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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-11-2011

El copago sanitario atenta gravemente contra la salud

ngeles Maestro
Rebelin


Pocas veces ha llegado tan alto el grado de alienacin del discurso electoral. Slo comparable con el nivel de descrdito generalizado del mismo. El centro del debate poltico ha sido la salida de la crisis, cuando todo el mundo sabe que despus del tnel solo se vislumbra otro an ms negro.

Los candidatos han hablado de que la proteccin social es intocable cuando acaban de pactar una reforma constitucional que establece la prioridad absoluta del pago de la deuda, de sus intereses y el cumplimiento a rajatabla de los objetivos de dficit pblico. En roman paladino, la traduccin prctica de esa reforma es blindar drsticos recortes del gasto pblico que, como bien sabemos, no se aplicarn a la financiacin pblica de bancoso cajas de ahorros, ni a la financiacin de la iglesia catlica, ni a la de la enseanza privada directa o por la va de la desgravacin ni a los gastos en armamento, etc. Gobierno y oposicin estn atados a una lgica que, como se est demostrando, nos lleva directamente al precipicio. Han eliminado la nica opcin alternativa: no pagar la deuda para priorizar el gasto social y reestructurar el sector productivo.

Para confirmar la verdad que las paredes gritan: Otro capitalismo es imposible, el presidente de la Generalitat de Catalua no ha tardado ni 48 horas en anunciar nuevas medidas de ahorro, incluido el ms emblemtico de todos: el copago sanitario y/o farmacutico.

Todos lo negaron pblicamente durante la campaa, nadie lo llevaba en el programa y todos han callado cuando Artur Mas ha hablado. Las encuestan hablan claramente de un rechazo mayoritario a la introduccin de cualquier tipo de tasa por el uso de los servicios sanitarios o farmacuticos, pero ahora, con los votos ya amasados, ha llegado el momento de introducirlo y no slo para el pueblo cataln.

La introduccin de cualquier tipo de tasa sanitaria o la modificacin en la aportacin del paciente, activo o pensionista, en los medicamentos tiene necesariamente que ser establecida por una norma de mbito estatal. En el caso del pago de los medicamentos sera preciso reformar la Ley 29/2006 de garanta y uso racional de los medicamentos y en el caso de la tasa para acudir a consultas, urgencias, medios diagnsticos, etc, sera necesario modificar el Real Decreto 1030/2006 que regula el contenido de la Cartera de Servicios Bsicos y Comunes para todo el Estado. Cuando se public un informe interno de la Consejera de Sanidad de diciembre de 2010 en que se analizaban las prestaciones prescindibles o de acceso restringido y se calculaba el ahorro producido por su eliminacin o exigencia de copago, se haca referencia al Real Decreto citado. La conclusin lgica 1 fue que tal Informe era uno de los 17 encargados por el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud a las CC.AA. al tiempo que ministros y altos cargos negaban enfticamente la introduccin de cualquier tipo de tasa.

La falacia de desincentivar el abuso


El copago, como bien sabemos es repago, ahora ms que nunca. El impuesto sobre las rentas de la poblacin asalariada, detrado directamente de la nmina, supone ya el 85% de lo recaudado por el IRPF, el fraude fiscal del capital llega al 25% del PIB y, en medio de la crisis, la parte de la renta nacional que se llevan los beneficios empresariales ha crecido dos puntos pasan do del 44,7 al 46,5%. Todo ello sin entrar a analizar un sistema fiscal en el que tributa ms el dinero ganado trabajando que las rentas del capital, el escndalo de las SICAV, la continua reduccin o eliminacin de impuestos como patrimonio, sucesiones, la desgravacin por el uso de la sanidad y la enseanza privada, etc.

El pago de una cantidad por el uso de una prestacin sanitaria supone gravar a la persona precisamente en el momento de mxima vulnerabilidad cuando est enfermo y cuando adems aumentan los gastos de todo tipo y disminuyen los recursos como ocurre con la baja laboral.

El argumento, sistemticamente utilizado por todos los defensores del copago desincentivar el abuso es una falacia. Sin negar que existan casos de uso injustificado de consultas, que deben resolverse de forma individualizada, los datos 2 relativos a las consultas mdicas en atencin primaria indican con claridad que si se excluyen las consultas de carcter administrativo y las que pueden ser atendidas por otros profesionales como se hace en otros pases la frecuencia est por debajo de la media de la UE.

Por otro lado no hay que olvidar que es el mdico y no el paciente el que prescribe ir al especialista, realizar determinadas pruebas diagnsticas o administrar determinado tipo de medicamentos.

El copago al servicio de la privatizacin


Dependiendo de la cuanta de la tasa la discriminacin econmica puede ser mayor o menor. La experiencia de introducir tickets moderadores muy bajos (menos de 2 euros) ya se ha realizado en otros en otros pases, como Canad y ha tenido efectos demoledores: se reduce drsticamente el uso de servicio sanitarios o medicamentos para el 20% ms pobre de la poblacin, para quien esa cantidad es relativamente importante, independientemente de la gravedad de su padecimiento. En el caso de tasas sanitarias como las que se introdujeron el pasado mes de julio en Italia (10 euros porconsulta de atencin primaria, 25 euros porconsulta especialista, 25 euros por atencin en urgencias sin ingreso, etc.) los efectos, an no cuantificados, sern demoledores para amplias capas de la poblacin con menos recursos. As est sucediendo en Portugal donde tambin se estn cobrando 10 euros para acceder a la consulta de atencin primaria. Mdicos procedentes del Estado espaol que trabajan en el Alentejo refieren que estn viendo cnceres con un nivel de desarrollo aqu desconocido como resultado de que la poblacin ms pobre prescinde de programas preventivos y retrasa la consulta.
Adems de las graves y prioritaria consecuencias del copago para la salud, el impacto sobre el gasto sanitario es justo el contrario: el coste de los tratamientos aumenta.

En Grecia los drsticos recortes en sanidad (despidos, cierres de servicios, etc) han disminuido las consultas de medicina general y especializada, pero se han incrementado entre 2009 y 2010 en un 24% los ingresos hospitalarios.

Si la reduccin del gasto no se produce, sino todo lo contrario habida cuenta adems de los costes administrativos generados por la recaudacin-, y ellos lo saben, cul es la finalidad que persiguen?

Si tenemos en cuenta que en sanidad el 15% de la poblacin (personas mayores, enfermos crnicos y pobres en general) consume el 80% del gasto sanitario, dificultar el acceso a las prestaciones sanitarias o farmacuticas a ese sector social, asegura el negocio privado en sanidad. Todo el mundo sabe que ante una patologa compleja o costosa est asegurada la derivacin a los hospitales pblicos desde la sanidad privada.

Si a ello aadimos que el capital est trabajando con datos de desempleo en el Estado espaol del 30% sine die, se est configurando una situacin bien diferente de la del pleno empleo que aconsej sistemas sanitarios pblicos, gratuitos, de calidad y universales para restaurar rpidamente la fuerza de trabajo. El futuro que nos disean es el de una sanidad tipo beneficencia para la poblacin con menos recursos, como en EE.UU., y una asistencia sanitaria de calidad para quienes puedan pagarla. El copago encaja las piezas del puzzle: pobres, personas mayores y enfermos crnicos consumirn menos servicios sanitarios y medicamentos, independientemente de la trascendencia del medicamento o la gravedad de la enfermedad.

Hay soluciones, exactamente en sentido contrario


El sistema sanitario pblico tiene problemas serios de calidad y de despilfarro que las privatizaciones y los recortes agravan. Tanto el gasto farmacutico injustificado como la sobrecarga de las urgencias tiene razones mltiples, bien conocidas, entre las que destaca el dficit de personal sanitario, la consiguiente masificacin de las consultas de atencin primaria, sobre las que tambin recaen demandas socio-sanitarias, de salud mental y las consecuencias de la prctica inexistencia de la medicina preventiva, que a falta de otros recursos se resuelven con recetas. A todo ello hay que aadir la "parasitacin" de la sanidad pblica por parte de la privada, adems del encarecimiento y la incompetencia manifiesta de la gestin privada de la sanidad pblica en la resolucin de enfermedades graves.

Las medidas deberan ir dirigidas al aumento y racionalizacin de los recursos sanitarios pblicos, sobre todo los preventivos y de atencin primaria, adems de medidas integrales de poltica del medicamento: fabricacin pblica de medicamentos esenciales, eliminacin del registro de medicamentos intiles o injustificadamente caros, distribucin de medicamentos en la cantidad requerida en los centros de salud, etc. Todo ello redundara a medio plazo en una reduccin del gasto y en lo que es ms importante: la mejora en la calidad de la atencin.

Si no se abordan este tipo de medidas es porque la estrategia privatizadora est bien arraigada y el beneficio privado es incompatible con la universalidad y la calidad de la asistencia sanitaria pblica.

Por el contrario, la valoracin desde principios irrenunciables de equidad, salud y servicio pblico slo puede ser la siguiente:

- No se puede aceptar ningn tipo de pago para el acceso a servicios sanitarios, ni ningn aumento en la aportacin del paciente a los medicamentos, ni de activos, ni de pensionistas, que slo contribuira a empeorar la accesibilidad econmica, ya muy deteriorada por la cada en picado de las condiciones de vida de la poblacin.

- El servicio sanitario pblico debe ser gratuito en el momento de uso. Son los impuestos directos, los que gravan la riqueza, los que deben establecer diferencias en las aportaciones a las finanzas pblicas.

- El copago que pretenden justificar desde objetivos recaudatorios o de racionalizacin en el uso de las prestaciones sanitarias , obedece al objetivo real de favorecer la privatizacin (si hay que pagar por ir al mdico, por qu no pagar una pliza en la sanidad privada?) y quitarse de en medio a los mayores obstculos al negocio privado en sanidad: enfermos crnicos, personas mayores y pobres en general.

No es ninguna exageracin decir que el copago sanitario o farmacutico pone en riesgo la vida de muchas personas. Este es un asunto altamente sensible que puede movilizar a muchas personas. Ms temprano que tarde hay que ponerse manos a la obra.

Si privatizar empresas es un robo, privatizar servicios pblicos como la sanidad es un crimen 3.

Notas:

1 Un anlisis pormenorizado del Informe citado puede encontrarse en Maestro, A. (2011) Datos concretos del copago sanitario http://www.rebelion.org/noticia.php?id=122105

2 Consultar http://blogs.publico.es/dominiopublico/1759/el-copago-sanitario/

3 http://www.redroja.net/index.php/documentos/campanas/501-privatizar-es-un-crimen

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

rCR



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