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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-11-2011

La Biblioteca Pblica, otro lujo que no nos podemos permitir?

Pedro Lpez Lpez
Rebelin


La crisis provocada por el actual capitalismo de casino va acompaada de un discurso reaccionario que nos quiere convencer de que es muy costoso mantener los derechos ciudadanos. As, el trabajo decente es un privilegio, nos recuerdan continuamente; sanidad y educacin han pasado a ser un lujo insostenible de ciudadanos mantenidos la sopa boba; los funcionarios, una carga insoportable; las pensiones pblicas no podrn mantenerse. El derecho a la cultura y a la informacin, en este contexto, ya parece un lujo extravagante.

Se trata de un ataque al estado del bienestar que viene ya de lejos y que se sustenta en una serie de falacias que autores como Vicen Navarro han ido desmontando. En Espaa el nivel de gasto social est por debajo de la media de la Europa de los 15, los pases de nuestro entorno con los que debemos medirnos (Espaa tiene un nivel de riqueza del 94% del promedio de la UE-15 y su gasto pblico social es slo un 74%, segn publicaba Navarro hace unos das); lo mismo ocurre con el nmero de funcionarios y otros indicadores del estado del bienestar, estado que es producto de una serie de luchas histricas para conseguir unos derechos sociales que permitan un nivel de vida digno, como proclama la Declaracin Universal de Derechos Humanos (arts. 22 y 25). Los derechos econmicos, sociales y culturales no son ningn lujo, sino una exigencia a la que no podemos renunciar si queremos pertenecer a una sociedad democrtica. Y en una sociedad democrtica no estara mal que las prioridades econmicas y la distribucin de ingresos y gastos fueran cuestiones en las que la ciudadana tuviera algn papel, y no slo esos dos entes que se han convertido en la gran coartada: Europa y los mercados. Segn la Constitucin Espaola, tantas veces invocada cuando interesa e ignorada tambin cuando interesa, la riqueza del pas en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad est subordinada al inters general (art. 128.1).

El ataque al estado del bienestar y la crisis econmica y social provocada por prcticas econmicas irresponsables socialmente, por polticas econmicas erradas y por la ideologa neoliberal, van enviando a millones de personas a engrosar las cifras de pobreza (casi 9 millones de pobres ya en nuestro pas!) y exclusin social. Precisamente este escenario de crisis debera conducir a polticas de ayuda y proteccin a los sectores ms vulnerables. Uno de los instrumentos ms eficaces para ayudar a estos sectores es la educacin, que, como estamos viendo va hacia un modelo de beneficencia para las capas de menor poder adquisitivo, anulando as su potencial para ayudar a que las personas puedan llevar a cabo sus proyectos vitales. Y muy directamente relacionadas con la educacin estn las bibliotecas pblicas, que protegen los derechos de acceso a la cultura, a la informacin y a la educacin para toda la poblacin. Como no podra ser de otra forma dentro del modelo que se quiere imponer de slvese quien pueda, las bibliotecas pblicas tambin estn sufriendo recortes inadmisibles de presupuestos, de horarios y de personal. Sin embargo, en pocas de crisis, las bibliotecas pblicas sirven de refugio a millones de ciudadanos que tienen bajo nivel adquisitivo y, por consiguiente, pocos recursos.

En febrero de 2010 se redact la Declaracin de Murcia sobre la Accin social y educativa de las bibliotecas pblicas en tiempo de crisis. En ella se dice que las bibliotecas cumplen una funcin social y educativa en todo momento, pero, particularmente, pueden ser un recurso fundamental de inclusin y promocin social cuando la crisis econmica incrementa el nmero de personas en paro, precariedad laboral, vulnerabilidad o exclusin social. En pocas de crisis especialmente hay que transmitir y hacer que la sociedad conozca la funcin de la biblioteca como institucin de formacin permanente, inclusin social y puerta de acceso a la sociedad de la informacin para todos. Adems, se dice, la biblioteca debe atender especialmente las necesidades inclusivas y educativas de las personas y colectivos ms vulnerables.

Hace unas semanas el profesor Jos Antonio Gmez (Universidad de Murcia) deca en un foro de discusin: Nos necesitan [refirindose a las bibliotecas] los cinco millones de personas en situacin de desempleo, la mitad de la poblacin espaola sin acceso a Internet en su hogar, los casi ocho millones de alumnos de la Educacin obligatoria o ms del 20% de la ciudadana que se encuentra por debajo del umbral de la pobreza.

No podemos seguir aceptando el discurso que sugiere que los derechos sociales no son derechos humanos, o bien que son para pocas de vacas gordas. Precisamente en pocas de crisis es cuando los derechos sociales son ms necesarios, ya que son derechos solidarios y su funcin es garantizar un nivel de vida digno a todo ser humano, adems de dar oportunidades a las capas ms desfavorecidas. De hecho, en la crisis de 1929 los servicios pblicos, concebidos precisamente para atender los derechos sociales, pasaron de ser un paliativo de los fallos del mercado a ser un instrumento de regulacin del capitalismo.

La biblioteca es un servicio esencial para ejercer los derechos de acceso a la cultura, a la informacin y a la educacin, sin los que el ciudadano no puede participar en la vida social y cultural. La crisis econmica no debe ser una excusa para recortar presupuestos destinados a ella, sino un motivo para fortalecerla, si no queremos volver al modelo de beneficencia del siglo XIX, cuando los pobres no tenan derecho a nada, sino que reciban la vergonzante caridad de los ricos. La biblioteca pblica es un derecho que debemos defender sin el menor titubeo, y ms en un pas lder en desigualdad econmica como es Espaa, segn los ltimos datos de Eurostat.

Pedro Lpez Lpez. Profesor de la Universidad Complutense. Miembro de la Plataforma Contra el Prstamo de Pago en Bibliotecas

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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