrio de poder para cuidar que el Estado Plurinacional sea un instrumento del pueblo y no un poder separado por sobre la gente en el sentido clsico.

Sin embargo, los movimientos sociales, constituidos principalmente por los IOC como vanguardia del Proceso de Cambio, luego de lograr las principales victorias acompaando la formalizacin electoral del proceso, asumieron que el Estado Plurinacional eran ellos y se replegaron a pelear por una mayor participacin institucionalizada, convirtindose en funcionarios pblicos varios dirigentes sociales y de los pueblos IOC. Los movimientos sociales se descabezaron y volvieron a ser organizaciones sociales, con su estructura orgnica y sus demandas especficas, en las que oper un paulatino proceso de despolitizacin; las demandas se convirtieron en sectoriales y eran bsicamente econmicas, sin ningn contenido propositivo para seguir profundizando el proceso de transformacin del pas.

Llovieron las exigencias sobre el Estado Plurinacional sin asumir la corresponsabilidad en el proceso. La COB se movilizara, al igual que los mineros cooperativistas, los movimientos regionales como el de Potos o el de Oruro, los pueblos indgenas del Oriente, sectores vecinales de El Alto, y tambin provinciales como Caranavi; en definitiva, se pulveriz el tablero de la demanda estratgica para pedirle al Estado Plurinacional su parte de los recursos provenientes de la redistribucin, aspiracin legtima pero que reflejaba los lmites polticos que tena el proceso para sostener a los sectores movilizados e incondicionales del Proceso de Cambio. Simplemente delegaron esa labor al Estado y prefirieron demandarle recursos.

El Estado por su parte asumi plcidamente la tarea de la redistribucin, de entrega de recursos de los beneficios compartidos como objetivos constitucionales, entendidos como la ampliacin de la equidad como derecho, pero tambin como la reproduccin de una forma de poder IOC que desde la mejora de su calidad de vida avanzara en un proceso autodeterminativo que hara posible el Vivir Bien como proyecto de pas.

Masismo, Nacionalismo y Desarrollo

En este proceso de construccin de la institucionalidad, cul ha sido el papel del Movimiento al Socialismo (MAS-IPSP)? El Instrumento Poltico exitoso en las urnas (obtuvo todas las victorias electorales) y de descomunal crecimiento poltico como nica fuerza nacional, en realidad se fue vaciando de contenido poltico revolucionario y se limit a sostener el Evismo presente en la movilizacin de masas. Ese liderazgo, como cabeza de la nueva institucionalidad, convierte al Estado Plurinacional en el nuevo Instrumento Poltico y Econmico, con presencia en los confines del territorio. Es a partir de las instancias de Estado que los funcionarios estatales llegan a transmitir informacin, apoyar en los proyectos locales de las alcaldas, otorgar recursos con el Evo cumple y definitivamente a ser presencia poltica de Estado.

El MAS como identidad poltica victoriosa, que congregaba a las organizaciones sociales, se convirti en el mismo freno del desarrollo poltico de la transformacin revolucionaria, cuando emparent el horizonte poltico estratgico con la participacin personal de los militantes en el Estado, dejando de plantearse el desarrollo revolucionario del Proceso de Cambio.

Por eso es comprensible el que exista ms Evismo que Masismo. Esa es la realidad del contexto poltico en el que el liderazgo representa la principal potencia pero tambin su mayor debilidad. Se trata de un liderazgo creado por las bases insurgentes a las que representa en su identidad pero tambin en su negacin de historia larga de colonialidad republicana y de la ms corta, la neoliberal que haba profundizado las exclusiones. Era expresin de la resistencia y la negacin de una forma de construccin de la realidad, y sin embargo ella misma era su limitacin, pues el despliegue de un proyecto de pas luego de la primera victoria electoral, se convirti precisamente en una reinvencin del nacionalismo, con tareas que adems de discursos se hicieron hechos a travs de la recuperacin de los recursos naturales, la inclusin de la diversidad en la poltica y en la economa, y el papel atribuido al Estado para redistribuir recursos y construir una nueva legitimidad estatal basada en presencia real que acompaaba una nueva legislacin constitucional.

Por primera vez el pas en su conjunto empezaba con todos y todas una nueva historia nacional. No es del todo extrao por tanto, en este contexto, que la idea del nuevo nacionalismo se asociara a la del desarrollo de las fuerzas productivas para generar un proceso de redistribucin que permitiera a la mayora excluida ser parte de un pas del que nunca lo fue como derecho ejercido. Sin duda alguna, en un pas donde lo nico que se ha democratizado y ampliado de forma permanente es la miseria, es comprensible entender que desde una perspectiva de la mayora IOC, la ampliacin de las posibilidades de vida y la inclusin pasen por permitir a los ms pobres el acceso a los recursos bsicos.

Es una versin clsica del capitalismo social, que asume que sin dejar el mercado se puede lograr una mejor redistribucin a travs del Estado, que es el que atena las diferencias sin generar confrontacin e impulsa la construccin de la igualdad de oportunidades como proceso que permite una mejor correlacin para hacer posible cambios estructurales mayores en la sociedad, que paralelamente se tiene que proponer la eliminacin de la colonialidad y la dependencia, para hacer posible el Vivir Bien.

La otra mirada de pas

Sin embargo, Bolivia tiene otra historia contenida en la plurinacionalidad, aquella de resistencia desde la identidad, la de memoria larga que al mismo tiempo ha sido capaz de convivir junto a un Estado Aparente que no logr representar al pas porque los sectores dominantes no se propusieron construirlo ms all de sus propios intereses patrimoniales, pero tambin porque la fuerza de los IOC presentes en la historia generaron un camino paralelo de luchas y resistencia que en los hechos planteaba una forma propia de existencia y de convivencia.

Este otro pas, de la plurinacionalidad, es el que le permiti al liderazgo ser portador de su historia comprimida, reivindicada y sostenida en la oposicin y en la resistencia. La propuesta constituyente del Pacto de Unidad intenta sistematizar no slo la resistencia sino sobre todo el proyecto alternativo al neoliberalismo y al capitalismo, recoge la historia no escrita de los pueblos y busca convertir en propuesta nacional lo que fue la resistencia pero sobre todo lo que esos pueblos proponen en el marco de la construccin plurinacional de Bolivia. A pesar de eso, existen diferencias polticas en las que se inscribe cada pueblo; as, los aymaras y los quechuas, que son mayora en Bolivia, se han inscrito en las luchas como vanguardia, reivindicacin y propuesta, mientras que los pueblos del oriente lo hicieron como resistencia frente a la ofensiva permanente a desaparecerlos y subsumirlos en la migracin.

La propuesta de vida es el proyecto poltico del Vivir Bien, que recoge como ideal la tierra sin males de unos pueblos y el suma kamaa de otros, y que definitivamente implica otra forma de entender el desarrollo y la convivencia. Sin embargo, lo que fue la base de la resistencia comunitaria, que hizo posible el compartir y el poder compartido en las comunidades, y que es una leccin histrica que quiere ser proyecto de pas, se ha encontrado en la realidad con demasiadas limitaciones hasta ahora.

Algunas fundamentales pasan todava por las sombras colonizadoras que sobreviven y se multiplican cuando los dirigentes de los pueblos olvidan a sus bases al convertirse en dirigentes o funcionarios de gobierno, pero tambin cuando no han podido avanzar en una propuesta poltica que haga posible el Vivir Bien en este momento histrico que exige a los movimientos sociales la capacidad de proponer y construir una alternativa desde la plurinacionalidad para hacer contrapeso o complemento a la propuesta estatal del nacionalismo y a las polticas de desarrollo. No est dems mencionar las decenas de proyectos que habiendo sido traspasados por el Estado para la administracin IOC, fracasaron con estafas y apropiaciones dirigenciales, o bien las cientos de hectreas de bosques que son vendidas por pueblos indgenas a madereros y expoliadores de recursos naturales.

Estos ejemplos histricos no deslegitiman la propuesta histrica de los IOC, pero permiten ver las limitaciones que actualmente se tienen para avanzar en un proceso poltico donde sean los pueblos, en su construccin autonmica, los que generen una posicin de vanguardia en la transformacin del sistema. Las resistencias particulares, vlidas en tanto reivindicaciones y en tanto recordatorios del olvido de las necesidades urgentes de los pueblos al Estado Plurinacional, no terminan de plantear una propuesta de pas diferente y diferenciado. Ms all de eso, al discurso romntico de los pueblos y de la ecologa se suben demasiados oportunistas y opositores del pasado que no encuentran reparos ni resistencia en los mismos pueblos, para asumirse como defensores de indgenas aparentemente maltratados por su gobierno indio.

El TIPNIS y el reto pas

Lo expuesto anteriormente nos permite reflexionar algunas conclusiones para seguir el debate. Quizs en primer lugar, el asumir que el contexto poltico de la Constitucin es el de la correlacin de fuerzas vigente en el pas, con el que debemos continuar como punto de partida y de transicin. Quiere decir que el contexto de la democracia formal y representativa y la de los consensos tienen igual derecho para construir Bolivia, pero que definitivamente en el desarrollo poltico del Estado Plurinacional, la lucha ideolgica ser cada vez ms preponderante.

Las tensiones asumidas en la Constitucin entre dos formas de hacer-sentir-vivir pas que reflejan un reconocimiento bsico de dos perspectivas histricamente contrapuestas y enfrentadas, tienen a la democracia intercultural como propuesta de convivencia de la diversidad. Sin embargo, el punto de partida para la resolucin de las tensiones es: o bien la mirada liberal vuelve a ser hegemnica, en tanto discurso y prctica institucional, de relacin entre la sociedad civil y el Estado como entes separados pero al mismo tiempo ligados por la legalidad y la legitimidad, o bien las organizaciones y movimientos sociales son capaces de construir los fundamentos histricos del Vivir Bien, no como prctica defensiva y de romntica preservacin ecolgica y humana, sino como propuesta de pas, donde los derechos colectivos, la economa comunitaria, la autonoma indgena, sean capaces de establecer para Bolivia una propuesta de la Plurinacionalidad como esencia del Vivir Bien.

Mientras eso no ocurra, el pas seguir viviendo el despliegue de un proyecto desarrollista en lo econmico, que en lo poltico y lo social permite, a travs del Estado, una redistribucin de recursos a la sociedad civil en procura de la mejora de sus condiciones de vida, y como idea en proceso, la generacin histrica de condiciones para que los actores sociales se potencien en su capacidad de proponer y de construir pas con el Estado Plurinacional, pero tambin fuera de l en su capacidad autodeterminativa.

El debate por tanto transcurre en su forma creativa en la capacidad de proponer, desarrollar y construir, desde las organizaciones y movimientos sociales, una propuesta nacional que involucre a los actores sociales que hicieron posible este proceso, repolitizando el proyecto de transformacin y revolucionando al propio Estado Plurinacional en su mandato de ser gobierno de los movimientos sociales. No basta a estas alturas, aunque siga siendo fundamental, la democratizacin de la representacin en el Estado de los IOC si no es acompaada de un proceso deliberativo y de formacin poltica que transcurra en su calidad autodeterminativa, fuera y dentro del Estado Plurinacional.

Esto slo ser posible si las organizaciones sociales asumen su proyecto histrico en el marco de un proceso creado por ellos mismos, que implica la permanente reapropiacin propositiva del Estado Plurinacional y de su liderazgo. No existe otro espacio ms all del presente. Las demandas y reivindicaciones locales y particulares no aportan, ni tampoco las escisiones polticas de quienes apuestan a la sustitucin del liderazgo, que lo nico que pueden provocar es el crecimiento de una oposicin que, arrinconada histricamente y sin argumentos, hoy apuesta a su rearticulacin en base a los errores y traiciones en el marco del propio Proceso de Cambio.

El Estado Plurinacional, por su parte, debe recuperar su capacidad de tejer consensos y construir voluntades polticas, debe contribuir a la deliberacin pblica y a la permanente politizacin de las organizaciones sociales para que sean ms democrticas cuando sean capaces de proponer miradas estratgicas y ponerlas en marcha, para que la revolucin de las voluntades no se trate tan slo de funcionarios estatales, sino del conjunto de la sociedad civil. Mientras no exista un permanente reencuentro entre el Estado Plurinacional y las Organizaciones Sociales en torno a un proyecto histrico en construccin permanente, seguramente los errores estatales continuarn y las organizaciones sociales se mantendrn en el plano reivindicativo frente al Estado sin asumir el reto histrico de construir el Vivir Bien con un Estado Plurinacional que es su propio instrumento.

En definitiva, para continuar construyendo debemos salir de la agenda que le han puesto los medios de comunicacin y los opositores al proceso: ni el gobierno ha traicionado el proceso revolucionario ni los IOC son opositores y vendidos al imperialismo. Estas tensiones, alimentadas desde la marginalidad poltica, buscan una nueva correlacin de fuerzas que atomice a los actores sociales y desmitifique el liderazgo que ellos no tienen, para reestructurar el poder colonial que an no perdieron. Estas mismas tensiones ledas desde la Plurinacionalidad tendrn que ser asumidas como permanentes en el proceso de construccin del Vivir Bien, pero slo tendrn sentido creativo cuando sean capaces de proponer conjuntamente un rumbo consensuado para la revolucin que hoy vivimos en Bolivia.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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