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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-12-2011

El Internet y sus mitos

Marcelo Colussi
Rebelin


Un cuchillo puede servir para cortar la comida., o para apualar a alguien. Del mismo modo, la energa nuclear puede servir para alumbrar toda una ciudad, o para hacerla volar por el aire. Conclusin: la tecnologa en s misma, permtasenos apelar a este maniquesmo un tanto reduccionista, no es ni buena ni mala. El aprovechamiento de los avances tcnicos est en funcin del proyecto humano en que se despliegan. Los instrumentos que el ser humano va creando, desde la primera piedra afilada del Homo Habilis hasta la ms sofisticada estacin espacial actual, son herramientas que ayudan a la vida. Las herramientas no tienen un valor por s mismas: son la perspectiva tica, el modelo de ser humano y de sociedad a la que sirven, quienes les da su valor.

Es importante empezar diciendo esto para aclarar un mito que se ha venido dibujando en el mundo moderno, el mundo de la industria basado en la siempre creciente revolucin cientfico-tcnica: el mito de la tecnologa y del progreso sin par. Las herramientas, los tiles que nos ayudan y hacen ms cmoda la vida cotidiana el tenedor, la presa hidroelctrica, el calzador para ponernos un zapato o el microscopio electrnico son pasos que nos van distanciando cada vez ms de nuestra raz animal. Pero con la aceleracin fabulosa de estos ltimos dos siglos que se da con la industria surgida en Europa y hoy ya globalizada ampliamente, el poder tcnico pareciera independizarse obteniendo un valor intrnseco: la tecnologa pasa a ser un nuevo dios ante el que nos prosternamos. En muchas ocasiones terminamos por adorar la herramienta en s misma, independientemente de su real utilidad o de las consecuencias nocivas que pueda acarrear. Una vez ms entonces: la tecnologa no es buena ni mala. Es el proyecto poltico-social en la que se inscribe lo que debe cuestionarse. Los motores de combustin interna, por ejemplo, facilitaron las comunicaciones de un modo espectacular, pero al mismo tiempo pasaron a ser los principales contaminantes del mundo contribuyendo a provocar la catstrofe medioambiental que vivimos destruyendo la capa de ozono. Son los automviles la causa de ese desastre? Obviamente no, sino el proyecto social al que sirven. Y es claro que el mismo est decidido e implementado por grandes poderes que obligan a seguir determinados criterios y no otros: todo el mundo consume automviles alimentados con gasolina hasta que se termine la ltima gota de petrleo que hay en el subsuelo! Se consult a alguien, a los ciudadanos comunes, si estbamos de acuerdo con eso?

El mito tecnolgico alimenta generosamente esas construcciones culturales borrando la reflexin crtica al respecto: tener auto da estatus, y si es una Ferrari, mejor! Los mitos tienen esa funcin: dan explicaciones convincentes del mundo, eximen de seguir interrogndonos porque resuelven el origen de todas las cosas. En la sociedad planetaria actual, marcada por la gran industria que transform radicalmente la vida en estos ltimos 200 aos, hoy por hoy el desarrollo tcnico ha llevado a entronizar la acumulacin y procesamiento de informacin como el bien ms importante. Tanto, que se puede hablar de una sociedad de la informacin. En esta nueva aldea global, las tecnologas de punta ligadas a las comunicaciones marcan el ritmo: sociedad digital, sociedad basada en la inteligencia artificial y en la virtualidad, donde quien no puede seguir ese ritmo y de hecho, es la gran mayora planetaria queda en una situacin de desventaja comparativa cada vez mayor con quien s lo impone. De ms est decir que son unos pocos centros de poder mundial los que detentan esas tecnologas. Las diferencias, por tanto, se aumentan exponencialmente. Las sociedades agrarias que por milenios se desarrollaron en los distintos puntos del planeta, con diferencias sin dudas, tenan no obstante una cierta paridad entre s. Hoy da, estas tecnologas hiper desarrolladas que combinan mbitos diversos como la navegacin aeroespacial, la inteligencia artificial y la bsqueda de nuevos materiales, han creado brechas (abismos mejor dicho) tan enormes que el mundo que se perfila para ms adelante nos presenta en realidad la perspectiva de dos mundos: quienes siguen con el arado de bueyes y quienes estn en la ampulosamente llamada post modernidad. La tecnologa de la informacin y las comunicaciones entraa innovaciones en microelectrnica, computacin (equipo y programas informticos), telecomunicaciones y ptica electrnica (microprocesadores, semiconductores, fibra ptica).

Esas innovaciones hacen posible procesar y almacenar enormes cantidades de informacin as como distribuir con celeridad la informacin a travs de las redes de comunicacin. La ley de Moore predice que la capacidad de computacin se duplicar cada perodo de 18 a 24 meses gracias a la rpida evolucin de la tecnologa de microprocesadores. La ley de Gilder augura que cada seis meses se duplicar la capacidad de las comunicaciones, una explosin en la amplitud de banda, debido a los avances de la tecnologa de redes de fibra ptica, alertaba Naciones Unidas en su Informe de Desarrollo Humano algunos aos atrs. Es all donde entran a tallar los mitos: La tecnologa es como la educacin: permite a las personas salir de la pobreza, dice el referido Informe. S y no. Las nuevas herramientas sirven, por supuesto; pero no resuelven la vida. Si hay pobreza y por cierto la hay, y mucha! ello responde a estructuras de base asentadas en la explotacin de unos por otros. All hay una cuestin de ejercicio de poder, conflictos de clase, dominacin. Ninguna herramienta, por ms sofisticada que sea, puede cambiar esas relaciones. La tecnologa ayuda a hacer el mundo ms cmodo. Pero tambin puede transformarlo en un infierno. No hay dudas que para quienes estn leyendo este texto en la pantalla de su computadora, habindolo descargado de internet, la tecnologa digital es un paso adelante fabuloso. No dirn lo mismo los pobladores de Repblica Democrtica del Congo, que viven en situacin de pobreza extrema y en guerra casi perpetua por ser el principal productor mundial de coltn, el material con el que se elaboran los microchips gracias a los cuales funcionan las computadoras y los satlites geoestacionarios que permiten estos prodigios tcnicos, como estar leyendo esto ahora. Apurmonos a aclarar que este escrito no pretende ser, como en los tiempos de la revolucin industrial en Inglaterra, un llamado a destruir las nuevas mquinas endemoniadas. Bienvenidas las nuevas tecnologas, sin dudas. Pero no dejemos de ser crticos. Internet es un adelanto tecnolgico espectacular, de eso no cabe la menor duda. Pero estemos alertas con los mitos que se van tejiendo al respecto. Internet ha cambiado el mundo, la historia est cambiando gracias al internet, la vida antes y despus del internet..... Frases as se escuchan a diario, se han hecho comunes, populares.

Pero justamente por tan omnipresentes merecen ser, como mnimo, puestas en entredicho. No hay dudas que algunos desarrollos tcnicos tienen una importancia mayor que otros en la historia humana. La agricultura, la rueda, los metales, la mquina de vapor por poner algunos ejemplos definitivamente han dejado marcas indubitables, ms que otros. En la era de la revolucin cientfico-tcnica que vive el mundo desde hace doscientos aos, ciertas invenciones, ciertos campos de descubrimiento posibilitaron saltos cualitativos de profundidades inditas. Las comunicaciones, quiz ms que ninguna, se inscriben en ese mbito. Hoy, de hecho, ellas representan una de las reas ms dinmicas del quehacer humano, en todo sentido: por la celeridad con que crecen, por su calidad siempre en aumento, por las transformaciones socio-culturales a que dan lugar, por las fortunas que contribuyen a amasar. Internet hace parte de todo ese paquete, pero ms an: es su estandarte, su insignia.

El mundo post moderno es el mundo de la red de redes, del ciberespacio. Ahora bien: en qu sentido internet ha cambiado el mundo? En este nuevo mundo digital, globalizado, hiper comunicado, por supuesto es la savia vital de la nueva economa basada en la informacin, en la velocidad rutilante, en la virtualidad del ciberespacio. Pero permtasenos dos observaciones. Por un lado, el nmero de seres humanos con acceso a esta tecnologa todava es mnimo a escala planetaria. Mucha poblacin mundial todava ni siquiera dispone de energa elctrica o de acceso a un telfono, y el analfabetismo (no el digital, sino el de la lectoescritura) sigue siendo una dura realidad para alrededor de 1.000 millones de personas. No hay dudas que internet lleg para quedarse, pero todava estamos muy lejos de poder decir que sea un invento disfrutado por las mayoras. Y nada hace pensar que se est por llegar rpidamente a ese punto. Actualmente, de las computadoras conectadas con la Internet, el 93% estn en los pases de ms altos ingresos, donde reside slo un 16% de la poblacin mundial. Hay en Finlandia ms computadoras conectadas a la Internet que en toda la regin de Amrica Latina y el Caribe; hay ms en la ciudad de Nueva York que en todo el continente de frica, da como datos contundentes el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo. El mito del cambio del mundo en funcin de la llegada de internet, de momento no es sino la promocin mercadolgica de quienes detentan estas tecnologas, y por supuesto las comercializan. En muchos pases del Tercer Mundo hay ya ms telfonos celulares que poblacin (y quiz pronto haya tantas computadoras conectadas con internet como personas), pero de todos modos el desarrollo no llega. Salir de la pobreza es algo ms que una cuestin tcnica.

Pero por otro lado quiz esto es lo ms importante para analizar crticamente los cambios que puede traer aparejados, no necesariamente son transformaciones positivas vistas en trminos de especie humana. Hoy da internet es cada vez ms omnipresente en innumerables facetas de la vida: sirve para la comercializacin de bienes y servicios, para la banca en lnea, para la bsqueda de la ms variada informacin (acadmica, periodstica, de solaz), para el ocio y esparcimiento (siendo los videojuegos una de las instancias que ms crece en el mundo de las nuevas tecnologas digitales, esto no hay que olvidarlo preparacin en los nios de los futuros consumidores del futuro), en la gestin pblica (algunos gobiernos estn incorporando el uso de redes sociales como Twitter, Facebook o Youtube cuando las autoridades dan a conocer su posicin sobre acontecimientos relevantes), habiendo incluso todo un campo relacionado al sexo ciberntico. Hasta incluso podramos agregar que da la posibilidad de espacios alternativos y de denuncia como ste donde ahora aparece el presente texto. Todo esto beneficia la vida cotidiana, la hace ms cmoda, ms placentera incluso, facilitando el acceso a fuentes de informacin insospechadas algn tiempo atrs. Sin embargo, no debemos olvidar que tambin esto ha creado una cultura de la informacin de la pantalla: breves resmenes audiovisuales que en tres lneas explican todo, desde una receta de cocina a la Fenomenologa del Espritu de Hegel, desde la noticia puntual del momento al Corn. Cultura de la inmediatez, del flash. Internet contribuye tambin, visto en esta lgica, al triunfo de la imagen sobre la simbolizacin evaporacin del pensamiento crtico? La imagen juega un papel muy importante en esta cultura ciberntica. Lo visual, cada vez ms, pasa a ser definitorio. La imagen es masiva e inmediata, dice todo en un golpe de vista. Eso seduce, atrapa; pero al mismo tiempo no da mayores posibilidades de reflexin. La lectura cansa. Se prefiere el significado resumido y fulminante de la imagen sinttica. sta fascina y seduce. Se renuncia as al vnculo lgico, a la secuencia razonada, a la reflexin que necesariamente implica el regreso a s mismo, se quejaba amargamente Giovanni Sartori .

No hay dudas que pega ms una imagen atractiva que un discurso sesudo, profundo; la fascinacin hace parte medular de lo humano. Seguramente por eso pudo constituirse y seguir ahondndose esa cultura de lo visual no crtico. Lo cual no es condenable; lo escandaloso es la manipulacin con fines de control social que se pueda hacer de ello. Al respecto valen las palabras de Carlos Estvez: en trminos mayoritarios [los usuarios de internet] adquieren informacin mecnicamente, desconectada de la realidad diaria, tienden a dedicar el mnimo esfuerzo al estudio, necesario para la promocin, adoptan una actitud pasiva frente al conocimiento, tienen dificultades para manejar conceptos abstractos, no pueden establecer relaciones que articulen teora y prctica. No piense, mire la pantalla! As podra resumirse la tendencia cultural moderna, de la que internet es principal tributario, junto con la televisin. Segn una investigacin de la empresa de encuestas Gallup, nada sospechosa de posiciones crticas precisamente, el 85% de lo que sabe un adulto urbano trmino medio proviene de los mensajes asimilados en la televisin. Realmente sabe?

La imagen atrapa, tiene un valor propio: fascina. La actual cultura ciberntica, nada distinta a la televisiva, obliga a perpetuarse horas y horas ante una pantalla (de la computadora, o actualmente tambin de un telfono mvil con acceso a internet, o de las tablets). As como los insectos caen en la luz que los subyuga, as los humanos sucumbimos a las pantallas de las mquinas vendedoras de sueos. Esto nos lleva preguntar: estamos condenados a vivir siempre con un nivel de ilusin? Por qu es ms fcil dejarse invadir por las imgenes atractivas que desarrollar una lectura analtica? Por qu gusta destinar tanto tiempo a la recreacin simple que nos ofrecen las pantallas? Y nadie, absolutamente nadie podra decir que en internet no se ha desarrollado ya una fabulosa cultura del copia y pega que va marcando nuestro cotidiano modo de hacer. Una vez ms, y para que no queden dudas: internet es un invento fabuloso y vale la pena aprovecharlo al mximo. Pero cuidado con los mitos que se puedan haber tejido al respecto. Las llamadas redes sociales, por ejemplo ms a-sociales que sociales, que obligan a estar en solitario ante la pantalla una buena parte del da pueden contribuir a juntar gente, a establecer contactos. O tambin, enmascaradas en la ilusin de estar unidos teniendo centenares de amigos en el perfil pueden obligar a la soledad de la lectura en la pantalla. De todos modos es una falacia pensar que el espacio virtual reemplaza a lo humano de carne y hueso. Reemplazar el sexo ciberntico al otro? Podr haber revoluciones sociales hechas desde las pantallas? El debate est abierto.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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