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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-11-2011

Compromiso con alimentacin de calidad

Fabiana Frayssinet
IPS


Representantes del gobierno y de poblaciones originarias y tradicionales de Brasil, que definen la diversidad de esta sociedad, asumieron el compromiso de pugnar por el cumplimiento del "derecho humano a una alimentacin adecuada y saludable".

Un documento, suscrito por las autoridades y comunidades indgenas, negras, ribereas, padres y madres del candombl (religiosos) y otras, establece que estos pueblos deben acceder a parcelas de tierra para trabajar, a travs de la reforma agraria, y a los recursos naturales.

La declaracin fue aprobada el jueves 10 al trmino de la IV Conferencia Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional de Brasil, que durante cuatro das debati en Salvador, capital del nororiental estado de Baha, los desafos del pas en ese campo con la participacin de 2.000 delegados.

Los resultados estn dirigidos a varios pblicos, segn Renato Maluf, presidente del Consejo Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Consea), en el que estn representados el gobierno y organizaciones no gubernamentales.

Entre los destinatarios estn "los involucrados en la movilizacin social, el gobierno en sus tres niveles federal, provincial y municipal e, inclusive, quien no sabe nada sobre el derecho a la alimentacin". "Tambin estamos hablando para el mundo", declar Maluf al cierre de la conferencia.

El documento establece como base que los 7.000 millones de habitantes del planeta tienen "derecho a una alimentacin adecuada y saludable todos los das, y a la proteccin contra el hambre y otras formas de inseguridad alimentaria y nutricional".

Asimismo pide el fortalecimiento de agencias concernidas en esa lucha como la Organizacin de las Naciones Unidas (ONU) y el Comit de Seguridad Alimentaria Mundial.

El Ministerio de Desarrollo Social Agrario y Combate al Hambre de Brasil, que present la declaracin con el Consea, advirti a travs de portavoces que la actuacin de las grandes empresas, el monocultivo con uso intensivo de agrotxicos y la utilizacin de transgnicos "produce efectos evidentes" en la prdida de la soberana alimentaria y contribuye a la obesidad y a otras enfermedades crnicas.

"Es indispensable encontrar una poltica para reducir progresivamente el uso de agrotxicos y eliminar inmediatamente el uso de los que ya fueron prohibidos en otros pases, que presentan graves riesgos a la salud humana y al ambiente", se aadi.

Brasil se considera "campen" mundial en consumo de herbicidas, fungicidas e insecticidas agrcolas.

El pas consume, en promedio, 5,2 litros anuales de esos venenos por habitante, segn documentos presentados en el encuentro.

La declaracin reconoce tambin el papel estratgico de la agricultura familiar para la seguridad alimentaria, y del uso sustentable de los recursos naturales. Se identifican asimismo como ejes de desarrollo socioeconmico la soberana y la seguridad alimentaria.

Segn datos oficiales, la agricultura familiar emplea 75 por ciento de la mano de obra del campo brasileo y es responsable por 70 por ciento de la produccin de frijoles, de 87 por ciento de mandioca y de 58 por ciento de la leche consumida en el pas, garantizando as la seguridad alimentaria de sus 192 millones de habitantes.

En el marco de la conferencia, que recibi el apoyo de la Organizacin de las Naciones Unidas para la Alimentacin y la Agricultura (FAO), se inaugur un centro de excelencia alimentaria que, con ayuda del Programa Mundial de Alimentos, transmitir a otros pases en desarrollo las experiencias positivas de Brasil en el combate contra el hambre.

Entre esos pasos favorables se cuenta el programa Hambre Cero, implementado por el gobierno del izquierdista Luiz Incio Lula da Silva (2003-2011) en el marco de polticas socioeconmicas destinadas a abatir la pobreza. Desde su puesta en marcha hasta 2010 logr reducir la desnutricin infantil en 61 por ciento.

Otra iniciativa, las meriendas escolares, atiende diariamente a 47 millones de alumnos, a la vez que fomenta la compra de alimentos a la pequea agricultura.

"Los pases tienen derecho a la alimentacin y al desarrollo y, si descubrimos una frmula que funcion en Brasil, por qu no puede servir a otros pases en la misma situacin () con adaptaciones a su realidad?", dijo a IPS el coordinador de Acciones Internacionales en el Combate al Hambre del Ministerio de Relaciones Exteriores, Milton Rond Filho.

"Estamos hablando de un crculo virtuoso de desarrollo local, que esperamos poder repetir en otros pases", sostuvo.

En entrevista con IPS, el tambin brasileo Jos Graziano da Silva, director general electo de la FAO, atribuy ese xito a la participacin "decisiva" del Estado.

"Si no hubiera estado la voluntad poltica del presidente Lula para involucrar a toda la estructura pblica en su implementacin, an estaramos en la fase de hacer caridad en el combate al hambre", dijo Graziano, quien fue ministro de Seguridad Alimentaria de Brasil en ese gobierno encabezado por el Partido de los Trabajadores.

Del "otro lado de la moneda", Graziano tambin destac "el respaldo popular" y la participacin del sector privado que fue "vital", por ejemplo, en las cadenas agroalimentarias como los supermercados.

Esa participacin fue destacada en la conferencia de Salvador. La declaracin final fue aprobada en sesin plenaria por todos los delegados a la conferencia, elegidos en ms de 3.000 municipios, en un proceso que involucr a 75.000 personas.

Maluf atribuye a esa participacin el buen rumbo de programas como el Hambre Cero. "Somos todos favorables a la recuperacin del papel y al fortalecimiento del Estado, pero comprendemos que sin participacin no se vence la miseria", dijo Maluf a IPS.

A juzgar por la diversidad tnica y socioeconmica brasilea representada en la conferencia, se trata de una participacin muy variada. Las comunidades o pueblos tradicionales que enviaron delegados tienen nombres tan especficos como "quilombolas" (que habitan tierras de descendientes de esclavos libres), de mujeres "rompedoras de cocos de babas", "ribereos", "padres y madres del candombl" y pescadores artesanales, entre tantos otros que desafan tambin la innovacin del idioma portugus.

Mientras un mdico delegado del nororiental Pernambuco peda la palabra para reclamar que la especialidad de nutricin fuera incorporada a la red pblica de salud, un campesino de Tocantins, en el centro-norte, exiga que en su estado se cumpliera la ley que establece que 30 por ciento de las compras pblicas de alimentos deben proceder de la agricultura familiar local.

Otra delegada reclamaba modernizar las cisternas del programa que en el Nordeste busca alternativas para enfrentar la sequa.

"La sociedad brasilea es todava muy autoritaria y conservadora, con una elite muy mezquina que tiene una historia de desigualdad social, una de las mayores del mundo", analiz Maluf.

"Lo que esos programas hicieron, adems de su impacto positivo especfico, fue relanzar el debate de la poltica social en Brasil, que estaba adormecida", destac.

A pesar de los avances, este pas tiene desafos por delante en la lucha contra el hambre. Todava viven con menos de 41 dlares por da unos 16 millones de personas, que estn contempladas en el Programa Brasil Sin Miseria, de la presidenta Dilma Rousseff.

Fuente: http://ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=99566



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