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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2011

El sndrome de la mano oculta
La demonizacin de Irn

Patrick Cockburn
CounterPunch

Traducudo para Rebelin por Loles Olivn


Irn ha sido denunciado en Washington como la fuente de donde procede buena parte del mal en Oriente Prximo. Arabia Saud y sus aliados sunes ven la mano de Tehern en las protestas de Bahrin y en las de la Provincia Oriental rica en petrleo de Arabia Saud. Ante la salida de las ltimas fuerzas estadounidenses de Iraq a finales de ao se estn produciendo nefastas advertencias al respectode que Iraq se est convirtiendo en un pen de Irn.

Esta demonizacin de Irn parece a veces preparar el terreno para un ataque militar de Estados Unidos e Israel a Irn. La propaganda acumulada es muy similar a la dirigida contra el Iraq de Sadam Husein en 2002. En ambos casos, un Estado aislado con recursos limitados se presenta como un peligro real para la regin y para el mundo. Se da crdito oficial a teoras de la conspiracin, poco probables y a veces cmicas, como el supuesto complot de un concesionario de automviles usados iran-estadounidense en Texas en equipo con la Guardia Revolucionaria iran para asesinar al embajador saud en Washington. El programa nuclear de Irn se identifica como una amenaza en la misma medida y del mismo modo que las inexistentes armas de destruccin masiva de Sadam Husein.

Por ello, result un golpe duro que el distinguido abogado egipcio-estadounidense Cherif Bassiuni, quien dirigi la Comisin de Investigacin Independiente de Bahrin sobre los disturbios de este ao, afirmara rotundamente en sus 500 pginas del informe la semana pasada que no hay pruebas de la participacin iran en los acontecimientos de Bahrin. Esa haba sido la conviccin esencial de la familia real de Bahrin y de los monarcas del Golfo. El temor a una intervencin armada iran fue la justificacin para que Bahrin solicitara una contundente fuerza militar de 1.500 miembros dirigida por Arabia Saud el 14 de marzo de este ao antes de sacar a los manifestantes de las calles. Bahrin cont incluso con buques de guerra kuwaites para patrullar las costas de la isla en el caso de que Irn tratara de entregar armas a los manifestantes chies partidarios de la democracia.

Sin duda, los reyes y emires del Golfo se creen de verdad sus propias teoras de la conspiracin. Muchos de los torturados durante la brutal represin de Bahrin han dado pruebas desde entonces de que sus torturadores en repetidas ocasiones les preguntaron sobre sus vnculos con Irn. Pacientes hospitalarios de mediana edad fueron obligados a firmar confesiones en las que admitan ser miembros de un complot revolucionario iran. Despus de aceptar el informe Bassiuni, el rey Hamad bin Isa al-Jalifa dijo que, aunque su gobierno no poda presentar pruebas claras, el papel de Tehern se hizo evidente para todo el que tenga ojos y odos.

La misma paranoia sobre Irn se encuentra profundamente entre los sunes de Oriente Prximo. Un disidente de Bahrin que huy a Qatar a principios de este ao, me dijo que la gente en Qatar me preguntaba si haba un tnel que conduce desde la plaza de la Perla [el punto de reunin de los manifestantes] a Irn. Lo decan solo medio en broma.

La identificacin del activismo poltico chi con Irn ha calado demasiado profundo en la mente de los sunes como para borrarla. La semana pasada presenci un resurgimiento de las protestas entre los dos millones de chies de Arabia Saud, en su mayora en la Provincia Oriental. Los disturbios comenzaron cuando un hombre de 19 aos, llamado Nasser al-Mheishi, fue asesinado en uno de los muchos puestos de control en Qatif, de acuerdo con Hamza al-Hassan, un activista de la oposicin. l dice que lo que aliment la ira popular fue la negativa de las autoridades durante varias horas a permitir que su familia se llevara el cadver. Al igual que en el pasado, el Ministerio del Interior saud dijo que los enfrentamientos entre la polica y los manifestantes fueron ordenados por patrones extranjeros, que es siempre la forma en que el Estado saud se refiere a Irn.

La oposicin dice que los comentarios en Twitter y en Internet de saudes no chies muestran que la poltica del gobierno de culpar de todo a Irn puede que ya no convenza tanto como antes. Estamos al borde de un estallido comentaba una mujer de forma grfica.

Las protestas en la Provincia Oriental probablemente se intensificarn. Como en otros lugares del mundo rabe, la juventud ya no obedece a los lderes tradicionales. El monarca saud y el bahrein podrn culpar a la televisin iran de inflamar la situacin pero lo que realmente enciende la ira chi es lo que ven en YouTube o lo que leen en Twitter y en Internet. Lo que influye en los manifestantes no es tanto Irn como el ejemplo de jvenes manifestantes similares a ellos que exigen derechos polticos y civiles en El Cairo y Siria.

En el ao del Despertar rabe, el medio tradicional saud de conseguir que los notables locales calmen las cosas ya no funciona. La semana pasada, aquellos se quejaron ante el gobernador de la Provincia Oriental, el prncipe Mohammad bin Fahd, (quien les haba pedido que asistieran a una reunin en la capital provincial, Dammam) de que ya no podan convencer a su gente de que pusieran fin a las protestas porque sus llamadas a la moderacin a comienzos de ao no haban producido ninguna concesin del gobierno saud con respecto a la discriminacin contra los chies. Los prisioneros chies detenidos sin juicio desde 1996 no han sido liberados.

En Arabia Saud y Bahrin la creencia de que la mano oculta de Irn est detrs de las protestas ha conducido a ambos gobiernos a cometer un grave error. Han llegado a creerse que se enfrentan a una amenaza revolucionaria, cuando los chies de Bahrin y los saudes se conformaran con una participacin equitativa en los empleos, con cargos oficiales y negocios. Los chies quieren unirse al club, no volarlo por los aires. Negndose a ver esto, los monarcas saud y bahrein desestabilizan sus propios Estados.

Irn nunca ha sido tan fuerte como sus enemigos lo representan o como le gustara ser. En muchos sentidos, la satanizacin de los dirigentes de Irn como una amenaza para la regin cumple con la ambicin de Irn de presentarse como una potencia regional.

En la prctica, su retrica sedienta de sangre siempre se ha combinado con una poltica exterior cautelosa y cuidadosamente calculada.

El presidente George W. Bush y Tony Blair siempre se refirieron a Irn como si tuviera el objetivo de desestabilizar al gobierno iraqu. Una estupidez, porque Tehern estuvo encantado de ver el final de su antiguo enemigo Sadam Husein y su reemplazo por un gobierno electo iraqu dominado por partidos religiosos chies. El ministro de Exteriores iraqu, Hoshyar Zebari, sola decir que era divertido, en las conferencias donde estaban representados tanto Estados Unidos como Irn, ver a estadounidenses e iranes denuncindose con furia unos a otros por sus nefastas acciones en Iraq, y luego hacer discursos de apoyo al gobierno iraqu muy similares.

Se movern ahora los iranes a llenar el vaco dejado por la salida de tropas estadounidenses? Ciertamente, la importancia de Estados Unidos en Iraq caer porque sus soldados se habrn ido y porque ya est gastando menos dinero en el pas. En un momento dado, por ejemplo, la financiacin de la mujabarat iraqu [polica secreta] no figuraba en el presupuesto iraqu porque la pagaba en su totalidad la CIA.

Considerar que el dominio de Irn sobre Iraq es inevitable resulta ingenuo: hay demasiados actores poderosos, como Turqua y Arabia Saud. Los chies de Iraq difieren marcadamente en tradicin y en creencias con respecto de sus correligionarios iranes. Y los kurdos y los sunes se opondrn. Si Irn extiende demasiado su mano, como hizo Estados Unidos despus de 2003, se convertir en el blanco de una horda de enemigos diferenciados.

En Bahrin, Arabia Saud e Iraq el papel de Irn como provocador de los disturbios se ha inventado o se ha exagerado. Sin embargo la misin de tratar a pacficos manifestantes como revolucionarios que actan en nombre de Irn se ha cumplido. La prxima vez, puede que los reformistas frustrados busquen ayuda exterior.

Fuente: http://www.counterpunch.org/2011/11/28/the-demonization-of-iran/

rCR



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