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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-12-2011

Prlogo al libro "El Sastre de Ulm" de Lucio Magri
La cuestin comunista, despus del "comunismo"

Manuel Monereo
Rebelin


No est fuera de lugar recordar aqu una ancdota que nos contaba el difunto Paul Baran a su regreso de un viaje a Europa, probablemente alrededor de 1960. Durante su estancia en Roma haba sostenido una larga discusin (en ruso) con Togliatti, dirigente del PC italiano.

Las preguntas de Baran traslucan su escepticismo en cuanto a la compatibilidad entre la tctica electoral y parlamentaria del PC italiano y la teora marxista-leninista del Estado y la Revolucin. Togliatti le respondi con otra pregunta. Es fcil hablar de revolucin cuando se vive en los Estados Unidos, donde no existe ningn partido obrero de importancia, dijo. Pero, qu hara usted si estuviera en mi lugar, si fuera responsable de un partido de masas al que los obreros confan la representacin de sus intereses aqu y ahora? Baran se reconoci incapaz de ofrecerle una respuesta satisfactoria. (Del artculo El nuevo reformismo de Paul M. Sweezy y Harry Magdoff. Monthly Review, mayo de 1976)

Para una persona de mi generacin, presentar un libro de Lucio Magri dedicado a la historia del Partido Comunista Italiano es fcil y a la vez difcil; fcil, porque l y el grupo que ayud decisivamente a fundar, il manifesto, fue un referente insustituible para aquellos que en esa poca empezbamos a pensar en comunista; difcil, porque nos topamos con una trama histrica, en muchos sentidos dramtica, en la que la ruptura generacional pesa muchsimo. Cmo explicarle a un joven de hoy la historia de un movimiento que protagoniz el siglo XX y que se sald con una gigantesca derrota? Cmo explicarles que hubo muchos comunismos y que stos suscitaron en millones de personas, comunes y corrientes, una descomunal pasin revolucionaria y un coraje moral e intelectual nicos?

Este ltimo aspecto es de los ms inquietantes del libro: el comunismo, los comunismos, no parecen haber dejado herencia, legado y legatarios, sino slo derrota, negatividad y, eso s, una permanente y sistemtica agresin a su historia, como si se quisiera convertir su momentnea muerte en definitiva: escarnio y lodo, crimen y represin, en eso consistira la esencia de un movimiento que llev a la poltica a millones de seres humanos y que atemoriz a los poderes dominantes de tal modo, con tal intensidad, que hoy necesitan peridicamente exorcizar al fantasma que una vez recorri el mundo para que no emerja de nuevo de ultratumba.

Nuestro autor intenta explicar esto partiendo de la riqusima historia del mayor partido comunista de Occidente, en el contexto de un mundo en permanente conflicto y transformacin y de una Italia convertida en caso, en singularidad digna de ser analizada y estudiada. En estos momentos de derrota, confusin y prdida de horizontes alternativos de la izquierda europea, la reflexin sobre la cuestin comunista sigue siendo, en opinin de Magri, pertinente y, en muchos sentidos, obligatoria, precisamente para fundamentar un nuevo pensamiento emancipatorio.

Preguntarse por qu millones de personas vivieron la poltica como instrumento de liberacin, el comunismo como accin colectiva al servicio de una pasin por la justicia y la militancia (organizada) como compromiso poltico-moral es identificar uno de los nudos decisivos que hicieron posible las grandes transformaciones de nuestra poca. Es cierto que poco queda hoy de aquellas sociedades que se planteaban explcitamente el socialismo y que la izquierda realmente existente apenas es una sombra de lo que fue.

Magri sabe que el mundo del comunismo tal como lo conocimos ha terminado y que las nostalgias ayudan poco a comprender el pasado e iluminar el porvenir. Simplemente constata que, de un lado, la problemtica comunista sigue estando presente, de una u otra forma, en nuestras sociedades, es decir, que la tarea histrica de superar el capitalismo sigue siendo hoy, seguramente an ms que antes, una necesidad, y que el tiempo apremia; de otro lado, que la fundacin del proyecto emancipatorio socialista exige medirse con el pasado, con el socialismo que realmente existi y con aquellas experiencias, como la del PCI, que intentaron construir una va original y, en ms de un sentido, alternativa a lo existente.

Otra pregunta es tambin obligatoria: la de cmo y por qu un ideal de emancipacin devino en despotismo y tirana para las mayoras sociales y por qu fue aceptado como bueno y benfico por millones de hombres y mujeres que en condiciones terribles (en China, Vietnam, Indonesia, Cuba, Argelia, Palestina) apoyaron el socialismo realmente existente. La famosa doppiezza del PCI tena que ver centralmente con esto: afirmar la autonoma del proyecto de la va italiana al socialismo y aprovechar la fuerza del campo socialista (frente al imperialismo norteamericano) para hacerlo posible, viable.

Lucio Magri, lo cuenta en el libro, ingres en el Partido Comunista Italiano en 1956. Su biografa poltica, ms comn de lo que pudiera parecer hoy, se inicia en la juventud de la izquierda catlica y contina en el Partido Comunista. Fue un revolucionario profesional (l nunca admitira la palabra funcionario) que sigui el itinerario habitual de aquellos que se dedicaban a esta especifica actividad (siempre sacrificada y mal remunerada): secretario de federacin local, miembro de la secretara regional lombarda y, posteriormente (previa entrevista, muy significativa, por lo dems, con Togliatti), del aparato central del Partido, en concreto, en el departamento dirigido por Giorgio Napolitano. Intervino activamente en los riqusimos debates del comunismo italiano de los aos 60, siendo separado del partido despus de crear la revista il manifesto, en 1969.

Durante aos fue el Secretario General del PDUP (Partido de Unidad Proletaria), realizando una labor poltica muy intensa y tericamente innovadora, intentando poner la problemtica comunista y la revolucin en Occidente en el centro de la revuelta social y la protesta estudiantil en el largo 68 italiano.

En el ao 84 vuelve al Partido Comunista Italiano, en un momento crucial, cuando Berlinguer (esto sigue siendo muy polmico hoy) gira hacia la izquierda tras el fracaso del compromiso histrico. Cuando Occhetto, sin debate previo y de forma improvisada, propone la disolucin del PCI es uno de los que se opone con argumentos para nada oportunistas (el ms que sugerente apndice del libro dice muchas de sus razones y de sus convicciones) y lo hace no en nombre de viejas ortodoxias o de antiguas nostalgias (como los medios de comunicacin insistieron una y otra vez) sino desde la necesidad de recuperar lo mejor de la tradicin partidaria y refundar el proyecto del comunismo italiano.

Con fuertes dosis de escepticismo participa en la creacin del Partido de la Refundacin Comunista. Ms adelante abandon dicho partido ante lo que l entenda como una deriva sectaria y maximalista insuficientemente refundadora. Los ltimos aos, fuera ya de la poltica activa, los dedic a escribir este libro que hoy presentamos, es decir, la historia de 50 aos del comunismo italiano.

Estamos aqu ante un libro singular sobre un partido singular. El tipo de trabajo que Magri realiza (luego abundaremos ms sobre ello) es una valoracin personal, una historia razonada del movimiento obrero, de la izquierda y del comunismo italiano en una etapa histrica precisa que por su trascendencia europea y, yo dira, mundial, le obliga, de una u otra forma, a interpretar acontecimientos esenciales de lo que fue el movimiento comunista internacional.

Magri lo hace con un peculiar estilo intelectual, muchas veces en primera persona y arriesgndose por los peligrosos senderos del anlisis contrafactual. Si algo identifica la metdica que emplea recurrentemente en el libro es su obsesin antideterminista: lo que ocurri tena otras posibles alternativas, otros nudos de explicacin e intervencin. Para decirlo ms claramente: siempre hubo otras posibilidades en juego y las cosas se podran haber hecho de otra forma. Una y otra vez, ante cada episodio significativo, el autor interviene dando opinin y argumentando, creo que coherentemente, otras posibles salidas.

La tesis central del libro es clara y explcita desde el primer momento: la singularidad del comunismo italiano. Su especificidad histrica tiene que ver con la construccin en la prctica, y en parte en la teora, de una autntica y verdadera tercera va frente a la socialdemocracia europea y frente al comunismo sovitico. La as llamada va democrtica al socialismo, con sus ambigedades y contradicciones, fue la expresin ms profunda de este singular camino, ms producto de la prctica y de la experiencia colectiva que de desarrollos tericos elaborados.

El antecedente (genoma) Gramsci fue siempre inspiracin, fundamento ltimo de una estrategia no siempre compatible con la prctica. Magri, paradjicamente viniendo de l, hace una valoracin muy positiva, no exenta de crtica, de la figura de Togliatti (convertido en perro muerto por los ex comunistas italianos).

Los cambios radicales que se producen en las relaciones internacionales con la guerra fra y la poltica de bloques, las respuestas que desde el bloque sovitico se fueron dando a las diversas iniciativas puestas en marcha por el imperialismo norteamericano, son analizadas pormenorizadamente (las pginas sobre la Kominform son antolgicas) y puestas en relacin con las polticas que realizaba el grupo dirigente del PCI.

Con mucho vigor polmico, analiza asuntos como lo sucedido en Polonia, Hungra, Checoslovaquia o China y critica, desde fundamentos poco usuales, las ambigedades de Togliatti y del grupo dirigente sobre el estalinismo, as como sus consecuencias para la va italiana al socialismo.

Para continuar, parece necesario referirse a la metdica que emplea Magri. sta es, por lo dems, muy tpica de la cultura del comunismo italiano de raz gramsciana-togliattiana: primero, atencin preferente a lo nacional-estatal, es decir, a la especificidad italiana, a la peculiaridad de su capitalismo y de su desarrollo histrico-social; en segundo lugar, individualizacin de las transformaciones ocurridas en la clase trabajadora, en su composicin social y poltico-cultural, desde un punto de vista que privilegia el complejo y heterogneo mundo de las clases subalternas y de las alianzas sociales; en tercer lugar, la lucha poltica en sus relaciones con el movimiento social y con el trabajo institucional.

Clases subalternas, movimiento social, organizacin poltico-partidaria e instituciones del Estado, aparecen permanentemente interrelacionadas, configurando una determinada fase histrica; en cuarto lugar, las grandes tendencias del capitalismo imperialista mundial y sus conexiones con lo nacional-estatal. Lo internacional, los aspectos poltico-militares, nunca son algo externo y secundario, sino constitutivo, aunque diferenciable, de la correlacin de fuerzas que hay que transformar y modificar.

El Partido de masas, el Partido nuevo es el instrumento a travs del cual las clases subalternas pretenden convertirse en clases dirigentes y es, a su vez, un agente privilegiado, pero no nico, de la transformacin social. Como recogen tambin las memorias de Rossana Rossanda y de Pietro Ingrao, el partido de masas, slidamente insertado en la realidad social, parte de la vida cotidiana de centenares de miles de personas, y es conformador de una verdadera cultura popular y creador de un imaginario colectivo enraizado en procesos reales de transformacin social.

Esta parte de la historia nos la perdimos las generaciones que no vivimos la Repblica y la Guerra Civil, sin menosprecio ni olvido de la cultura antifranquista que se logr generar. En la Espaa de la transicin democrtica nunca tuvimos en la izquierda los grandes partidos de integracin de masas y, por eso, nos cuesta tanto entender la singularidad de un proceso histrico que tena al hombre y la mujer comn como protagonistas y sujetos de la historia.

El elemento clave del anlisis es lo que en la tradicin comunista italiana se ha llamado la fase, es decir, comprender el momento histrico en el que se est, sus elementos individualizadores bsicos y los nudos de las contradicciones sociales que expresan. Anlisis de fase, entender la fase, insertarse en la fase, le ha permitido a la izquierda comunista italiana conocer la realidad en su dinmica, en su movimiento, buscando siempre lo nuevo, las discontinuidades histricas y desde ellas y con ellas, hacer poltica.

Me perdonar Magri si le digo, a estas alturas todo se puede decir, que es el mtodo que nos ense el viejo Ingrao, ms seguramente como poeta que como dirigente revolucionario. Es esa cosa extraa y confusa que llamamos dialctica, ese modo fino de pensar la realidad (en el pensamiento, no queda otra) de la que nos hablaron el Me-ti de Bertolt Brecht y mi maestro Manolo Sacristn; en definitiva, un arte, como lo es toda poltica revolucionaria verdadera.

Hay un momento en la narracin que hace Magri que tiene mucha importancia y que tambin ocurri entre nosotros. Me refiero a la cuestin del trabajo poltico en las fbricas. Con acento crtico, Magri seala que se fue produciendo una divisin del trabajo poltico cada vez ms acentuada entre el partido y el sindicato. El primero privilegiaba el trabajo en el territorio y en las instituciones, mientras que el segundo se centraba en el mundo del trabajo visto desde la fbrica.

Nuestro autor seala que, si bien es cierto que la mayora de las veces el sindicato iba por delante del partido y que en el terreno de la innovacin y de la prctica el sindicato fue muchas veces ms audaz y ms revolucionario, digmoslo as, que el partido, la prdida de un referente poltico orgnico en las fbricas, en un momento en que las clases trabajadoras y el conflicto social emergan, signific, desde el principio, un lmite importante tanto para el partido como para el sindicato, lo cual no dejara de tener consecuencias, sobre todo en el momento en el que la patronal y el gobierno iniciaron la contraofensiva.

Un asunto interesante del libro tiene que ver con la relacin del sujeto-Magri con la historia que cuenta. l ha sido un protagonista, secundario si se quiere, pero protagonista al fin y al cabo, de la historia que relata. Magri es consciente del problema y para remediarlo se inventa, con mucho sentido comn, una hermenutica capaz de darle objetividad y distanciamiento.

El procedimiento que emplea se basa en tres recursos: El primero de ellos consiste en introducir en la narracin, cuando tiene, al menos, un mnimo de importancia, cosas que yo mismo he dicho y he hecho durante ese periodo, aplicando el mismo criterio crtico reservado a otras posturas diferentes, es decir, reconociendo errores y reivindicando mritos. O sea, sin falsa modestia, ni versiones acomodaticias. El segundo recurso es el de utilizar, contra mi parcialidad, como antdoto, la presuncin de quien se cree an lo suficientemente inteligente como para reconocer las razones de los errores que ha compartido y la porcin de verdades importantes mezcladas con stos y que han sido reconocidas o reprimidas. El tercer recurso, obvio, pero an ms importante, es el compromiso de atenerse lo ms posible a hechos documentados1.

No conviene equivocarse: el libro de Magri (sin notas y sin aparato bibliogrfico) es un producto intelectual y militante hecho con rigor, producto de mltiples lecturas, de la consulta minuciosa de documentos y del contraste de fuentes tanto primarias como secundarias.

Seguramente, el ncleo ms significativo del libro (obviamente tiene mucho que ver con su biografa poltica) es el debate comunista, que incluye a toda la izquierda italiana de los aos 60. Magri analiza pormenorizadamente las cuestiones que estaban en el fondo del debate e ilumina elementos (autnticas leyendas urbanas) como el llamado ingrasmo o el papel que cumpli en toda esta historia Giorgio Amendola.

Como siempre, la cuestin central fue el anlisis de la fase. En concreto, de cuatro cuestiones interrelacionadas: el capitalismo italiano, su desarrollo y sus tendencias bsicas; el centro izquierda, su naturaleza y su futuro; la cuestin del programa organizado en torno a conceptos novedosos en ese momento y que tenan mucho que ver con la va italiana al socialismo. Me refiero a la apuesta por un nuevo modelo de desarrollo, la cuestin de las reformas estructurales y su conexin con la lucha de los trabajadores que, como no se cansa de sealar Magri, son los autnticos protagonistas de la dcada. Un cuarto aspecto tiene que ver con la espinosa cuestin del Partido y de sus reglas de funcionamiento.

No es este el lugar para hacer un anlisis pormenorizado de lo que todo este debate implicaba. Dur toda la dcada y tuvo sus aspectos culminantes en la Conferencia de 1962 del Instituto Gramsci sobre el desarrollo del capitalismo italiano; continu, ms o menos pacficamente, hasta la Conferencia Obrera de Gnova del 65 y explot en el XI Congreso del PCI en enero de 1966.

Este fue algo ms que una contraposicin entre Amendola e Ingrao y tendra consecuencias enormes apenas unos aos despus, en eso que Magri llama el largo 68 italiano. La izquierda ingraiana, que fue dursimamente golpeada por el aparato, se anticip a la revuelta obrera y estudiantil y situ temas fundamentales que, desde la propia lgica de la va italiana, engarzaba con lo nuevo y abra la posibilidad de un giro a la izquierda del pas. Gentes como Lombardi en el PSI o como Lelio Basso o intelectuales de la talla de Panzieri o Tronti, desde puntos de vista muy diferentes, coincidan en esta posibilidad de giro a la izquierda y la derrota del bloque conservador que se articulaba en torno a una democracia cristiana en crisis.

Ciertamente, las cosas no siguieron este camino. La suspensin del grupo de il manifesto, equivalente en la prctica a una expulsin, y la nueva lnea poltica que fue emergiendo en los dursimos aos de plomo y que se llamara compromiso histrico, significaron muchas cosas.

En primer lugar, se rompi la conexin con una parte del movimiento y, especialmente, con los jvenes; en segundo lugar, el Partido perdi peso en el conflicto social y encontr muchas dificultades para establecer nexos entre lucha social y alternativa poltica; en tercer lugar, la marginacin de la izquierda debilit al Partido, le limit capacidad poltica y de intervencin y, al final, le rest militancia. El PCI vio como, de ao en ao, incrementaba sus votos y perda afiliados, con una juventud comunista incapaz ya de representar a las nuevas generaciones.

La historia es conocida y no queremos hacer ms larga esta presentacin. Pienso, con Magri, que este debate es un nudo crucial para explicar el por qu en el 89 se disolvi el Partido Comunista Italiano. Como l dice, la disolucin fue una catstrofe poltica, no solo para los trabajadores y la izquierda italiana sino para la propia democracia italiana: miles de hombres y mujeres abandonaron la poltica activa y engrosaron la masa annima de una democracia ya slo electoral, en manos de las empresas.

No es para nada casual que de esos restos acabara emergiendo Berlusconi y, seguramente, el nico partido realmente de masas que hay hoy en Italia, la Liga Norte.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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