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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-11-2011

Bahrin olvidado

As'ad AbuKhalil
Al-Akhbar English

Traducido para Rebelin por Loles Olivn


El de Bahrin es un levantamiento olvidado. No parece figurar en la agenda de ningn Estado ni partido. Pocos recuerdan ya que el rgimen sirio tambin apoy la represin del levantamiento de Bahrin: incluso apoy la intervencin militar saud-estadounidense (Siria esperaba ganarse el favor de Arabia Saud y de los miembros del Consejo de Cooperacin del Golfo y contar con su respaldo en una futura represin dentro de sus propias fronteras).

Otros gobiernos rabes no expresaron simpata alguna ni respaldo al pueblo bahrein: la regin sigue padeciendo el impacto de la intensa campaa de agitacin anti-chi patrocinada por los saudes. El rgimen saud ha conseguido devolvernos a los tiempos en que los chies no eran aceptados como legtimos musulmanes. Al-Azhar, fcilmente controlable y comprable, parece haber olvidado que ya haba aceptado oficialmente a los chies duodecimanos como musulmanes legtimos.

Bahrin es un caso especial en muchos aspectos. Siempre ha estado por delante de otros miembros del CCG en la actividad poltica. Ciertamente, no se ha debido a la gentileza de la Casa de los Jalifa sino a la poblacin de Bahrin que, durante dcadas, ha dado muestras de una aguda conciencia poltica. Durante dcadas fue un escenario de militancia poltica rabe nacionalista y de izquierdas. Su prensa estaba ms vivas que cualquiera de los diferentes boletines de los prncipes saudes. Los sindicatos en Bahrin eran modelos ejemplares de una valiente actividad poltica.

Sin embargo, la Cada de los Jalifa se aprovech de la erupcin de la guerra civil libanesa en 1975 para imponer un gobierno rgido y represivo y para hacer retroceder los avances polticos y sociales anteriores. La Casa de los Jalifa, al igual que los diversos pases del CCG, asumi la frmula de reemplazar el patrocinio colonial britnico por el patrocinio imperial estadounidense. Una vez que Estados Unidos recibe los servicios financieros, militares y de inteligencia de las monarquas reaccionarias, se compromete a defender firmemente a sus regmenes contra todos los enemigos internos. Estados Unidos ha defendido a muchos de esos regmenes no del islamismo extremista de los ltimos aos, sino de los grupos progresistas y liberales. Estados Unidos rara vez levanta su voz contra la represin por parte de los pases del Golfo. El gobierno de Obama ni siquiera pudo fingir indignacin ante la represin en Bahrin.

Los pases del CCG calcularon asimismo que la retribucin de Estados Unidos aumentara una vez que abandonasen a los palestinos y tejieran relaciones abiertas y encubiertas con Israel (qu hubieran hecho los Hijos de Zayid si Hizbol o Irn hubieran enviado, como hizo el Mosad, equipos de asesinos a sus ciudades? Y cmo hubiera reaccionado el mundo? Ya podemos imaginar los apasionados discursos del embajador de Estados Unidos ante la ONU y la falsa representacin humanitaria de quien quiera que fuera el ministro de Asuntos Exteriores francs).

En todo caso, Estados Unidos ha encubierto a la familia real de Bahrin. No slo hizo todo lo posible para minimizar la severidad de la represin y la violencia sino que ha seguido invocando argumentos para hacer de Bahrin un caso especial. De alguna manera, por lo que respecta a Estados Unidos, la mal llamada Primavera rabe no tiene que ver con Bahrin. Lo ms probable es que fuese a los estadounidenses a quienes se les ocurriera la idea de formar una comisin monrquica especial, y lo ms probable es que fuera Estados Unidos quien designase a Cherif Bassiuni, quien ya ha demostrado anteriormente su lealtad a la poltica estadounidense.

El informe bsicamente otorga legitimidad a la represin por parte de la monarqua de Bahrin y [establece] que la familia real y su sistema poltico no son responsables de ella. La comisin, de haber sido verdaderamente independiente financiera y polticamente habra concluido que el responsable es el rey y hubiera dependido menos de la nocin de enfrentamientos entre buenos y malos en el seno de familia. La comisin debera haber sealado asimismo que la represin de Bahrin no habra sido posible sin la cobertura de Estados Unidos y de la UE (que parece amar y cuidar a unos rabes mientras contempla con alegra la matanza de otros).

El gobernante de Bahrin y su patrocinador estadounidense se servir de la comisin para sugerir que el gobierno bahrin es abierto y transparente. Probablemente se castigue y expulse a unos cuantos mercenarios extranjeros y se contrate a otros nuevos. La Quinta Flota no se ver afectada. La familia real seguir promoviendo el mito del prncipe heredero moderado y simptico. Tal es el material clsico en la poltica de las monarquas de la regin.

Pero la oposicin de Bahrin tiene una oportunidad de revivir un levantamiento que es inevitable. Al-Wifaq ha fracasado claramente: no puede contrarrestar la aguda propaganda sectaria del rgimen y, a menudo, se pone a la defensiva. Nunca toma posiciones decisivas. La oposicin laica ha sido siempre dinmica y creativa en Bahrin. Puede que reviva siempre y cuando el programa no comprometa lo que constituye la nica solucin a los problemas de Bahrin: el derrocamiento de la familia real. Las profundas divisiones en Bahrin las crea y las expande la familia real. La unidad nacional es imposible en presencia de la Casa de los Jalifa.

Fuente: http://english.al-akhbar.com/blogs/angry-corner/forgotten-bahrain

rCR



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