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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-11-2011

Se extiende la represin contra los OWS
Desalojo inminente

Arturo Balderas
La Jornada


Este asunto de invadir calles y plazas con pretextos tan exticos como exigir empleos, mejor educacin, servicios de salud o un poco de escrpulos en el manejo de las finanzas es algo que a la gente de bien nunca le ha parecido bien. Para sta el derecho de protestar es algo que debe ejercerse con la mayor discrecin, sin perturbar la cotidiana tranquilidad. Al menos eso se deduce de las palabras de uno de los miembros del cuerpo que gobierna la ciudad de Oakland, cuando advierte que quienes permanecen en una de sus plazas ya ejercieron sus derechos democrticos ocupando ese sitio durante cinco semanas. Ya tomamos nota de sus reclamos, dijo, y sabemos, o intuimos, por lo que protestan, pero es tiempo de que desalojen la plaza y permitan que la ciudad vuelva a la normalidad. En otras palabras, ya tuvieron su probada de democracia, as que dejen que la vida siga como hasta ahora. Y las demandas?, pregunt alguien. Bueno, esas se atendern a su tiempo, si se puede.

Es un pensamiento unidimensional que parece reproducirse a lo largo del pas donde las autoridades ceden paulatinamente a la presin ejercida principalmente por asociaciones de comerciantes, empresarios y polticos conservadores, para quienes la fuerza pblica debe poner un hasta aqu a las molestias ocasionados por los plantones. Ninguno se ha preocupado por entender el fondo de lo que exigen los que han ocupado las plazas. Son dos mundos irreconciliables que se distancian el uno del otro conforme pasan los das. Al movimiento que iniciaron unos cuantos en Wall Street se han sumado miles que han conmovido a buena parte de la sociedad pero, por lo visto, no a los responsables de la precaria situacin de millones de personas en EU.

A las arremetidas de las autoridades han respondido con serenidad, anteponiendo nicamente sus pancartas en las que inscriben sus demandas. Uno de ellos lo dijo: Aqu nadie ha interrumpido las actividades cotidianas de quienes acuden a realizar operaciones en los bancos o quienes llegan a los centros comerciales o quienes se sientan en el restaurante de enfrente a comer; todos lo han hecho en forma normal sin ser molestados. Por qu entonces se dice que interrumpimos la cotidianidad?

No obstante, y por las declaraciones de los gobernantes en varias ciudades, es inminente que la polica desaloje a quienes pacficamente han ocupado las plazas pblicas.

Mal asunto ser coartar una protesta que hasta ahora ha sido pacfica. Slo unos cuantos han expresado su ira con violencia rompiendo algunos cristales y pintando algunas paredes. Sin embargo, esas expresiones pudieran multiplicarse, como respuesta a la intervencin de la fuerza pblica. Es fcil advertir que los problemas que afectan por igual a quienes viven en todo el pas son mltiples. Por esa razn las rebeliones que en el pasado afectaron a una u otra ciudad aisladamente, en esta ocasin pudieran conjugarse con un resultado difcil de prever.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2011/11/14/opinion/017a1pol



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