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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2011

La deuda pblica, un mecanismo de redistribucin de riqueza de pobres a ricos

Ivn Gordillo
La Directa



La nica parte de la llamada riqueza nacional que entra real y verdaderamente en posesin colectiva de los pueblos modernos es la deuda pblica.

El Capital, Karl Marx (1867)Los ltimos acontecimientos econmicos y polticos estn sucediendo a una velocidad de vrtigo. El hundimiento del gobierno de Grecia y de Italia en escasos diez das ha sido un golpe dursimo de los llamados mercados a las dbiles democracias parlamentarias tal y como las entendamos hasta ahora. El golpe de estado de los financieros iniciado el 2008 con el plan de rescate pblico para el capital financiero privado ha tomado forma literal: los tecncratas provenientes de la banca internacional, de Goldman Sachs como mximo exponente i del Banco Central Europeo (BCE), ocupan las posiciones de control de los Estados griego e italiano. Las puertas giratorias ahora giran tambin al revs; no slo las polticas retiradas ocupan los puestos de los consejos de administracin de las grandes empresas sino que tambin las tcnicas del capital privado ocupan las carteras pblicas de unos gobiernos que de legitimidad no les queda nada. Ya no slo se hace cumplir la mxima del capitalismo que reza privatizar los beneficios y socializar las prdidas sino que encima se dicta como hacerlo. Quin dicta, si no es un representante elegido, no es un dictador? Si fuesen militares hablaramos de golpe de estado militar. Todo ello es un abuso ms del poder que antes tambin procuraba favorecer a unos en detrimento de otros, pero ahora se han perdido las formas.

En esta ocasin todas las dudas sealadas por los llamados mercados se centran en la deuda pblica de los pases de la periferia europea. Pero, cmo han llegado a endeudarse tanto estos Estados?

Desequilibrios comerciales, problemas para el capitalismo

En el capitalismo global hay una serie de economas que tienen un sector exterior competitivo que les permite ser exportadoras netas, es decir, exportan ms mercancas de las que importan. Este sera el caso de China o de Alemania. Estas economas se han especializado en una produccin que otros pases demandan ampliamente: productos tecnolgicos, maquinaria o automviles como es el caso alemn, o manufacturas, aunque tambin mucha tecnologa, como es el caso chino. La configuracin de esta produccin, a parte del factor tecnolgico, se basa en una tasa de explotacin de su clase trabajadora muy alta, perpetuando unas condiciones infrahumanas para millones de personas, como en el caso chino, o con unos sueldos congelados desde hace dcadas (desde 1989?) como en el caso alemn. A pesar que los manuales de economa utilizados en las universidades determinan que una economa slida y competitiva es aquella que tiene un sector exportador importante, hasta ahora desconocemos la capacidad de exportar mercancas a la Luna, a Marte o a cualquier otro planeta del sistema solar. La evidencia nos dice que si una economa exporta es porque hay otras que importan. Aunque tertulianos y economistas nos digan que de esta crisis se sale exportando, no todos los pases pueden exportar, algunos tendrn que importar.

Hay pases exportadores netos, como los mencionados, y pases importadores netos, es decir, que importan ms mercancas de las que exportan. Este es el caso de la economa espaola y de otras de la periferia europea. El modelo productivo espaol centrado en los sectores de la construccin, el turismo y los servicios, y en menor medida el automvil, es un modelo productivo caduco, con fuertes dependencias del exterior y generador de paro y precariedad.

Las economas con supervits comerciales como la alemana, no utilizan los fondos obtenidos fruto de esta ventaja competitiva en mejorar el Estado de Bienestar para su poblacin, ni en aumentar los salarios de su clase trabajadora, ni en jubilar antes a las trabajadoras, ni tan siquiera invierten gran parte de esto en su sector productivo industrial. Este gran volumen de capital se ha destinado precisamente a prestar dinero a otros pases que tienen dficit, a financiar los dficits de otras economas como la espaola a travs del sector financiero. La barra libre de crdito que permiti la burbuja inmobiliaria deba de provenir de algn otro lugar que no fuese el Estado espaol dado que su economa era deficitaria, dependa del exterior. Los bancos y cajas del Estado espaol pudieron prestar a constructoras, promotoras, empresas y familias gracias a que demandaban dinero a la banca europea. La deuda espaola creca, tanto por el dficit de las compras de mercancas cmo por la deuda financiera. El negocio era perfecto y se desarroll un fuerte sector bancario obteniendo rentabilidades de la intermediacin entre la financiacin exterior y la economa productiva interior. Decamos era perfecto, hasta que golpe la crisis.

El estallido de la crisis

La crisis se desencaden en el mbito financiero y se puede datar su inicio en agosto de 2007, cuando el primer fondo de capital riesgo quebr despus del estallido de la crisis de las hipotecas basura en EEUU. La crisis financiera fue la primera ola de un tsunami al que hemos de buscar el epicentro del terremoto tierra adentro, en los propios mecanismos de explotacin y acumulacin del capital que haban llegado a sus lmites. Por un lado, el modelo productivo del capitalismo en esta fase llamada neoliberal ya no poda extraer las plusvalas esperadas para devolver los crditos empresariales. Por otro lado, la barra libre de crditos al consumo, que en el contexto de salarios decrecientes de los ltimos aos haba podido mantener el poder adquisitivo y directamente la venta de mercancas (automviles, pisos, etc.), no poda perpetuarse. Unos dirn que vivimos por encima de nuestras posibilidades, a lo que otros contestamos que el capitalismo lleva explotndonos por encima de nuestras posibilidades durante muchos aos. Si no hubiera aparecido el crdito masivo, al fin y al cabo dinero buscando dnde invertir, a quin prestar a cambio de un precio, de un inters para saciar su sed de beneficios, la crisis hubiese explotado antes y de forma diferente. El sistema de crdito aplazaba ficticiamente la resolucin del problema, que en el capitalismo siempre es a travs del nico mecanismo que cumple su lgica: la crisis.

La crisis es algo inherente al sistema, intrnseco al capitalismo e incluso necesario para su reproduccin en el tiempo; necesita esta purga de los capitales ineficientes y de la concentracin de los que sobreviven. De las crisis una parte del capital sale reforzado mientras que una parte de las poblaciones reciben el golpe de verse en la calle sin ninguna forma de ingresos ms all de los subsidios pblicos. La segunda gran ola del tsunami provoc una parada generalizada de la actividad productiva en la mayora de sectores de la economa. En el Estado espaol hacia falta sumar la explosin de la burbuja inmobiliaria, tan anunciada y advertida que asusta la inoperancia de los gobernantes. La destruccin de millones de puestos de trabajo a causa del cierre de empresas, haciendo aumentar el paro hasta niveles nunca vistos antes, es el gran drama social de la crisis.

Intervencin del Estado en la crisis, el rescate de los poderosos

Durante los primeros compases de la crisis, el gobierno espaol, despus de reconocer tarde y mal la magnitud de esta, implement una serie de medidas para intentar paliar sus efectos negativos. Las polticas ms importantes, errticas y en ocasiones contradictorias, se centraron en una fuerte intervencin del Estado en rescatar el sector financiero, con serios problemas por el aumento de la morosidad, especialmente en las cajas de ahorro. Estas ayudas se han desarrollado a travs del Fondo de Adquisicin de Activos Financieros (FAAF), el Fondo de Reestructuracin Ordenada Bancaria (FROB) y un seguido de avales y crditos al sector bancario. El intento de contener la crisis de la construccin con el Plan E, dotado en ms de 10.000 millones de euros, la subvencin a la compra de automviles con el Plan 2000E y el Fondo de Economa Sostenible que ascenda a 20.000 millones ms, completaban el rescate de los poderosos. Se ayud a las entidades financieras, mucho menos a la actividad de las empresas productivas y casi nada a la creacin de ocupacin.

La aparicin del dficit fiscal, un problema slo de los gastos?

A estas intervenciones altamente dispendiosas para las arcas pblicas hace falta sumar el aumento del gasto por el subsidio de paro que ha supuesto destruir casi tres millones de puestos de trabajo desde el inicio de la crisis. Este nivel de paro, 21,52% el tercer trimestre de 2011, supone un gasto anual de ms de 30.000 millones de euros.

Este aumento importante de los gastos contribuy a que se pasase de una situacin de supervit fiscal del 1,9% del PIB el 2007 a un dficit del 11,1% a finales de 2009. Delante de esto y presionados con fuerza por la UE, las gobernantes han establecido un duro rgimen de disminucin del gasto pblico. La necesidad de contener los gastos para frenar el dficit creciente, provocado hace falta recordar- por el rescate de los poderosos, acontece una tarea importante. Apoyados por los medios de comunicacin convencionales, han lanzado un bombardeo meditico centrado en la idea de reducir los gastos que se plantean como excesivos. Convergncia i Unio, partido a la cabeza de la Generalitat de Catalunya ha resultado ser la punta de lanza de una poltica de recortes que se acabar imponiendo en todo el Estado. Este programa est centrado en el recorte del gasto social, en el desmantelamiento del raqutico Estado de Bienestar, abriendo la sanidad y la educacin pblicas al capital privado.

El dficit fiscal tiene dos vertientes: por un lado los gastos, que ya hemos visto de dnde proviene su aumento de los ltimos aos, y por otro lado los ingresos. Los ingresos del sector pblico se obtienen sobretodo de la recaudacin de impuestos. El sistema fiscal del Estado espaol es claramente regresivo e insuficiente, la presin fiscal est alrededor del 32% del PIB, muy por debajo de la media europea. Las reformas de los ltimos aos han ido reduciendo los impuestos a las rentas altas y al capital y aumentando la presin fiscal de las rentas salariales y los impuestos indirectos, como es el caso del IVA (Impuesto sobre el Valor Aadido). Alrededor del 45% de la recaudacin del Estado proviene precisamente de este impuesto, totalmente injusto, dado que grava el consumo independientemente de los ingresos de las personas. La ltima modificacin de este impuesto, ya en plena crisis, para obtener ms ingresos pblicos, consisti en aumentarlo del 7% al 8% y del 16% al 18%, mientras la promesa de subir los impuestos a los ricos quedaba en una simple declaracin propagandstica.

Otro impuesto importante es el IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Fsicas). A finales de los aos 70, la fiscalidad que haba de permitir la democracia impona un tipo de gravamen a las rentas ms altas de ms del 63% (en los EEUU y otros pases de Europa era bastante superior). Actualmente los ms ricos pagan un 43%. La reduccin de impuestos a los ahorradores (quin puede ahorrar ahora mismo?) que ha supuesto el establecimiento de un tipo impositivo fijo del 19%-21% a las rentas del capital, las mltiples modalidades de exenciones fiscales a los fondos de pensiones, a las hipotecas, a las inversiones empresariales, juntamente con las ltimas eliminaciones de los impuestos de patrimonio y de sucesiones son algunas de las modificacin que se han llevado a cabo beneficiando la parte ms bien estante de la poblacin. La existencia de formas societarias como las SICAV (Sociedad de Inversin de Capital Variable), que utilizan las grandes fortunas y que slo tributan un 1%, son un insulto en tiempos de crisis. En lo referente al Impuesto de Sociedades (IS), este tributa en teora un 30% sobre los beneficios de las empresas (un 25% para las PYMES). Las grandes empresas espaolas (las que cotizan en el IBEX-35) tienen un tipo efectivo medio del 17%. Es decir, lo que acaban pagando realmente, despus de encontrar todas las vas posibles de exenciones que les permite la legalidad y, a veces, la frontera con esta, como podran ser los parasos fiscales, es un porcentaje muy inferior al IS.

Quien paga ms impuestos en este pas son las trabajadoras a travs de las rentas salariales. Esto es especialmente grave para las clases populares porqu en los ltimos aos la participacin de los salarios en la riqueza generada por el conjunto de la economa se ha reducido beneficiando las rentas del capital. Al mismo tiempo, un sistema fiscal centrado fuertemente en las rentas salariales explica que cuando se produce una destruccin de la ocupacin como la de la actual crisis por un lado aumenta el gasto de paro y por el otro se hunden los ingresos pblicos.

El endeudamiento pblico como mecanismo de desposesin de las clases populares

Este dficit se debe financiar de alguna manera. Las emisiones de deuda pblica son el mecanismo que utilizan los Estados para encontrar el gran volumen de financiacin que necesitan para los gastos que no pueden cubrir con los ingresos obtenidos de la recaudacin. Los bonos del tesoro dan derecho a las financiadoras a cobrar un inters por el dinero prestado, y al final del periodo establecido se les devuelve el principal, el importe prestado. El tipo de inters, el precio al que se presta este dinero, lo determinan los llamados mercados, segn sus consideraciones sobre el riesgo que asumen y la solvencia de los Estados deudores. Las presiones especulativas para aumentar la prima de riesgo y exigir intereses ms altos estn al orden del da, especialmente durante las colocaciones importantes de bonos como la de la ltima semana, en la cual el Estado espaol pidi 3.500 millones de euros que le acabaron concediendo a un 7% de inters.

Los llamados mercados no son ms que el entramado de empresas del sector financiero: bancos y cajas, gestoras de los grandes fondos de inversin y fondos de pensiones, aseguradoras, fondos soberanos, fondos de capital riesgo, etc. Empresas que centran su negocio en conseguir beneficios invirtiendo el dinero de estos grandes capitales y ahorradores del mundo, buscando rentabilidades en el negocio financiero de dejar dinero a cambio de un inters, de financiar proyectos empresariales o en el caso de la deuda pblica de financiar Estados.

Al crecer la deuda pblica y ser financiada por estas empresas, es a ellas a las que se destina una parte cada vez mayor de los ingresos pblicos, que como hemos indicado, recaen sobre las rentas salariales y los impuestos que pagan las poblaciones. La partida presupuestaria referente al coste de financiacin est creciendo fuertemente mientras que el gasto social sufre el recorte. La deuda pblica es un mecanismo ms de desposesin que utiliza el capital para redistribuir la riqueza generada por el trabajo de las clases populares hacia los ahorradores y capitales internacionales.

Esto ha resultado ser un negocio perfecto gracias a la influencia poltica de las financieras que han conseguido imponer, a travs de organismos como el FMI, el BCE y la UE, las polticas de ajuste necesarias, no para salir de la crisis, ni para garantizar el pago de la deuda pblica, sino para aumentar sus beneficios a cualquier precio. No importa si esto es a costa del sufrimiento de las poblaciones, de la reduccin de los salarios y de las condiciones de trabajo, de la destruccin del Estado de Bienestar y la llamada clase media, de convertir el elevado paro en algo crnico que despus pasaran a etiquetar como estructural, y de aumentar el nmero de familias en el lindar de la pobreza. El problema es que estas medidas, por su naturaleza, tampoco permitirn retornar la deuda, ni resolver ninguno de los problemas graves de las economas endeudadas, entre ellas, la del Estado espaol. De hecho esto ya se est demostrando viendo la gestin de la quita del 50% de la deuda pblica griega contrada con la banca alemana y francesa y el aumento del fondo de rescate de las instituciones europeas.

Detrs de estos movimientos se encuentra la necesidad del capital de gestionar esta crisis sin que se pueda plantear una salida alternativa. Y la crisis ya dura mucho. La ltima secuela de esta pelcula de terror se titula la crisis de la deuda, o de cmo las financieras se espabilaron para trasladar su burbuja financiera a los balances del sector pblico. El nivel de endeudamiento del conjunto de la economa es un peso demasiado grande, especialmente cuando las gobernantes estn dispuestas a salir al paso con recursos pblicos para cubrir cualquier problema que tenga el sector financiero. En un contexto donde la economa productiva no aparece ni se la espera- y al contrario de intentar resucitarla aquello que se conseguir es hundirla a travs de los planes de ajuste, parece difcil creer que la generacin de riqueza, necesaria ya no para salir de la crisis sino para retornar las deudas, sea una posibilidad.

Frente a esta coyuntura exigir no pagar la deuda resulta uno de los ejes sobre los que plantear las luchas. Exigir que las clases populares no paguen las consecuencias de una crisis de la que no son responsables pasa por exigir que no se hagan cargo de una deuda ilegtima que ha servido para rescatar a las financieras y beneficiar al capital.

Ivan Gordillo es miembro del Seminari dEconomia Crtica Taifa (http://seminaritaifa.org/)

Artculo publicado originalmente en cataln por el Setmanari La Directa (http://www.setmanaridirecta.info/): http://www.setmanaridirecta.info/noticia/deute-public-un-mecanisme-redistribucio-riquesa-pobres-rics-0

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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