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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-11-2011

Volver al capitalismo en serio: un paso adelante? (I)

Ricardo Salgado
Rebelin


Recientemente la presidenta de la Argentina, Cristina Fernndez, llam en una reunin del G 20 a volver al capitalismo en serio; reflexiono sobre la forma actual del sistema y lo nombre anarco capitalismo. Despus de esto era de esperar que muchos cayramos en la tentacin de reaccionar antes estas palabras. No se puede hablar mucho de ideologa, menos an de las posiciones personales de la presidenta. Si est claro que este llamado en medio de los personajes a cargo de ver como encuentran una salida a las crisis recurrentes, cada vez ms frecuentes, del sistema, fue un acto de mucho valor; en l queda evidenciada la preocupacin de los pases del mundo por los efectos que tiene para todos cada proceso de crisis y de salvataje que se produce en el entorno ms industrializado del planeta, y que, por otro, lado nadie ms que ellos provoc.

El llamado a volver al capitalismo no debera provocar ninguna incomodidad entre nosotros, pues las condiciones a que hemos llegado a raz de la aberracin construida alrededor de la idea friedmaniana del mercado total, nos impone la necesidad de estudiar de nuevo, y entender los retos que tenemos de frente. Es complicado afirmar que regresar es el proceso que buscamos, pero para las economas de nuestros pases es imposible seguir como espectadoras de lo que acontece en un mundo donde cada crisis financiera en un centro hegemnico del planeta desata una guerra criminal en alguno de nuestros lacerados estados.

Algunas consideraciones sobre el capitalismo sostenido hasta Keynes, nos indican severas distorsiones producidas en el sistema a partir de la aplicacin de los reaganomics en la dcada de los ochenta. Debemos entender que existen diferencias claras entre etapas distintas del capitalismo, adems que el sistema busca maneras de reproducir sus condiciones de existencia, lo que le mantiene en constante movimiento. Igual que la historia, el capitalismo es dinmico, est en permanente proceso de cambio, de desarrollo. Lo que Marx conoci, lo que le sirvi de materia prima para construir su excepcional obra, no poda prever la ruta que seguira el sistema, para Lenin, Gramsci o Maritegui era menos que imposible ver la mutacin que seguira el imperialismo a travs de las dcadas; difcil era ver a los gobiernos de pases poderosos actuando como empleados de las corporaciones, o las transnacionales definiendo el futuro de las naciones.

A lo largo de los ltimos cien aos, el sistema ha ido generando cambios de forma y de fondo de su propia definicin estructural, y sigue hacindolo. En Honduras, por ejemplo, despus del Golpe de Estado se ha impulsado la creacin de un laboratorio para las llamadas Charter Cities, una forma de feudalismo corporativo que le da opcin a inversionistas transnacionales de adquirir concesionalmente un mnimo de mil kilmetros cuadrados de territorios y fundar en ellos pequeos reinos que manejaran a su antojo. Esta monstruosidad, destinada a reducir a la nada a pases que se consideran parias, ha venido siendo gestada desde inicios de los aos noventa, en pleno apogeo del neoliberalismo mismo. Ya entonces los diseadores se atrevan a examinar el futuro y a plantear el paso siguiente.

El reclamo por entrar en una etapa clara donde se reconstruyen las estructuras y la superestructura capitalista clsicas, no parece del todo antojadiza o absurda. Para entender eso debemos fijarnos en los conceptos fundamentales planteados por Marx, quien nos lleva a encontrar en el trabajo el ncleo de todo el desarrollo histrico de la humanidad. Concibe al trabajo como una actividad transformadora de la realidad, llevada a cabo por hombres carentes de acceso a la propiedad. En cualquier caso, el trabajo, enajenado o no, estaba destinado a aportar desarrollo a la humanidad, y a enriquecer el conocimiento, la cultura, la artes. El proceso hacia el socialismo producira un cambio en la manera en que se relacionaban las fuerzas productivas, las productoras de ese trabajo fecundo, y los medios de produccin, entendidas dentro del capitalismo como antagnicas.

Aunque Marx fue capaz de anticipar el paro como una de las consecuencias del avance de la tecnologa, no poda prever el desempleo masivo que viven nuestros pases; el capitalismo de entonces produca, el de hoy especula. Cuando vemos los anlisis de compaeros que nos explican la exorbitante suma de capitales especulativos que suman tres veces ms que el valor total de la produccin del planeta, estamos obligados a hacernos muchas preguntas sobre el trabajo que genera este capital sin respaldo, que sirve para apostar nada ms. Y debemos preguntarnos acerca de esto porque este tipo de capital no produce ningn beneficio en nuestros pases, pero si muchos perjuicios. Para los empleados de corporaciones multinacionales en sus centros de poder generan al menos una ilusin consumista, mientras que entre nosotros solo produce la angustia de esperar la vorgine de sus catstrofes.

Otro fenmeno que debe llamarnos la atencin sobre la naturaleza del trabajo en esta etapa del sistema, es que tiende a retroceder las condiciones de los trabajadores en muchas dcadas. Fomenta la absurda creencia que cada hombre, cada mujer es un micro empresario en potencia, cuando en realidad lo que hacen es liberar al mercado de la molesta carga de los costos relacionados con la labor de sus empleados. Cada da se fomenta ms y ms una especie de esclavitud del trabajo frente al capital, se promulgan leyes de trabajo por horas, eliminando los derechos que si se dan en el empleo pleno, e ignorando las condiciones propias de cada pas. Adems, la creacin de pequeos empresarios presenta una oportunidad de atar financieramente a los trabajadores, que ahora deben solicitar prstamos para poder entrar a competir.

El trabajo transformador, con patronos y trabajadores, fbricas y maquinas, ha sido reemplazado por relaciones de emprendedores y redentores bancarios. La explotacin del trabajo ha mutado en muchas y novedosas formas que obligan a un estudio renovado y a la redefinicin dialctica de las condiciones en que subsiste y reproduce el sistema. No es descabellado despus de todo, pensar que cuando se habla de regresar al capitalismo, en realidad se est planteando la necesidad de dar un paso hacia adelante, para llegar a esto es imperativo que redescubramos el pensamiento revolucionario desde mediados del siglo XIX, transitando el siglo XX formulando las ideas que sirvan a nuestros pases para encarar el siglo XXI.

Los conceptos, las ideas, la realidad son dinmicas; ahora hemos examinado superficialmente, y de forma incompleta, el tema del trabajo, sobre el cual debe hacerse mucho. Debemos tambin ver el proceso de acumulacin en nuestros pases. En general, mientras se daba la acumulacin originaria en los pases europeos, en los nuestros se daban intensos saqueos y limpiezas culturales. As seguimos enfrentando el reto, que debe ser particularmente intenso para nuestros economistas, quienes deberan decirnos que nos toca hacer a nosotros.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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