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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-11-2011

La izquierda real e Internet

Carlos Martnez
El Poblet


Son muchas las personas de izquierda que, desde Latinoamrica, siguen las noticias del Reino de Espaa a travs de medios alternativos cmo Rebelin, Insurgente, Kaos, Tercera Informacin. A a la vista de la presencia muy importante en estos sitios de organizaciones como Izquierda Anticapitalista, Equo y otras, estos lectores no entienden sus muy exiguos resultados electorales, igualmente no entienden, observando el triunfalismo de muchos de los textos publicados en estos medio, cmo en Espaa no hay ya una revolucin en marcha o se haya desinflado, en parte, el movimiento 15-M. O cmo no acaban de despuntar nuevos sindicatos al margen de los tradiccionales.

Es verdad que las elecciones sirven para muy poco, pero s podemos utilizarlas como una radiografa total de la sociedad, es una encuesta que cubre el 100% de la poblacin con derecho a voto. Los resultados de ests ltimas elecciones han supuesto un bao de realidad para quienes viven la poltica a travs de su conexin ADSL.

Antes de la democratizacin de Internet, los que nos considerbamos rojos suframos el sndrome del perro verde. Nos sentamos raros en un entorno social que nos resultaba ajeno, ramos islas en un ocano de conservadurismo. Con la llegada de la Red surgieron las primeros medios de comunicacin alternativa. Posteriormente, y a travs del correo elctrico o los grupos de noticias, se empezaron a crear las primeras comunidades sociales entre personas de izquierdas (al igual que las que se crearon con personas con otros intereses afines, desde la filatelia al aeromodelismo).

Estas redes han crecido y se han fortalecido con el xito de Facebook primero, y posteriormente Twitter, entre otras. Lo que nos ha trasladado al otro extremo: sumergirnos en una burbuja social junto con nuestros afines y pensar que ahora somos todos rojos, que somos legin y que tenemos muchos amigos y/o seguidores.

En una reciente conversacin con el periodista Pascual Serrano ste me confesaba que, a pesar de recibir multitud de correos, ser muy ledo en Internet y haber alcanzado cierto su xito en el campo editorial, su trascendencia social se delimita a un circuito ideolgico muy minoritario, la prueba es que sus vecinos o familia no conocen prcticamente nada de su actividad o pensamiento. Me imagino que esa experiencia es trasladable a prcticamente a todos los blogueros, twitteros, etc.

Internet es un fabuloso medio de comunicacin, barato y sin fronteras, donde podemos crear nuestros medios de comunicacin y difundir convocatorias. Pero los militantes de izquierda debemos vacunarnos frente a los adversos efectos secundarios que produce: aislamiento de la vida real, percepcin de que somos mayora e inflamacin del ego en los casos ms agudos.

Hagamos la siguiente prueba: veinticuatro horas despus de escribir una entrada en nuestro blog, un sesudo artculo en nuestro medio alternativo de referencia o un tweet, imprimmoslo y se lo daremos a leer a nuestra familia, vecinos, amigos del barrio o compaeros del centro de trabajo. Comprobemos cuntos de ellos formaban parte de esos exitosos centenares de lectores que tuvimos en la red. Despus escuchemos sus opiniones, que quizs sean ms interesantes que las que recogemos en Internet de los que piensan como nosotros.

Sin duda es mucho ms fcil pulsar sobre el botn de me gusta o retwittear que repartir folletos en la puerta de un centro de trabajo. Pero ste ltimo es el trabajo militante que ms debemos valorar. Como dice mi amigo Serrano, no podemos aceptar el trmino ciberactivismo del mismo modo que no podemos "cibercomer".

Tambin es preocupante el modo por el cual se trasmiten entre generaciones los valores de la izquierda. Somos muchos los que creemos que stos se trasmiten mucho ms eficazmente mediante el ejemplo que mediante la palabra. Cuntas son las familias que tiene que aguantar el discurso de izquierdas de uno de sus miembros y posteriormente soportar su comportamiento insolidario, machista o autoritario?

En la Web podemos tener tantas vidas como tiempo estemos dispuestos a dedicar a mantener diferentes perfiles en las redes sociales. Pero la vida real es una sola, y algunas veces, corta, sin tiempo a rectificar. En ella debemos ser honrados, coherentes, combativos y solidarios. Que las personas comprometidas con la superacin del capitalismo sean autnticos referentes ticos es algo insustituible por la comunicacin escrita, y menos todava la distribuida por el mundo virtual.

Se debe utilizar Internet para propagar nuestras ideas, se deben tener y participar activamente en medios alternativos de comunicacin. Tambin es especialmente importante la correcta utilizacin de las redes sociales para atraer a los jvenes a nuestras tesis y organizaciones, pero nunca se debe abandonar la militancia en la vida real.

Al igual que hacemos con el internet de nuestros hijos, deberamos ponernos lmites, por ejemplo dedicar las mismas horas a expresar nuestras opiniones en la red como fuera de ella, o hablar con tantos amigos en la calle o el centro de trabajo como en la Red. De otra forma perderemos el contacto con la realidad que es lo ltimo que podemos permitirnos. Si no somos capaces de militar en la vida real, no deberamos dedicarnos a dar lecciones en la red a quienes s luchan por un mundo (real) mejor.


Fuente: http://www.elpoblet.org/news/8b917490154a11e1a5533860774f33e8/la-izquierda-real-e-internet/



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