Portada :: Colombia :: Estudiantes en lucha por la educacin pblica
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-11-2011

Los estudiantes ensean
Un ao de insurreccin universitaria

Camilo de los Milagros
Rebelin


Los estudiantes colombianos tienen a sus espaldas una larga tradicin de rebelda que se enmaraa con las coyunturas claves del pasado nacional. Aunque puede situarse el nacimiento del Movimiento Estudiantil en las primeras dcadas del siglo XX junto con los vientos de la llamada Reforma Universitaria que inspiraron a la juventud ilustrada de todo el continente desde Argentina hasta Mxico, esto no significa el comienzo de la agitacin poltica en los claustros colombianos: el reducido estudiantado particip en conspiraciones y revueltas durante la independencia, engros las filas de las revoluciones liberales en el siglo XIX y se aprest a tomar las armas contra la amputacin Norteamericana de Panam apenas despertando el siglo pasado.


En el siglo XX hay tres espacios dramticos de la historia colombiana en los que el Movimiento Estudiantil jug un papel masivo protagnico: el ocaso de la hegemona conservadora a finales de la dcada del 20, la cada de la dictadura del General Rojas Pinilla a mediados de los 50 y la insubordinacin generalizada que convulsion las Universidades desde finales de los 60, cuyo punto culminante fue el Paro Nacional Universitario de 1971. Este ltimo es un momento emblemtico en el nacimiento de varias corrientes ideolgicas de la izquierda colombiana. De entonces hasta ahora las Universidades colombianas son consideradas tanto por el rgimen como por sus opositores como activos focos de subversin y disidencia, un juicio que no es para nada exagerado.

Con la aprobacin de la Constitucin de 1991 pero sobre todo con sus leyes especficas se abrieron para el pas las puertas del neoliberalismo, que no es otra cosa que el imperio absoluto del gran capital y los mercados financieros. Muchos sectores de la izquierda siguen considerando la constitucin del 91 como un gran logro de la democracia en un pas esencialmente antidemocrtico, pero obvian un detalle importante: aquella fue la base legal para el desmonte de todos los derechos y beneficios econmicos adquiridos por el pueblo colombiano durante un siglo. La ley 30 de 1992 que reglamentaba el funcionamiento de las Universidades Pblicas hizo lo propio en el mbito de la educacin superior restringiendo la autonoma universitaria y condenando los claustros a una asfixia financiera insostenible. Desde entonces las Universidades estn obligadas a ampliar su cobertura pero los recursos aportados por el Estado permanecen congelados. Esta medida de Shock econmico no ha sido correctamente comprendida en todas sus dimensiones; implica adems un componente poltico e ideolgico: forzar el sistema universitario por vas de la asfixia financiera y la austeridad a reconvertirse en algo totalmente opuesto a su ideario original. Para la gran mayora de estudiantes pobres la receta significa la desercin o las deudas con entidades financieras para asumir el altsimo costo de las matrculas. Con las recetas mgicas de autofinanciacin, recortes, liberalizacin y financiacin privada el Estado no slo abandonaba a su suerte las instituciones sino que abra paso a una concepcin distinta de Universidad -la educacin de mercado- donde el debate, la efervescencia, la agitacin y la contradiccin al rgimen desaparecen. Bajo esta ptica las doctrinas neoliberales de la Escuela de Chicago buscan adems de sacrificar al lucro de las corporaciones todos los mbitos de la sociedad, erradicar la oposicin poltica y la organizacin popular. Este ltimo objetivo es tan importante como el primero. El Shock econmico avanza junto al Shock poltico y militar. Con una sinceridad tenebrosa Francisco Santos, escudero rabioso del gobierno Uribe y primo hermano del actual presidente Santos, exiga pblicamente electrochoques para los miles de estudiantes que marchaban pacficamente por todo el pas exigiendo educacin gratuita: tal es la doctrina del Shock que describe magistralmente Naomi Klein, la metfora no podra ser ms transparente.



Perder las Universidades equivale a perder uno de los ltimos rezagos de la resistencia. La izquierda es consciente de ello y el Estado tambin. No se trata pues, como critican ingenuamente algunos radicales de cafetera, de una simple pelea por mayor o menor presupuesto para la educacin superior. Se trata de una ofensiva estratgica que los poderosos emprendieron, entre otras razones, para eliminar uno de los sectores ms activos y crticos de la oposicin en el ltimo medio siglo, el Movimiento Estudiantil.

Aunque la receta comenz a operar a mediados de los 90 sus consecuencias slo empezaron a surtir efectos contundentes en la primera dcada del nuevo milenio. Los dos periodos presidenciales de Uribe Vlez estuvieron matizados de cientos de conflictos, huelgas y protestas estudiantiles por todo el pas. Indgenas y estudiantes fueron los nicos contradictores permanentes en las calles al rgimen de Uribe. En el gobierno de la mano dura estos movimientos desembocaron en coyunturas muy violentas, numerosos enfrentamientos directos con saldos de asesinados, encarcelados, desaparecidos o exiliados.

El ltimo ao ha sido la resultante natural de las tensiones y contradicciones represadas durante dos dcadas. Literalmente, el sistema de Universidades Pblicas colombianas no aguanta ms: en trminos financieros est al borde del precipicio. Polticamente los poderosos estn cosechando la tormenta que plantaron y abonaron ao tras ao. Es una ilusin creer que la insurreccin de los estudiantes colombianos obedece nicamente a motivos econmicos y presupuestarios; un sector grueso del movimiento proviene de Universidades Privadas que no sufren acosos financieros, pero que son sensibles a la situacin poltica y social de un pas donde las lites tienen una dictadura de facto legitimada por una institucionalidad de bolsillo y sostenida con uno de los aparatos de guerra ms grandes y sanguinarios del continente.

Al influjo del Movimiento Estudiantil Chileno, de las protestas en Europa y los pases rabes, los grupos y activistas en las Universidades comenzaron a preparar la pelea. La labor de coordinacin, que haba sido la gran carencia durante los aos anteriores, logr unificar un sector social que es disperso por naturaleza.

El 7 de abril los universitarios respondieron a los anuncios del gobierno de profundizar la reforma neoliberal a la ley 30 con marchas inditas. En Bogot llenaron la Plaza de Bolvar y en la Costa Caribe, donde los movimientos sociales se daban por desaparecidos desde los aos duros del paramilitarismo, los estudiantes salieron a la calle en masa. Las tradicionales Universidades pblicas del centro y suroccidente superaron sus registros anteriores de movilizacin, lo que ya era un buen indicio de la acumulacin de fuerzas para la pelea decisiva. La agitacin en los claustros era constante: el 7 de septiembre las protestas coordinadas conmovieron al pas y fueron particularmente masivas en las Universidades de provincia.

Cuando la Ministra de Educacin Mara Fernanda Campo (una burcrata ignorante y ms terca que un burro, que pas de administrar una asociacin de mercaderes capitalinos a sentarse en un ministerio) embriagada en un desprecio biolgico hacia los estudiantes anunci a mediados de octubre que no haban ledo la reforma o que no la entendan estaba franqueando el terreno de la discusin al de los insultos, pues podr acusarse de cualquier cosa a los Universitarios pero no de incapacidad terica. Estas declaraciones cayeron como gasolina encima del incendio y el 12 de Octubre las movilizaciones estudiantiles volvieron a llenar la Plaza de Bolvar y a inundar el pas de indignacin. Cada semana ocurran marchas, tomas pacficas, concentraciones o eventos pblicos en tanto el Ejecutivo se ensoberbeca con una intransigencia prepotente y desptica. Las Universidades pblicas entraron en huelga: comenzaba el paro universitario. Algunas como la Tecnolgica de Pereira o la Universidad de Antioquia ajustaban ya un mes paralizadas


Plaza Bolvar de Bogot

A principios de noviembre, el Presidente en continuas alocuciones haca gala de su intolerancia y lleg a insinuar que para tumbar la reforma los estudiantes tendran que pasar sobre su cabeza. Fue una declaracin de guerra que rebos la paciencia de un sector tremendamente combativo de la sociedad colombiana; la radicalizacin lleg al extremo, las huelgas y bloqueos de Universidades se agudizaron y los choques violentos dejaron varias instituciones militarizadas. En el pulso definitivo medio milln de estudiantes se echaron a la calle en todo el pas y los universitarios llenaron por cuarta vez la Plaza de Bolvar en Bogot el 10 de Noviembre, el mismo da que comenzaba la discusin de la ley en el Congreso. De toda la nacin llegaron jvenes, algunos caminando cientos de kilmetros desde sus ciudades y ms de 100.000 personas colapsaron la capital con 28 marchas simultneas. El artfice de los falsos positivos tuvo que tragarse su reforma y su soberbia mientras el Movimiento Estudiantil daba una leccin inmensa de dignidad.


Reunin de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (MANE)

Cmo debemos valorar esta explosin de indignacin y rebelda? Cmo el desgaste de una sociedad donde el proyecto de la izquierda nunca ha logrado materializarse y el de la derecha es una catstrofe para las mayoras? Cmo el coletazo de una tendencia mundial de descontento que indica la agona de un sistema agotado? Cmo la vlvula de escape a todas las atrocidades que el gobierno anterior cometi contra la gente y particularmente contra el Movimiento Estudiantil? Cmo la respuesta de una generacin sin futuro, llena de rabia ante tantas frustraciones y humillaciones?

Todos estos elementos entran a jugar en la explicacin, aunque quiz slo comprenderemos el fenmeno cuando est agotado en sus alcances: igual que en 1971 este movimiento le entregar al pas una generacin de rebeldes que tendrn que encontrar una salida distinta para las encrucijadas que se plantean. Hay todava mucho trecho por delante. Los grandes derrotados son los Partidos tradicionales y los traficantes de la poltica que se hallan desprestigiados mientras el pueblo dicta su voluntad en las plazas y avenidas. Cada da ms desacreditada, la democracia de las bayonetas, los tamales y los chiqueros parlamentarios se revela inoperante y lejana, muy lejana, de las necesidades y prioridades de la mayora de la poblacin.


Estudiantes de la Universidad Nacional en las protestas.

Hoy la clase la dieron los muchachos y las aulas fueron las calles: toda una ctedra de desobediencia a la tirana. Los estudiantes ensean e instruyen, muestran el camino. Obligaron a la oligarqua a tomar una leccin de respeto hacia la furia del pueblo, que aunque est adormecido puede volver a reventar en cualquier momento semejante al 9 de abril de 1948.

15 das despus que la reforma se desmoronara los estudiantes volvieron a la calle el 24 de noviembre en solidaridad con sus compaeros chilenos y latinoamericanos haciendo una demostracin de fuerza que nadie esperaba al son de las clases ya retomadas. El 2011 ser un nuevo paradigma de la historia colombiana, en esta ocasin escrita debajo del caminar de una generacin de osados con paso de elefante: por primera vez en muchos aos ac el pueblo manda y el gobierno obedece.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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