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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-11-2011

Asia-Pacfico: EE.UU. intensifica su agenda blica global

Finian Cunningham
Global Research

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Como un bravucn en el patio de una escuela, el presidente Barack Obama muestra el podero militar de EE.UU. mientras visita rpidamente la regin Asia-Pacfico. El mpetu nominal del viaje fue la cumbre del Foro de Cooperacin Econmica Asia-Pacfico (APEC, por sus siglas en ingls), realizada en Hawi la semana pasada. Pero en lugar de discutir economa (la E en APEC), el enfoque destacado para Obama y su squito parece hacer sido la guerra y en particular el establecimiento de lneas de batalla frente a China.

Las relaciones irascibles con China no son nada nuevo para Washington en vista de las recientes arengas estadounidenses sobre comercio y finanzas, pero lo que seala la altisonancia de Obama es una siniestra intensificacin de la agenda militarista hacia Beijing.

Como si incorporara a subalternos y lacayos en su pandilla, el presidente estadounidense ha procedido desde Honolulu con paradas en Australia, Indonesia y otros sitios. En vista de la primaca del poder econmico de China en el hemisferio, se podra haber considerado apropiado que Obama hiciera una cordial visita a Beijing para discutir cooperaciones y polticas para reanimar la economa global. Pero no fue as. La omisin de China en ese importante viaje estadounidense parece ser un desaire deliberado hacia Beijing y un mensaje a la regin: que hay que aislar y cercar a China. Es la esencia de un belicismo evidente.

Como era de esperar la flagrante agresin es suavizada y presentada de modo agradable por los medios dominantes occidentales. Al informar sobre la beligerancia unilateral de Obama en la APEC, el Washington Post se lamenta: Por ms que trate de concentrar a los dirigentes de Asia y el Pacfico en la forja de nuevas cooperaciones econmicas durante una cumbre regional, el presidente Obama ha pasado gran parte de su tiempo en reuniones privadas con sus homlogos discutiendo otra preocupacin urgente: la seguridad nacional [es decir, el poder militar de EE.UU.]

El Financial Times informa fuera de aliento: Barack Obama no pondr un pi en China durante su gira por la regin de Asia-Pacfico pero el rpido ascenso econmico y los progresos militares de ese pas sern el trasfondo de casi todo lo que haga en el viaje.

Ntese que es la aseveracin de que son los progresos militares de China los que provocan las preocupaciones de China, no la observacin ms razonable y realista de que Washington es el que golpea los tambores de guerra.

El FT sigue diciendo: El Pentgono trabaja silenciosamente en una nueva estrategia apodada concepto Batalla AireMar, diseada para encontrar modos de contrarrestar los planes chinos de denegar acceso a las fuerzas de EE.UU. a los mares que rodean China.

En cuanto a mares que rodean China hay quien podra pensar que es enteramente aceptable que Beijing deniegue acceso a fuerzas de EE.UU. Pero no, parece, para los amanuenses del FT y de otros medios dominantes occidentales, que transforman ofensa estadounidense/defensa china en ofensa china/defensa estadounidense. Se podra imaginar cmo informaran los mismos medios si China anunciara que se propone patrullar con barcos de guerra nucleares frente a California.

Como sealara previamente Michel Chossudovsky en Global Research, las reservas inexplotadas de petrleo y otros minerales del Mar del Sur de China constituyen un importante motivo de las maniobras de EE.UU. China puede tener derechos territoriales naturales a esos depsitos y tiene una reivindicacin mucho ms vlida a esa riqueza que EE.UU., cuyas refutaciones al respecto parecen arrogantes en el mejor de los casos y provocadoras en el peor. De nuevo, uno podra imaginar la reaccin de EE.UU. y de los medios dominantes si China le echara el ojo a los campos petrolferos y de gas frente a Alaska.

Pero en esto existe una agenda geopoltica mayor, como ha analizado consistentemente

Global Research. El creciente militarismo de EE.UU. en Asia-Pacfico es uno con la globalizacin de la guerra por EE.UU./OTAN y sus aliados. El cambio de poltica es, como nos dice sin conviccin el Washington Post: que EE.UU. se reafirma como lder en Asia-Pacfico despus de aos de concentrarse en guerras [ilegales] en Medio Oriente.

Sin embargo, no se trata de una dinmica que pueda ser vista como de alguna manera normal y aceptable. Es, como hemos sealado, una escalada de la agresin por potencias adictas a la guerra como norma.

Arriba en la lista negra est China. Las guerras criminales de Washington en Iraq y Libia han apuntado en particular a aislar a China de sus legtimas inversiones en energa en Medio Oriente y el Norte de frica (y frica en general). Esto en s tiene que ser visto por Beijing como un flagrante ataque contra sus activos en el exterior. No satisfecho, al parecer, con el logro de ese desposeimiento de vitales intereses energticos chinos, Washington lanza ahora su insaciable apetito directamente al dominio de China. Pero semejante agresin sin precedentes es presentada por el gobierno de EE.UU. y los obedientes medios dominantes como un derecho natural en el cual la negativa de la otra parte es presentada de modo perverso como planes militares para denegar acceso.

La visita de Obama a Australia en esta semana apunta indudablemente a darle un vuelto a la amenaza contra China. En Darwin, el presidente de EE.UU. est supervisando la apertura de una base que presenciar por primera vez a marines de EE.UU. capaces de realizar juegos de guerra en suelo australiano. A miles de kilmetros de China, este evento puede parecer trivial a primera vista. Pero luego se nos dice que la accin tiene el propsito de estacionar a militares estadounidenses fuera del alcance de misiles balsticos chinos. La insinuacin es inequvoca y amenazante: China es una amenaza inminente. De alguna manera, sin lanzar ninguna accin agresiva, se hace que repentinamente China parezca como si estuviera dispuesta a lanzar misiles balsticos contra instalaciones de EE.UU.

Es tentador calificar de inoperante esta dinmica de la guerra global encabezada por EE.UU. Pero, de modo inquietante, no es solo inoperante. La dinmica de la guerra global es una funcin del colapso del capitalismo y de la democracia en EE.UU. y Europa (la brutal represin policial contra manifestantes de Ocupad en todo EE.UU. es una evidencia de esto ltimo). La guerra contra el mundo es el resultado lgico de este sistema fracasado, como ya nos lo ha mostrado la historia con los horrores de la Primera y de la Segunda Guerra Mundial.

Karl Marx seal una vez: La historia se repite, primero como tragedia, despus como farsa. Para impedir otra farsa en la cual se repitan los horrores de la historia, tenemos que cuestionar de una vez por todas la raz del problema: el capitalismo.

Copyright Finian Cunningham, Global Research, 2011

Fuente: http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=27709

Finian Cunningham es colaborador de Global Research



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