Portada :: Amrica Latina y Caribe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-11-2011

Elecciones 2011 en Nicaragua y su significado histrico
La ruta del triunfo sandinista

Carlos Fonseca Tern
Rebelin


Legitimidad del marco jurdico e institucional de las elecciones

Para comprender el significado histrico de las elecciones presidenciales y parlamentarias que acaban de realizarse en Nicaragua es necesario comenzar por conocer su contexto jurdico-poltico, que ha sido el primer blanco de los ataques de la derecha nicaragense en su ya fallido empeo por descalificar ese proceso electoral, del que han cuestionado antes que nada, la legalidad de la candidatura presidencial del Comandante Daniel Ortega y de la investidura de los magistrados que integran el Consejo Supremo Electoral.

Para lo primero, la derecha antisandinista se basa en que la Constitucin establece la prohibicin de la reeleccin por dos perodos consecutivos. La otra prohibicin constitucional, de ser electo ms de dos veces en el cargo de Presidente de la Repblica, no procede aqu porque la reforma que la estableci se hizo con posterioridad al primer perodo presidencial del tambin actual Presidente de Nicaragua, debido a lo cual en este caso, de aplicarse aplicarse esta norma se estara violentando el principio jurdico y constitucional de irretroactividad de la ley.

La Corte Suprema de Justicia, ante un recurso interpuesto por el FSLN frente al rechazo inicial de la candidatura de Daniel Ortega por parte del Consejo Supremo Electoral en base a la primera prohibicin sealada, dispuso que el artculo constitucional donde se establecen ambas prohibiciones es inaplicable, razn por la cual qued legalizada la candidatura del actual Presidente reelecto de Nicaragua.

En reciente comparescencia ante acompaantes internacionales del proceso electoral nicaragense, el magistrado Francisco Rosales planteaba que la inaplicabilidad de dicho artculo est basada doctrinariamente en el principio constitucional de la soberana popular, segn el cual una reforma legislativa que limite derechos constitucionales del soberano, que es el pueblo segn la misma Constitucin, solamente puede ser hecha directamente por ste mediante referndum o en Asamblea Constituyente (es decir, electa con el mandato especfico de hacer una nueva Constitucin, debido a que tal reforma altera el cuerpo dogmtico fundamental de la misma), esto tomando en cuenta que la prohibicin de la reeleccin limita el derecho del pueblo a elegir representantes y gobernantes, y el derecho de los ciudadanos a ser elegidos para cargos pblicos; y que tal prohibicin no forma parte de la versin original de la Constitucin elaborada en 1987, sino que fue incorporada en la reforma de 1995, la cual adems, ni siquiera fue sometida a consulta con la ciudadana, a diferencia de lo que ocurri para la elaboracin original de la Constitucin en su primera versin, cuando se hicieron los llamados cabildos abiertos en los que fueron incorporados importantes aportes de las decenas de miles de ciudadanos que participaron.

La pertinencia en la aplicacin del principio constitucional en el cual se bas la resolucin de inaplicabilidad de las prohibiciones a la reeleccin, queda refrendada por el hecho de que al ao siguiente de dicha reforma constitucional, en las elecciones presidenciales, parlamentarias y de autoridades locales realizadas en 1996, todos los partidos que la promovieron y cuyos diputados la aprobaron, sacaron cada uno menos del 1% de los votos. Esto sucedi porque cuando se hicieron esas reformas, los partidos de derecha con menos apoyo popular hacan mayora en el Poder Legislativo, mientras los dos partidos mayoritarios de entonces (el FSLN, de izquierda y el PLC, de derecha) tenan una escasa presencia en dicho poder del Estado, lo cual se deba a que la mayor parte de los diputados sandinistas haban renunciado al FSLN y a que cuando los diputados de entonces fueron elegidos en 1990, an el PLC no se haba convertido en la gran fuerza poltica que llegara a ser pocos aos despus.

El otro sealamiento de la oposicin antisandinista respecto a lo que es para ella la falta de legitimidad del proceso electoral, se basa en lo que considera como ilegalidad en el ejercicio de sus cargos, por parte de los magistrados que integran el Consejo Supremo Electoral, debido a que su perodo expir en fecha reciente y por tanto, ya la Asamblea Nacional deba haber electo a sus sustitutos o a ellos mismos si fuera el caso, en los cargos que actualmente ocupan. Pero fue precisamente ante la negativa de la Asamblea a elegir magistrados que el Presidente Daniel Ortega decret la prrroga en el ejercicio de sus cargos para los actuales magistrados, haciendo uso de facultades que la Constitucin le confiere en aras de salvaguardar la estabilidad del pas, amenazada con la no eleccin de magistrados y el consiguiente caos institucional, como forma de chantaje poltico ejercido por la oposicin (con mayora parlamentaria en la actualidad), cuyos diputados tenan como objetivo colocar como magistrados a personas polticamente afines y a s mismos. Y los responsables evidentes y confesos de la no eleccin de magistrados que les corresponde llevar a cabo, no pueden hacer reclamo alguno basado en dicha situacin claramente creada por ellos, tomando en cuenta adems que el decreto presidencial prorrogando los cargos de los magistrados establece claramente que dicha prrroga es vlida en tanto el Poder Legislativo, tal como corresponde, elija a los nuevos magistrados o reelija a los actuales.

Sin embargo, la deslegitimacin de las elecciones que la derecha pretende con estos sealamientos (infundados, tal como se acaba aqu de demostrar) queda absolutamente en nada desde el momento en que inscribe a sus candidatos ante esas autoridades cuya legitimidad cuestiona como fundamento para sealar como anmalo el proceso electoral, y al competir en dicho proceso con el candidato al que ella acusa de ilegal como fundamento tambin de su cuestionamiento a la legalidad de esas elecciones en las que tambin participa.

Otro argumento de la derecha para descalificar el proceso electoral es la acusacin al FSLN de utilizar la presencia de personas que le son afines en el Poder Electoral para manipular la entrega de las cdulas que sirven para poder votar, slo que en este caso, de ser cierta la desventaja resultante de la situacin mencionada la derecha no hubiese acudido a las elecciones, pues nadie va a una competencia sabiendo de antemano que va a perder. Es fcilmente verificable el hecho por tanto innegable, de que al comparar las elecciones presidenciales actuales con las anteriores, el aumento en la cantidad de ciudadanos que acudieron a votar se corresponde proporcionalmente con los ndices histricos de crecimiento poblacional en nuestro pas, esto sin mencionar la extrema flexibilidad legal que existe en el uso de la cdula para el voto en Nicaragua, siendo vlidas para ejercerlo incluso, las que ya estn vencidas. El carcter falaz de los sealamientos de la derecha en este sentido en contra del proceso electoral, qued al descubierto cuando se comprob que la inmensa mayora de quienes se manifestaban en algunas ciudades del pas reclamando sus cdulas, ya las tenan.

Fiabilidad y transparencia del proceso electoral

En lo que concierne al proceso electoral en s, en primer lugar debe sealarse que con una diferencia superior a treinta puntos porcentuales en unas elecciones donde todos los contendientes tienen fiscales al menos en la gran mayora de los lugares donde se ejerce el voto, es imposible que se proclame vencedor al que perdi y viceversa; lo cual fue, por cierto, claramente sealado por el Jefe de Misin de la Unin Europea al ser entrevistado poco despus de saberse los resultados preliminares, ocasin en la cual agregaba dicho funcionario que por tal razn en estas elecciones, bajo ninguna circunstancia caba el tan utilizado trmino de fraude.

En cuanto al porcentaje obtenido por el FSLN, que le otorga mayora calificada en la Asamblea Nacional, tal circunstancia no se vera alterada ni an en el caso de que se aceptaran como ciertos los sealamientos concretos de irregularidades (que son muy pocos, a diferencia de las quejas al aire de quienes han presentado esos sealamientos) hechos por quienes obtuvieron el segundo lugar tanto en la eleccin presidencial como en las parlamentarias; a pesar de que en ningn caso han presentado pruebas, y de que entre las poqusimas impugnaciones de Juntas Receptoras de Votos que hubo en estas elecciones, no fue impugnada casi ninguna de las Juntas por ellos sealadas (en buena parte de las cuales tuvieron fiscales para hacerlo).

Un argumento muy usado en contra del proceso electoral por los que quedaron en segundo lugar ha sido la ausencia de sus fiscales en algunas JRV, en todas las cuales sin embargo qued claro, como consta en las correspondientes Actas de Constitucin, que esos fiscales no se haban presentado a la hora en que se constituy cada una de ellas, circunstancia en la cual las normas establecidas impiden su presencia durante el resto del proceso electoral, de lo cual a quien escribe le correspondi ser testigo junto a los acompaantes internacionales invitados por el FSLN.

Otro argumento contra el proceso electoral ha sido la entrega tarda de credenciales a los fiscales del PLI (el partido que qued en segundo lugar), pero quienes usan este argumento no dicen que dicho partido cambi los nombres de miles de sus fiscales cuando ya las elecciones estaba a punto de realizarse, obligando con ello al Consejo Supremo Electoral a hacer esfuerzos extraordinarios, en un alarde de flexibilidad, para que los nuevos fiscales nombrados pudieran ser acreditados. En todo caso, esta situacin no impidi que en la inmensa mayora de JRV hubiera fiscales del partido en cuestin debidamente acreditados, razn por la cual no puede ser motivo para cuestionar los resultados electorales.

Por su parte, el informe de los organismos internacionales acompaantes del proceso no desmiente nada de lo dicho aqu, sino que por el contrario, confirma buena parte de lo ya planteado, independientemente de la manipulacin meditica a travs de la cual, cuando alguno de esos organismos afirma que no hubo fraude y que los resultados electorales oficialmente proclamados son confiables, pero a la par de ello seala lo que considera como irregularidades, los medios de la derecha usan esto ltimo como titular de la noticia correspondiente, para dar la impresin al lector (que en muchos casos slo lee los titulares) de que el organismo est calificando como fraudulento el proceso. Pero en todo caso, la legitimidad de las elecciones no proviene de organismo internacional alguno, sino de la participacin popular, las autoridades competentes y la fiscalizacin de los partidos, cuya inconformidad genuina se manifiesta a travs de las impugnaciones, que como ya se ha dicho fueron ms escasas que nunca y por tanto, a todas luces insuficientes para considerar que el proceso electoral fue fraudulento o que sus resultados son dudosos.

El no reconocimiento de su derrota por parte del PLI ya estaba anunciado, pues recurdese que para este partido el nico resultado aceptable era su triunfo. Pero el no reconocimiento del resultado de las elecciones por el PLC resulta francamente ridculo, ya que al reclamar para s el segundo lugar y adjudicar el tercero a los que quedaron en segundo (lo cual es ya de por s descabellado debido a la diferencia abismal entre el 5.91% del PLC y el 31% del PLI), este partido est reconociendo tcitamente que el primer lugar corresponde al FSLN.

Por lo dems, sera verdaderamente extrao que adems de haber fraude en las elecciones, todas las firmas encuestadoras se hubieran equivocado previamente de manera tal que sus resultados fueran confirmados por los de las elecciones fraudulentas, pues como sabe todo aquel que est medianamente informado sobre estadstica electoral, para que los resultados electorales confirmen los de las encuestas se hace una proyeccin de stas en la cual el porcentaje electoral aumenta para todos los participantes en relacin con el de las encuestas, aunque manteniendo las relaciones porcentuales entre los competidores; debido a que el porcentaje electoral no se refiere al total de la poblacin votante como s lo es el respaldo a cada partido en las encuestas , sino a los votos vlidos que resultan de la diferencia entre el total de votos emitidos y los votos nulos, adems de que siempre en las encuestas existe un margen de indecisos que disminuye (aunque no desaparezca en su totalidad) el da de la votacin.

Significado histrico e impacto poltico del triunfo sandinista en el proceso revolucionario nicaragense

Estas son las primeras elecciones en las que el sandinismo se enfrenta desde el gobierno a la extrema derecha en condiciones de paz, por lo cual sus resultados demuestran la potencia revolucionaria de la conciencia popular en Nicaragua. Desde el punto de vista prctico, son dos las razones que permitieron al sandinismo alcanzar ese espectacular 62.46% en esta contienda electoral:

En 1989, a punto de realizarse las elecciones presidenciales del ao siguiente, el entonces Ejrcito Popular Sandinista puso los tanques frente a la embajada norteamericana en Nicaragua como correcta respuesta al cerco militar que las tropas interventoras en Panam haban tendido sobre la embajada nicaragense en ese pas. Esto hizo que el FSLN bajara verticalmente (es decir, casi de inmediato) diez puntos porcentuales en las encuestas, debido al miedo a una intervencin directa de Estados Unidos en Nicaragua. Este porcentaje de la poblacin votante en Nicaragua es el mismo que en tres elecciones presidenciales continuas con cinco aos de intervalo entre ellas, se manifest como esa parte del pueblo nicaragense que prefera votar por el FSLN y no lo haca porque su respaldo al sandinismo no era tanto como para pagar el costo de una confrontacin con Estados Unidos, a diferencia del 40% con que siempre ha contado (puntos ms o puntos menos) el FSLN en lo que los encuestadores llaman el voto cautivo, que es en este caso el porcentaje del pueblo cuya identificacin con el sandinismo es tal, que vota por el FSLN an a riesgo de una guerra y un bloqueo econmico.

Aquel 10% que a pesar de simpatizar con el FSLN no votaba por l, sino incluso en su contra, lo haca porque tena miedo debido a la campaa de la derecha en que se presentaba el triunfo sandinista como la posibilidad de que volviera la guerra, el servicio militar y el bloqueo econmico al pas. Ese miedo desapareci al no suceder esto luego de que el FSLN volviera al gobierno en 2006 con un 38% debido a la divisin de la derecha. La desaparicin de ese miedo signific, por tanto, en estas elecciones de 2011 un aumento de diez puntos porcentuales a favor del sandinismo, los mismos que no haba logrado recuperar desde 1990. Los otros diez puntos en que aument aproximadamente el voto a favor del FSLN, provienen en parte de quienes sin haber simpatizado nunca antes con el sandinismo, esta vez votaron a su favor al haber sido beneficiados por la poltica social del actual gobierno revolucionario, o porque esperan serlo en el futuro, pero ms que un voto en pago por un beneficio ya recibido o que se quiere recibir, esto debe asumirse ticamente como un reconocimiento a la preocupacin por el pueblo que ha demostrado este gobierno en contraste con la indiferencia de los anteriores, pues parte de ese aumento porcentual nace del voto de quienes, sin haber sido beneficiados y sin esperar serlo porque sus condiciones de vida no son las peores, se suman a este reconocimiento porque han podido ver la mejora en las condiciones de vida de mucha gente y decidieron dar su voto a favor de que esta mejora llegue a una cantidad mayor de nicaragenses.

Carlos Fonseca deca que los revolucionarios deben ser implacables en el combate y generosos en la victoria. La humildad, que tambin debe caracterizar a los revolucionarios, contribuye a esa generosidad. Esto no solamente es tico, sino inteligente desde el punto de vista poltico, pues aunque jurdicamente con la mayora calificada obtenida en el Poder Legislativo el FSLN no est obligado a consensuar nada con nadie, polticamente es necesario hacerlo en aras de la estabilidad poltica que el pas necesita para continuar avanzando en su transformacin revolucionaria con la efectividad mostrada hasta ahora, y el primero en hacer ver esto ha sido nada menos que el propio Presidente reelecto y principal lder del sandinismo, Comandante Daniel Ortega.

Los militantes del FSLN no irn ahora a burlarse de los que no son sandinistas o de los activistas de los otros partidos, sino a compartir con todos sus vecinos, compaeros de trabajo y amigos, independientemente de su color poltico, la alegra de saber que el pueblo nicaragense ha decidido en libertad y de que cuando se consolida la democracia, tal como ha ocurrido en Nicaragua con estas elecciones, los nicos perdedores son aquellos cuyos intereses se contradicen con los derechos de los dems, con el bien comn y con la felicidad de todos.

Es necesario reconocer, adems, que seguramente muchos nicaragenses (que para efectos estadsticos estaran dentro del 10% aproximado de los votos sumados por la poltica social de los ltimos cinco aos) votaron por el FSLN an estando en desacuerdo (equivocadamente o no) con algunas cosas que est haciendo el sandinismo desde el gobierno o con cosas que hace el FSLN como partido (o con la manera en que algunas cosas se hacen; pudiendo ser o no correctas esas cosas y/o la manera de hacerlas), pero que consideraron una mejor opcin votar por un gobierno que ha demostrado su capacidad de mejorar la vida de mucha gente, que no hacerlo o peor an, hacerlo por tendencias polticas que habiendo gobernado antes, no han demostrado lo mismo, ni la intencin de lograrlo. El FSLN debe establecer formas de trabajo que le permitan una comunicacin con estos ciudadanos, a travs de la cual pueda compartir su mensaje siendo capaz no solamente de persuadir, sino de escuchar y asumir errores, pero tambin debe ser suficientemente autocrtico para identificar fallas no necesariamente sealadas por aquellos que puedan tener desacuerdos con ciertas cosas o con la manera en que se hacen, y que puedan estar causando errores que s son considerados como tales por ellos, o incluso otros errores que pueda estar cometiendo el FSLN y que slo ste se encuentre en condiciones de detectar.

Y para terminar, una breve ancdota. El suscrito fue enviado recientemente, en razn del cargo que desempea dentro del FSLN, a una actividad poltica en Santiago de Chile. En esa actividad se encontraba la madre de un combatiente internacionalista cado en combate defendiendo la Revolucin Sandinista durante la guerra de los ochenta en Nicaragua; una anciana chilena que desde entonces haba cado en depresin y no sala de su casa, razn por la cual no se le vea ni siquiera en los actos donde se recordaba a su hijo, pero particip en la actividad mencionada y cuando supo de la agradable sorpresa que ocasion su presencia entre quienes la conocan y por primera vez la vean paticipando en algo as, explic que slo ahora, al saber que los sandinistas haban recibido el apoyo mayoritario del pueblo nicaragense, le haba vuelto a encontrar sentido a la muerte de su hijo.

Carlos Fonseca Tern. Secretario Adjunto de Relaciones Internacionales del Frente Sandinista de Liberacin Nacional. 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter