Portada :: Cultura
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-11-2011

As trata la diplomacia espaola a los ilustres republicanos del exilio: ni siquiera di el psame a la familia de Adolfo Snchez Vzquez

Andrs Martnez Lorca
Rebelin


Me he enterado con retraso, pero no debo silenciarlo. La diplomacia espaola vuelve por donde estaba durante el franquismo. Los hechos que resumo a continuacin son muy significativos por el trasfondo que revelan.

El da 8 de julio de 2011 muri en Mxico Adolfo Snchez Vzquez, uno de los grandes intelectuales espaoles de nuestra poca. Haba llegado al pas azteca el ao 1939 al trmino de la Guerra Civil en la que haba luchado con todas sus energas a favor de la Repblica. Comunista desde su juventud, formado ideolgica y estticamente en la Mlaga del poeta Emilio Prados y del mdico Cayetano Bolvar (primer diputado comunista en el parlamento espaol), fue en Mxico donde madur como filsofo y escritor. Como tantos hijos del xodo y del llanto, all encontr una segunda patria, ms madre que madrastra, gracias a la hospitalidad del inolvidable Presidente Lzaro Crdenas. Catedrtico en la UNAM, autor de una amplsima bibliografa donde destacan sus contribuciones a la esttica y al pensamiento tico- poltico, lleg a ser por mritos propios un original filsofo marxista, digno heredero de Marx y de Gramsci.

La noticia de su muerte fue recogida de forma destacada en los medios de comunicacin mexicanos con un generalizado afecto y admiracin tanto por su vida como por su obra. Antes de su cremacin, su cadver fue velado en el Distrito Federal donde viva. All acudieron para darle el ltimo adis centenares de personas de los ms diversos orgenes sociales y profesionales: escritores, profesores, intelectuales, editores, estudiantes, trabajadores e indgenas. Entre ellos, los exiliados que aun sobreviven. Una bandera republicana acompaaba su fretro, rodeado de coronas de flores. El rector de la UNAM, los directores de las editoriales Fondo de Cultura Econmica y Siglo XXI, as como destacados hombres y mujeres de la cultura, le rindieron un merecido homenaje como dignsimo representante del exilio espaol en tierra americana.

Y mientras esto suceda alrededor de una figura irrepetible como Adolfo, la embajada espaola en Mxico ignor por completo su muerte. Nadie de ella se person en el velatorio, ninguna corona de flores fue enviada por nuestra legacin diplomtica para adornar su fretro, ningn diplomtico espaol estuvo presente en la cremacin, la familia de este andaluz sin tacha ni siquiera recibi una llamada telefnica de quienes dicen representarnos. Qu tiene que decir de este infame episodio Trinidad Jimnez, ministra de Asuntos Exteriores y malaguea de nacimiento (qu irona!), ahora cabeza de lista del PSOE por Mlaga para las prximas elecciones generales? Entre tantos besos y abrazos a Hillary Clinton, a la inefable Lady Ashton, a los gobernantes de Marruecos y a los perros de presa del neocolonialismo en Libia que aplaudan los bombardeos de sus propias ciudades por parte de la OTAN, dudo que tenga tiempo para reflexionar. Pero si tiene algn minuto libre entre los mtines de campaa, le preguntara: qu le parece la actitud vergonzosa de su embajador en Mxico? Ese es el modo progresista de despreciar el legado civil, moral e intelectual de un ilustre exiliado espaol tan vinculado a Mlaga?

Muri entre el calor del pueblo que lo acogi y el silencio sonoro de los representantes oficiales del Estado espaol, como haba ocurrido antes, durante la dictadura de Franco, con Pablo Picasso en Francia, Juan Ramn Jimnez y Pau Casals en Puerto Rico, Emilio Prados, Luis Buuel, Jos Gaos y Len Felipe en Mxico. Se les ha maltratado hasta despus de muertos, me comenta con amargura un amigo refirindose a l y a muchos otros exiliados. Despus de tanta palabrera como escuchamos desde la transicin, el franquismo sigue vivo en embajadas y ministerios (atado y bien atado). Las familias de los muertos republicanos, aunque sean clebres por su creatividad y su talento, no merecen siquiera un psame fraternal de estos indignos diplomticos, herederos del odio fratricida. Para la historia de la ignominia debemos hacer constar el nombre del embajador de Espaa en Mxico: Manuel Alabart Fernndez- Cavada.

Intelectual lcido y crtico, y al mismo tiempo comprometido con las luchas populares y revolucionarias, Adolfo Snchez Vzquez ni se someti al neocapitalismo rampante, ni se call ante las injusticias que le rodeaban. El testimonio de un antiguo alumno, indgena, es muy esclarecedor al respecto: ms adelante, en los crculos acadmicos y sobre todo en los movimientos sociales se hablaba de las ideas y planteamientos que tena sobre la concepcin crtica del marxismo, tema que era muy denso, tanto en el estudio como en la interpretacin. Sin embargo, los movimientos sociales y estudiantiles en la accin o en la praxis con l lo sostenan, todas estas ideas saban ms y se entendan mejor andando con los estudiantes y campesinos as como las comunidades indgenas, cursiva ma (www.purhepecha.com.mx). Por su parte, Gabriel Vargas Lozano, colaborador con l en la docencia y profesor en la UNAM, supo precisar bien su compromiso con la izquierda mexicana y latinoamericana: se solidariz con la Revolucin cubana; apoy al movimiento estudiantil-popular del 68 en nuestro pas [Mxico]; particip activamente en diversos movimientos universitarios; apoy la Revolucin nicaragense y al movimiento neo-zapatista, entre otros (www.siempre.com.mx/2011/07/adolfo-sanchez-vazquez-teoria-y-praxis-2/).

Ah radica, en mi opinin, el origen de ese odio neofranquista hacia Snchez Vzquez. A diferencia de algunos intelectuales del exilio que volvieron a Espaa sin espritu crtico y ya muy ancianos para aadirse al coro de los apologetas de la transicin, recibiendo a cambio toda clase de premios y homenajes, y a diferencia asimismo de algn compaero de generacin, tacticista por excelencia y regresado del exilio, que reconvertido a la monarqua borbnica despus de haber dinamitado por dentro al PCE forma parte de los cortesanos asiduos a las recepciones oficiales y de los tertulianos del oficialismo radiofnico, l mantuvo, sin embargo, su lealtad a los ideales republicanos, su adhesin intelectual al marxismo antidogmtico y su compromiso con las luchas concretas por una sociedad socialista. En su libro Recuerdos y reflexiones del exilio (1997), en base a su propia experiencia y de modo premonitorio, ya denunciaba el olvido e indiferencia que sufran los intelectuales espaoles que permanecan en el extranjero.

Protagonista y testigo de una generacin irrepetible de escritores y creadores curtidos en la lucha por la democracia y la igualdad, su presencia entre nosotros durante los ltimos aos nos ha ayudado a conocer mejor las luces y las sombras de nuestra conflictiva historia. O, como cantaba l mismo en un poema:

Que el pasado no pasa enteramente

y el que olvida su paso, su presencia,

desterrado no est, sino enterrado.

Aunque les pese a algunos mediocres, temerosos de que se escuche la voz del pueblo, los libros de Adolfo Snchez Vzquez seguirn iluminando el camino a quienes se atrevan a pensar por s mismos desde la solidaridad con las clases populares.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter