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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-11-2011

EE.UU. respalda a los militares egipcios mientras contina la represin en la plaza Tahrir

Kristen Chick
CSM/Information Clearing House

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


El intento de EE.UU. de volver a posicionarse como un partidario de la democracia y los derechos humanos en Medio Oriente est siendo socavado por una creciente percepcin egipcia de que Washington respaldar sin reservas a la junta militar de Egipto a pesar de la creciente represin.

Esa percepcin se reforz ayer, cuando una declaracin de la Casa Blanca sobre los choques entre manifestantes y fuerzas de seguridad pareca culpar por igual a ambas partes de la violencia en la que murieron al menos 29 manifestantes desde el sbado.

El portavoz de la Casa Blanca Jay Carney dijo que EE.UU. est profundamente preocupado por la violencia y la trgica prdida de vidas y pidi contencin a todas las partes, para que los egipcios puedan avanzar para forjar un Egipto fuerte y unido.

El llamado a la contencin de todas las partes, despus de varios das de uso excesivo de la fuerza por policas y soldados, se recibi con incredulidad en El Cairo. Las fuerzas de seguridad han disparado no solo gas lacrimgeno y balas de goma, sino tambin perdigones y municin de guerra contra manifestantes que lanzaban piedras y ccteles Molotov.

Quieren que dejemos de morir? Es la manera de demostrar contencin? se burl la manifestante Salma Ahmed mientras resonaban fuertes disparos en toda la plaza Tahrir.

En los ltimos meses, los gobernantes militares de Egipto han aumentado gradualmente la represin torturando con impunidad, encarcelando a blogueros, enviando a ms de 12.000 civiles ante los tribunales militares, utilizando fuerza excesiva contra los manifestantes, matando a docenas de personas. Sin embargo, mientras se acumulan los abusos, EE.UU. no ha criticado en pblico a los militares de Egipto, cuyos 1.300 millones de dlares de ayuda de EE.UU. podran revisarse si prevalecen los crticos en el Congreso. El relativo silencio de Washington ha creado la apariencia de que EE.UU. ha vuelto a su poltica de la era de Mubarak y mira hacia otro lado ante los abusos de su aliado a fin de preservar la relacin.

No podemos caer en la posicin en la que parece que hemos dado un cheque en blanco al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (SCAF) dice Michael Wahid Hanna, miembro de The Century Foundation en Nueva York. Si esto no cambia pronto, EE.UU. se encontrar en una posicin muy difcil porque parecer que no hemos aprendido ninguna de las lecciones de la Primavera rabe. Y volveremos a estar donde estbamos, apoyando a la estabilidad por el bien de la estabilidad, incluso a la luz de la continuacin de muchas de las mismas prcticas que provocaron el levantamiento.

Por qu EE.UU, ha evitado una crtica pblica

En mayo, mientras las revoluciones y levantamientos se extendan por el mundo rabe, el presidente Obama pronunci un discurso prometiendo su apoyo para la lucha por la libertad de la regin.

Dijo: Despus de dcadas de aceptacin del mundo tal cual es en la regin, tenemos una oportunidad de buscar un mundo como debe ser EE.UU. se opone al uso de la violencia y la represin contra la gente de la regin.

En los meses siguientes, EE.UU. ha emitido declaraciones limitadas en las que critica los juicios militares y el hecho de que el ejrcito no haya revocado la ley de emergencia, un instrumento de represin odiado bajo Mubarak. Ms recientemente, el intento de los militares de obtener poderes de mayor alcance y asegurar que en gran parte no tengan que rendir cuentas ante los gobernantes civiles llev a la secretaria de Estado Hillary Clinton a emitir una advertencia indirecta a los generales en un discurso.

Sin embargo, EE.UU. ha dicho poco en pblico para condenar la represin y el uso de la violencia por los gobernantes de Egipto. Su reticencia est arraigada en su temor de perder acceso e influencia sobre el consejo militar en tiempos delicados de transicin. Tambin parece que los funcionarios estadounidenses han decidido que los militares son el nico cemento que mantiene firme una situacin muy frgil de la seguridad en Egipto, que tiene fronteras con el aliado clave de EE.UU., Israel, y controla el Canal de Suez, un corredor martimo crucial.

Algunos egipcios dicen que la poltica de EE.UU. de no correr riesgos para preservar el acceso es una escapatoria. El seor Hanna dice que EE.UU. tiene suficiente influencia como para jugar un papel ms constructivo sin poner en peligro su relacin con los gobernantes militares. Y no importa cunta influencia pueda tener, EE.UU. debera dejar claro que no aprueba la represin, dice.

Pienso que incluso en las circunstancias en que no podamos lograr un cambio radical de poltica o influenciarla, es importante que mostremos nuestras propias lneas rojas, porque es importante que dejemos claras las cosas con las que no estamos de acuerdo, dice.

Ms influencia en conversaciones privadas?

Los funcionarios estadounidenses tienen contacto regular con los generales, y pueden pensar que son capaces de ejercer ms influencia en privado, donde algunos dicen que han aumentado recientemente sus advertencias.

El portavoz adjunto del Departamento de Estado, Mark Toner, dijo en una declaracin escrita al Monitor, enviada antes de los choques ms recientes, que EE.UU. habla sobre los temas de derechos en conversaciones privadas con dirigentes egipcios.

Como lo hacemos con cualquier otro pas, presentamos regularmente preocupaciones respecto a los derechos humanos en Egipto, tanto en pblico como en privado, dijo. Tambin estamos comprometidos con la ayuda a Egipto mientras navega por un camino hacia elecciones democrticas.

Pero los funcionarios de EE.UU. tambin han expresado consistente y pblicamente su confianza en la capacidad y desempeo del consejo militar para controlar el perodo de transicin.

EE.UU. no puede conseguir todo lo que desea, dice Heba Morayef, una investigadora basada en El Cairo para Human Rights Watch. EE.UU. no puede mantener su enfoque de los ltimos meses de expresar confianza en el SCAF y al mismo tiempo plantear temas especficos como la ley de emergencia o los procesos militares. Enfrenta una alternativa entre el apoyo al SCAF o a las voces a favor de la reforma.

Calific la declaracin del lunes de espantosa. Pienso que esa cita muestra una carencia total de comprensin de la situacin en el terreno, o muestra algo ms siniestro, que sera, una vez ms, un apoyo incondicional al SCAF a costa de las vidas de los manifestantes, dijo, agregando que tiende a la primera interpretacin.

Los egipcios a EE.UU: Fuera las manos de nuestro pas!

Por cierto, no est claro si los funcionarios estadounidenses tienen en cuenta la percepcin popular de semejantes declaraciones. Hanna de The Century Foundation dice que parece que no comprenden cmo se percibe la poltica de EE.UU. en la calle.

Pienso que existe una importante brecha en la percepcin que los responsables polticos de EE.UU. no parecen superar, porque no entienden que la gente ve su poltica esencialmente como una recuperacin de la era de Mubarak sustituido por el SCAF, dice.

Para complicar an ms la actitud de EE.UU., el humor que prevalece en Egipto es de decidida oposicin a la interferencia extranjera. Muchos egipcios, cansados de 30 aos en los que percibieron que Mubarak haca el juego a EE.UU. a costa del inters nacional, esperaban que sus dirigentes plantearan un camino ms independiente despus del levantamiento. En ese terreno, hay quienes no desean or ninguna declaracin en absoluto de EE.UU.

Rechazamos toda intervencin extranjera, dice Mohamed Abdullah, un manifestante de la plaza Tahrir, cuando se le pregunt sobre la posicin de EE.UU. ante los gobernantes de su pas. Queremos que EE.UU. nos deje tranquilos, que se mantenga afuera.

Fuente: http://www.informationclearinghouse.info/article29788.htm

rCR



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