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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-11-2011

Las elecciones en Tnez y la democracia islmica

Mario Sei
nena-news.globalist


Para entender el gran xito del partido islmico Nahda y la derrota de las fuerzas laicas ms importantes sin caer en clichs superficiales el mas falso de los cuales sera repetir la tesis segn la cual los pueblos musulmanes slo serian capaces de moverse en el horizonte del islamismo poltico es necesario recordar el proceso que ha conducido a las elecciones para la asamblea constituyente el pasado 23 de octubre.

La decisin de celebrar elecciones para una asamblea constituyente, anunciada por el Presidente de la Repblica el 3 de marzo, fue la mediacin necesaria frente a una revuelta que desde haca dos meses peda seales de ruptura con los aparatos y los hombres ms comprometidos con el rgimen. A pesar de que el sistema represivo segua funcionando y causando vctimas, la presin social oblig a Mohamed Ghannouchi, primer ministro de Ben Ali desde 1999 y jefe del gobierno de transicin desde el 14 de enero, a reemplazar de entrada a los ministros que el haba elegido por figuras independientes, y un par de semanas despus a presentar su dimisin, para calmar as la ira desatada despus de que designara como nuevos gobernadores regionales a hombres vinculados a la dictadura. El movimiento rebelde, que por dos veces haba ocupado la Kasbah, la plaza del gobierno de Tnez, en un principio era apoyado nicamente por los comits espontneos de ciudadanos, sindicalistas de bases y muchas asociaciones de la sociedad civil, en particular la influyente orden de los abogados. A partir de la experiencia de la Kasba naci un Consejo de Proteccin de la Revolucin, que inclua, junto a la sociedad civil, a algunas fuerzas polticas hasta entonces ilegales, como Nahda y distintos partidos de la izquierda radical, que aparecieron por primera vez en la escena pblica, aunque muchos de sus militantes haban participado en forma individual en las movilizaciones. Tras la dimisin de Ghannouchi, decidida tras la represin de una manifestacin masiva en apoyo de la Kasba que cost la vida a cinco jovenes, el Presidente de la Republica anunci que, tal y como reivindicaba la plaza, junto con la eleccin de la Asamblea Constituyente, se reconoca al Consejo el derecho de veto y de observacin sobre el trabajo del gobierno. Con este propsito se cre un rgano ad hoc -con un nombre que nadie supo nunca pronunciar en su totalidad: Alta Instancia para la Realizacin de los objetivos de la revolucin, la reforma poltica y la transicin democrtica-, que deba incluir tambin miembros de los partidos no representados en el Consejo. Las fuerzas polticas externas al Consejo dignas de credibilidad y con un cierto peso eran esencialmente dos, a saber, el PDP y el PDM, ambas con una larga historia de oposicin, aunque dentro de la legalidad del rgimen.

A partir de ese momento, una vez activada la dinmica electoral, cambi por completo la naturaleza del conflicto poltico: desde la calle y la lucha contra el rgimen, presidida por una movilizacin colectiva, solidaria en el interior y opuesta al aparato del rgimen, el conflicto se convierte en un enfrentamiento entre diferentes fuerzas y partidos polticos. Hasta aquel momento ausentes de la escena pblica, los partidos asumen ahora el papel de actores principales y las organizaciones de la sociedad civil, incluidos las nacidas despus del 14 de enero, pierden su fuerza propulsiva. Integrado en la Instancia Superior, el Consejo se disuelve, Nahda empieza su campaa electoral y las otras fuerzas polticas, sobre todo partidos y formaciones de izquierda, forman un polo comn, llamado Frente 14 de enero, que inmediatamente genera mucho entusiasmo. A su primer mitin acude tanta gente, especialmente jvenes, que llenan incluso el parque que rodea el palacio de congreso. La unidad del Frente, sin embargo, dura slo unas pocas semanas para dividirse otra vez en decenas de diferentes formaciones que pierden toda la visibilidad y capacidad de movilizacin, y que en las elecciones del 23 de octubre han desaparecido casi por completo, si exceptuamos algunos escaos aislados y los tres dipuados obtenidos por el Partido Comunista Obrero de Tnez.

El entusiasmo en torno al Frente provena de una porcin bastante grande de la sociedad y la mas activa en el movimiento de revuelta: muchos jvenes que descubran la pasin por la poltica, colectivos de licenciados en paro, sindicalistas y todos aquellos, no pocos en el pas, orientados a la izquierda pero sin representacin. Formado por fuerzas polticas duramente reprimidas por el rgimen y con races en el territorio, el Frente disfrutaba de una legitimidad considerable, tambin reforzada por la presencia de algunos opositores bien conocidos y respetados. Con su disolucin, el Frente se separ de hecho de un vasto terreno de apoyo popular que ms tarde ha recuperado, en gran parte, el Nahda o se ha disuelto en el rechazo al voto .

La recuperacin del consenso y el apoyo fue una tarea relativamente simple. Fundado en los aos 80 y arraigado en el territorio, a pesar de haber sido forzados a la clandestinidad, Nahda haba pagado un gran precio en represin, con miles de sus militantes, la mayora de clase popular, asesinados, torturados o encarcelados. Gran parte de sus miembros haban participado en la revuelta y el partido, incluso despus de su legalizacin y del regreso de Londres de Rachid Ghannouchi, lder historico del movimiento y del Islam poltico, rechaz la oferta de asumir enseguida funciones de poder y sigui prestando apoyo a las reivindicaciones populares. A los ojos de muchos, Nahda se convirti en la nica fuerza poltica portavoz del malestar social. Para su campaa electoral y la ampliacin de su apoyo, el partido pudo basarse luego en la red de militantes presente en el pas y en la gran disponibilidad de recursos, gracias a financiamientos locales e internacionales de los que disfrutan sus dirigentes.

Una gran contribucin a la hegemona de Nahda, sin embargo, debe atribuirse al PDP (Partido Democrtico Progresista) y el PDM (Polo Democrtico Monernista, formado a partir del Movimiento Tajdid, Renovacion), las dos grandes fuerzas consideradas laicas y progresistas, severamente sancionadas por el resultado electoral. Arraigadas desde hace aos en el tejido poltico y social, despus del 14 de enero ambos partidos disfrutaban de una cierta visibilidad y tenan un margen de negociacin importante, que utilizaron sin embargo para llegar a compromisos con el viejo aparato del rgimen. Su impopularidad aument cuando, tal vez asustados por los tumultos en todo el pas y el riesgo de un caos sin control, respaldaron una iniciativa impulsada por algunos ciudadanos que tuvo un efecto singular sobre buena parte de la opinin publica. En nombre de la estabilidad y la economa, un millar de personas, que se autodenominaron mayora silenciosa, quizs sin conocer la historia muy sucia del trmino, organizaron durante varios das, a partir de las cinco de la tarde, es decir despus del horario de trabajo, una concentracin para exigir el fin de las protestas y los disturbios. La movilizacin, muy civilizada y disciplinada, convocada en un parque para no obstruir el trfico, fue vista por muchos como una iniciativa anti-kasbah y una contra-revolucin.

Las elecciones para la Asamblea Constituyente, por lo tanto, furon un triunfo logrado a pesar de las resistencias del PDP y del PDM. Y sin duda ha sido sobre todo la campaa poltica promovida por el Polo, toda ella centrada en el tema del laicismo, la que ha desplazado a un 10/15% del electorado hacia Nahda. En efecto, y como era de esperar, el tema se convirti rpidamente en una cuestin identidaria y de diferencia de clases. Formacin con tradiciones de izquierda, pero acostumbrada a la aletargada oposicin durante los aos del rgimen, el Polo no estuvo muy presente en la exigencia de poner fin a los mtodos represivos y en cambio se centr en algunos episodios de violencia realizados por grupos minoritarios de salafistas (extremistas musulmanes a quienes se haba negado la legalizacin de su partido) para denunciar una genrica amenaza islamista, con claras referencias a Nahda. El peor incidente fue la destruccin de un cine en el centro de la capital, donde se organiz una velada especial para la proyeccin de la pelicula Ni Allah ni maitre , de la directora franco-tunecina Nadia El Fani, que desde hace aos vive en Pars y que siempre ha declarado pblicamente su atesmo y su homosexualidad. Todas las fuerzas polticas, incluido Nahda, por supuesto, han condenado la violencia, pero es innegable que la defensa del atesmo y la homosexualidad no era una preocupacin importante para la mayora de los tunecinos y no formaba parte de las reclamaciones que haban empujado a la gente en las calles. A los que haban soportado el peso de la represin y la corrupcin, y que seguan viendo a los hombres del rgimen en posiciones de poder, la batalla por el laicismo les pareca muy alejadas de su realidad cotidiana. Un mundo muy lejano, en efecto, del que el Polo consegua movilizar para sus eventos y reuniones, compuesto por intelectuales, profesionales y artistas, que viviendo principalmente en las grandes ciudades de la costa, se sentan sinceramente indignados al descubrir, a menudo por primera vez, las reales condiciones de vida en muchas regiones del pas. Dos mundos que el momento revolucionario haba unido contra el rgimen y que ahora volvan a separarse a los dos lados de una lnea que se refleja perfectamente en la distribucin regional de los resultados electorales: los cinco asientos del Polo se distribuyen entre la capital y un par de ciudades tursticas de la costa mientras los votos de Nahda estn concentrados en las regiones del centro y del sur, con picos que alcanzan el 80%.

Lo que es cierto es que el PDM cons igui , aunque con efectos perversos , que el laicismo se convirtiera en el tema principal de estas elecciones , llevando a la polarizacin de la opinin pblica en torno a la falsa alternativa tradiciones islmicas / cultura occidental y eclipsando totalmente los temas econmicos , que la mayora de los partidos han tratado slo en el nivel muy abstracto de las promesas genricas y demaggicas .

Ms que el gran xito de Nahda , lo que hay que tener en cuenta son los limites de las otras fuerzas polticas , cuyo fracaso no se puede explicar , como algunos progresistas parecen pensar , por la ignorancia del pueblo . La amenaza islamista y la poca preparacin de los tunecinos para la democracia haban sido siempre precisamente los argumentos en defensa de la dictadura de Ben Ali.

Igualmente sin fundamento son tambin los temores que la victoria de Nahda ha suscitado dentro y fuera del pas. Aun dudando de las declaraciones oficiales de sus lderes en defensa del pluralismo parlamentario, la libertad de expresin y los derechos adquiridos por las mujeres , el hecho es que los nmeros obligan a Nahda a buscar acuerdos y alianzas con las otras fuerzas polticas. Las negociaciones estn en curso , por supuesto, y circulan algunos nombres para las tres ms altas funciones del Estado: Presidente de la Repblica , Primer Ministro y Presidente de la Asamblea Constituyente. Parece segura la formacin de un gobierno con Nahda y otros dos partidos , el CPR (Congreso por la Republica) y Ettakatol (El Foro) , que han obtenido respectivamente 30 y 21 asientos. Se trata de dos fuerzas moderadas y laicas , incluso si ambas reconocen la oportunidad de no suprimir la referencia constitucional a la identidad rabe - musulmana . En la direccin de los partidos, dos conocidos y respetados opositores , mdicos los dos : Monzef Marzouki , encarcelado y forzado al exilio durante el rgimen , y Mustafa Ben Jaafar , que present su candidatura - rechazada por la Corte Constitucional- para desafiar la farsa de la eleccin presidencial de 2009.

Del contenido real de las negociaciones , a tres semanas de las elecciones , se filtra muy poco en los medios de comunicacin . La falta de transparencia , junto con la propagacin rumores cuyo origen nunca es posible precisar , caracteriza an el sistema de la informacin , que la revolucin ha sido capaz de cambiar slo mnimamente . Las voces del momento nos dicen que el silencio se debe a un conflicto en torno a la figura del actual Primer Ministro, Caid Essebsi , nombrado despus de la dimisin de Ghannouchi y antiguo ministro en tiempops de Bourguiba , que Nahda querra como Presidente de la Repblica en contra de los deseos de CPR y Ettakatol . Los rumores aaden que Essebsi sera el hombre de EEUU, como lo demostrara su visita a Washington, entre el 3 y el 7 de octubre, para entrevistarse con el presidente Obama .

Independientemente de los nombres y del gobierno que surjan de estas negociaciones complejas , es cierto que la presencia de Nahda no producir ningn cambio abrupto en el pas, aunque es lgico suponer , por lo menos inicialmente , ms polticas sociales , dada la necesidad de Nahda de legitimar y consolidar el consenso obtenido . Por otro lado , tanto en trminos de poltica econmica como en las lneas generales de poltica exterior, las posiciones de Nahda son muy similares a las posiciones de las otras fuerzas moderadas o centristas.

Haciendo un balance de la elecciones del 23 de octubre -un hecho muy importante, pues han sido las primeras despus de la ola revolucionaria que de Tnez se ha extendido por todo el mundo rabe- hay por lo menos dos elementos positivos que tendramos que reconocer. El primero, fundamental, es la conquista por el pueblo tunecino de un concreto derecho al pluralismo poltico y a la libertad de expresin, el cual no siempre coincide o no es suficiente , como ya es evidente en Europa , con una efectiva democracia , pero que sigue siendo apreciable. El segundo elemento es que muy probablemente Nahda ayudar a la definitiva descriminalizacin del islam poltico , mostrando que puede ser exactamente anlogo a la poltica catlica o cristiana reclamada por muchos partidos occidentales . Esto sera bueno porque, adems de reducir las causas de falsos conflictos atribuidos a cuestiones de identidad, desplazara el enfoque general de la opinion publica hacia temas ms propiamente polticos.

Con una visin ms pesimista , y tal vez incluso un poco cnica , podramos observar, sin embargo, que a pesar de la diferencias y sin olvidar el gran logro del pueblo tunecino , el panorama poltico que ha surgido de estas elecciones es casi idntico al que existe en "Occidente". Un centro-derecha populista que utiliza la religin y la moral como un pegamento colectivo , un centro-izquierda que tiene exactamente la misma visin econmica , pero que carece incluso de un "pegamento" capaz de atraer el entusiasmo , y una izquierda radical dividida en dogmticas e incomprensibles diferencias . Aqu tambin, como en otros lugares, el malestar social y la parte progresista de la sociedad no tienen la capacidad e imaginacin para formular un proyecto alternativo comn; un proyecto capaz de dirigirse hacia la causa de los males, es decir, hacia aquellas reglas globales que el mismo Secretario de la ONU Ban Ki -moon llam recientemente el " pacto suicida global". Como ya nadie parece negar, el sistema econmico actual est implosionando y los efectos de la crisis sobre la gente sern cada vez ms pesados ​​. Las razones que llevaron a las revueltas , no slo en el norte de frica, sino tambin en Europa , no dejan de agravarse y anuncian una agudizacin de los conflictos sociales . A partir de ahora, hay que esperar que ese proyecto alternativo, capaz de transformar a la multitud en un sujeto poltico , vea la luz lo mas pronto posible, antes de que el malestar y la furia de la multitud se manifiesten nicamente en forma de violencia destructiva y peligrosa.

Traducido por el autor

http://nena-news.globalist.it/?p=14244



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