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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-11-2011

CC OO y el Invierno sindical

Miguel Romero
Rebelin


Preguntado por la periodista Ana Pastor el jueves da 24 en Los desayunos de TVE sobre la posibilidad de respuestas en la calle a la poltica que se espera del gobierno Rajoy, el secretario general de CC OO respondi: En invierno hace fro en la calle. Dijo que era una broma. Parece ms bien un lapsus. En todo caso, no tiene ninguna gracia

Es verdad que se ha sentido y se siente fro en la calle, y no slo en invierno. Por ejemplo, en esos 1 de mayo rituales, desangelados, tristes en los que lo nico que importa es la foto de la pancarta. O en la movilizacin convocada por CC OO y UGT el pasado 29 de septiembre, que pareci un 1 de Mayo. Tambin se dice que salieron fros el 24 de septiembre, despus de escuchar la msica celestial que les toc su secretario general, los 20.000 delegados reunidos por CC OO en el Palacio de Vista Alegre de Madrid (una cifra que demuestra hasta qu punto sigue siendo necesario contar con CC OO para la resistencia en los lugares de trabajo y, precisamente, en la calle). Y no hay que olvidar que todo el pueblo trabajador se congel cuando a finales de enero, CC OO y UGT firmaron con el gobierno y la patronal la reforma de las pensiones, la madre de todas las reformas que siguieron y seguirn, incluyendo la de la negociacin colectiva; all se destruy la temperatura social, al menos templada, que se alcanz con mucho esfuerzo colectivo en la huelga general del 29-S del ao pasado. En fin, quedaron fros tambin los militantes de CC OO crticos con la reforma, amenazados en las asambleas por los portavoces de la direccin si mostraban su desacuerdo.

Viene de lejos este fro no meteorolgico, fabricado, social. Se escucha su eco cuando en la misma entrevista de TVE, Toxo aora al gobierno del PP de 1997, alaba el talante de Rajoy y se felicita de lo bien que van las negociaciones para el traspaso de poderes como un signo de normalidad democrtica. Cuando la democracia es lo ms anormal que pueda existir en nuestra sociedad.

Es tremendo comprobar cmo organizaciones imprescindibles para la resistencia social se van convirtiendo en corporaciones sometidas al imperativo de la concertacin social, que es finalmente lo nico que saben y que quieren hacer. No es, por cierto, slo un fenmeno espaol. Hay seales similares en otros pases. Por ejemplo, en Italia, donde la secretaria general de la CGIL, Susanna Camuso, afirm hace unos meses el derecho a que sus conversaciones con la presidenta de la patronal Confindustria, Emma Marcegaglia, pudieran ser secretas (se entiende que para su propia base).

Hay afortunadamente otros sindicalismos activos en Europa, que no le temen al fro de la calle. Por ejemplo, en estos das, en Grecia, el sindicato de electricistas (de mayora PASOK: la lucha de clases es complicada) ha ocupado la empresa encargada de emitir las nuevas facturas elctricas que incluyen un impuesto recin creado que impedir el acceso a la electricidad de una parte de la poblacin trabajadora. El sindicato traba as la emisin de esas nuevas facturas. El gobierno tcnico   e   independiente les ha echado encima a los antidisturbios y les ha amenazado con la crcel, pero los sindicalistas hasta hoy resisten a las amenazas. Tambin aqu mismo, ese sindicalismo est vivo en las luchas que se oponen a las inagotables embestidas de ecortes de la Generalitat de Catalunya.

No sabemos cules son las perspectivas de estas movilizaciones. Sabemos que es muy difcil que obtengan buenos resultados a corto plazo. Pero en todo caso, sealan por dnde hay que marchar para no someternos a los deberes del mercado. Con posiciones como las de Toxo terminara teniendo razn su antecesor en el cargo, Jos Mara Fidalgo, cuando anim a los dirigentes del PP a seguir adelante con sus reformas porque las resistencias sociales sern   muy   dbiles.

Hay que intentar cambiar el rumbo de los sindicatos mayoritarios. Es ms que dudoso que el pacto de ayuda mutua establecido entre CC OO e IU sirva para este objetivo. Son el sindicalismo combativo y los movimientos sociales, en primer lugar, el 15-M , quienes pueden calentar las calles.

Miguel Romero es editor de VIENTO SUR

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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