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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-11-2011

Crisis, la razn de la irracionalidad

Jorge Luis Cerletti
Rebelin


todo lo real discurre con un `todava no en su seno. (El principio esperanza de Ernst Bloch; tomo I, pgina 131)

La oleada de protestas que se suceden en distintos pases de Europa y de los EE.UU., epicentro de la llamada Civilizacin Occidental y Cristiana, cuna del capitalismo, refleja el malestar de sus indignadas poblaciones ya muy distantes de las penurias que debieron padecer durante la guerra y la reconstruccin Europea. El crecimiento econmico de las potencias neo coloniales que permiti elevar su nivel de vida general, incluidos los altibajos cclicos y las obvias disparidades en el reparto de la abundancia, sufri un abrupto corte en setiembre de 2008 con el estallido de la crisis en USA. que luego se extendi a Europa. Su notable magnitud, de variable intensidad segn las naciones, hoy problematiza la hegemona yanqui y jaquea a la Unin Europea.

Si en el centro de la riqueza planetaria, pletrico de mercancas, se da este desplome, ni qu decir cuando las crisis econmicas las sufren las sociedades perifricas explotadas por dicho centro en connivencia con minoras locales cmplices.

Mas, en la historia del capitalismo las crisis en s mismas no suponen ninguna novedad. Son momentos en que se deja ver de forma transparente la irracionalidad de este orden social que, paradjicamente, exhibe sobradas razones de su irracionalidad. Lo novedoso suele darse en virtud de las semillas que aportan los movimientos de resistencia contra tal dominacin. Germinan en distintos lugares del mundo con una gran diversidad que se manifiesta en sus variadas formas de oposicin a la explotacin y al sometimiento.

Ahora pondremos la mira sobre esta impactante crisis cuya crudeza afecta a sus pueblos y que se expande desnudando los turbios manejos de las elites capitalistas dominantes. Y aunque todava no se le ve el fin a su imperio, se hace cada vez ms acuciante la necesidad de gestar nuevas vas de superacin.

El capital financiero en accin .

El enorme despegue de la especulacin financiera respecto de la actividad productiva es un dato insoslayable de la realidad. [1] Tan significativo como los garrafales errores de las calificadoras de riesgo, palabra santa en las macro evaluaciones econmicas que alimentan las operaciones del capital especulativo.

A ms de tres aos que detonara la burbuja hipotecaria que abri la inconclusa crisis de los EE.UU., sumada a la que se desat en Europa, surgen debates en torno a la regulacin de los mercados financieros. Debates que se revisten de saberes sobre una presunta ciencia econmica que apenas disimula la lucha de intereses para transferir los daos producidos por la voracidad del gran capital. Pero al margen de sus conflictos, los amos del mundo no dudan de que la crisis deben pagarla las mayoras de la poblaciones mediante la gestin de los gobiernos que los representan. Basta ver lo que pasa en EE.UU., Grecia, Espaa, Italia, etc., para no tener que fatigar la inteligencia.

Uno debiera preguntarse por qu ante tanto desmadre especulativo no se toman medidas de regulacin financiera eficaces en lugar de premiar a los que se salvaron de la quiebra gracias a los formidables socorros estatales. Pero si se admite que reina en el mundo el capital financiero, las preguntas toman otro cariz. Esta gran crisis financiera, difiere de una clsica crisis capitalista de sobre produccin? En respuesta a ese interrogante acudimos a las siguientes citas: la crisis capitalista es una crisis de sobreproduccin de valores de cambio. Se explica por la insuficiencia, no de la produccin o de la capacidad fsica de consumo, sino de la capacidad de pago del consumidor. Una abundancia relativa de mercancas no encuentra su equivalente en el mercado, no puede realizar su valor de cambio, resulta invendible y arrastra a sus propietarios a la ruina. [Tratado de economa marxista (tomo I) de Ernest Mandel; pg. 320]

El movimiento cclico del capital slo es, pues, el mecanismo a travs del cual se realiza la cada tendencial de la tasa media de ganancia. Al mismo tiempo, constituye tambin la reaccin del sistema contra esta cada, por la desvalorizacin del capital en las crisis. Las crisis permiten adaptar peridicamente la cantidad de trabajo efectivamente gastado en la produccin de mercancas a la cantidad de trabajo socialmente necesario, el valor individual de las mercancas al valor determinado socialmente, la plusvala contenida en esas mercancas a la tasa media de ganancia. Como la produccin capitalista no es una produccin conscientemente planificada y organizada, estos ajustes no se producen a priori sino a posteriori. De ah que necesiten sacudidas violentas, la destruccin de millares de existencias y de enorme volmenes de valores y riquezas creados. () Las oscilaciones de la tasa de ganancia, revelan el mecanismo ntimo del ciclo econmico. [Ibid. pg. 326]

Ahora bien,  cules son los lazos del capital financiero con las grandes corporaciones de la produccin? stas pueden resultar ajenas a los manejos financieros en boga? Cules sern las tendencias emergentes post crisis? Y dentro de ellas, qu se juega en Argentina y Latinoamrica hoy?

Antes de encarar las preguntas, realicemos un breve examen acerca del capital financiero que con sus nuevos instrumentos acrecent su poder en esta etapa. En ello interviene su relevante conexin con otras formas de capital, el volumen que representa (real y ficticio), su funcionamiento en tiempo real que favorece la movilidad del capital y tambin su insercin en la sociedad por la subjetividad que genera.

En 1971 Nixon, presionado por la crisis de Vietnam, decret la inconvertibilidad del dlar que sin el respaldo del oro rompi las reglas del juego del mercado cambiario mundial. Emergi as la flotacin de las divisas que brindaron grandes oportunidades para la especulacin. Despus, bajo la hegemona neoliberal, se liber la operatoria financiera y se crearon los Bancos y Fondos de Inversin que, bajo controles ms que lbiles, posibilitaron crear y realizar operaciones que simultneamente multiplicaban ganancias y riesgos de mucha mayor magnitud que las generadas por los Bancos Comerciales sujetos al encaje de su capital prestable y bajo un control ms estricto sobre sus negocios.

El mercado de los derivados y el apalancamiento [2] son modernos exponentes de especulacin financiera y principal causa de la burbuja hipotecaria yanqui que estall en setiembre de 2008 con la quiebra de Lehman Brothers. El mecanismo consista en un encadenamiento de intereses y deuda asociada al valor creciente de los inmuebles. Se otorgaban crditos a los compradores cuyos pagos en realidad eran intereses que cobraban los Bancos con un monto bastante inferior a una cuota normal pues no se amortizaba el capital en los primeros aos. Y al tiempo que creca el nmero de deudores aumentaba la construccin de viviendas y la masa ficticia de capital que empleaban los Fondos de Inversin apalancando y expandiendo el crdito lo que multiplicaba las ganancias licuando las garantas reales. As la cadena crediticia se infl cual pompa de jabn. Mas todo comenz a cambiar a partir de 2004 cuando la Reserva Federal fue subiendo la tasa de inters para contener la inflacin. El crecimiento espectacular del precio de las viviendas se revirti en un descenso sostenido acompaado de un incremento tambin sostenido de las cuotas que resultaron insoportables para los deudores, principio del fin del auge especulativo que se troc en mltiples ejecuciones hipotecarias. La proliferacin de ventas redujeron an ms el valor de mercado de los inmuebles que, finalmente, resultaron tan invendibles como incobrables las deudas hipotecarias lo que deriv en un generalizado derrumbe.

Otro aparente contrasentido del sistema es la existencia de los numerosos parasos fiscales que permiten evadir impuestos y blanquear capitales de origen espurio sin que las potencias ni los organismos mundiales asociados lo impidan realmente.

Para ilustrar la magnitud con que opera el capital financiero transcribimos esta muestra: el diario El Pas de Espaa brinda (estos) datosLa primera posicin entre los inversores globales de mayor tamao es ocupada por los fondos comunes de inversin que administran activos por un valor cercano a los 18 billones (millones de millones) de euros. Para tener una idea de su dimensin, Blackrock, el fondo ms grande del planeta, maneja una suma de dinero equivalente a dos veces el Producto Bruto de Espaa. () El 2 grupo son los fondos de jubilaciones con 14 billones de euros; (Carlos Weitz en el Suplemento Econmico de Pgina 12 del 14/08/11)

Como complemento ilustrativo de esta etapa del capitalismo, est el caso paradigmtico de Grecia, pas de 3 categora segn las implcitas jerarquas de la UE. El do Alemania-Francia junto a la burocracia financiera con sede en Blgica y el FMI., son quienes concentran el poder de decisin sobre el conjunto. Y para financiar el innombrable default griego, le impusieron un feroz plan de ajuste a su pueblo que pagar en vez de los verdaderos responsables, los grupos dominantes. Pero este ejercicio de la democracia del primer mundo lleg al colmo de la transparencia y de la humillacin nacional. El primer ministro Papandreu, a tono con el papel de la socialdemocracia en el mundo, jug a la convocatoria de un plebiscito para salvar las apariencias y revestir de falsa legitimidad el desfalco financiero en el que se hallan comprometidos Bancos germanos y francos. Tragicomedia oportunista que concluy de inmediato con su marcha atrs y su renuncia no bien le bajaron el pulgar los reales amos. De un tenor semejante aunque algo ms disimulado con un corto taparrabos, figuran los miembros de 2 categora, Espaa e Italia, sometidos tambin a directivas y podas draconianas. Da lo mismo que en uno gobernara un socialdemcrata o, en el otro, un grotesco lder de derecha que debi renunciar luego de cumplir las rdenes. A estas democracias globalizadas no les hace falta apelar a las guerras correctivas al estilo yanqui, fabrican la legalidad necesaria como para digitar a quienes deben gobernar. Aqu no se trata de combatir a dictadores dscolos, alcanza con la obediencia de los genuflexos partidos polticos al servicio del gran capital.

El capital financiero y el productivo .

En el punto anterior planteamos la pregunta sobre la relacin entre el capital financiero y el productivo que es el nico que genera valor porque es donde la explotacin del trabajo asalariado produce bienes reales. Consideremos ahora los nexos entre el capital financiero y las corporaciones industriales partiendo de que el enorme crecimiento de aqul y de su inmenso poder no resulta ajeno a dichas corporaciones.

 La irrupcin de los ttulos y acciones como un componente destacado y crecientemente importante en el financiamiento de las grandes empresas ha sido el vehculo para modificar drsticamente la conduccin de las mismas, en tanto los fondos de inversin y de pensin devinieron como los principales inversores institucionales en este tipo de activos, () De esta manera, el capital financiero, ya sea como accionista o acreedor, se volvi decisivo en el funcionamiento de las firmas e impuls una creciente distribucin de beneficios a travs del pago de utilidades e intereses, al tiempo que impuso un recorte de la inversin y de los costos, especialmente de los relacionados directa o indirectamente con los trabajadores, tendiendo las firmas a comprimir la masa salarial y los gastos vinculados a las condiciones laborales. Estrechamente vinculado al protagonismo que adquirieron los nuevos inversores institucionales en la direccin de las grandes firmas, se despleg una transformacin en sus activos, registrndose una expansin de los financieros en detrimento de los activos fijos o productivos. Esta modificacin devino en un factor decisivo para determinar la reducida y decreciente tasa de crecimiento que exhibi el capitalismo durante las ltimas dcadas () e indican tanto una disminucin relativa muy significativa y creciente de la inversin productiva, como la vigencia de metas para la obtencin de ganancias de corto plazo cada vez ms generalizadas e, incluso, tendencias a un sobreendeudamiento de las firmas con el objetivo de incrementar sus propias inversiones financieras. [Sistema poltico y modelo de acumulacin de Eduardo Basualdo, pginas 20 y 21]

El formidable despegue del capital financiero respecto de la produccin real que se expone en la nota 1, cuenta con la anuencia de los Estados y los gobiernos de los pases hegemnicos. De stos provino el fenomenal aporte pblico de fondos en auxilio de la banca para sostener el crdito, imprescindible para que el sistema funcione. Pero luego del colapso en que degener la liberalizacin del mercado financiero, no se explica que no se implemente una regulacin efectiva del mismo, mxime en un momento de gran exposicin negativa de sus responsables. En el mismo sentido tampoco es digerible que las calificadoras de riesgo salieran indemnes de las graves falencias exhibidas y que sigan gravitando tanto o ms que antes. Si se tiene en cuenta que sus dictmenes influyen de modo decisivo en las tasas de inters que gravan los crditos de una nacin y de las empresas, no resulta creble que las grandes corporaciones industriales sean vctimas de un modus operandi semejante sin que participen de su usufructo.

El capital accionario [3] es un puente sustantivo entre las finanzas y la produccin, donde convergen los intereses sin que por ello se eliminen las contradicciones derivadas de la competencia monoplica y de las esferas de influencia. [4]

El carcter gerencial que asumi el capitalismo por sobre la vieja tradicin familiar del self man, distanci sensiblemente la propiedad personal de la conduccin de la misma. Esta despersonalizacin refleja el creciente grado de abstraccin de la operatoria del capital y la sofisticacin de los mecanismos de transferencia. Los directorios comandan las empresas y stos son digitados por quienes controlan el capital accionario de la misma (se estima que podra alcanzar con la posesin de un 5% de las acciones). De tal modo, con una relativamente pequea cuota parte del capital se est en condiciones de dirigir, por control remoto, el funcionamiento de la masa de ese capital productivo. Y no es que esto represente una originalidad sino que el fantstico crecimiento del capital financiero, con su operatoria en tiempo real, ha complejizado y acelerado el ritmo del mundo de los negocios. Paralelamente, se ha potenciado la concentracin de poder posibilitando que muy reducidos grupos controlen gran nmero de empresas conformando grandes conglomerados de intereses. De all que la separacin entre capital financiero y productivo transita por una franja estrecha que en el nivel macro resulta por dems difusa. Y a juzgar por las polticas neoliberales de los gobiernos de los Estados hegemnicos, custodios de los intereses del gran capital, parece que los conflictos no anulan las conveniencias mutuas.

En ese sentido, las corporaciones productivas transfieren al circuito financiero importantes masas de dinero de la formacin de capital fijo previo a su inversin y tambin trasladan una parte de sus ganancias. As logran elevar su rentabilidad en el corto plazo, amen de eludir impuestos y blanquear capitales.

Por ms diferencias que haya entre quienes detentan una u otra forma de capital, stas se minimizan al mancomunarse sus intereses (y riesgos) en una operatoria virtuosa que agiganta ganancias hasta que la virtud se convierte en pecado y advienen las crisis. Crisis que aceleran la concentracin y centralizacin del capital a la par que aumentan las quiebras y la incineracin de valor. Pero a grandes males aparece la socializacin de las grandes prdidas gracias a la intervencin del Estado democrtico que, ecunimemente, transfiere monumentales recursos pblicos a los sectores capitalistas de elite en tanto reparte pobreza y privaciones a la mayora de la poblacin.

Aunque parezca extrao, no es casual que en EE.UU., Alemania y otros pases del primer mundo, predomine entre sus habitantes la inversin de sus ahorros en acciones. As, formalmente se convierten en propietarios de capital pero en realidad aportan crdito a las grandes corporaciones (industriales y financieras). Doblete del capitalismo: genera subjetividad social a su imagen y semejanza y a la vez utiliza una porcin de los ingresos de buena parte de los sectores subalternos. Mas, cuando brota y se expande la crisis de sobreproduccin, aparece la vulnerabilidad de estos sectores en funcin de la prdida de sus ahorros especulativos, de la desocupacin, del deterioro de sus salarios y de sus bienes. Como dijimos, la incineracin de valor grava a las mayoras mientras las elites, cuando peligran, zafan con los aportes del Estado. Y todava ms, las calificadoras de riesgo siguen emitiendo notas que inciden en el crdito y en el valor de las acciones provocando corridas y nuevas oportunidades para la especulacin. Porque, quines ganan con el tobogn de subes y bajas de las bolsas? Los laburantes y los giles advenedizos? Y como los yanquis crearon esas criaturas omnipotentes, parece que ahora los europeos desean parir la suya mientras amagan con algunas restricciones en su jurisdiccin. [5]

En resumen, el proceso de acumulacin del capital se desarrolla en funcin de la obtencin y maximizacin de la ganancia que encubre la apropiacin del excedente econmico que se forma por el trabajo no retribuido, ergo, por la explotacin. sa es su razn de ser y el motor de la produccin potenciada por la avidez especulativa. Y en esa carrera las grandes corporaciones (sin distingos sectoriales) se alzan con la nata del excedente, expanden su poder, financian en parte la revolucin tecnolgica que direccionan y usufructan, aunque sta no excluya derrames sobre la sociedad en proporcin directa al poder adquisitivo de sus miembros. Justamente los avances tecnolgicos cada vez ms vertiginosos influyen directamente en la industria y en la vida de las personas y constituyen un componente sustantivo de la idea moderna de progreso. Pero ese aspecto unilateral de la realidad nada dice de las aplicaciones nefastas como la industrias blicas que provocan guerras y mltiples depredaciones humanas, ni de su gran contribucin a la devastacin del planeta. Tampoco evidencia la cultura alienante que la engendra ni las tremendas injusticias sociales que apaa. Entonces, cuando se habla de progreso y progresismo, a qu se alude?

Referente a la Tierra es oportuno resaltar que los daos no se circunscriben a los que genera el sistema sobre las diversas poblaciones, agudizados en las crisis econmicas. La naturaleza del capital tambin agrede a la naturaleza del planeta lo que origina un proceso devastador que se va aproximando peligrosamente a un punto sin retorno. El efecto invernadero, la tala indiscriminada de bosques, el empleo de cultivos para paliar el monstruoso derroche energtico, el uso abusivo del agua y su contaminacin con arsnico y otros qumicos en la minera a cielo abierto, el empleo generalizado del glifosato en los cultivos extensivos que envenena el medio ambiente, son algunas muestras de la gravedad del problema. Y hoy una poltica emancipatoria necesariamente debe luchar por la preservacin del planeta. Asumir este mandato implica tambin una crtica al ex campo socialista pues su industrializacin estuvo imbuida de la concepcin positivista del progreso que omita la problemtica sealada.

Argentina y Latinoamrica .

Despus del anterior encuadre general del capitalismo y de la crisis actual, enfoquemos a nuestro pas dentro del marco regional latinoamericano.

Vimos que la prdica neoliberal anti-Estado qued tan desnuda como el rey del cuento pero, en la situacin actual, despojada del lujoso traje que visten las economas del primer mundo. Las ayudas estatales otorgadas a las grandes corporaciones, en especial las financieras, alcanzaron niveles insospechados cuya difusin universal incluy variadas crticas. Yendo a nuestro medio, parte de las mismas provienen de los llamados economistas heterodoxos. Ciertamente justificadas, aunque pasan por alto o minimizan un aspecto sustantivo: la cuestin sistmica.

Las crticas en torno a los dictados neoliberales que responden a los intereses de las corporaciones y los establishment internacionales, en general siguen paradigmas terico polticos que soslayan la naturaleza del orden capitalista. En ese sentido, en nuestro pas y en varios de Latinoamrica, se recicla el pensamiento desarrollista que postula el crecimiento industrial autnomo apoyado en incorporacin de tecnologa de punta, el control de las variables macro econmicas por parte del Estado, la redistribucin de la riqueza que eleve el bienestar y la capacidad de consumo de la poblacin impulsando la expansin del mercado interno, todo ello en consonancia con el desarrollo de un espacio latinoamericano que fortalezca a sus pases y al conjunto dentro del escenario mundial. Esta perspectiva virtuosa que concita sanas adhesiones est inmersa en la lucha poltica actual que contiene diversos sesgos dignos de reflexin. Y lo primero que aflora son las caractersticas del proceso de acumulacin capitalista y las relaciones de poder que lo acompaan.

Conviene recordar que Aldo Ferrer, miembro destacado del Grupo Fenix y reconocido por su produccin intelectual, fue ministro de Economa y Finanzas (1970-1971) de la dictadura militar del General Roberto Marcelo Levingston (sucesor de Ongana) que se extendi a los inicios del relevo que encabez el Gral. Lanusse. Dejando de lado su participacin como ministro de la llamada Revolucin Argentina, aqu nos importa traer a colacin su ley de Compre nacional de cuo desarrollista que lanz en aquel momento y que prcticamente ni se lleg a aplicar frente a la oposicin del bloque de poder econmico. Desde entonces ha corrido mucha agua bajo el puente pero el poder econmico del gran capital goza de buena salud a pesar de las medidas de gobierno que les incomoda y, sobre todo, algunas que lo perjudicaron.

Los sectores monoplicos (sean los Grupos Econmicos o las Transnacionales) tienen un peso decisivo en la economa y un gravitante poder poltico a travs de las redes de intereses que atraviesan el aparato del Estado. Un claro ejemplo de ello se hizo visible en el llamado conflicto del campo en el 2009 que luego deriv en el enfrentamiento entre el gobierno y los influyentes grupos mediticos, manipuladores de informacin y (de) formadores de opinin.

Como el poder del establishment no proviene del sufragio universal sino del capital que representan, su influencia marcha en paralelo con el proceso de acumulacin y concentracin del capital del que son sus principales protagonistas. Obviamente se dan contradicciones entre sectores pero, cuando se trata de dirimir quines controlan el proceso econmico en el pas, cierran filas y funciona el espritu de cuerpo para imponer las conveniencias corporativas del gran capital. Esto se agudiza en situaciones en que los gobiernos que acceden al aparato del Estado desarrollan polticas que no responden cabalmente a los intereses hegemnicos. Entonces, a ms distanciamiento, mayor enfrentamiento.

En estos ltimos ocho aos la emergencia del kirchnerismo volvi a tensionar una contradiccin que, a partir del golpe militar del 76, pudo resolver el bloque de poder dominante no obstante sus diferencias y disputas internas. Hablamos de la contradiccin entre el poder econmico del gran capital y la hegemona poltica de sectores que no lo representan. Testimonio de ello fue la historia viva argentina desde 1945 hasta el triunfo de la dictadura genocida del 76 que desmantel el frente popular cuyo eje fue el peronismo que se fractur violentamente tras la muerte del lder. La funesta poltica que consum a sangre y fuego la dictadura, la legitim despus Menem en los noventa conduciendo al peronismo, disidencias aparte. Como sa historia es harto conocida, retornemos a la actualidad.

Con ese propsito exponemos estas sintticas consideraciones que se apoyan en los siguientes supuestos: a) la crisis internacional, si bien provoca dificultades, por ahora no es determinante referida a lo que hoy se juega en la poltica nacional y en buena parte del mbito latinoamericano. Respecto de las tendencias emergentes post crisis, a nivel hegemonas mundiales, dejamos las especulaciones para que se explayen los augures b) a mediano plazo la contradiccin entre el desarrollo nacional y la globalizacin abre proyecciones inciertas atentos al papel de los actores internos y al bloque regional en vas de construccin; c) situarse e interpretar con acierto las contradicciones politico-econmicas actuales es muy importante para impulsar, desde el presente, polticas tendientes a la emancipacin. Lo cual nos interpela a quienes asumimos ese horizonte desde un nuevo lugar en formacin.

Explicitemos ahora los supuestos en cuestin.

a) En nuestro pas hoy se recrea la contradiccin que remarcamos ms arriba, adaptada a las actuales circunstancias. La imprevista aparicin del kirchnerismo gener un proceso de hegemonizacin poltica de rasgos discordantes con los planteos del poder econmico concentrado. Aqu no nos detendremos en los distintos momentos y avatares que van desde las concesiones y negociaciones hasta las fricciones y enfrentamientos del gobierno con dicho poder. Lo que nos interesa destacar es la tensin que se mantiene a pesar del apoyo electoral del 54% obtenido por Cristina. Est claro que los representantes del gran capital, local y extranjero, ven con malos ojos al kirchnerismo, mas eso no les impide hacer buenos negocios ni beneficiarse de la bonanza econmica ligada a la gestin oficial. Pragmticos, inescrupulosos y paladines de la tica de la ganancia, hoy se avienen a dialogar con el gobierno asumiendo, desde la derecha, la vieja consigna de Pern, desensillar hasta que aclare.

El control del Estado como instrumento que balancee el poder econmico concentrado, ha sido vital para el gobierno y ni qu decir si se propone profundizar el modelo. Profundizacin que implica, antes o despus, una disyuntiva ineludible: o se somete a los designios del establishment o recrudecer el enfrentamiento. Mxime, si se produce una declinacin econmica que oxigene al alicado mosaico poltico opositor y que, contradictoriamente, potencie la gravitacin de la gran burguesa.

b) Como hemos planteado en otros trabajos [6], debido a la dinmica del proceso de acumulacin capitalista que se refleja en la hegemona de las grandes corporaciones en el mercado mundial, vemos escasas posibilidades para que prospere el neo desarrollismo a mediano y largo plazo. Sus expectativas resurgen dadas las actuales circunstancias que muestran en hibernacin la viabilidad de proyectos revolucionarios al tiempo que el gobierno transita aquella senda cosechando hasta ahora buenos resultados. No obstante, pensamos que para llegar a un nivel que afiance la soberana nacional a futuro, se precisa una cierta masa crtica de fuerza econmica como apoyo de las decisiones de una poltica popular, masa crtica que, a nuestro entender, slo alcanzara Brasil aunque hoy est maniatado por los grupos neoliberales que controlan su economa. Mientras que en la patria grande tendra que prosperar la movida regional en marcha, cosa difcil de lograr por la competencia de los capitales locales vidos de mercados y por la oposicin de las trasnacionales cuya gravitante y activa intervencin atraviesa a nuestros pases. [7]

Esa tendencia estructural puede ser contrarrestada por la lucha poltica en tanto tenga la capacidad de gestar y ampliar brechas a la dominacin actual. Dems est decir que la participacin popular para cualquier perspectiva de ese tipo es crucial. En este plano, el desafo tanto vale para los que impulsan las polticas estatales desde lo nacional y popular, como para quienes sostenemos la necesidad de crear una nueva poltica anticapitalista y a distancia del Estado. Desafos asociados a la cuestin de los tiempos que relativizan las sustantivas diferencias que presentan una y otra postura. Justamente, ambos rumbos presentan coincidencias y contradicciones que hacen a la problemtica que tratamos en el punto siguiente.

c) En esta apertura de futuro incierto que se transita en Argentina y en buena parte de Latinoamrica, lo que abundan son las contradicciones. Y para evaluar la incidencia de los tiempos sobre las distintas perspectivas, consideremos en principio un perodo corto, el que abarca al segundo mandato de Cristina.

Esa delimitacin se centra en nuestro pas por lo que significa en el mbito latinoamericano y porque nosotros somos parte de su historia. Luego, lo tomamos como parmetro testigo del proceso general en el que aparecen, con distinto rango y alcances, las dos orientaciones sealadas.

En el primer caso, este perodo ser el terreno de prueba del proyecto actual del neo desarrollismo, del cual hemos mencionado sus principales lneas programticas a comienzos de la pgina seis. Pues bien, llevarlas adelante siquiera en parte, ser el mejor testimonio de su viabilidad. Y como ya emitimos nuestra opinin en el punto b) no abundaremos en ella pues nos interesa ms vincularla a los desafos que enfrenta nuestra concepcin poltica. La misma es consustancial al fenmeno que gan las calles en Argentina y alcanz gran vitalidad en los sucesos de 2001/02 cuya marca perdura. Tanto ha trascendido que, salvando las distancias, hoy suele aparecer como referente en varias de las movilizaciones sociales que se desarrollan en EE.UU., Europa y el norte de frica.

Reiteramos que tiene suma importancia ponderar que en una y otra opcin gravitan de modo diferente los tiempos articulados en un punto permanentemente mvil, el presente. En ste se condensa la interpretacin del pasado y las proyecciones a futuro que son objeto de apuestas polticas que se traducen en correspondientes prcticas.

Es evidente que una poltica a distancia del Estado como alternativa emancipatoria es algo indito y de largo aliento. Y si bien los proyectos implican anticipacin, para que se hagan realidad requieren principio de ejecucin en el presente. Lo cual nos plantea este interrogante: el gobierno kirchnerista, con sus logros parciales y las expectativas que genera, beneficia, perjudica o resulta indiferente a nuestra opcin?

Nosotros pensamos que a pesar de las contradicciones que conlleva, favorece a nuestra perspectiva pues no creemos en aquello de cuanto peor, mejor. Y ms all de los recurrentes inventarios al gusto, la mejora de las condiciones de vida de la poblacin (contradicciones incluidas), la limitacin de la violencia estatal (dictaduras dixit) y la condena al discurso nico, suponen un piso a compartir en el presente. Pero ese piso se hace jabonoso en cuanto se enfoca la metodologa de construccin, los alcances de la democracia realmente existente con sus partidos, el carcter del Estado y la representacin, el capital como motor de desarrollo En fin, esto que para nosotros constituyen presupuestos bsicos, en modo alguno lo son para la sociedad en su conjunto, ni en nuestro pas ni en ningn otro del mundo. Pero si esto no fuera as, carecera de sustento real la hegemona mundial del capitalismo y la superacin de este orden social estara en vsperas de consumarse.

Aqu no trataremos esta problemtica que hemos abordado en diversos trabajos. Slo queremos contribuir a que se instale un debate profundo y productivo entre los partidarios de ambas opciones y, en particular, entre quienes propiciamos la segunda. Las tendencias a la fragmentacin y la incapacidad dialgica parecieran endemias difciles de erradicar, al menos para los argentinos. Una virtud es saber distinguir posibles aliados de verdaderos enemigos segn las distintas coyunturas polticas. Y sta es una poca en que la hegemona de lo peor del planeta, capaz de sobrevivir a cuanta crisis provoquen mientras no surjan alternativas que los vaya minando, reclama intercambiar ideas y experiencias para aunar esfuerzos y abrir surcos.

Para terminar, podemos resumir los desafos apelando a dos categoras fundamentales: Capitalismo y Estado. Tan cierta es la dominacin que engendra ese maridaje y su probable longevidad, como las reiteradas frustraciones de los intentos revolucionarios por la superacin de ambos. Imaginar cambios globales hoy, adems de inverosmil, adolece de ceguera frente las lecciones de la historia. Sin embargo, lo nuevo y promisorio brota en distintos y mltiples lugares. Las luchas avanzan, se estancan o retroceden segn las circunstancias, pero no se detienen, porque este orden social depredador e injusto las provoca sistemticamente. Cada fisura en el sistema que se logra en situacin, son semillas de algo nuevo que est naciendo. Que se entrevere con luchas tradicionales e incluso que se combinen entre s, es propio de pocas en las que, como deca Gramsci, lo nuevo no termina de nacer, ni lo viejo de morir.-----

Jorge Luis Cerletti

Noviembre 16 de 2011.

 

NOTAS:

[1] las riquezas en bienes y servicios generadas en un ao en la economa mundial y el circuito monetarios era de un ratio 1 a 1. Haba correspondencia entre la produccin y la masa de recursos financieros. Con la desregulacin financiera global y la cada vez ms sofisticada ingeniera especulativa, esa relacin se distanci en una proporcin de 1 a 4 hasta el estallido de la presente crisis. [Art Capital ficticio de Alfredo Zaiat; Pgina 12 del 24/09/11]

[2] Uno de los segmentos ms complejos y de crecimiento vertiginoso del mercado es de los derivados, instrumentos de cobertura de riesgos, de apuestas a precios o tasas de inters futuros. En su inmensa mayora se realizan con propsitos puramente especulativos y con un gran dosis del llamado apalancamiento, [El imperio de las finanzas de Julio Sevares, pg. 13]  () El apalancamiento consiste en hacer operaciones generalmente de alto riesgo y/o corto plazo con fondos prestados. Es utilizado para financiar compras hostiles de empresas (no acordadas con los accionistas propietarios) o para operaciones a futuro sobre tipos de cambio, tasas de inters o cotizaciones de commodities. Este tipo de operaciones tuvo, en los ltimos aos, un enorme crecimiento. [Ibid. pg. 155]

[3] El valor fundamental de una accin es la suma actualizada de los dividendos futuros anticipados, valor que es difcil de prever por la incertidumbre que interviene en los dividendos. () Las Bolsas son mercados que sufren habitualmente el impacto de las expectativas de orden general , negativas o positivas, y el efecto manada [El imperio de las finanzas; Julio Sevares; pgs. 117/118] 

El desarrollo del capital accionario implica su socializacin dentro de los lmites del capitalismo. La condicin que permite llevarlo a cabo es la existencia del mercado de valores que, al desarrollarse, consuma cada vez en mayor escala la contradiccin entre la propiedad de las acciones y el control de la produccin. Desaparece la direccin de la produccin de manos de una gran parte de la clase capitalista y el proceso econmico pasa a ser controlado por una verdadera oligarqua financiera que asienta su dominio en la posesin del `paquete accionario. La propiedad de las acciones y la direccin de la produccin se divorcian para reaparecer unidos en un nivel mucho ms alto. El propietario de las acciones se convierte en un simple prestamista atomizado por el mercado, mientras que el capitalista que ejerce la direccin de la produccin suele ser tambin un prestamista, pero capaz de controlar un capital lquido tal que, a travs de l, puede dominar la produccin. [ideas sobre el significado del capital accionario de Carlos Favol, Revista Liberacin del 07/12/62]

 

[4] La poltica neoliberal que se impuso en el mundo: dio lugar a la conformacin de dos fracciones dentro del capital financiero: la que se especializ primordialmente en capital de prstamo y la que lo hizo en ttulos de propiedad de las empresas. () la disputa por la apropiacin del excedente entre ellas est ligada a la evolucin de la tasa de inters, porque mientras la poseedora de capital de prstamo impulsa un aumento de la misma, las instituciones financieras que predominantemente tienen ttulos de propiedad, por el contrario, reclaman un reducido nivel del precio del dinero porque su incremento limita las utilidades percibidas por la empresas que controlan. [Sistema poltico y modelo de acumulacin; Eduardo Basualdo, pgina 21]

 

[5] La Unin Europea (UE) analiza prohibir que las agencias de calificacin de riesgo publiquen notas de pases en crisis, dijo Financial Times Deutschland. () Los cambios permitiran a la Nueva Autoridad Bustil Europea (ESMA) `prohibir de forma provisoria a las agencias que publiquen informes sobre la solvencia de un pas. La UE piensa en especial en pases que estn negociando ayudas financieras del FMI o del Fondo Europeo de Estabilizacin Financiera. El fin es impedir que la calificacin traiga `efectos negativos para la estabilidad financiera del pas, (Clarn del 21/10/11)

A propsito de la cuestin, consignamos otro despacho periodstico: Donde tambin hubo revuelo ayer fue en Francia, pas que tiene la mejor calificacin posible (AAA). La agencia de riesgo Standard & Poors le rebaj la nota el jueves y luego se rectific argumentando que haba sido un `error tcnico. El ministro de finanzas francs, exigi una investigacin por parte de la autoridad europea de supervisin de los mercados financieros. [Art Festejo por el ajuste, Pgina 12 del 12/11/11] 

[6] Ver mis ensayos: Paradojas de nuestro tiempo y Utopa y poltica.

 

[7] `Los tratados bilaterales de inversin (TBI) y la vigente ley de inversiones extranjeras dan total libertad en forma explcita a las multinacionales para remitir utilidades cuando quieran, como quieran, cuanto quieran. El Gobierno est atado de manos, por eso no puede apelar a la ley sino actuar con una lgica de intercambio de favores. Incluso las multinacionales podran acudir al Ciadi, dijo a Pgina 12 Andrs Asian, investigador del Cemop. Argentina firm ms de 50 TBI, cantidad muy alta comparada con otros pases. `Restringen la soberana del Estado. [Art de Javier Lewkowicz, del 13/11/11]

En 2009, el 55,4 % de las ventas totales de las 200 empresas de mayor tamao del pas corresponde a empresas extranjeras. Esto ha determinado un sensible aumento en la remisin de utilidades y dividendos al exterior. El flujo neto total de utilidades y dividendos pas de representar 633 millones de dlares en 2003 a 7159 millones en 2010, monto que apunta a superarse este ao. Suma que equivale a un tercio del total de la fuga registrada. [Art de Alfredo Zaiat, Pgina 12 del 13/11/11]



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