Portada :: Ecologa social
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-11-2011

Sobre deuda, austeridad y ecosocialismo

Jorge Riechmann
Blog Tratar de comprender, tratar de ayudar

Notas para la mesa redonda La deuda: de la coartada a la estafa (junto con Bibiana Medialdea y Alfredo Snchez Alberca) en el Foro Viento Sur, Librera asociativa Traficantes de Sueos, Madrid, 16 de noviembre de 2011


Hemos estado viviendo por encima de nuestras posibilidades, por eso ahora toca una cura de austeridad: una frase que provoca ampollas entre las gentes de izquierda, como nuestra amiga, la joven economista Bibiana Medialdea. Y tiene razn en revolverse contra este diagnstico al menos desde cierto conjunto de problemas.

Pensemos en la sanidad pblica, por ejemplo. La nuestra es universal lo que no ocurre en demasiados pases del mundo; es barata, se mire por donde se mire; y es muy eficiente. Con un gasto pblico por habitante de apenas 3.067 dlares por habitante (frente a 5.352 de Noruega o 7.960 en EEUU), las prestaciones son muy superiores al promedio de la UE y obtenemos resultados de entre los mejores de la OCDE (y la UE) (baja mortalidad infantil, la segunda mayor esperanza de vida, y cobertura prcticamente universal). Nos gastamos en sanidad pblica slo el 6% del PIB, menos de 70.000 millones de euros[1].

Pensemos en la alternativa: en pases muy ricos como EEUU, pero sin cobertura universal, la gente que por una razn u otra queda desprotegida muere por enfermedades en principio curables. En Mjico uno entra en quirfano desnudo, pero con un fajo de billetes en la mano

Y la sanidad y la educacin pblica se universalizaron en Espaa a mediados de los aos ochenta, cuando el PIB por habitante era de unos 5.000 dlares. Hoy, cuando la riqueza se ha multiplicado por seis (suponiendo que el PIB por habitante sea una medida de la riqueza, lo que es mucho suponer) no vamos a poder permitrnoslo?[2] Algo no cuadra aqu

Lo que no cuadra lo explican bien Bibiana y otros jvenes economistas en un librito excelente que acaban de publicar, Quines son los mercados y cmo nos gobiernan. No es un problema de gasto excesivo o de mala gestin aunque sin duda pueden mejorarse aspectos de gestin: no hay gestin perfecta en este mundo, igual que no hay traduccin perfecta, sino de insuficiencia de ingresos, por la desfiscalizacin de las rentas del capital y las rentas salariales ms altas. Claro que nos podemos permitir una sanidad pblica universal de alto nivel, claro que nos podemos permitir una educacin pblica gratuita de excelencia (por emplear un tmino, excelencia, que ha terminado por vehicular una considerable dosis de ideologa neoliberal/ neoconservadora), claro que podemos atender bien a ancianos y jubildadas: necesitamos para ello una estructura econmica y tributaria ms justa.

Pero con esto ya lo hemos dicho todo? Creo que no.

Pensemos en la campaa QUIN DEBE A QUIN. Se pide 1) abolicin de la deuda externa y 2) restitucin de la deuda ecolgica.

Una operacin compleja: abolir ciertas deudas, reconocer otras nuevas Hay deudas legtimas y otras ilegtimas. Hay incluso deudas odiosas. En el antiguo Israel la ley mosaica prescriba un ao sabtico cada siete aos, momento en el que todas las deudas eran canceladas[3]

Reconozcamos desde luego que las deudas que no pueden pagarse tampoco deben pagarse. Y la masa de obligaciones de pago que el sistema financiero ha creado en el perodo de la globalizacin neoliberal-neoconservadora mediante la creacin de dinero bancario, dinero financiero y capital ficticio no puede pagarse: los deudores de estos acreedores los deudores son, en ltima instancia, el sistema productivo real y la biosfera, el trabajo y la naturaleza no disponen ni dispondrn de bienes suficientes para hacer frente a estos pagos.

(Es cierto, por otra parte, que en su origen buena parte de esas deudas son fraudulentas e ilegtimas: pero, adems, sencillamente no pueden pagarse.)

Hay sin embargo un problema que no terminamos de abordar: para la izquierda keynesiana (y marxo-keynesiana), crecer mediante deuda es casi irreprochable.

Pero desde la economa ecolgica, no se puede continuar la huida hacia delante implcita en la estrategia de crecer mediante deuda, y austeridad no es en todos los contextos una mala palabra.

Endeudarse para crecer y crecer para pagar las deudas: no podemos seguir dando vueltas dentro de esa mquina infernal.

Una obviedad: el keynesianismo no es de izquierdas. El keynesianismo es capitalismo inteligente, no autodestructivo. El ecokeynesianismo incorporara un poco de racionalidad ilustrada verde, pero seguira sin ser lo que necesitamos en el siglo XXI.

Necesitamos ecosocialismo, y eso ha de incluir una macroeconoma de steady-state, de equilibrio, lo llamemos como lo llamemos.

Vuelvo a la frase con la que empezaba: Hemos estado viviendo por encima de nuestras posibilidades, por eso ahora toca una cura de austeridad. En lo que se refiere a nuestra deuda ecolgica es la pura verdad.

En los dos decenios que precedieron a 2007 quin criticaba la construccin de aeropuertos, lneas de AVE y kilmetros de autopistas que eran a la vez despilfarro de recursos sociales y ataques contra la sostenibilidad ecolgica? Slo se opona el movimiento ecologista, prcticamente en solitario.

Y todava hoy somos poqusimos quienes pensamos que los vuelos low-cost no son una conquista democrtica, sino un atentado contra las posibilidades de vida decente en el planeta Tierra.

En EEUU, en 1950, se introducen las tarjetas de crdito.

Petros Mrkaris, el escritor griego, dibuja en su novela negra Con el agua al cuello el sufrimiento, el desconcierto y la rabia de sus conciudadanos y conciudadanas en la presente crisis. Seala que la mitad de la poblacin griega vive (o ms bien viva) de crditos: crditos hipotecarios, al consumo, para el coche nuevo, para las vacaciones Es un sistema que funciona a base de dinero virtual, ramos ricos porque tenamos dinero vietual, pero ese dinero nunca existi y as hemos llegado a los servicios sociales colapsados y al borde de la bancarrota[4].

Apreciamos una doble desconexin (en el sentido de Keith Farnish): 1) de lo financiero respecto de la economa real, productiva; 2) de la economa (tanto financiera como productiva) con respecto a la biosfera. Distinguir entre los tres niveles resulta esencial.

Y si lo primero ms o menos se ve, lo segundo sigue bsicamente sin tomarse en cuenta (Cf. el artculo de Moiss Nam ya comentado en este blog, en la entrada del 31 de octubre Negacionismo: no slo referido al calentamiento global.)

Los mercados financieros nos explican Bibiana Medialdea y otros economistas, intensamente desregulados desde los aos ochenta del siglo XX, no se limitan a cumplir la funcin de suministrar crdito o facilitar las inversiones Presentan una tendencia intrnseca a acumular capital ficticio y a generar burbujas desconectadas de la economa real que, al estallar, provocan graves crisis[5]. Pero ta,mbin la economa real est desconectada de la Gran Economa de la biosfera

Otro economista, Joan Martnez Alier, recoge importantes ideas de Frederick Soddy (1877-1956), quien fue premio Nobel de qumica en 1921 (por sus notables contribuciones al conocimiento de la qumica radiactiva y las investigaciones sobre la existencia y naturaleza de los istopos). Lo que nos interesa aqu es su penetrante anlisis de los fenmenos monetarios y sus propuestas de reforma financiera[6]. Dejemos hablar a Martnez Alier: Es fcil para el sistema financiero hacer crecer las deudas (tanto del sector privado como del sector pblico), y es fcil tambin sostener que esa expansin del crdito equivale a la creacin de riqueza verdadera. Sin embargo, en el sistema econmico industrial, el crecimiento de la produccin y el crecimiento del consumo implican a la vez el crecimiento de la extraccin y destruccin final de los combustibles fsiles. La energa se disipa, no puede ser reciclada. En cambio, la riqueza verdadera sera la que se base en el flujo actual de energa del sol. La contabilidad econmica es por tanto falsa porque confunde el agotamiento de recursos y el aumento de entropa con la creacin de riqueza.

Y tambin: La obligacin de pagar deudas a inters compuesto se poda cumplir apretando a los deudores durante un tiempo. Otra manera de pagar la deuda es mediante la inflacin (que disminuye el valor del dinero) o mediante el crecimiento econmico que, no obstante, est falsamente medido porque se basa en recursos agotables infravalorados y en una contaminacin a la que no se da valor econmico. Esa era la doctrina de Soddy, ciertamente aplicable a la situacin actual. Fue sin duda un precursor de la economa ecolgica.[7]

Con la crisis que empez en 2007, un nivel de insostenibilidad ya ha sido desenmascarado ante los ojos de todos: en Espaa, economa del ladrillo, deuda, bajos salarios, escasa cualificacin laboral, depredacin del territorio, corrupacin inmobiliaria y poltica, hipotecas donde queda uno entrampado Y finalmente desplome econmico que se lleva por delante la proteccin social y la ciudadana democrtica.

Pero hay otro nivel de insostenibilidad que la mayora social sigue sin ver, y muchas personas negndose a ver: me refiero a lo ecolgico-ambiental. Importa entender bien este modelo de los tres niveles. Cedo de nuevo la palabra a Joan Martnez Alier:

La economa tiene tres niveles. Por encima est el nivel financiero que puede crecer mediante prstamos al sector privado o al estado, a veces sin ninguna garanta de que esos prstamos puedan devolverse como est ocurriendo en la crisis actual. El sistema financiero toma prestado contra el futuro, esperando que el crecimiento econmico indefinido proporcione los medios para pagar los intereses de las deudas y las propias deudas. Los bancos dan crdito mucho ms all de lo que han recibido como depsitos, y eso tira del crecimiento econmico al menos durante un tiempo.

Por abajo est lo que los economistas llaman la economa real o la economa productiva. Cuando crece, realmente eso permite pagar una parte o toda la deuda. Cuando no crece lo suficiente, quedan deudas por pagar. La montaa de deudas haba crecido en el 2008 mucho ms all de lo que era posible pagar con el crecimiento del PIB. La situacin no era financieramente sostenible.

Pero tampoco el PIB era ecolgicamente sostenible pues en el tercer nivel, por debajo de la economa real o productiva de los economistas, est la economa real-real de los economistas ecolgicos, es decir, los flujos de energa y materiales cuyo crecimiento depende en parte de factores econmicos (tipos de mercados, precios) y en parte de los lmites fsicos. Actualmente, no solo hay lmites fsicos en los recursos sino tambin en los sumideros: el cambio climtico est ocurriendo por la quema excesiva de combustibles fsiles y por la deforestacin, amenazando la biodiversidad. [8]

Es un despropsito que el poder financiero domine a la economa productiva, y que a su vez la economa domine a la sociedad y a la naturaleza. Como Susan George ha explicado ms de una vez, las prioridades deberan ser precisamente las inversas: naturaleza y sociedad por delante de la economa, y sta por delante del sector del crdito y las finanzas.

Austeridad, desde lo financiero y la economa productiva: recortes en el gasto pblico (en educacin, sanidad, pensiones) para garantizar elevadas rentabilidades a los capitales privados.

Austeridad, desde la economa real y lo biosfrico: dejar de comer carne (yo preferira: autorregular colectivamente se y otros consumos) para que todos y todas podamos comer adecuadamente, en sociedades sostenibles. Estas dos clases de austeridad no tienen nada que ver

Daniel Tanuro en El imposible capitalismo verde, captulo 10: Evitar un vuelco climtico sin recurrir a tecnologas propias de un aprendiz de brujo slo ser posible si reducimos radicalmente el consumo de energa y, en consecuencia, tanto la transformacin como el transporte de materias. Los seguidores del decrecimiento tienen el mrito de haber introducido la cuestin en el terreno poltico. [9]

Margaret Atwood en Pagar (con la misma moneda): La Naturaleza es una experta en anlisis costo-beneficio. Aunque ella calcule las cosas de otra forma. Por lo que se refiere a las deudas, ella siempre cobra una vez transcurrido un largo perodo de tiempo. () Nuestro sistema tecnolgico es como el molino que muele cualquier cosa que se le ordene, pero nadie sabe cmo pararlo. El resultado final de una explotacin tecnolgica de la Naturaleza absolutamente eficaz sera un desierto sin vida: el capital natural se habra agotado, devorado por las fbricas de produccin, y la consiguiente deuda con la Naturaleza sera infinita. Pero mucho antes de que eso suceda, llegar el momento en que la Humanidad deba devolver lo que se ha gastado.[10]

En un gran cartel (de Corriente Roja) pegado bajo la ventana de mi despacho, en la Facultad de Filosofa y Letras de la UAM, en este otoo de 2011: NO PAGAR LA DEUDA. No pagar ha sido una consigna muy popular entre los deudores desde el comienzo de los tiempos, pero pagar las deudas legtimas es una cuestin bsica de responsabilidad.

Pagar las deudas est vinculado con el sentido humano de la justicia (dar a cada cual lo suyo) y no estamos contra la justicia, verdad?

El espacio de la responsabilidad: la delgada franja entre la sobrerresponsabilizacin (y culpabilizacin) del individuo a la que empuja ese capitalismo transformador de todos los males sistmicos en problemas individuales, y la huida de la responsabilidad (el miedo a la libertad) con que tratamos de hacernos la vida ms fcil.

Dicen los fillogos que en arameo antiguo, la lengua que hablaba Jess de Nazaret, deuda y pecado son la misma palabra. Nos conviene separarlos, distinguir el mbito religioso del pecado frente al mbito laico de la deuda y la responsabilidad. Pero no para arrojar la responsabilidad al cubo de la basura.


[1] Son datos oficiales de la OCDE. Una sntesis en Emilio de Benito, La salud es barata, pero la podemos pagar?, El Pas, 4 de noviembre de 2011. Ignacio Escolar en Pblico (14 de noviembre de 2011) da la cifra del 66% del PIB en sanidad pblica, y el 31% en atencin privada: entrambas suman el 97% del PIB (comprese con el 113% de Alemania o el 162% de EEUU).

[2] Como seala Escolar, que nuestra sanidad pblica sea tan eficaz como barata significa que es uno de los mejores sistemas de salud del planeta, como as se reconoce desde fuera de Espaa. Su eficiencia desmiente tambin dos falsedades: que el sistema sanitario espaol sea un lujo insostenible y que lo privado funcione siempre mejor que lo pblico (Una sanidad impagable, en Pblico, 14 de noviembre de 2011).

[3] Deuteronomio, captulo 15, versculos 1 y 2.

[4] Es imposible no estar furioso con Europa, entrevista a Petros Mrkaris en El Pas, 1 de noviembre de 2011.

[5] Bibiana Medialdea (coord.), Quines son los mercados y cmo nos gobiernan, Icaria, Barcelona 2011, p. 16.

[6] Su obra bsica en este terreno: Wealth, Virtual Wealth and Debt. The Solution of the Economic Paradox (George Allen & Unwin, Londres 1926).

[7] Joan Martnez Alier, La crisis econmica, vista desde la economa ecolgica, publicado en www.sinpermiso.info el 2 de noviembre de 2008.

[8] Joan Martnez Alier, La crisis econmica, vista desde la economa ecolgica, publicado en www.sinpermiso.info el 2 de noviembre de 2008.

[9] El investigador y militante belga contina: Sin embargo, el decrecimiento no constituye un proyecto de sociedad, es slo un imperativo cuantitativo de la transicin. Bien es cierto que es un imperativo mayor, que plantea desafos nuevos a toda estrategia de transformacin social. Pero la forma de afrontarlos no est definida en el plano cualitativo, y es precisamente eso lo que explica la coexistencia de corrientes decrecientes de izquierda y de derechas, diametralmente opuestas

[10] Margaret Atwood en Pagar (con la misma moneda), Bruguera, Barcelona 2011, p. 195 y 216.

Fuente: http://tratarde.wordpress.com/2011/11/17/sobre-deuda-austeridad-y-ecosocialismo/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter