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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-12-2011

PJD de Marruecos: islamista y pragmtico

Mohammed Anouar Haidour
nuevatribuna.es


Los que seguimos la realidad poltica cotidiana de Marruecos, la victoria del Partido Justicia y Desarrollo (PJD) no ha supuesto ninguna sorpresa. Me hubiera sorprendido si hubiera ganado con menos margen. Es ms, ese resultado se habra dado incluso en las elecciones del 2007, si las autoridades le hubieran permitido presentarse en todas las circunscripciones del pas.

Lo cierto es que el PJD va a gobernar en Marruecos con un porcentaje de votos considerable, aunque el sistema electoral marroqu le obligar a buscar aliados para formar una mayora estable en el parlamento. Va a gobernar en una coyuntura nacional, regional e internacional de gran complejidad y dificultad.

A nivel nacional, Marruecos est afectado por la crisis internacional -a pesar de los buenos resultados macro econmicos-, lo que ha tenido repercusiones ms graves, si cabe, sobre el poder adquisitivo de la gente, y ello se ha traducido en ms descontento social y en conatos de protesta y de revueltas aglutinadas en torno al llamado Movimiento 20F.

En el mbito regional, hay que observar las siempre difciles relaciones con Argelia, las revoluciones del norte de frica, que tienen sin duda su influencia en la agitacin que se vive en las calles marroques, sin obviar las relaciones siempre complejas entre Marruecos y Espaa, sobre todo ahora que ha ganado el PP, y con quien histricamente se han mantenido relaciones tensas y difciles.

En el escenario internacional, la crisis ha llevado, por un lado, a las potencias con intereses en la regin, a presionar para acelerar los cambios y a favorecer un entendimiento entre los pases de la zona, pero por otro, sus capacidades de imposicin por culpa de la crisis y las prioridades que impone, restan fuerza a esa presin. Por lo tanto, la coyuntura en la que debe actuar el PJD no es nada fcil y necesitar de un sostenido esfuerzo de colaboracin, de dilogo y sobre todo dar respuestas convincentes a las tantas y acuciantes demandas.

El caso es que al PJD le toca gobernar de la mano de su lder ms carismtico, pero muy dado a la demagogia, al populismo y a la polmica, cualidades que no slo utiliza en sus diatribas contra los adversarios polticos, sino hasta con sus correligionarios como cuando se enfrent en el anterior congreso al secretario general que le cedi el puesto. Sin embargo, justo es reconocer que el PJD es el nico partido poltico marroqu que renov su secretario general en un reciente congreso, dejando en evidencia a todos los partidos polticos; algn que otro dirigente poltico y/o sindical ha quedado retratado, ms como un dirigente autocrtico que como dirigente de una organizacin democrtica con la voluntad de transformar la sociedad. Y hablando de sindicatos, hay que sealar que en poco tiempo el PJD ha podido formar un sindicato afn, siguiendo as la tradicin entre los principales partidos marroques de crear organizaciones sindicales anlogas. En la actualidad, la Unin Nacional de Trabajadores Marroques (UNTM) creada por el PJD es una de las organizaciones ms representativas en la mesa del dilogo social tripartito y en el Consejo Econmico y Social, adems de estar representada en la segunda cmara cmo las dems centrales ms importantes del pas.

Al contrario de lo que se dice y se escribe aqu estos das, el camino que llev al PJD al poder en Marruecos no deriva de la moda islamizadora que afecta al mundo rabe y el norte de frica; es ms bien el resultado de una trayectoria de ms de veinte aos y, sobre todo, de una estrategia bien diseada que se apoya en la construccin de un slido tejido social capaz de ofrecer servicios y atender demandas bsicas de la gente ms necesitada, y que tanto el Estado como los partidos polticos tradicionales haban ignorado.

Su llegada al poder se debe tambin a una experiencia acumulada en la gestin de la cosa pblica, a travs de su papel en la oposicin al gobierno, donde se caracteriz por un dinamismo extraordinario con diputados y sobre todo diputadas activas, poniendo sobre la mesa asuntos que preocupan realmente a la gente. Se debe, particularmente, a la buena gestin en los ayuntamientos y en las diputaciones que ha gobernado, unas veces en solitario en grandes ciudades, otras en coalicin con socialistas y/o nacionalistas, demostrando habilidad y pragmatismo poltico, que en esta nueva fase de jefatura de gobierno les vendr cmo anillo al dedo. De hecho, ya han anunciado que formarn gobierno en coalicin con los nacionalistas del Istiqlal, con los socialistas del USFP y con los ex comunistas del PPS, todos ellos con experiencia de gobierno, y que les pueden ser tiles en la gestin de los asuntos ms complejos cmo las relaciones con el Palacio y las relaciones exteriores. Es obvio, por otro lado, que a travs de esa estrategia envan mensajes claros a diferentes destinatarios internos y externos sobre sus intenciones y sus planes. Tambin habrn tomado nota de experiencias propias nefastas cmo las de regidores del PJD acusados de corrupcin y de mala gestin, y que a diferencia de otras formaciones se les fulmin sin contemplaciones.

Dos apuntes para terminar:

A pesar del triunfo del PJD, las movilizaciones del Movimiento 20F no han parado, lo que les obligar a abordar ese problema, sabiendo que es un movimiento que tiene bsicamente reivindicaciones sociales (paro estructural, pobreza, vivienda, salud, educacin,), pero tambin, un movimiento que aglutina dos tendencias, los islamistas radicales ilegalizados y la izquierda radical extraparlamentaria, con objetivos que cuestionan las bases sobre las cuales se fundamenta el Estado. Por otro lado, las mujeres y sus organizaciones feministas ya se han manifestado en la calle la vspera del triunfo del PJD para advertirles sobre lo intocable de las conquistas, y sobre todo para recordarles el resto de las demandas, particularmente las que estn estipuladas en el nuevo texto constitucional, y que los nuevos gobernantes tendrn que poner en marcha.

Desde el da de las elecciones en Marruecos he seguido lo que se ha escrito o difundido en los distintos medios de comunicacin espaoles, y puedo afirmar que, salvo excepciones, los anlisis y hasta las informaciones carecan de rigor, de profesionalidad y en algunos casos no pasaban de un mero ejercicio de inaceptable burla.

El proceso que se ha llevado y se lleva en Marruecos -esto no ha hecho ms que empezar-, est lleno de carencias y dificultades, pero lo que es cierto es que no tiene vuelta atrs; estamos ante un proceso que ha empezado hace muchos aos, antes de la muerte de Hassan II, y es una conquista del pueblo marroqu, activada por el aliento de las llamadas revueltas rabes y sobre todo por el empuje del Movimiento 20F.

Fuente: http://www.nuevatribuna.es/articulo/mundo/2011-12-01/pjd-de-marruecos-islamista-y-pragmatico/2011120109460800755.html



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