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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-12-2011

El principal ganador en las elecciones marroques

Ali Anuzla
Alfanar


La victoria del Partido Justicia y Desarrollo (PJD) oculta dos cuestiones esenciales que son el ncleo del problema en Marruecos: el tema de la Constitucin, que sigue dejando los poderes principales en manos del rey, y la naturaleza del sistema electoral, que no ayuda a reflejar la verdadera voluntad del pueblo, por no hablar de las irregularidades cometidas en estas elecciones de las que hablaremos en los prximos das.

En relacin a la primera cuestin, debemos recordar antes de analizar los resultados de las ltimas elecciones que stas se han celebrado al amparo de una Constitucin a la que se han opuesto muchas fuerzas vivas dentro del pas, y por cuya modificacin la gente sigue saliendo a la calle porque es una Constitucin semi otorgada, fabricada por una institucin real, bendecida por los partidos polticos y votada en las condiciones que todos sabemos, con porcentajes que nos recuerdan a las elecciones y las Constituciones otorgadas de Hasn II.

Hasta en su esencia, esta Constitucin, en virtud de la cual el prximo Parlamento y el prximo gobierno gestionarn los asuntos pblicos de Marruecos, consolida los poderes ms importantes en manos del rey. Con el transcurso de los das los marroques descubrirn hasta qu punto son limitados los poderes del presidente del gobierno. El papel del Parlamento no va a salirse del guin del control simblico al gobierno que seguir siendo el gobierno de Su Majestad, no el gobierno del pueblo marroqu, por una sencilla razn: el rey es su presidente real, no slo porque el gobierno tendr primero que rendirle cuentas a l antes de rendrselas al Parlamento, y porque tambin tiene derecho a destituir a sus ministros despus de consultarle al presidente del gobierno y sin su consentimiento, sino porque preside el Consejo de Ministros que establece las orientaciones estratgicas de la poltica del Estado, como estipula el artculo 49 de la nueva Constitucin.

REPLANTEAR EL SISTEMA ELECTORAL

La segunda cuestin que debemos mencionar para entender la limitacin del margen democrtico del que disfrutar el prximo gobierno est en la esencia del juego poltico. Las reglas sobre las cuales se basa ese juego no son democrticas. Empiezo con lo bsico y principal en cualquier proceso electoral. Lo que hace del proceso electoral un proceso democrtico, o sea, un proceso que puede destacar a un grupo de personas que representen la verdadera voluntad del pueblo, es el sistema electoral porque es el que determina las reglas del juego y nos demuestra hasta qu punto cumple con los criterios de las consultas democrticas y si sus resultados abrirn paso al establecimiento de una democracia real o ficticia.

Como todos sabemos, el sistema electoral adoptado en Marruecos es el sistema electoral proporcional de listas, un sistema que ha fracasado porque sigue reproduciendo la misma dbil escena poltica y no deja espacio a la irrupcin de fuerzas polticas fuertes. Esto se debe a la voluntad poltica del primer artfice de la decisin poltica en Marruecos, a favor de quien no juega la irrupcin de semejantes fuerzas ya que competiran con l por la legitimidad del gobierno, que saca su legitimidad del pueblo de manera democrtica. Qu encontramos si observamos los resultados de las ltimas elecciones? Que se ha reproducido la misma dbil escena poltica, pero de manera ms absurda esta vez, demostrando que la mayora de los electores votaron a personas antes que a partidos y programas. Baste decir que la mayora de los ganadores en estas elecciones, dejando aparte a los diputados del PJD, son notables. Si echamos un vistazo a los nombres de los nuevos diputados elegidos en las listas de la Unin Socialista de Fuerzas Populares (USFP) y del Partido del progreso y el Socialismo (PPS), sin tener en cuenta los dems partidos ya que estos dos se consideran democrticos, sabremos hasta qu punto se les vot como partidos polticos y programas o solo como a individuos y notables, y a veces, como a narcotraficantes.

Siempre en relacin al sistema electoral, toca hablar de la reparticin de los distritos electorales, una parte importante en la cadena del proceso electoral. Quien impone la reparticin es quien domina el diseo del panorama de la escena poltica y controla el equilibrio de las fuerzas polticas que siguen en manos del Ministerio del Interior que era y sigue siendo uno de Ministerios de Soberana ms importantes, y que recibe sus principales orientaciones directamente de Palacio y no de otras partes. Dado que el proceso electoral es un proceso cerrado en el que no se puede separar la cuestin del sistema electoral de la reparticin de los distritos electorales, el proceso de inscripcin electoral cierra el crculo de este proceso, y, o bien lo fortalece o bien lo vaca de su contenido. Un proceso electoral no tiene sentido sin votantes. Aqu radica la importancia de la participacin en las elecciones: la alta participacin y la adopcin del principio de igualdad entre los votantes es lo que da credibilidad al proceso electoral en la representacin de la voluntad del pueblo.

EL PARTIDO DE LOS VOTOS NULOS

Volviendo a lo sucedido en las elecciones del 25 de noviembre, las listas de los inscritos excluy desde el principio a cerca de siete millones de personas aptas para participar en las elecciones. Segn el primer informe del Comit de Supervisin del Parlamento Europeo, el nmero de votantes aptos en Marruecos, es decir, los ciudadanos mayores de 18 aos, supera los 20 millones, cuando en las listas del Ministerio del Interior solo haba 13,4 millones de personas inscritas.

Si analizamos los resultados de las recientes elecciones, participaron 6.030.000 votantes si damos por sentado que el porcentaje de participacin alcanz el 45%, una cifra que ninguna parte puso en duda, pero, por otra parte, nada demuestra que es real. Ni siquiera las imgenes difundidas por los canales oficiales lograron mostrarnos una breve fila de votantes en uno de los colegios electorales. La primera obsesin del poder fue la de aumentar la tasa de participacin, as que no se descarta que hayan pasado por alto algunas prcticas que contribuyeron al aumento de ese porcentaje en la tarde del da de elecciones. De hecho han empezado a hacer aparicin algunas de las irregularidades cometidas en varias circunscripciones electorales de El Ain, Lafqih Bensaleh... Tal vez maana aparezcan otras circunscripciones bajo el estado de shock.

Aunque demos por vlido ese 45%, los que han elegido el nuevo Parlamento que formar el prximo gobierno son slo 4,8 millones de marroques, sobre todo si incluimos el 20% de votos nulos, dato revelado por el Instituto Nacional Demcrata estadounidense. Alrededor de 1,2 millones votos fueron cancelados por razones desconocidas, lo que convierte al partido de los votos nulos en el partido ms grande de Marruecos en cuanto a votos, por encima del partido ganador de estas elecciones, el PJD. Qu porcentaje representan los 4,8 millones de votantes de un total de ms de 20 millones de votantes aptos para votar? Y de los ms de 33 millones de habitantes que tiene Marruecos? Es una pregunta provocadora porque toca la esencia del proceso electoral y plantea ms de un interrogante sobre la credibilidad de estos resultados en la representacin de la voluntad del pueblo marroqu.

Por todas estas razones las elecciones en Marruecos no son un proceso transparente que gestione la batalla poltica entre verdaderas fuerzas polticas, sino una herramienta para justificar una realidad poltica no democrtica. En estos momentos se utilizan como un mecanismo para ganar tiempo y como un calmante para la calle a la espera de que pase la tormenta.

TODOS GANADORES

Volviendo al principio para que no nos distraigamos de la esencia del tema: quin tiene el poder real en Marruecos. El gran ganador de estas elecciones es el Palacio Real como institucin que sigue monopolizando los poderes ms importantes. De hecho, lo que ha ganado Palacio ha sido ms tiempo para contener las demandas de la reforma que exige la calle influida por los vientos de cambio que soplan sobre algunas capitales rabes.

Durante los ltimos nueve meses el rey ha logrado contener la ira de la calle y para eludir las demandas de cambio adopt un paquete de pequeas reformas que le hizo ganar ms tiempo, pero no ganar el round del enfrentamiento a las demandas, cuyas respuestas siguen tardando. Los resultados de las ltimas elecciones han dado a Palacio ms puntos tanto en el pas como fuera de l.

En el interior, la llegada de los islamistas al poder tendr el efecto de una terapia de choque que alimentar la esperanza de la espera en grandes sectores de la sociedad marroqu que aspiran al cambio. En el exterior, la victoria de los islamistas, aunque muchas capitales occidentales saben que sta no les dar poderes reales para traducir la verdadera voluntad de los que les votaron, ha sido muy aclamada por ser el primer modelo en la regin que sortea la tormenta de la primavera rabe de una manera tranquila y plcida.

Los resultados de las elecciones, que dan una clara victoria a la oposicin islmica, son los mismos que premiaron a la coalicin gubernamental hbrida cuyo mandato ya ha expirado. Si nos fijamos en estos resultados desde el punto de vista de prdidas y ganancias, encontramos que la oposicin islmica ha ganado, la mayora gubernamental anterior ha sido premiada y la monarqua ha resultado victoriosa.

Parece que el nico perdedor de este round hasta el momento es el movimiento juvenil del 20 de Febrero y las fuerzas que le apoyan, pero la derrota se puede convertir en una victoria a medio plazo cuando la antigua oposicin islmica choque con las obligaciones de ejercer el poder dentro de una estructura cerrada donde el poder sigue concentrado en un solo lugar: el Palacio.

La prxima prueba ser la ms difcil para todos porque las reglas del juego sern ms claras, al menos en lo que concierne a la ubicacin de los jugadores, entre aquellos que apostaron por una reforma gradual desde dentro y quienes siguen alzando sus voces en la calle para expresar su desesperacin por la espera, cuya cuenta atrs real ha comenzado con los resultados de las ltimas elecciones, ya sea hacia la distensin o hacia la explosin.

Fuente: http://www.boletin.org/control/product/~category_id=ESP_ROOT/~product_id=LK-0129-11-11


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