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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-11-2011

Respuesta al texto de Juan Torres
Decrecer bien o decrecer mal

Margarita Mediavilla Pascual
Rebelin



Juan Torres Lpez, Consejo Cientfico de ATTAC Espaa criticaba las, a su juicio, inconsistencias del concepto decrecimiento en un artculo publicado recientemente. Aunque comparto algunas de sus opiniones, veo importante contestarle, porque me parece que concibe los problemas del medio ambiente y el decrecimiento desde un punto de vista que debemos empezar a abandonar.

En primer lugar me gustara aclarar una cuestin. A mi juicio, el discurso decrecentista tiene dos caras. La primera es la que constata que el decrecimiento material es un hecho observable ya en algunos recursos, y, a medio plazo, seguro para muchos otros. La segunda cara, un poco ms amable, es aquella que piensa que es posible obtener mayor bienestar humano consumiendo mucho menos y, por tanto, hay un camino de mejora de eficiencia (digamos de decrecimiento poltico) que puede resultar esperanzador. Es preciso distinguir este decrecimiento material y energtico, que no gusta a casi nadie y no podemos cambiar, porque concierne a las leyes fsicas; del decrecimiento de nuestros deseos y expectativas, (o poltico), deseable, y que puede conducirnos a una sociedad mejor.

Los partidarios del decrecimiento se sienten tentados de mostrar principalmente la cara amable, pero, al hacerlo, el discurso queda cojo y parece una simple exposicin de buenas intenciones, loables, pero, como dice Juan Torres, poco operativas y atractivas para la mayora. Quiz este defecto tiene su origen en el descrdito que han tenido los estudios sobre los lmites del crecimiento realizados desde los aos 70. Despus de la alarma inicial, sufrieron unas dcadas de duras crticas y la opinin general que se tiene de ellos es que se equivocaron y predijeron una escasez que no ha sucedido. El discurso de la escasez que mostraban estos estudios ha sido muy difcil de mantener estas dcadas, que hemos vivido una abundancia material sin parangn en la historia humana (muy mal repartida, ciertamente, pero grande). Quiz por ello, los ecologistas hemos abandonado el discurso de la escasez para centrarnos en el dao que el ser humano hace al planeta, lo cual parece un discurso bienintencionado pero poco operativo, como deca Juan Torres.

Sin embargo, 40 aos despus de estos estudios, y con los datos histricos en la mano, se puede constatar que los informes sobre los lmites del crecimiento no se han equivocado, ms bien destaca el acierto que estn teniendo a la hora de predecir variables como la poblacin mundial o la produccin industrial. Esto, y la abrumadora coleccin de datos cientficos que evidencian que hemos superado la capacidad de carga del planeta, hace pensar que sus predicciones tienen muchos visos de convertirse en realidad: en torno a la segunda dcada de este siglo, con gran seguridad, vamos a encontrarnos con los lmites del crecimiento y nos exponemos a algo tan poco agradable como un colapso civilizatorio, que podemos reconducir mejor o peor, pero ya sin posibilidad de una estabilizacin suave como la que todava era posible en los aos 70. As pues, nos vamos a encontrar con importantes problemas para mantener a ms de 7000 millones de habitantes en un planeta de recursos materiales, energticos y tierras frtiles en declive...y tenemos muy pocos aos para reconducirnos.

El decrecimiento como un hecho, no como una opcin.

Ante esta primera cara de la moneda, que, con los datos en la mano, es mucho ms rotunda de lo que el ciudadano medio piensa, es importante dejar atrs discursos suaves como los englobados dentro del trmino desarrollo sostenible. El desarrollo sostenible que hemos aplicado estas dcadas (y que en casi todos los aspectos no se puede considerar sostenible) se ha basado en formas de producir que daen menos al planeta, pero no ha querido tocar la raz del crecimiento, y por ello ha terminado convirtindose en poco ms que un puro maquillaje ambiental.

Por todo esto me parece que hay un problema de enfoque en el discurso de Juan Torres. Dice que, aunque es necesario un cambio social basado en nuevas formas de producir, distribuir, consumir y pensar discrepa del trmino decrecimiento y de su insistencia en el menos. Con este tipo de frases evidencia su esperanza en que eso que hemos llamado desarrollo sostenible todava sea vlido para resolver los problemas ambientales, mientras los datos y los estudios nos muestran que, claramente, no lo es.

El menos, en el terreno material, no slo es necesario para cuidar el planeta, ahora mismo es un hecho, nos guste o no. Es obvio que tendremos que estabilizar algn da la poblacin humana y el consumo de recursos, pero adems, en el plano material, el menos ya est sucediendo.

Si tenemos en cuenta los stocks de recursos materiales renovables, es decir, todo aquello que, como las pesqueras, los bosques, la atmsfera, o las tierras frtiles, nos proporcionan recursos y absorben nuestros desechos; todos los stocks del planeta llevan dcadas disminuyendo. Esto es una disminucin neta en la capacidad del planeta para sostener la vida humana. Pero eso no es todo, en los ltimos aos tambin estn disminuyendo los flujos, es decir, estamos teniendo problemas para extraer algunos recursos al ritmo que deseamos. Esto es ya una disminucin  del consumo humano forzada por causas naturales. Ya estamos viendo que la extraccin de petrleo se ha estancado desde el ao 2005 debido al fenmeno del pico del petrleo, y tambin estamos viendo la disminucin de las capturas debido al colapso de numerosas pesqueras. Luego, desde el punto de vista material, consumir menos no es una opcin de los partidarios del decrecimiento, es una realidad. Ya estamos decreciendo.

Tendemos a enfocar demasiado el problema ambiental como una opcin moral, algo as como tenemos que consumir menos para cuidar el planeta, pero esta idea es antropocntrica y falsa. No tenemos que consumir menos, vamos a consumir menos, al menos materialmente. Es cierto que la palabra decrecimiento en s es poco atractiva como slogan y alude a algo en principio netamente negativo; pero no es cuestin de vender algo amable al ciudadano, sino de mostrar una realidad Alguna idea sobre cmo vender esto un poco mejor?





La difcil sustitucin de los recursos naturales

Cuando Juan Torres dice:es necesario, ... que crezca la [produccin] de aquellos [bienes materiales] que pueden contribuir a la mejor formacin, a la autonoma personal, al buen criterio, etc. de los seres humanos. Aunque, lgicamente, procurando que eso se lleve a cabo sin provocar daos aadidos a la vida, al equilibrio social y al del planeta, pone en evidencia una visin del medio ambiente muy comn, pero que tenemos que empezar a abandonar. Esta visin, concibe el planeta como algo ajeno al proceso econmico, e ignora que eso que llamamos economa, produccin o tecnologa, no son entes abstractos, sino subproductos de los recursos naturales y la energa. Tenemos que empezar a ver que, aunque hay formas de producir ms limpias y eficientes, casi toda produccin y actividad humana (excepto las ms espirituales o artsticas) implica la apropiacin de unos recursos que no quedan disponibles para otras especies. El mundo fsico siempre es limitado y sujeto al problema del reparto, y el mundo fsico son los mimbres con los cuales se hace nuestra economa, no son algo externo y ajeno a ella.

 

Las teoras econmicas clsicas asumen que el papel de los recursos naturales y la energa en la produccin son despreciables, y la tecnologa permite la sustitucin de stos, pero cada vez son ms los economistas que empiezan a dudar de esa visin. Es importante observar que las teoras econmicas clsicas fueron concebidas en momentos histricos en los cuales la realidad fsica y tecnolgica era muy diferente de la actual. Surgieron en pocas en que el planeta se encontraba lleno de recursos naturales por explotar (sobre todo combustibles fsiles) y empezaba a existir la tecnologa capaz de explotarlos a gran escala. Es lgico que estas teoras conciban la naturaleza como algo ilimitado.

El panorama fsico y tecnolgico con el que nos encontramos ahora es muy diferente. En estos momentos los recursos empiezan a tocar sus lmites y la tecnologa est encontrando que, por una parte, muchos recursos naturales no son sustituibles y; por otra, casi todos los sustitutos son tcnicamente inferiores. El panorama energtico es especialmente relevante porque la energa es el recurso clave que permite utilizar el resto de los recursos. Ahora mismo, el petrleo est empezando a declinar y todos los sustitutos, o bien son claramente inferiores en sus prestaciones tcnicas (como las bateras para acumular la electricidad y conseguir mover el vehculo elctrico), o bien tienen techos de produccin muy bajos (como los biocombustibles por su enormes requisitos de tierras y su bajo rendimiento), o bien dependen de materiales escasos (como las bateras, de nuevo), o bien son muy inmaduros y necesitarn dcadas de desarrollo para ser comercializables si llegan a serlo, o bien requieren cambios sociales y culturales enormes (como la agricultura biolgica como sustituto de la basada en abonos y pesticidas fabricados con petrleo, o el ferrocarril y el transporte pblico como sustitutos al automvil).

La necesidad de nuevas relaciones entre la economa y los recursos naturales

Tenemos, por lo tanto, dos ideas: por una parte el decrecimiento material es un hecho, y por otra, la economa no se independiza tan fcilmente de los recursos materiales como hemos pensado. La conclusin de estas dos premisas es clara: es muy probable que el decrecimiento material conduzca, si no lo evitamos con mucha voluntad poltica, a una disminucin muy desagradable de la calidad de vida, de la actividad econmica, del bienestar social e incluso de la poblacin humana.

Para evitar esta disminucin general y catastrfica, slo nos queda una opcin: desacoplar de forma muy importante la actividad econmica del consumo de recursos naturales y energa. Este enorme desacople debe ser un movimiento varios rdenes de magnitud mayor que el tmido aumento de la eficiencia o la intensidad energtica que hemos visto en dcadas pasadas. No es suficiente con consumir un poco menos energa por unidad de PIB. En estos momentos necesitamos un cambio varias veces mayor que todos los que hemos sabido realizar en los ltimos siglos.

Este desacople economa-recursos naturales es un cambio radical en nuestra forma de concebir la produccin y el consumo, es decir: un cambio radical del proceso econmico. Adems, sera deseable que fuera acompaado de modos de vida, valores y relaciones sociales como los que describen los partidarios del decrecimiento. Pero estos cambios personales no son sino una parte de ese cambio que debe ser, sobre todo, econmico, si no queremos que el decrecimiento material nos lleve, simplemente, a la catstrofe humana.

Por eso cuando Juan Torres dice el concepto de decrecimiento o no se puede poner en prctica o significa lo contrario de lo que propone, si se refiera al decrecimiento material, los hechos le contradicen: ya estamos decreciendo; y se refiere al poltico espero fervientemente que se equivoque, porque, si el decrecimiento poltico no es posible y el decrecimiento material es inevitable, vamos a tener una cada bastante poco agradable.

Juan Torres tambin escribe que el decrecimiento es un concepto ajeno a la realidad del capitalismo actual. Probablemente tiene razn pero es eso malo? Significa que ecologistas y decrecentistas son idealistas nada conscientes de la realidad? Yo creo que es ms bien lo contrario. Significa, simplemente, que el capitalismo es ajeno a la realidad de la tierra fsica, mientras los decrecentistas ven principalmente esta realidad material limitada. Quin est ms equivocado?

Del ms es ms al menos el ms (a travs del ms es menos)

Durante aos, todos los intentos del movimiento ecologista por aconsejar una gestin responsable de los recursos naturales chocaban contra un hecho: sobreexplotar los recursos resultaba rentable. Cuando los flujos de recursos materiales todava podan aumentar, era muy difcil defender una limitacin voluntaria. Los ecologistas defendamos que degradar nuestros stocks era una prdida, pero la realidad inmediata mostraba otra cosa muy diferente: degradar nuestro entorno no nos empobreca (aparentemente), sino que consegua generar mayor riqueza y bienestar para casi todos. En esta situacin era lgico que la mayor parte de la poblacin hiciera muy poco caso del ecologismo. Esto cambia radicalmente cuando se alcanza el lmite de la explotacin de un recurso. Al llegar a los lmites, el empresario responsable y consciente sabe que debe cuidar su stock y limitar la extraccin si quiere mantener su negocio, la autolimitacin no es ya una cuestin moral, es simplemente econmica.

En estos siglos nos hemos acostumbrado a una mentalidad basada en el crecimiento y nuestra economa est llena de lazos de realimentacin tipo ms es ms, es decir, realimentaciones que conducen al crecimiento. Bajar los impuestos, por ejemplo, conduca a estimular la actividad econmica y terminar recaudando ms impuestos. Pagar ms a los trabajadores conduca a aumentar la actividad econmica y mayores beneficios empresariales y, posiblemente, a salarios ms altos. Pero ese tipo de dinmicas del crecimiento no se ven cuestionadas cuando los recursos naturales ponen lmites externos al crecimiento? Qu pasa si, aunque suban los salarios o bajen los impuestos, no es tan sencillo aumentar la actividad econmica porque los recursos son todos muy caros?

Los lmites nos ponen en una tesitura nueva, en la tesitura del ms es menos, donde el crecimiento de unos debe hacerse a costa del decrecimiento de otros y los recursos naturales introducen factores en la economa humana que hasta hace pocos aos no estaban. Estamos llegando a ese punto? La verdad es que produce escalofros pensar que esa pueda ser la explicacin gran parte de lo que est pasando en el mundo en los ltimos aos. Qu est pasando? No estamos viendo que el crecimiento de bancos y grandes empresas no consigue materializarse si no es a base de empobrecer cada vez ms a las clases medias? No ser que en estos momentos estn cambiando los esquemas de la realidad econmica porque, simplemente, el paradigma del crecimiento est cambiando?

En estos momentos nos encontramos con un panorama material muy diferente de aquel que vio nacer al capitalismo, al socialismo, a la socialdemocracia o incluso al anarquismo. Nuestros esquemas mentales deben cambiar de forma acorde con este enorme cambio. Debemos ser extremadamente cautelosos a la hora de aconsejar aplicar una receta econmica que ha sido vlida en el pasado, porque la realidad est cambiando en muy poco tiempo.

Son vlidas todava las recetas de la socialdemocracia en este escenario de lmites en el que nos encontramos? A m me gustara lanzar esta pregunta a todo el colectivo de los economistas crticos. Es posible que dichas recetan ya no sean vlidas, porque el keynesianismo que consigui superar la recesin de principios del siglo XX, tuvo como consecuencia un espectacular aumento del consumo de todo tipo de recursos naturales, recursos que, en estos momentos no pueden volver a crecer de esa forma, e incluso van a empezar a decrecer.

Quiz las recetas clsicas de la socialdemocracia sean muy insuficientes para superar esta crisis. Quiz se deba poner mucho ms nfasis en repartir puesto que estamos en un mundo limitado, quiz tengamos que pensar en relocalizar dado que nos estamos quedando sin el combustible principal del transporte, quiz tenemos que pensar en una economa centrada en el territorio, puesto que las energas renovables dependen de l, quiz tenemos que pensar en una economa del estado estacionario y en cmo conseguir realmente el menos es ms.

Debemos ser conscientes de que aumentar el bienestar humano y la justicia social es hoy mucho ms difcil de lo que lo fue en el pasado (aunque no por ello debamos dejar de hacerlo), ya que lo que sucede no depende slo de nuestros deseos y acciones. A los pozos de petrleo que se agotan les trae sin cuidado si la mayora de la poblacin mundial espera aumentar su consumo o si es injusto para con la poblacin empobrecida. Los pozos, simplemente, se agotan.

Esto nos sita en una tesitura muy complicada. Porque hay que tener en cuenta una verdad muy incmoda. No sabemos si es posible un aumento del bienestar y el crecimiento econmico de [email protected] en este escenario de mundo limitado, pero lo que s parece compatible con los lmites del planeta (al menos por un tiempo) es el crecimiento de unas pocas lites basado en el decrecimiento de grandes mayoras. Esta escalofriante posibilidad es lo que Jorge Riechmann llama ecofascismo y no puede ser desdeada. Es, adems, una posibilidad que nos podra llevar a un poder muy represor y sangriento, dada la gran poblacin, los millones de hambrientos y las enormes disparidades de consumo.

Sin embargo, la nota positiva viene del hecho de que, incluso un ecofascismo, debera plantearse ms tarde o ms temprano ese gran desacoplo economa-recursos naturales. As pues, es preciso ponerse manos a la obra en el desarrollo de nuevas relaciones econmicas que nos permitan salir adelante. No podemos dejarnos llevar por la tentacin de ignorar una realidad amarga, ni por la tentacin de creer en salvaciones tecnolgicas milagrosas, ni por el desnimo que conduzca a la inaccin.

Al fin y al cabo, estamos empezando la cuesta abajo, pero todava tenemos muchos recursos naturales y muchas posibilidades de permitir a la toda la poblacin mundial vivir razonablemente bien si sabemos racionalizar nuestro consumo y no basar nuestra sociedad en algo tan absurdo como el usar y tirar. Tampoco es desdeable la posibilidad de que el decrecimiento poltico resulte una opcin muy interesante para los pueblos empobrecidos del planeta y para sectores sociales de los pases desarrollados, que ven cmo el crecimiento y la globalizacin los margina y explota. El decrecimiento no tiene por qu ser un concepto ricocntrico, como dice Juan, de hecho, ya estn surgiendo movimiento similares desde el Sur, como el buen vivir.

Pero en una cosa tiene razn Juan Torres; para que el decrecimiento deje de parecer una opcin moral y se convierta en un movimiento vlido para liderar la cuesta abajo, necesitamos teoras econmicas slidas, y el decrecimiento no las posee. El movimiento por el decrecimiento tienen sus fsicos, eclogos, filsofos y activistas pero todava le faltan muchos ms economistas. Espero que ATTAC, como uno de los movimientos de economa crtica ms creativos del momento, sea consciente de este problema y sepa colaborar en la elaboracin de una nueva teora econmica que nos permita tratar con esta realidad material que, aunque no nos gusta, se nos est echando encima en el siglo XXI.

Artculos relacionados:

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http://www.rebelion.org/noticia.php?id=138191

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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