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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-11-2011

Notas pre-electorales
Votos y pancartas

Miguel Romero
Rebelin


1. Tu voto no decide. La crisis europea est dando un desmentido rotundo al mito que, con frmulas diferentes, utilizan todos los partidos institucionales segn el cual: tu voto decide. En lo que tiene que ver con la economa poltica, que es la poltica que aqu y ahora est al mando de todas las dems, el voto no decide.

Efectivamente, en Grecia y en Italia los votos no han decidido quien va a gobernar, sino que van a limitarse a cumplir la obligacin de ratificar a personas designadas por los mercados, calificados como tcnicos precisamente porque se sitan por encima de cualquier sufragio ciudadano. Todos son, como dice el diario Le Monde, miembros del gobierno Sachs, relacionados directa o indirectamente con el banco Goldman Sachs (Papademos le ayud desde el Banco Central Europeo a maquillar sus cuentas; el actual responsable de la gestin de la deuda griega, Petros Christodoulos, fue tambin ejecutivo del banco; como es sabido Monti y Draghi son de la casa, a su nivel ms alto).

En Portugal e Irlanda, los gobiernos s corresponden a mayoras parlamentarias, pero sus polticas estn bajo las rdenes de la troika, y nadie duda que si perdieran su confianza es decir, la de los mercados, para los cuales la troika ejerce de brazo secular- caeran sin necesidad de mocin de censura.

Y aqu tendremos despus del 20-N un gobierno que se apoyar en los resultados electorales, pero que tendr como todo recorrido moverse entre los dos polos: Portugal/Irlanda/Grecia o Italia, es decir, rescate exterior explcito o rescate interior preventivo. Ahora mismo no hay ms. En ningn pas de Europa, ningn resultado electoral previsible puede modificar este escenario.

Vemoslo desde otro punto de vista: la economa poltica del capitalismo tiene como objetivo central que los pases altamente endeudados una categora que tiende a ampliarse- paguen deudas que son impagables. Esta situacin convierte a los recortes sociales en una poltica universal y permanente: -la tienen que aplicar, aunque con diferente intensidad, todos los gobiernos europeos, incluso los de los pases beneficiarios de la crisis de la deuda por el mecanismo de los vasos comunicantes (Alemania ha obtenido en los ltimos dos aos beneficios estimados de 9.000 millones de euros como consecuencia de la bajada de los tipos de inters de su deuda); -es una poltica sin plazos, ni lmites en el volumen de recortes. sa precisamente es la traduccin de la reforma constitucional impuesta hace unos meses por la alianza de incivilizaciones entre Zapatero y Rajoy.

Muy probablemente, estamos en vsperas de la implantacin de la Europa a dos velocidades (y una sola poltica). Por supuesto el debate de fondo, en el que nos jugamos el futuro, no est en la velocidad que toque a cada pas en el reparto, sino en la poltica que tocar siempre. Por eso habra que proponerse una Europa de dos polticas, en la que apareciera claramente un polo sociopoltico europeo -que podra llegar a incluir a algunos gobiernos europeos rupturistas, algo por el momento ms que improbable- que encarne, con credibilidad moral y fuerza social, alternativas a la troika y la red de gobiernos e instituciones a su cargo. Esas alternativas nacern, estn naciendo ya, fuera de los procesos electorales, pero necesitarn tiempo, como poco un medio plazo.

2. Votar, para qu? Los objetivos a medio plazo son necesarios para saber hacia donde queremos ir y tenerlo en cuenta en la accin cotidiana. Pero los problemas que amenazan y angustian a las clases trabajadoras, a la gente de abajo en Europa, necesitan respuestas en el corto plazo, cuando todava no hay relacin de fuerzas para conseguir resultados importantes, pero nos estamos jugando llegar a tenerla.

En ese sentido, para qu puede servir que la izquierda alternativa participe en elecciones? No planteo un debate ideolgico, sino referido al escenario concreto del 20-N.

Estas elecciones pueden verse como un banco de pruebas para las diversas concepciones existentes en la izquierda alternativa sobre las relaciones entre los campos socio-poltico y electoral.

Cuando fue elegido candidato por Izquierda Unida, Cayo Lara hizo una afirmacin que plantea debates importantes: Con la pancarta no se cambia el curso de la historia. Con la abstencin, el sistema se mantiene y es feliz. La nica manera de cambiar el sistema es con el voto. El prrafo suena raro: el 15-M, que es el movimiento de referencia, utiliza muy poco las pancartas; es ms bien un movimiento de megfonos, pizarras en plazas, acampadas y redes sociales... Este cambio de herramientas y smbolos tiene mucho inters poltico, pero no es ahora el tema principal que quiero tratar.

El tema es dnde est el fundamento activo para cambiar el sistema y qu poltica electoral puede ser coherente con ese fundamento. Estas notas se basan en que, a diferencia de lo que plantea Lara, el fundamento est en la lucha sociopoltica, es decir la accin de los movimientos sociales y la poltica elaborada en ellos, no en las instituciones parlamentarias a las que se accede por medio de votos. En consecuencia, la poltica de la izquierda, incluyendo la poltica electoral, slo vale en la medida en que sirva para fortalecer ese fundamento y tiene que justificarse respecto a l.

3. til total. Hay lgicamente posiciones muy diferentes en la izquierda alternativa sobre qu hacer el 20-N: todas respetables. Y por tanto discutibles. Dejemos de lado, por favor, ese absurdo mitinero de lo que teme o deja de temer Botn el 20-N. Simplemente, no le teme a nada. Har falta mucho esfuerzo para que lleguemos a darle miedo. Y el miedo le invadir desde abajo.

Han surgido varias propuestas desde el movimiento 15-M: estudios de programas de las candidaturas y de las diversas opciones de voto, acciones simblicas de voto alternativo, propuestas de uso del voto por internet Afortunadamente, no han prosperado las tentaciones de identificar al movimiento con algn tipo de voto, pese a algunos intentos subliminales.

Una de estas propuestas creo que merece un comentario. Se llama Aritmtica 20N. Matemticas contra el bipartidismo http://aritmetica20n.wordpress.com/ y me lleg por correo electrnico. Le ech una ojeada y no le d importancia. Hasta que apareci patrocinada por madrilonia, una de las web ms potentes de la comunicacin alternativa; al da de hoy, no consigo entender las motivaciones de este patrocinio.

En resumen, la iniciativa dice tener como objetivo araarle escaos al bipartismo PPSOE. Para ello, recomiendan votar en cada circunscripcin a la candidatura no bipartidista que tiene ms posibilidades de salir. As, por ejemplo, segn sus clculos, la mejor opcin en Asturies es el partido de lvarez Cascos, en Araba el PNV, en Burgos UPyD, en Ceuta los caballas, en Soria Equo y as sucesivamente. En la mayora de las provincias, el voto recomendado es IU; quizs esto ha llevado al candidato por Mlaga Alberto Garzn a comentar favorablemente la iniciativa; imagino que no la conoce en su integridad.

Por este procedimiento los impulsores de la iniciativa consideran que: Podemos hacer imposible que nos gobiernen reventando su legitimidad desde dentro. A la pregunta de cmo pueden proponer el voto a lvarez Cascos, responden: Se trata de votar estratgicamente para hacer bajar a los partidos mayoritarios.

Estamos en la apoteosis del voto til, el til total, aunque los autores de la iniciativa no desdean los argumentos del voto til tradicional que usan para sus fines todos los partidos del sistema, incluyendo el PPSOE: as se afirma que los votos que no se traducen en escaos se tiran a la basura. Curioso argumento para gentes antiparlamentarias.

Lo lamentable de esta iniciativa es que surge de gente del movimiento 15-M y est dirigida al propio movimiento. Lo importante no es su impacto: mover como mucho algunos cientos de votos y desde luego no va a reventar ninguna legitimidad desde dentro. Pero con la intencin de rechazar el sistema llega a conclusiones tan absurdas como proponer el voto a UPyD en media docena de provincias o considerar que votar al PNV deslegitima ms al sistema que votar a Amaiur. No es lo peor: el voto estratgico favorece al partido de lvarez Cascos, uno de los polticos ms cualificados para encabezar aqu un partido de extrema derecha. Imagino que aplicando esta metodologa en Francia, el partido ms beneficiado sera el Frente Nacional.

Dicen los promotores: Ha llegado el momento de que juguemos con ellos y les ganemos en el ltimo terreno al que se pueden aferrar para legitimar sus privilegios. Justamente el problema es quien jugara con quien, si este juego fuera algo ms que una ocurrencia.

4. El cambio. La ms que justificada equiparacin entre las polticas econmicas del gobierno Zapatero y del inminente gobierno Rajoy y el desprecio a la demagogia desesperada, cuando no grotesca, de Rubalcaba para recuperar una imagen de izquierda, desplazan a un segundo plano algunas caractersticas propias del cambio que se avecina. No me refiero a las ms evidentes relacionadas con las prximas vueltas de tuerca del ajuste en los subsidios de paro, la sanidad, la educacin, las privatizaciones de infraestructuras bsicas, Renfe en primer lugar, los EREs en la administracin pblica, la degradacin del empleo, etc. Quiero sealar tres amenazas ms:

-la primera, que la victoria del PP, mxime si es por mayora absoluta, radicalizar a la sociedad civil de la derecha. Es pronto para evaluar las posibilidades de autonomizacin poltica de la extrema derecha. En cambio me parece un problema cercano que la euforia del han llegado los nuestros, jaleada por la potente red de comunicacin de la derecha, estimule pulsiones reaccionarias que estn ya muy presentes en nuestra sociedad, la xenofobia especialmente. En los primeros momentos del 15-M, el secretario general del PP de Madrid Franciso Granados amenaz con movilizar a los buenos ciudadanos contra el movimiento. No es nada descartable en los prximos meses y no hay que verlo slo en forma de grandes manifestaciones. Lo ms peligroso es que se produzca en barrios populares, entre gente de abajo. Eso de que somos el 99% puede ser verdad objetivamente, pero en la realidad cotidiana, la influencia social del acuerdo o la sumisin a los valores del sistema es muy grande y la desobediencia, o la rebelda, es an muy minoritaria.

-la segunda, que el gobierno de Rajoy pondr en prctica una poltica de tolerancia cero frente a la desobediencia civil. Hasta ahora, el 15-M ha conquistado en Madrid un espacio alegal, que le ha permitido realizar sus actividades, desde manifestaciones y otras formar de uso alternativo de los espacios pblico a las acciones antidesahucios con riesgos de represin muy limitados o inexistentes. La situacin no ha sido la misma en Barcelona, Valencia y otras ciudades, pero en general las protestas pacficas, muy apoyadas socialmente, se han podido desarrollar sin grandes obstculos represivos. Esta situacin va a cambiar radicalmente con mucha probabilidad. Hay un verdadero arsenal de recursos represivos legales contra la desobediencia civil que se van a intensificar: multas gubernativas, denuncias por desrdenes pblicos, resistencia a la autoridad, etc. Es un escenario ms complicado que el que hemos conocido y requerir respuestas especficas.

-en fin, la tercera es que como ya han anunciado varios de sus portavoces, el gobierno del PP cuenta ya con que sus decisiones darn lugar a movilizaciones sociales Esperanza Aguirre, que gusta de estas exhibiciones de chulera cortijera, habl de dos o tres huelgas generales- y est decidido a que no le afecten. Cuenta para ello con la asesora de Fidalgo, que les ha asegurado que las protestas sociales no sern muy importantes; as se gana un buen sueldo. No hay que olvidar que a este sujeto le faltaron unas decenas de votos para ser elegido secretario general de CC OO en el ltimo congreso.

ste es un problema mayor, que nos plantea dos desafos, ambos muy difciles: por una parte, el repertorio de acciones tradicional, incluyendo las huelgas generales de un da, dirigidas por los sindicatos mayoritarios, basadas en piquetes en los centros de trabajo y manifestaciones por la tarde, no son suficientes para ponerles contra las cuerdas; esto es lo que se esperan y se consideran preparados para afrontarlas; por otra parte, las acciones que s les crean dificultades (por ejemplo, los bloqueos de la economa a partir de sectores claves, como las gasolineras en las huelgas del pasado otoo en Francia), son ilegales, y necesitan un muy fuerte apoyo social, y sindical, para poderse mantener.

El 15-M ha inventado un repertorio de acciones extraordinariamente eficaz para denunciar al sistema y expresar la indignacin popular. Ahora va a tener que seguir inventando, junto con otros movimientos sociales y organizaciones anticapitalistas, porque los problemas son nuevos y difciles, y no hay ninguna razn para confiar en que las respuestas lleguen del sindicalismo mayoritario.

5. Muerte y resurreccin del PSOE. El mejor lema de estas elecciones es, a mi parecer, el de Anticapitalistas: Desobedece. No puedo decir que sea imparcial en la eleccin, pero creo que es el que mejor se corresponde con lo que es la candidatura y el que menos parece un vestido de circunstancias que volver al bal el da 21. Por el contrario, el peor es el de Rubalcaba. Pelea por lo que quieres, dicho por el candidato y quienes lo rodean, suena a burla, a desvergenza. Tiene algo de electoralismo pattico, como rodearse de Felipe Gonzlez, Guerra, Solchaga, Solana, expresando as el temor a perder incluso al electorado ms fiel. O como esos supuestos viajes que el improbable presidente hara a Bruselas para descubrirles a Merkel, Sarkozy, Draghi y compaa lo duros que son los ajustes.

Pero, hay que enterrar al PSOE? En absoluto. Cualquiera que sea el golpe que reciba el 20-N, el bipartidismo imperante jugar a su favor, y volver a ser la izquierda en la oposicin, la alternativa realista, til, al PP para dentro de cuatro, o si no de ocho aos. La resurreccin de los partidos socialistas despus de duras derrotas es habitual en Portugal, Francia, Gran Bretaa, Alemania, o aqu mismo tras el descalabro de Almunia No hay nada ms desmemoriado que un votante de izquierdas (quizs est a su altura un dirigente sindical de CC OO o UGT; es espectacular ver cmo parece que no hubo nunca un consenso sobre la reforma de las pensiones, una de las decisiones ms desastrosas del sindicalismo espaol desde los Pactos de la Moncloa).

Estas resurrecciones no implican en absoluto una reorientacin poltica. Los partidos socialistas son gestores leales del sistema; en las condiciones de una crisis capitalista grave y prolongada cumplirn los deberes, segn la palabra que se ha impuesto y que se utiliza sin pudor, para definir las orientaciones polticas de los gobiernos viables.

No se puede salir del bipartidismo sin cambiar radicalmente el mapa poltico de la izquierda. Cambiar radicalmente es lo contrario de construir un tercer partido cuyo horizonte sea influir en el PSOE para presionarlo hacia la izquierda. Conocemos esa poltica y sus resultados, en Catalunya, en Asturies Quizs la volvamos a conocer en Andaluca si el PP no estuviera en condiciones de gobernar despus de la autonmicas de marzo 2012. El tercer partido es un bastn temporal, una estacin de paso, siempre subalterna, del segundo partido, funcional nicamente para que lo siga siendo.

Se trata por el contrario de construir una alternativa sociopoltica anticapitalista que se proponga la ruptura con el sistema y dispute la mayora social a los poderes establecidos. Es una tarea muy difcil, lejana, de la cual no conocemos ni los primeros pasos, casi imposible, pero creo firmemente que es la tarea.

6. La refundacin de IU. Ha cambiado claramente la percepcin social de IU. Ha tenido en ello un papel determinante el trabajo parlamentario de Llamazares, especialmente en la oposicin a la reforma constitucional. Fue un buen trabajo. Eso s, muy personalizado, como tambin lo es su campaa electoral, que ha dado lugar a la parafernalia del si yo estuviera en Asturias, votara Llamazares, una historia de incierto futuro bicfalo para IU si Llamazares sale elegido; no puedo resistir a la tentacin de recordar que Joan Herrera hizo una versin involuntariamente ridcula del si yo estuviera, aadiendo que de ser madrileo votara a Equo. Tendra su punto saber qu hubiera votado Herrera en Bilbao, pongamos por caso. Pero enfin, esto no es lo peor que ha hecho Herrera ltimamente.

Este cambio de percepcin, al que ha contribuido tambin la portavoca de Cayo Lara, ha aumentado las expectativas electorales, ha movilizado a la organizacin y a sus simpatizantes como no se vea desde hace aos y se concretar probablemente en la captacin de la mayor parte del voto perdido por el PSOE que vaya hacia la izquierda. Cre que Equo le disputara una parte significativa de este voto pero la blanda y amuermada campaa que han hecho no lo indica as.

En consecuencia, IU tendr un buen resultado el 20-N. Y a continuacin anunciar la nueva apertura del proceso de refundacin. Habr que ver si va ms all de una pura puesta en escena de lo ya conseguido (el consenso del aparato incorporando plenamente al sector Llamazares; algunas incorporaciones de personas significadas de las Mesas de Convergencia (que, por cierto, se han evaporado como era de esperar); el restablecimiento del clsico pacto de ayuda mutua con la direccin de CC OO y el nico grupo parlamentario a la izquierda del PSOE interesado en los temas de carcter estatal). Y habr que ver si lo ya conseguido no es su cierre hacia la izquierda. Depender de si algo se ha movido por abajo.

Este cambio de la percepcin social, va a ir acompaado de un cambio poltico, bajo el impulso del 15-M? Ese es el discurso, pero no se ven sus consecuencias prcticas.

Voy a partir de una pequea ancdota. A comienzos del 15-M coincid en un debate con una militante joven de IU. En las caas posteriores cont como les haba hecho reflexionar esa conocida vieta de El Roto que deca, ms o menos: La juventud se ech a la calle y de pronto todos los partidos se hicieron viejos. La vieta planteaba, a su manera, uno de los desafos del movimiento a la izquierda poltica: la necesidad de interrogarse a s misma, de buscarle un contenido real a esa aspiracin sobre la nueva forma de hacer poltica que no conseguamos hacer pasar de las palabras. Cre que ese desafo haba entrado en IU, al menos entre sus militantes jvenes. Eso poda abrir expectativas de colaboracin hasta entonces inexistentes. Pero unos das despus, el 15-M organiz una protesta simblica ante la constitucin de los nuevos ayuntamientos. En Madrid, la sentada pacfica fue tratada con desprecio y arrogancia aparatera por ngel Prez, el mximo responsable de la organizacin. No se escuch ni la menor reaccin dentro de IU, solidaria con la gente del 15-M que haba sido maltratada. Poco despus, tuvo lugar el bloqueo del Parlament de Catalunya, y la imagen inolvidable del dirigente de ICV, Joan Herrera, aliado fundamental de IU entonces y ahora (salvo en Madrid), entrando en el edificio protegido del movimiento por los mossos de escuadra. Alguna reaccin? Nada de nada. Hablar del 15-M es ms fcil que estar a su lado en momentos difciles. No me cabe duda de que la gran mayora de los militantes de IU habrn sentido la subida de nimo y energa que ha creado el movimiento. Pero creo que IU sigue siendo bsicamente la del 14-M, ahora con grupo parlamentario.

Un grupo parlamentario sobre el que la euforia de la campaa de IU est creando expectativas, a mi parecer desorbitadas. Un grupo parlamentario ni cambia sustancialmente las relaciones de fuerzas parlamentarias, ni menos an cambia las condiciones para la resistencia a la dictadura de los mercados. Por razones polticas, a las que me referir en el punto siguiente, pero por razones ms elementales de relaciones de fuerzas en la sociedad. En Portugal, en Alemania o en Grecia hay grupos parlamentarios de izquierda, al menos de las dimensiones a las que puede aspirar IU. Incluso en Portugal uno de estos grupos, el del Bloco de Esquerda, desarrolla desde hace aos una poltica de oposicin radical al neoliberalismo y al social-liberalismo, y mantiene relaciones de confianza con los movimientos de resistencia social. Y eso no ha logrado impedir la aplicacin por unos u otros medios de las polticas de ajuste, cada vez ms duras. No estamos en una lucha parlamentaria; el Parlamento es apenas un caja de resonancia, va medios, de la poltica-espectculo. El problema no es ser la voz de la calle. En estos tiempos, la calle tiene muchos medios para hablar por s misma y con muchas voces. Una oposicin parlamentaria de izquierdas slo puede hacer una aportacin modesta al cambio de las relaciones de fuerzas en la sociedad. Y para hacerlo debe empezar reconociendo esa propia modestia y trabajar desde una deslealtad radical a lo que el Parlamento representa y una lealtad radical a quienes rechazan que el Parlamento les represente.

No slo hay que elegir campo; hay que saber qu lugar nos corresponde en nuestro campo. Eso forma parte de la nueva forma de hacer poltica.

7. Los programas. Escribe Zizek: Es muy importante permanecer alejados del terreno pragmtico de las negociaciones y las propuestas realistas. No debemos olvidar que cualquier debate que se haga aqu y ahora seguir siendo necesariamente un debate en el campo enemigo y har falta tiempo para desplegar el nuevo contenido. Por una vez, de acuerdo.

No tengo nada claro que esos programas electorales de decenas de pginas y centenares de consignas tengan alguna utilidad para la izquierda alternativa, sin excluir a la izquierda anticapitalista. Poqusima gente los lee y son, en el mejor de los casos, el resultado de una elaboracin participativa voluntariosa, pero muy limitada. La prctica de la democracia participativa, cuando se la toma en serio, es muy complicada y no es nada fcil articularla con la prctica militante. Queda casi todo por aprender. Bueno es saberlo.

Por otra parte, las campaas electorales se hacen en gran parte en los medios y con el lenguaje de los medios. Por ejemplo, me parece que el programa real de IU se entiende y llega a la gente sobre todo con declaraciones de Cayo Lara cuando critica duramente a las polticas de recortes, pero tambin cuando opina sobre el abandono de ETA de la lucha armada (Se trata de una gran victoria de las fuerzas democrticas que hemos defendido siempre la aplicacin del Estado de Derecho () El candidato de IU por Madrid () se ha mostrado convencido de que todos los gobiernos, con mayor o peor fortuna, han intentado acabar con ETA) o sobre la Constitucin (Tras criticar los planteamientos aparentemente revolucionarios, que no lo son en realidad y el infantilismo de cierta izquierda, Lara asegur que el planteamiento estratgico de su organizacin est contemplado en la Constitucin espaola. Al socialismo o casi al socialismo se puede llegar con la Constitucin). Llama la atencin cmo estos planteamientos son coherentes o idnticos con los de Santiago Carrillo cuando era el valedor de la Transicin y el consenso constitucional, fuente de inspiracin del consenso antiterrorista

Pero cuando uno quiere entender a una organizacin no puede prescindir de la lectura de su programa electoral. La nica sorpresa que he encontrado en el programa de IU es la pifia que contradice una de las tesis ms conocidas y ms certeras del marxismo. Efectivamente, el programa de IU afirma y reitera que lo nico que produce riqueza es el trabajo y Marx en la Crtica del Programa de Gotha afirma exactamente lo contrario: El trabajo no es la fuente de toda riqueza. La naturaleza es la fuente de los valores de uso (que son los que verdaderamente integran la riqueza material!), ni ms ni menos que el trabajo, que no es ms que la manifestacin de una fuerza natural, de la fuerza de trabajo del hombre. Esa frase se encuentra en todos los silabarios y slo es cierta si se sobreentiende que el trabajo se efecta con los correspondientes objetos e instrumentos. Pero un programa socialista no debe permitir que tales tpicos burgueses silencien aquellas condiciones sin las cuales no tienen ningn sentido (subrayados en el original). Miguel Manzanera se ha referido ampliamente a este tema, y a sus consecuencias ecolgicas, en un interesante artculo en Rebelin.

Mas all de este punto -nada acadmico, por cierto- creo que hay un porcentaje alto de reivindicaciones importantes en el programa de IU muy prximas a las que estn en el programa de Anticapitalistas (por ejemplo, las que se refieren a los servicios pblicos universales), otras que pueden considerarse discusiones abiertas (por ejemplo, las que se refieren a las reformas fiscales) y otras en las que hay desacuerdos de fondo, especialmente las que tienen que ver con la cuestin nacional, con la posicin sobre la Constitucin o sobre las formas de hacer poltica y, en especial, la poltica profesional. Pese al valor de estos desacuerdos, no creo que hayan sido la razn de que ni se empezara a hablar siquiera de un acuerdo electoral entre IU e IA.

Fin. La utilidad del voto. Las dos preguntas que ms me han hecho estos das, amigas y amigos de fuera de los crculos militantes, desde que empez esta agotadora campaa pre y electoral (no dudo de que pueden ser necesarias, pero no entiendo que haya activistas sociales a los que les gusten estas cosas; me parece mucho ms til y mas interesante el trabajo en los movimientos) son: cmo es posible que despus del 15-M la derecha vaya a tener una mayora absoluta en las elecciones?; por qu no hubo acuerdo con IU? La pregunta difcil es la primera; empezar por ella.

En un artculo esplndido (otro ms), El poder de la indiferencia, Santiago Alba ha escrito: los indiferentes votan mientras que los comprometidos, los interesados, los conscientes se quedan en casa (o votan en miniatura). El bipartidismo gobierna desde hace aos sobre la base de una indiferencia social frente a la cual los polticos se sienten completamente libres de hacer lo que quieran: las urnas son tan vinculantes como el sexo ocasional en una noche de borrachera.

Esa me parece la razn fundamental. No lo s expresar mejor. Pero esto responde slo a una parte del problema. Hay que referirse tambin al 15-M. Santiago lo hace as: Y el movimiento 15-M? Su inmenso valor reside en el hecho de que surgi de esa misma indiferencia para repolitizar la razonable desconfianza en los polticos, los partidos y las instituciones. Su potente fuerza deslegitimadora se reflejar escasamente en los comicios, pues quedar absorbida, de manera dispersa, en abstencin, voto en blanco y apoyo consciente a fuerzas minoritarias. () Se necesita tiempo, es verdad, pero cuanto ms anticapitalista sea el 15-M, ms conciencia crear; y cuanto ms 15-M sea el 15-M, ms apoyos recibir. Estoy de acuerdo con la conclusin y particularmente en la necesidad de tiempo en el sentido cronolgico. Pero creo que al movimiento le falta algo en relacin al tiempo poltico, a su tiempo poltico, que slo el paso del tiempo no resolver. No es algo que tenga claro, ni que sea fcil de formular.

Aproximadamente, creo que el 15-M ha nacido del rechazo general al sistema poltico y a la dictadura de los mercados. Ah se mueve, nos movemos, con confianza, con capacidad de convocatoria y con un repertorio de acciones y un tipo de organizacin eficaces. Ha conseguido enraizarse despus en barrios populares, aunque de una manera desigual, y en ellos ha restablecido tejido social, ha creado nuevas acciones potentes como las luchas contra los desahucios (que ya empiezan a ser maniatadas por el estado de derecho) y tambin cuenta con formas de organizacin y un repertorio de acciones bsicamente satisfactorio. Ha conseguido tambin permanecer unido, gracias a la propia presin del movimiento y tambin a la prudencia con la que organizaciones polticas leales al movimiento han reaccionado ante intentos de exclusin sectarios e injustos. Pero veces pienso que hay un exceso de autocomplacencia en el movimiento, que sera un obstculo considerable cuando, inevitablemente, se va a enfrentar a nuevos desafos polticos para los cuales los actuales recursos organizativos y polticos no parecen suficientes. No s bien cmo puede producirse un paso adelante unitario del movimiento en la accin poltica. Nacer probablemente de la propia experiencia, no de debates. Pero tampoco vendr mal pasar de la lrica a la crtica a reflexionar sobre los logros y los problemas del movimiento.

La segunda pregunta es mucho ms fcil de responder. No recuerdo donde he ledo que la razn por la que no hubo acuerdo entre IU e IA es que la direccin de IA consigui la mayora frente a una minora favorable al acuerdo. Esto es una pura fantasa. Es cierto que hubo una minora significativa que estuvo en desacuerdo con participar en estas elecciones. Yo form parte de ella y, por cierto, reconozco que me equivoqu; no es ahora el momento de explicar en qu y por qu. Pero en esa minora no s de nadie que fuera favorable a un acuerdo con IU en las condiciones que sta organizacin nos plante, es decir: ningn debate poltico; slo discusin sobre puestos en las listas. Quizs este mtodo le vaya bien a IU con otras organizaciones. Con IA, no. Para generar confianza, y la poltica unitaria necesita confianza, hay que hablar y escuchar. La poltica unitaria no puede tratarse como una negociacin de intereses. En este caso, de supuestos intereses. Somos militantes, activistas, revolucionarios; no hay entre nosotras y nosotros vocaciones de parlamentario.

As que ahora despus de una buena campaa, con las dosis correspondientes de entusiasmo, agobio, improvisacin, cooperacin, tambin problemas de absorcin de todas las energas que habr que evaluar toca votar. La verdad es que ya iba siendo hora de hacerlo. Probablemente, los resultados sern muy modestos. ste es un inconveniente que algunos valoramos ms y otros menos. No creo que eso afecte en nada a la conviccin. Y cuando tanto se reclama el voto til da gusto reclamar el voto por conviccin, por confianza en las ideas y el proyecto de Anticapitalistas, por ganas de que se avance y se refuerce. Y pasar de eso del voto basura; es verdad que los votos a Anticapitalistas se reciclarn inmediatamente en trabajo en los movimientos. No todos pueden decir lo mismo.

Tambin sin agobiarse demasiado por ser minoritarios. Como dice Jorge Riechmann: si la respuesta de la mayora ante la puesta de sol es bajar la persiana, vamos a concederle la razn?

Miguel Romero es editor de VIENTO SUR

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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