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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-11-2011

Sobre la muerte del genocida Bussi
El da del final del chacal

Rubn Kotler
De igual a igual

No el da del final del modelo


Torturador y espejo
Mario Benedetti 
 
Mrate as
qu cangrejo monstruoso
atenaz tu infancia
qu paliza paterna te gener cobarde qu tristes sumisiones te
hicieron despiadado
no escapes a tus ojos
mrate as dnde estn las walkirias que no pudiste la primera marmita de tus saas
te metiste en crueldades de once varas y ahora el odio te sigue como
un buitre
no escapes a tus ojos
mirate as
aunque nadie te mate sos cadver
aunque nadie te pudra
ests podrido
dios te ampare
o mejor
dios te reviente.
 

Para quienes resistimos desde la academia al bussismo nos es inevitable referirnos a la desaparicin fsica del represor Antonio Domingo Bussi. Su muerte produce una doble sensacin de alivio y de ahogo al mismo tiempo. Alivio porque el aire se torna menos contaminado. Se ha ido para siempre un genocida, un asesino serial, un criminal, un dictador, un represor todos ttulos que le caben a Bussi. Pero por otra parte fue ido sin decir dnde estn los desaparecidos que l mismo hizo desaparecer, se fue sin recibir el ejemplar castigo que merece, se fue al abrigo de los suyos y no esperando a la parca en una fra celda carcelaria que es donde los criminales carniceros y genocidas deberan acabar sus das.

Fin de poca pero ni tanto

En verdad la desaparicin fsica del genocida implica un fin de poca. Se acab su reinado del mal para siempre. Sin embargo queda su descendencia y quedan sus ideas flotando en el aire como partculas del mal que sobrevive a la desaparicin del cuerpo. En las ltimas elecciones provinciales los partidos del ejrcito que otrora nucleara el criminal tras de s, obtuvieron en conjunto casi 55.000 votos de un padrn de poco ms de un milln. 55.000 votos convencidos en las ideas fascistoides que lo llevaron al represor a ser elegido por poco ms de 260.000 votantes en 1995 como gobernador de Tucumn. Es cierto que entre esos 260.000 haba de todo un poco y que las generalizaciones son peligrosas (algunas GENERALizaciones ms que otras), pero lo cierto es que de aquellos quedan como votos convencidos casi 55.000, una fuerza nada despreciable. Claro, la divisin interna en el partido del ejrcito que fundara el propio Bussi, y de los descendientes del carnicero, sirvi para disimular la representatividad que tiene el autoritarismo revivido en nuestra provincia. El bussismo, tal como lo he expresado en algunos trabajos que he realizado, es la forma que ha adquirido el autoritarismo en Tucumn, autoritarismo bajo la peor de las dictaduras militares, donde el propio dictador daba el disparo de gracia y autoritarismo legitimado bajo el sistema de representacin burgus en una fingida democracia. La imagen de Bussi instalado en la casa de gobierno tras las elecciones de 1995, recibiendo a dos funcionarios con un revlver sobre su escritorio conlleva una simbologa que la ideologa del represor no haba cambiado an dentro del juego democrtico liberal burgus. En todo caso lo que dejaba en claro aquellas postales es que el sistema implementado a sangre y fuego a partir de la ltima dictadura militar en Argentina continuaba por otros medios 20 aos despus. Si en 1975 se hizo necesario aniquilar la llamada subversin, limpio el terreno de opositores al modelo ultraliberal, en 1995 el pacto de los tecncratas con los represores se sellaba en la alianza Menem Bussi. Ya no era necesario el exterminio del otro para sostener el proyecto poltico, econmico y social que perdura al da de hoy. Por ah el refranero popular tiene razn cuando expresa que si votar sirviera para algo estara prohibido.

De la dictadura a la transicin o la continuidad del rgimen

Para muchos, lo que yo denomino la larga transicin vigilada, implic una apertura democrtica indita toda vez que al poco de andar fueron sentados en el banquillo de los acusados los conos de la dictadura militar. Sin embargo poco dur el sueo alfonsinista de los derechos humanos, y las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, frenaron cualquier intento por juzgar los crmenes de los dictadores. Bussi se vio beneficiado entonces por la segunda de las leyes de impunidad y pronto salt al escenario poltico provincial, primero, acompaando al partido de la ultraderecha Bandera Blanca conducido por un siniestro personaje de la derecha ms rancia de Tucumn. Poco despus Bussi fund su propio partido, Fuerza Republicana, y su ascenso fue increscendo en una provincia donde los desgobiernos justiciliastas alimentaban al mismo tiempo los sueos del generalisimo de ocupar la casa de gobierno.

Fuerza Republicana se convirti entonces en el partido del ejrcito, en el partido donde el fascismo provincial encontr su razn de ser, pero al mismo tiempo fue el partido que con los aos acompa el llamado modelo neoliberal. Menem bendijo el triunfo de Bussi en 1995. A fin de cuentas el genocida sera su mejor aliado para la aplicacin de las polticas de ajuste en la provincia. La continuidad garantizada. Lo que cabra recordar aqu una vez ms es quines permitieron que un genocida haga su carrera poltica como cualquier ciudadano de a pie. Hay que recordarles entonces a radicales y peronistas que los distintos engendros legislativos y las distintas maniobras polticas permitieron al represor participar de la vida poltica de la provincia.

Bussi era entonces un poltico ms y poco importaba la probidad moral y tica de quien durante los primeros tiempos de la dictadura haba sido uno de los ms sanguinarios represores. Basta la poltica, pero ms la economa. El modelo que ahora representaba por otros medios el dictador. Ya no era necesario un golpe de Estado para asegurar la implementacin de medidas ultra liberales, sino y sobre todo que el brazo ejecutor fuera eficaz. Pero la eficacia de Bussi no implicaba lo que sus votantes pretendan, como ser la instauracin del orden, la limpieza y la obra pblica, sino el acompaamiento del Estado en el marco de la descomposicin neoliberal. Y Bussi supo interpretar mejor que nadie lo que el poder transnacional exiga, Bussi garantizaba lo que le exigan al militar: el cumplimiento a rajatabla de la orden. Lo haba demostrado durante los primeros meses del comienzo de la dictadura y ahora lo volva a demostrar. El desmoronamiento tico tuvo adems su espejo en el acrecentamiento injustificado de las riquezas del militar y sus cuentas en bancos suizos no declaradas. Si bien es cierto que hubo una pantomima de juicio poltico la misma qued en la mismsima nada y el general se vea fortalecido por la impunidad que le daban sus pares radicales y peronistas.

Derechos Humanos, juicio, country y despus

El Kirchnerismo ha intentado darnos una muestra de cambio en cuanto a revisin del pasado dictatorial supone. Aqu se inventaron algunos enemigos como ser los militares juzgados, que total, las Fuerzas Armadas ya haban sido domesticadas por el caudillo riojano en los 90. Kirchner coopt a las organizaciones de derechos humanos y les arroj como un hueso al perro, algunas medidas que satisficieron las demandas de tales organizaciones. No todas compraron el buzn vendido por NK, aunque la mayora crey que con la tibia apertura de algunas causas alcanzaba. Lo que nunca leyeron es que el proceso sera tan lento que inexorablemente para algunos llegara lo que la abogada tucumana, Laura Figueroa, denomin el PUNTO FINAL BIOLGICO. Porque es cierto que Bussi fue emblema de la represin y el genocidio pero tambin es cierto que la justicia no alcanza a todos los represores pues pensemos por un momento: si en el pas hay 30.000 desaparecidos, estamos hablando de todo un aparato y un mecanismo muy bien aceitado de desaparicin de personas en las que debieron participar por accin directa miles y miles de personas (militares, civiles, eclesisticos y la lista sigue). Entonces, que se juzgue a un puado en el lecho de muerte, mientras se entorpecen los procedimientos para el juzgamiento de causas que demuestran el circuito represivo de muerte, como puede ser la del Arsenal, resulta de una burla intolerable. El gobierno de los Kirchner se ha apropiado de banderas histricas del movimiento popular y ha cooptado a varias organizaciones y les ha vendido un buzn que hoy ven semi vaco. Muchos se lamentan la muerte de Bussi sin sentencia justa pero es que era previsible. Lo que es menos perceptible an, y aqu el punto neurlgico, es que mientras distraemos nuestra mirada en la muerte del chacal no nos damos cuentas los miles y miles de represores que NUNCA sern juzgados y por lo tanto no sern condenados. Quizs aqu se comprenda el slogan del gobierno nacional y popular de nunca menos.

Un espejo donde mirar la actualidad

Pero qu lectura debemos hacer hoy de lo que representa la muerte de Bussi, el final del chacal? Quizs el anlisis ms certero que he ledo estos das sea la reflexin que Diego Heluani expuso en su muro de Facebook: Antonio Domingo Bussi se dio con el gusto de morir sin pasar un da en la crcel. Lo que sus condiciones fsicas ya limitaban, la burda justicia nac&pop lo reafirm: el ARRESTO DOMICILIARIO. Como si de otra manera el viejo fuera a irse de mochilero por el altiplano, el Tribunal haca ademanes de cumplimiento de justici a: se sentenciaba a un invlido a no levantarse de la silla de ruedas. Algn da se publicar la lista de militares y civiles partcipes de la ltima dictadura y cuantos de ellos se encuentran en la crcel. NO LLEGA AL 1%. Con el guio de las altas cpulas militares que aceptaron la negociacin con el gobierno populista de armar la demagogia a cambio del arresto domiciliario, se arm un gran circo meditico con estos "defensores de los derechos humanos", que nunca antes haban movido un dedo por un desaparecido e instrumentalizaron a su favor las consignas levantadas durante dcadas de lucha por una gran parte de la sociedad. Mientras estos farsantes agitaban las banderas de derechos humanos, no se inmutaron con la desaparicin de Julio Lpez, y aos despus el ministro Tomada no vacilaba en ordenar el asesinato de Mariano Ferreira, como si esto no fuera causa de derechos humanos. Mientras tanto siguen las detenciones ilegales, los presos polticos y toda la escoria del menemismo que proclam las leyes del indulto sigue ocupando cargos con total desfachatez. Da impotencia tanto cinismo, tanta falsedad, y que un sector de la sociedad, con quien en otros tiempos comparta valores, haga la vista gorda a tanta inmundicia.

Ciertamente que el genocida haya terminado sus das en un country junto a los suyos es una seal de lo poquito que hizo en realidad este gobierno por la revisin de los derechos humanos en el pasado. Pero adems, sino somos capaces de ver las continuidades del modelo que algunos llaman a profundizar, est claro que por ms que el genocida no est, el modelo se perpeta por otros medios. Seamos sinceros y pensemos cunto de parecido hay en la represin de la protesta con los asesinatos de los casi 30 aos que lleva esta transicin y veremos que algunos oscuros personajes que durante los aos de la dictadura respondieron con violencia hoy forman parte del engranaje de las fuerzas de seguridad, esas que ni siquiera el Kirchner de los derechos humanos fue capaz de cambiar.

Pero adems la persecucin, por otros medios, claro est, a los militantes populares o de partidos y organizaciones de izquierda se ha evidenciado nuevamente en la primera dcada del siglo XXI. Claro, una seal de aparente confrontacin con el pasado resulta hasta econmica cuando el Estado sienta en el banquillo a unos cuantos viejos carcamanes conos de la represin pero no avanza en 1) los cuadros intermedios 2) los apoyos civiles 3) los apoyos econmicos 4) la depuracin de las fuerzas policiales. Por el contrario SI reprime la protesta social y si enva a los matones a hacer el trabajo sucio. De ah, que muerto el perro la rabia contine. Y no olvidemos, adems, que Jorge Julio Lpez contina desaparecido. Con esto, no estamos diciendo que a Lpez lo haya hecho desaparecer este gobierno, pero lo que si queda claro, que la gestin Kirchner no ha hecho NADA por su aparicin con vida, como bien expresa Diego Heluani.

Eplogo mientras el cuerpo desciende a los infiernos

El problema de la muerte no es la muerte en s, que algn da nos tocar a todos. El problema de la muerte es lo que, en determinadas circunstancias, implica simblicamente. Mientras algunas Madres de la Plaza, aquellas que nunca se vendieron, dejaron su vida en la lucha por la verdadera verdad y justicia y se fueron si ver concretadas ninguna de las dos variantes de las consignas histricas, algunos represores, como contrapartida, se fueron sin haber recibido el castigo justo que merecan por los crmenes cometidos. El punto final biolgico. Este es el valor de los derechos humanos de la democracia post 83? De Alfonsn a la fecha, las distintas administraciones hicieron todo lo posible por el sostenimiento de la impunidad. Algunos abiertamente como el Menem de los indultos. Otros de manera solapada, apropindose del discurso y haciendo ms bien poco, tan poquito que a 8 aos se nos estn muriendo los genocidas sin recibir condena real y castigo justo. Pura distraccin para perpetuar por otros medios la impunidad reinante desde los tiempos ms oscuros de la dictadura a la fecha. Al chacal le lleg su da porque a todos nos llegar. Lo que debemos bregar en todo caso es que el proceso judicial se profundice, que la justicia realmente sea justicia y que en definitiva el modelo instaurado por los represores hace ms de 40 aos sea transformado. De lo contrario, muerto el perro, la rabia subsistir. En esto en vez de pedir la profundizacin del modelo lo que debemos exigir ante los poderes constituidos, es la transformacin del modelo. De lo contrario deberemos seguir entonando las viejas consignas histricas que deca: Ser implacable la justicia popular.

Fuente: http://www.deigualaigual.net/es/opinion/firma/5418-el-dia-del-final-del-chacal

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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