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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-12-2011

Defensores de la paz y de los derechos humanos son perseguidos en Espaa con montajes judiciales
Piedad Crdoba acompa en Madrid a Remedios Garca y Leyla Ordez, vctimas de la guerra jurdica

Patricia Rivas
Rebelin


La Plataforma de Solidaridad con Remedios Garca convoc el pasado 1 de diciembre un acto pblico de denuncia y desagravio por la injusta persecucin judicial que padece esta mediadora por la paz desde hace ms de tres aos.

La ex senadora y representante de Colombianos y Colombianas por la Paz, Piedad Crdoba Ruiz; el abogado defensor de Remedios, Enrique Santiago Romero, y el periodista Jos Manuel Martn Medem fueron los encargados de levantar la voz y recordar a la opinin pblica que quien fue linchada repetidas veces en los medios de comunicacin masivos como "terrorista" y utilizada incluso en una campaa propagandstica contra el Gobierno de Venezuela, con el silencio cmplice del Gobierno espaol, es en realidad una vctima de una estrategia de guerra jurdica y propagandstica contra los defensores de derechos humanos y quienes trabajan en favor de un proceso de paz que termine con el conflicto armado interno que desangra a Colombia desde hace ms de medio siglo.

La guerra en Colombia, impulsada por el establishment econmico y poltico del pas con la cobertura de la "lucha contra el terrorismo" se deriva de la lucha por el control de la tierra y de los recursos naturales estratgicos que codician las transnacionales. Por eso, ms all de los choques armados entre la fuerza pblica y la insurgencia, la guerra se extiende en forma de desplazamiento forzado de millones de campesinos y miembros de comunidades originarias, empujados por el terrorismo de Estado promovido desde elementos estatales y narco-paramilitares, en una estrategia que cuenta con cobertura y apoyo por parte de Estados Unidos a travs del Plan Colombia y el Plan Patriota. Una pequea muestra de las cotas de impunidad y depravacin que ha alcanzado el Estado colombiano en la aplicacin de esa estrategia son los miles de asesinatos de civiles a manos de la Fuerza Pblica (llamados "falsos positivos"), en las que personas de las zonas pobres son captados con engaos por miembros de la fuerza pblica, asesinados y presentados posteriormente como guerrilleros "dados de baja" en combate. Hay ms de dos mil casos documentados.

En Colombia a los miembros de la fuerza pblica en manos de la insurgencia se les llama "secuestrados", en lugar de presos de guerra, que es lo que son en aplicacin del Derecho Internacional Humanitario que regula los mnimos de la guerra. En cambio, a los 800 miembros de la insurgencia presos de guerra en las crceles colombianas se les llama "terroristas", pero no se habla de ellos ni los medios de comunicacin se acuerdan nunca del sufrimiento de sus familiares. Tampoco cuentan que son sistemticamente torturados, psicolgica y corporalmente, y que se les deja morir en silencio, sin las mnimas condiciones sanitarias y de asistencia mdica.

Pero adems de los soldados, policas y guerrilleros presos, la guerra y su lgica de exterminio y criminalizacin, se traduce en ms de siete mil quinientos presos polticos, de los que solamente unos ochocientos son miembros de la insurgencia. La inmensa mayora son civiles, encerradas en las crceles del Estado colombiano bajo acusacin de "rebelin" y "terrorismo", sencillamente por su condicin de lderes campesinos, sindicales, estudiantiles, indgenas o afro-descendientes; por ser incmodos y denunciar el terrorismo de Estado en cualquiera de sus formas. La herramienta utilizada es un montaje judicial, con falsos testigos y pruebas fabricadas ad hoc.

El Gobierno colombiano ha exportado esta estrategia a Europa, y gracias a la colaboracin de la fiscala y las autoridades espaolas, hay dos ciudadanas en Espaa sometidas a un linchamiento meditico y a un calvario judicial, a las que se ha puesto en la picota, destrozando su buen nombre: Remedios Garca, desde julio de 2008 y Leyla Ordez, desde febrero de 2011.

Piedad Crdoba: "Participar en todos los espacios de reconocimiento a Remedios: todo lo que le sucede proviene de haber tratado de ponerle remedio a la guerra"

Me complace mucho reencontrarme con Remedios, quien ha tenido que padecer cualquier cantidad de sucesos, todos provenientes del simple y claro hecho de haber apoyado a un pas que busca la paz desde hace mucho tiempo y que, sobre todo, el hecho de haber sido una figura de procurar aliviar la vida tan difcil y la postracin de derechos humanos que vive el pas, se ha visto sometida a este torbellino de cosas que parecen no tener fin, incluso a pesar de que en el pas se han tomado decisiones por parte de la Corte Suprema que la deberan tener ya fuera de todo tipo de investigacin.

En segundo lugar, me parece muy interesante que sea en la Junta de Vecinos donde se pueda hacer esto, donde haya inters por lo que pasa en un pas como Colombia y por hacer reconocimiento a una mujer que, sin lugar a duda, ha tratado de ponerle remedio a la guerra y el conflicto que vive el pas, aportando un granito de arena.

Yo siempre pienso que los momentos de mayor dificultad estn relacionados con la posibilidad real de que se arreglen cosas. Porque esta no es una pelea de ngeles y arcngeles. Esta es una pelea del establishment econmico del pas y del mundo por lograr hacerse con un pas, sus recursos y sus gentes, y no ile importan las cifras de miseria, de pobreza, de exclusin, o una democracia tan frgil como la que se da en Colombia. Precisamente ese afn, ese inters, se ve reflejado en la nula voluntad poltica que tienen los estamentos de poder en el pas de que realmente se pueda avanzar.

Cmo se solazan con la muerte

A pesar de todas las crticas y de todas las voces agoreras de mala suerte, pienso que hemos avanzado muchsimo, al menos en visibilizar la precariedad democrtica que hay en el pas, en mirar de todas maneras cmo se degrada cada vez ms la situacin de derechos humanos en el pas, cmo se prefiguran unas leyes y se configuran unos escenarios que en la prctica realmente ni se pueden aplicar, ni son ciertos. Y una de las cosas que inclusive ms me llama la atencin y de las cuales creo que es importante procurar hablar en todos los espacios es cmo se solazan con la muerte. Como deca el Presidente de la Repblica, el doctor Santos, cuando le da la noticia al pas, cualquiera estara pensando que encontraron otro pozo petrolero, as sea para robrselo, o que encontraron la vacuna contra el cncer, por la forma en que se presentaron los noticieros. Y ver uno la sonrisa del Presidente de la nacin diciendo: Mi esposa es testigo de que llor de la emocin cuando me dijeron que haban matado a Cano.

Yo creo que eso no amerita la preocupacin de nadie ni la discusin, pero s amerita que yo haya dicho que asesinaron al comandante Cano, que lo rechazamos, que nos parece indignante que hayan asesinado a 4 soldados de la patria. 4 personas que por lo general son campesinos o personas de cualquier barrio popular de cualquier ciudad de Colombia, que al Gobierno no le importan absolutamente nada, porque lo que es importante ah es cmo seguir sosteniendo en el pas que la salida militar es la que es importante y no el dilogo, ni el debate, ni la discusin, ni la repolitizacin de la sociedad, ni el instrumento de la poltica para avanzar en los temas que requiere el pas.

Colombia en cifras: 20 millones de pobres

Yo quisiera traer a colacin las ltimas cifras. Porque creo que lo que hay que mostrar no es Colombia es pasin, sino Colombia en cifras. Colombia en cifras son 8 millones de indigentes; 20 millones de pobres; 1,5 % de personas que tienen el 51% del territorio productivo del pas; 4 millones de hectreas reconvertidas al cultivo de palma de aceite, o a cultivo de caa o de agrocombustibles. O que el 6% del PIB del pas se dedica a la guerra, y que solamente el 0,4% se dedica a educacin. O decir que un estudiante de educacin superior al pas le cuesta 3 millones de pesos, cuando un guerrillero en la crcel le cuesta 14 millones de pesos al Estado, o que le cuesta 13 millones de pesos un soldado en la guerra.

Lo que ms me impresiona y me da la sensacin de que incluso se est tratando de reconocer de antemano que estn fracasando, y no es que estn fracasando porque a m me parezca bueno que maten o que no maten, sino porque cuando el Director de Planeacin reconoce que somos un pas muy desigual, que realmente los indicadores de pobreza son alarmantes, que el pas no est ganando la lucha contra la pobreza. Que somos el segundo pas ms desigual de Amrica despus de Hait o el tercero despus del Congo y Hait en el mundo... Uno se pone a pensar: pero si saben eso, y acaban de votar un Proyecto de Presupuesto, un Plan de Desarrollo de 4 aos, donde los porcentajes ms altos se dedican precisamente a la guerra. Y yo creo que todo eso es precisamente para decir: a pesar de que no somos capaces de construir la miseria, la desigualdad, la exclusin, pues vamos a seguir con la guerra. Es decir, de lo poquito que quede, de todas maneras necesitamos que ustedes se despojen para poder continuar en una guerra.

Pedimos una tregua de la insurgencia y del Gobierno

Cuando realmente, si existiera la voluntad poltica, podramos tranquila y llanamente avanzar en declarar una tregua, que es lo que venimos proponiendo: que se declare una tregua tanto de parte de la insurgencia como del Gobierno, o generar escenarios donde se pueda conversar. Pero mientras que el Presidente va a Inglaterra y dice que tiene la llave, y llega al pas y con la llave se dedica a dispararle a todo el mundo y a generar lo que se ha venido generando. De una absoluta pobreza en la argumentacin y de una absoluta precariedad, sobre todo en la posibilidad de que los mismos medios de comunicacin le permitan a la gente opinar.

El prximo 6 de diciembre hay una marcha, y no es solamente contra las FARC. La marcha es contra todos los que no estamos de acuerdo con lo que est sucediendo en el pas. Contra los que nos levantamos y somos capaces de decir: hay que escuchar a las FARC, hay que escuchar al ELN. As como a nadie le preguntaron que haba que escuchar a los paramilitares, los escucharon, los colegiaron y sin embargo no se ha acabado el paramilitarismo. Sin embargo, a pesar de todas esas circunstancias, que son muy difciles, reverdecen otras cosas, como el movimiento estudiantil.

Movilizacin estudiantil

El movimiento estudiantil no est donde est porque de la noche a la maana a unos estudiantes les pareci que era importante salir a marchar. Es que se vienen organizando de tiempo atrs. Es que hace tres o cuatro aos apareci la FEU y la FEU comienza a llamar a los estudiantes del pas. Es que hace 4 meses hicimos un congreso de la FEU y asistieron 5 mil estudiantes. Nosotros participamos apoyando a los estudiantes con toda la logstica para que lo pudieran convocar. De ese evento salieron cosas tan importantes como la unidad de las universidades pblicas y privadas frente a la necesidad de hacerle oposicin a una reforma de la educacin que se aviene al Tratado de Libre Comercio que acabaron de firmar en Estados Unidos y que tiene que ratificar el Congreso de Colombia. Y donde lo que se da es la apertura total y se legaliza la presencia de muchas Universidades de los Estados Unidos, fundamentalmente, que han comprado universidades en el pas, que requieren unas exigencias de orden jurdico que les permitan realmente recibir recursos del Estado. Es que ni siquiera es llevar plata para invertir en las universidades, sino recibir recursos del Estado para supuestamente ellos prestar la educacin en el pas. Una educacin que debera ser, simplemente, un derecho, que es fundamental adems, pero que hoy se somete a la oferta y la demanda del mercado.

Esa discusin que moviliza a los estudiantes, pero que viene de tiempo atrs, conecta con los padres de familia, con los sindicatos, que han empezado a reflexionar. Porque la verdad es que todo el mundo en los sindicatos no est dispuesto a irse de ministro ni de vicepresidente, ni de embajador, porque mientras una persona se coloca, el pas queda en unas circunstancias sumamente delicadas.

Ahora viene una reforma laboral que legaliza la tercerizacin del empleo y que adems acaba con el contrato de trabajo, y se supone que tiene que tener un gladiador en la Unin Europea para poderle meter a la gente que eso es lo que requiere el pas, cuando eso no es cierto. Y esos requerimientos son de los tratados de libre comercio.

Conflicto minero

Hechos como el levantamiento que ha habido en los ltimos das en el Meta, en Pacfico Rubiales en Puerto Gaitn, donde el 80% de la exploracin del pas la hace esta empresa, y por ah derecho se ha quedado tambin con la explotacin, con unas condiciones laborales de los trabajadores y las trabajadoras de ese sector petrolero impresionantes. Puerto Gaitn no tiene agua, no tiene luz; como no lo tiene la Alta Guajira, que tiene a la Drummond, de donde se saca el carbn; como no lo tienen muchas de las regiones que hoy han sido arrasadas para la siembra de palma africana y como no lo tienen muchas de las regiones que hoy, ante el anuncio de la locomotora que hizo el Presidente. La expectativa de la explotacin minera a cielo abierto no solamente ha fortalecido el paramilitarismo, sino que tambin ha desplazado a los campesinos y campesinas. Pero tambin hay que agregar que se ha modificado una legislacin minera, una modificacin que hicieron las multinacionales de la mano de algunos aptridas. Y hoy, qu est haciendo el Gobierno? Persiguiendo a los pequeos mineros, metindolos a la crcel. En Caucasia hoy hay un levantamiento de toda la regin minera de Antioquia, de esa zona del Bajo Cauca antioqueo, porque a los que estn metiendo a la crcel ya hoy con el nuevo Cdigo Minero es a los mineros artesanales, que llevan aos y aos en todas esas regiones, porque hay que procurar la seguridad.

Yo los invito a que escuchen la ltima intervencin del Presidente, diciendo cules eran las condiciones de seguridad para los inversionistas. Es muy importante, es uno de los hechos ms significativos de los ltimos das: se aumenta el pie de fuerza y ese pie de fuerza est ubicado coincidencialmente donde estn las zonas mineras: noroccidente y Sur de Bolvar, Marmato en Caldas, Jiguamiand y Curvarad en el Choc y Antioquia, toda la zona que est rodeada de oro en Buenaventura, es decir, todas las regiones de mucho inters.

Quieren acallar la movilizacin con amenazas

Tal vez lo que la gente no sabe y es desalentador es ver cmo el paramilitarismo est, inclusive, yo dira peor que en los aos 90, peor que en la poca de Pablo Escobar. Algo inaudito. Pero en medio de toda esa cosa deca yo- reverdecen muchas esperanzas. Florece ese movimiento obrero en Puerto Gaitn, donde han obligado a la empresa a sentarse y hablar con los trabajadores. A pesar de que en Segovia un trabajador del Gobierno anterior prcticamente se rob la propiedad de la mina, que era de los trabajadores, miembros del Partido Comunista, la escritura se la haban dejado a ellos. Se quedaron con la mina, pero la gente no se ha amilanado, la gente se est organizando. En Colombia hay una movilizacin, que se pretende acallar hoy con las amenazas de que todos los que no estamos de acuerdo con eso somos terroristas, o pertenecemos a la insurgencia. Y yo creo que la gente ha empezado a hacer caso omiso de ese discurso, porque la gente est llegando a las movilizaciones; est participando, est fortaleciendo un movimiento desde la sociedad civil para buscar la paz.

Creo que la enseanza que ha sido para nosotros el oprobio o la infamia pblica a la que se ha sometido a Remedios es lo que nos ha fortalecido a muchos a pensar que en muchas oportunidades, por muchas razones, quienes han llevado la bandera en lo alto, quienes han avanzado terminan o yndose del pas o siendo asesinados, que es lo ms comn en Colombia. O termina desprestigiado y aislado, porque la pelea es muy dura y muy desigual.

A m me parece tan vergonzoso que el Gobierno pueda decir que utilizaron veintitantos helicpteros, no s cuntos aviones, no s cuntas bombas de 500 y 800 libras para asesinar a una sola persona, a Alfonso Cano, que as a ellos no se lo parezca, era un colombiano que estaba buscando la paz. Y esa desproporcin en el uso de la fuerza no les parece anormal.

Yo creo que a pesar de este suceso tan doloroso de la ltima semana del asesinato de los 4 policas, donde creo que lo tico es que se investigue en una comisin quin los asesin realmente. Porque el nico soldado que qued vivo, lo primero que sale a decir es: Yo pude seguir vivo porque me escond y me pude separar del tiroteo que haba entre el Ejrcito y las FARC. Entonces, como l mismo dice, los pudo haber matado o un tiro de los unos o de los otros. Ya las noticias que se presentan despus son otras. Obviamente, no slo para confundir, sino para mantenerse en el argumento de que la salida no es la poltica ni la negociacin, sino la guerra.

Yo creo que hay que tener muchsima paciencia, para ser capaces de continuar. Por eso es muy importante que europeos y europeas por la paz, que nos invitan ac, como nos invita Mundubat, realmente sigamos haciendo este trabajo para poder contar lo que est pasando. Porque a pesar de que hoy estamos en la era de la informacin, como dice Manuel Castells, a nosotros nos toca estar en la era del burro y de la mula, boca a boca, con volanticos y con cosas, porque son mucho ms poderosos los medios de desinformacin, que adems defienden intereses muy claros de los medios de los dueos de los medios de produccin, que no quieren dejar abierta la posibilidad de que se acabe la guerra en el pas.

Prisioneros de guerra

Hemos pedido esa comisin de investigacin y hemos pedido una comisin de verificacin sobre las condiciones de los prisioneros de guerra, que es un imperativo tico de quienes estamos trabajando por la paz. Es una necesidad adems de que se visualice que este no es un intercambio tuerto como dicen algunos, sino que aqu hay dos partes contendientes. Y si el mismo Gobierno reconoce que hay un conflicto, ese conflicto amerita y obliga a que se apliquen los protocolos y el derecho de guerra donde, efectivamente, hay unas limitaciones, hay unas prohibiciones que son los mnimos ticos que tiene la guerra. Hablar de humanizar la guerra, como deca el mismo comandante Manuel Marulanda en su momento, es eludir la capacidad de poder terminar la guerra. Ojal la pudiramos terminar y no tuviramos que llegar a eso, pero todo el mundo no razona ni racionaliza de la misma manera, ni los intereses van a dejar que esto ocurra de tan fcil manera.

Mientras tanto, nosotros a partir del mes de enero, nos vamos a ir preparando para eso. A pesar de que ya se tena convocada una reunin, porque se tena noticia de que llegaba la carta con alguna de las mujeres que firmaron la carta, que, de todas maneras, van a llegar a Bogot el prximo 4 de diciembre, nosotras vamos a plantear la creacin de la comisin. Vamos a plantear la creacin de otra comisin que revise los procesos por los cuales han sido condenados 7.500 presos polticos, de opinin, entre los que est los mismos combatientes guerrilleros, y que han sido condenados prcticamente sin frmula de juicio.

Fui destituida y no me he podido defender

Yo pongo un ejemplo muy concreto, para no ir ni siquiera a los que estn alzados en armas: yo misma. Yo fui destituida y no tengo derechos polticos en este momento, hasta dentro de 17 aos, porque va a cumplirse ya un ao desde que fui destituida. Y lo que la gente no sabe es que yo no me pude defender, porque el Procurador no dej que agotara los recursos. Y cuando se iba a llegar a un recurso me montaba otro proceso, y mientras tanto, otro proceso. Hoy me abri una investigacin sabiendo que ya no me puede investigar ms- dizque porque yo tengo un apartamento en Barcelona y tengo cdula venezolana y la nica que no sabe eso soy yo.

Entonces, lo que uno ve claro es el afn y el inters por desdibujar el trabajo que muchos hacemos. Pero adems de eso, de dejar sin una defensa tica, que es la defensa que tiene que hacer la sociedad, de quienes procuramos un orden poltico, social y econmico totalmente diferente. Y sobre todo, en la manera como ellos dan las noticias, pero fundamentalmente, en que no puedan existir los recursos.

En otro pas, la Corte Constitucional, y no me voy contra ella, ya hubiera definido mi tutela. Llevo ya casi un ao y tampoco s si el pronunciamiento va a ser a favor del Derecho, porque yo no estoy exigiendo nada ms. El Consejo de Estado ltimamente tom la decisin de no estudiar la suspensin provisional, que fue lo que yo solicit. Bueno, perfecto, hay una demanda que est en curso. Pero lo pongo como ejemplo no para mostrarles a ustedes que yo soy una herona o una mrtir. No. Si a m me pudo haber pasado eso, que se supone entre comillas que hago parte de un Partido, que hoy est totalmente entregado a la Unidad Nacional, menos yo, pues qu no le podr pasar a una pobre persona que muchas veces no sabe ni por qu la detuvieron? Y que asegura que no estuvo ah pero aparece un seor que asegura que s estuvo ah. Adems, hay una cosa que nosotros hemos visto en los procesos. Porque yo activ mi tarjeta profesional y estoy dedicada a defender muchsima gente que est presa, porque eso s no me lo pueden quitar, por ahora. Y uno se da cuenta de cmo han logrado montar una estrategia tan perversa que hasta uno mismo termina por creerse sus mentiras.

Montajes judiciales

Cuando fuimos a asesorar a los muchachos que detuvieron despus del Congreso de la FEU en el Caquet, que detuvieron a un grupo como de cinco o seis, la presentacin que hace la inteligencia es tan sofisticada, en medios magnticos y toda esa cosa, que yo llegu a pensar que eso era verdad. Y adems yo apareca tambin ah. Yo misma deca: pero yo qu estoy haciendo ah? Y los muchachos se pusieron a llorar, diciendo que eso no era verdad. E incluso las mismas familias terminan diciendo: Acepte, mi hijo que le pongan rebelin, acepte mi hijo. Y los muchachos decan: Pero por qu vamos a aceptar eso, si no es verdad?

Es tan sofisticado lo que han venido haciendo, que es una forma de tortura psicolgica, no solamente para quien est implicado, sino tambin para el resto, y han logrado que muchos abogados no los defiendan y no acepten llevar ningn tipo de procesos de estos. Y a todo ese tipo de cosas hay que ponerles fin. Pero no retrocediendo, sino mantenindose.

No nos pueden arrodillar

Yo recurro mucho a una figura espaola, que es Pasionaria. Yo creo que su ejemplo de vida, el No pasarn sigue siendo absolutamente vital en este momento. Porque no pueden pasar; porque no pueden seguir. Porque no nos pueden arrodillar. Porque no pueden lograr que renunciemos a lo que enarbolamos, que es la defensa de la libertad, la bsqueda del mnimo tico, que es poder vivir con tranquilidad.

Por eso, yo quera decirle a Remedios que en todos los actos que haya, en todos los espacios de reconocimiento por lo que ha hecho por mi pas, si yo estoy aqu lo har, y si no, desde la distancia. Porque lo necesitamos. Porque estamos convencidos de que la muerte no puede vencer sobre la vida, y que las circunstancias tan difciles no pueden ganar ante la esperanza de vivir en un pas en paz.

Colombia es un pas maravilloso, con todas sus gentes. Y batallar en esas circunstancias es muy difcil. Pero ms difcil es no hacer nada. Ms difcil es tranquilizarse a ver morir las esperanzas, a ver morir a tanta gente, y a negarse la posibilidad de haber tenido lo digo con toda tranquilidad- a una persona que estaba luchando con tanta certeza y con tanta responsabilidad, como se haba comprometido Alfonso Cano en sacar todo esto adelante. Qu tan bueno hubiera sido poder estar discutiendo un futuro prximo con ellos, con todos los que creemos que nuestro pas tiene que salir adelante, inclusive con quienes nos odian a muerte, con los que creen que el derecho es solamente de ellos y no de todos nosotros y de todas nosotras.

Yo estoy segura de que vamos a salir adelante, Remedios, totalmente segura. Aunque nos duela mucho. Pero tengo la absoluta esperanza de que vienen otras cartas; que vienen muy buenas noticias y que esas noticias son la esperanza de que Colombia pueda vivir en paz. Mil gracias.


Enrique Santiago: "Todas las acusaciones contra Remedios y Leyla Ordez se sustentaban en pruebas supuestamente encontradas en los ordenadores mgicos de Ral Reyes, invalidadas por la Corte Suprema colombiana"

Es obligacin ofrecer una explicacin aunque sea somera de la situacin en la que se encuentra ahora mismo la compaera Remedios. Creo que tambin es bueno hablar de la situacin en la que se encuentra ahora mismo la otra compaera colombiana que se encuentra tambin con un procedimiento abierto ante la Audiencia Nacional, la compaera Leyla Ordez, ambas por hechos muy parecidos, todos derivados de esta caja mgica que son los ordenadores de Raul Reyes.

El termmetro para medir la poca consistencia que estos procedimientos judiciales tienen ahora mismo es el meditico: ha desaparecido absolutamente de los medios de comunicacin las noticias relativas a este procedimiento y los escndalos sistemticos que la prensa viene organizando, especialmente entre julio de 2008, el momento de la detencin de Remedios, y el ltimo escndalo, coincidiendo con la detencin de Leyla en este ao 2011.

Despus de eso han ocurrido cosas sumamente importantes, que la inmensa mayora de las personas, incluso aquellas que han venido siguiendo la situacin procesal de Remedios y de Leyla ignoran. La primera y ms importante es que la Audiencia Nacional ha levantado el procesamiento y ha retirado absolutamente todos los cargos que haba respecto a Remedios en el procedimiento que se sigue por la supuesta vinculacin entre las FARC, ETA y el Gobierno de Venezuela.

Operacin propagandstica de difamacin contra Remedios y el Gobierno de Venezuela

Fue el 1 de marzo de 2010 cuando, antes de que lo conociera Remedios o su defensa procesal los medios de comunicacin, en primera pgina otra vez, dieron la noticia de que se procesaba nuevamente a Remedios en otro procedimiento judicial, esta vez nada ms y nada menos que por ser ella el vnculo entre la organizacin ETA, las FARC y el Gobierno de Venezuela, en el Juzgado Central de Instruccin n 6 de la Audiencia Nacional, que dirige un juez que fue Director General de Justicia en el Gobierno de la Comunidad Valenciana presidido por el Sr Eduardo Zaplana, cuando la Generalitat Valenciana en el ao 2000 recibi con honores polticos a Ral Reyes.

El procesamiento de Remedios fue primero conocido por los medios de comunicacin y slo despus, por la propia Remedios y su defensa. Es ms, un mes despus de haber saltado a los medios de comunicacin toda la informacin sobre el procesamiento de Remedios, ella todava no haba sido notificada en ese procedimiento; un mes despus no haba podido declarar y no haba podido defenderse. A fecha de hoy todos los cargos han sido retirados, el procesamiento ha sido levantado porque ninguno de los ms de 12 testigos que supuestamente presentaron las autoridades colombianas unos, antiguos miembros de las FARC, segn decan; y otros, taxistas venezolanos que, segn declaraban, iban a los campamentos de las FARC a recoger a Remedios en taxi y luego la devolvan a gasolineras donde supuestamente Remedios entregaba pasaportes delante de generales del Ejrcito venezolano a todo tipo de miembros de ETA que aparecan por all- despus de que todas estas declaraciones resultaran absolutamente insostenibles (ciudadanos que se presentaban como venezolanos y que en las declaraciones judiciales reconocan que eran colombianos), lo cierto es que se levant este procesamiento y ello no fue noticia, no se public en los medios de comunicacin. Practicamente se desconoce no solamente que Remedios no tiene ninguna acusacin en ese procedimiento, sino tampoco los propios funcionarios venezolanos que fueron acusados.

Lo que fue un favor poltico solicitado por el Gobierno de Espaa ahora es un crimen?

No voy a hablar de la situacin de los presuntos miembros de ETA acusados en ese procedimiento, la inmensa mayora de los cuales se encuentran en Venezuela desde hace ms de 20 aos a peticin del Gobierno espaol al Gobierno venezolano. Fue un favor poltico que realiz el Gobierno venezolano al Gobierno espaol a peticin del entonces presidente del Gobierno, el seor Felipe Gonzlez. Luego el juez se pregunta qu hacen estos miembros de ETA viviendo en Venezuela, que por qu tienen nacionalidad venezolana, que por qu estn casados con ciudadanas venezolanas. La contestacin es bien sencilla: llevan 20 aos viviendo en Venezuela y el Gobierno venezolano adems ha garantizado al Gobierno espaol como parte de ese acuerdo poltico, que estos seores, presuntos miembros de ETA porque la inmensa mayora no han sido nunca juzgados- no podran regresar a Espaa.

Lo que es un favor poltico del Gobierno venezolano, en principio, del Gobierno de Carlos Andrs Prez, que luego mantiene el Gobierno del presidente Hugo Chvez, esto es elevado nada ms y nada menos que a la categora de crimen o complicidad, para el presunto sostenimiento, financiacin y entrenamiento de ETA. Con el silencio absolutamente cmplice del Gobierno espaol, que en ningn momento ha tenido la entereza o la honradez de decir que la explicacin por la cual estos seores estn en Venezuela es porque nosotros lo pedimos y nosotros los enviamos, al igual que se lo hemos pedido al Gobierno de Argelia, al Gobierno de Cabo Verde, al Gobierno de Mxico, al Gobierno de Uruguay o al Gobierno de Cuba. Y adems debemos agradecer que estos presuntos miembros de ETA no hayan vuelto de Venezuela, porque eso significa que el Gobierno venezolano est cumpliendo el compromiso poltico que nosotros les pedimos. En ningn momento el Gobierno espaol ha levantado la voz para dar estas explicaciones que seran de mnima honradez, no ya por ser cabales, ajustadas a la realidad, sino por mnima honradez. El Gobierno espaol ha mirado para otro lado mientras se organizaba un autntico escndalo meditico que ha supuesto incluso la criminalizacin del Gobierno de Venezuela, que era la cabeza que se buscaba con este procedimiento, ante la comunidad internacional y justificar las acusaciones de connivencia con el terrorismo, de financiacin del terrorismo, por parte del Gobierno de los Estados Unidos y adlteres.

Y ni ms ni menos que la pieza clave con la que la justicia espaola mantuvo un tiempo tal falacia, una construccin que en la practica resultaba propagandstica, era la compaera Remedios, a la que posteriormente, como digo, le fueron retiradas las acusaciones. Una vez retiradas, cul es la situacin de Remedios?

Pendiente de poder defenderse desde julio de 2008

La compaera Remedios sigue teniendo una acusacin que deriva del primer procedimiento que se le abri cuando fue detenida en julio de 2008. En principio se le acusa por colaboracin, no por integracin, con organizacin terrorista, concretamente por su colaboracin con las FARC. Esa presunta colaboracin se supone que la ha realizado Remedios mediante actividades de proselitismo, reclutamiento, adoctrinamiento y financiacin o ayuda a todas estas cuestiones.

A fecha de hoy Remedios no ha vuelto a ser citada a declarar en la Audiencia Nacional en todo este procedimiento, desde julio del ao 2008. Todas y cada una de las pruebas que se han presentado contra ella han sido no muy difcilmente contrarrestadas y desmentidas, y el ncleo de las pruebas que la fiscala espaola a travs de la fiscala colombiana presentaba contra Remedios era el contenido de los famosos ordenadores de Ral Reyes que en el pasado mes de mayo de 2011 la Corte Suprema declar nulos de pleno Derecho por ser pruebas obtenidas como venamos diciendo aqu, en Colombia y en cualquier lugar del mundo donde se han intentado utilizar por los tribunales- con violacin de innumerables normas de Derecho nacional interno colombiano e internacional. Concretamente, la Corte Suprema colombiana las anula por la primera de las alegaciones que presenta en este caso la defensa del representante a la Cmara Wilson Borja. Ese ha sido el procedimiento en el que se han anulado porque ha sido el primer procedimiento sustentado en las supuestas pruebas de los ordenadores que ha llegado a la Corte Suprema de Justicia colombiana.

Las nicas pruebas presentadas contra Remedios ya han sido invalidadas

Es decir, por primera vez, y a pesar de las presuntas mentiras reiteradamente mantenidas por los oficiales de polica colombianos que han declarado en el procedimiento en Espaa que han mantenido en todo momento que esas pruebas tenan plena validez ante los tribunales colombianos, cuando en ese momento ya esas pruebas haban sido anuladas por tribunales inferiores, que no las haban tenido en cuenta, y fueron los recursos de la fiscala colombiana los que motivaron que llegara a la Corte suprema- la Corte Suprema las anul por la primera causal alegada, que fue por haberse obtenido en contra de lo establecido en los Convenios Bilaterales y multilaterales de cooperacion jurdica, en violacin de la soberana territorial de Ecuador y haber sido obtenidas por agentes del Estado no investidos de autoridad judicial, concretamente por las fuerzas armadas colombianas, que intervenan sin ningn tipo de cobertura judicial para actuar en otro pas distinto del suyo.

Y digo que es la primera causal, es la primera alegacin la que admite la Corte, porque obviamente haba muchas ms. Si esa hubiera sido desestimada, la Corte tendra que haber examinado otras y, probablemente, esta primera causal es la que crea menos problemas polticos al Gobierno colombiano. Porque las otras eran ya de una ndole mucho ms seria, quizs no tanto en las relaciones bilaterales entre Ecuador y Colombia, pero s respecto a la actuacin y la falta absoluta de respeto que las autoridades colombianas tienen respecto a los derechos humanos. Porque el resto de causales hacan referencia a la perpetracin de crmenes de lesa humanidad en la obtencin de las presuntas pruebas.

Es decir, como est certificado por forenses ecuatorianos y por forenses franceses trados por las autoridades ecuatorianas, todos los supuestos miembros de las FARC que quedaron en el campamento de Ral Reyes despus del bombardeo y de la operacin militar en la que se obtuvieron esos ordenadores, todos aparecieron con tiros en la cabeza o acribillados por la espalda. Es decir, ejecutados, todos y cada uno de ellos.

O que el propio cuerpo de Ral Reyes estuviera destrozado por un uso excesivo de la fuerza, que tambin es un crimen de lesa humanidad: esta persona haba sido bombardeada sistemticamente.

Computadores mgicos

O luego alegaciones ya de tipo mucho ms domstico, que no dejan de llamar la atencin. Cmo habindose acreditado por las Fuerzas Armadas Colombianas las toneladas de bombas arrojadas sobre ese campamento y sobre esos materiales informticos, cmo es posible que ordenadores laptop de uso domstico que en los certificados de instrucciones dicen que no resisten ms de cien grados de temperatura, cmo es posible que ni uno solo de esos 15 ordenadores, 80 pen-drive, y veintitantos discos duros, ni uno solo, estuviera daado por efecto del calor despus de haber soportado toneladas de bombas que cayeron sobre ellos? No es que no hubiera ninguno roto fsicamente, sino que ni siquiera se hubieran daado. Es decir, que la temperatura supuestamente no super los cien grados, despus de toneladas de bombas que cayeron sobre estos instrumentos.

La Corte Suprema colombiana lo que ha hecho es acoger la primera de las causales alegadas porque probablemente es la que causa menos escndalo poltico. Una vez que anulamos estas pruebas por esta causal, nos evitamos tener que entrar en las siguientes. Nos evitamos tener que entrar en el anlisis de si ha habido crmenes de lesa humanidad, o nos evitamos tener que entrar en el anlisis de las muchas falacias vertidas, que no son sostenibles desde el punto de vista jurdico pero ni siquiera desde la lgica, como es este misterio de la naturaleza y la tcnica de ordenadores que aguantan miles de grados.

Los mismos policas colombianos que no han reconocido ante la Audiencia Nacional que estas pruebas ya estaban siendo cuestionadas por los tribunales colombianos, ellos mismos reconocen que, efectivamente, las toneladas de bombas que cayeron provocan un equivalente a cientos de grados centgrados. Y no eran capaces de dar ningn tipo de explicacin lgica. Cmo es que ninguno, ni siquiera un maldito pen-drive haba sido daado y todos estaban absolutamente ntegros en sus materiales? Al igual que tambin reconocieron otras cosas sorprendentes.

Los ordenadores son incautados en una operacin nocturna, tardan tres das en llegar a Bogot, con todo un fin de semana de por medio. La operacin es la noche de un viernes a un sbado, los ordenadores no llegan a la Polica en Bogot hasta el lunes por la maana y el sbado por la maana, ya en varios peridicos de Colombia y de Ecuador, aparece en primera pgina el supuesto contenido de los ordenadores. Cuando la propia polica colombiana certifica que los ordenadores no han sido abiertos en sede policial hasta el lunes. Es decir, 36 horas antes de que esos ordenadores sean abiertos, segn el informe pericial, ya aparece en medios de comunicacin ecuatorianos y colombianos en primera pgina el contenido. Algo que tampoco han sabido explicar, no ya las autoridades colombianas, sino los propios agentes policiales responsables de esta operacin que han intervenido ante la Audiencia Nacional.

Ignominiosa persecucin en Espaa contra una refugiada

El asunto es que, una vez presentada ante la Audiencia Nacional, tanto en el nico procedimiento ya que se sigue contra Remedios como en el procedimiento de extradicin que inician las autoridades colombianas contra la compaera Leyla Ordez que, obviamente, no fue ni tan siquiera mantenida en prisin, porque su estatus de refugiada poltica en Espaa impide no solamente que sea sometida a un procedimiento de extradicin, sino que impide ser devuelta a Colombia: la compaera Leyla podra ser enviada a cualquier pas del mundo para ser juzgada salvo a Colombia, porque es el nico pas respecto al cual est absolutamente protegida de ser devuelta por la Convencin de Ginebra, que dice taxativamente que un refugiado jams, bajo ningn concepto, puede ser devuelto al pas del que huy buscando proteccin.

La compaera Leyla queda en libertad en el momento en que comparece ante la autoridad judicial, a pesar de que la fiscala espaola solicitaba prisin incondicional sin fianza. Todas las pruebas que se presentan contra Leyla devienen de estos maravillosamente resistentes ordenadores y materiales informticos de Ral Reyes.

Al margen ya de fundamentaciones de supuesto vnculo con organizaciones o actividades terroristas de Leyla, que no dejan de herir el sentido comn y la honorabilidad de las personas, una de las gravsimas acusaciones formuladas por el Gobierno colombiano era que del contenido de esos ordenadores se desprenda que Leyla haba constituido una organizacin defensora de los derechos humanos para desprestigiar al Gobierno colombiano en Espaa, dando incluso el nombre, efectivamente, de una asociacin registrada, legal en Espaa, que ha realizado innumerables actividades en defensa de los derechos humanos. Y esto era argumentado como una fehaciente prueba por parte de las autoridades colombianas de su vnculo con organizaciones terroristas, como parte de esa llamada guerra jurdica que lleva adelante el Gobierno colombiano respecto a los defensores de los derechos humanos.

La fiscala espaola y colombiana llevan seis meses sin responder

Cuando esta sentencia de la Corte Suprema colombiana se emite en el mes de mayo, se presenta tanto en el procedimiento de Leyla como en el procedimiento de Remedios en dos juzgados distintos de la Audiencia Nacional y se piden dos cuestiones:

-En primer lugar, que el juez espaol acuerde remitir esa sentencia a Colombia para que las autoridades colombianas certifiquen que esa sentencia es autntica. Y que adems es firme y no recurrible.

-En segundo lugar, que la fiscala espaola, en ambos procedimientos, explique si adems de los contenidos de los ordenadores de Ral Reyes tienen alguna otra prueba que permita, una vez anuladas las pruebas procedentes de los ordenadores, sustentar alguna acusacin contra Remedios o contra Leyla.

A fecha de hoy, seis meses despus de haberse presentado, las autoridades colombianas no han contestado esa comisin rogatoria. Ayer mismo el juez que instruye el procedimiento de extradicin de Leyla la reiter a Colombia, diciendo que qu ocurra: que cmo es que tardan dos semanas en enviar rdenes de detencin desde que supuestamente detectan en Colombia elementos incriminatorios contra personas residentes en Espaa, pero que seis meses despus de enviarse una solicitud de certificacin han sido incapaces de contestarla.

A paso de tortuga tambin en la causa contra lvaro Uribe por las chuzadas en Espaa

Una lentitud de las autoridades colombianas que se repite en otro procedimiento judicial, que no tiene que ver ni con la compaera Remedios ni con la compaera Leyla, que es el procedimiento que se sigue en los Juzgados de Madrid, entre otros funcionarios y autoridades colombianas, contra el seor lvaro Uribe Vlez, que est imputado por la justicia espaola por delitos de intervencin de comunicaciones y coacciones por los sucesos del DAS ocurridos en Espaa. Tambin la jueza que instruye estas actuaciones en el mes de junio remiti una comisin rogatoria a las autoridades colombianas para que informaran sobre si los hechos investigados en Espaa estaban siendo investigados en Colombia, y a fecha de hoy las autoridades colombianas tampoco han tenido tiempo para contestar esa comisin rogatoria, al igual que otra similar que otro juez belga ha enviado a Colombia por los sucesos de las famosas chuzadas, que no slo ocurrieron en Colombia y en Espaa, tambin en Blgica fueron chuzados, espiados, coaccionados tanto refugiados colombianos en Blgica como polticos belgas, eurodiputados de distintos pases que realizaban sus actividades en el Parlamento Europeo, y a fecha de hoy las autoridades colombianas no han tenido tiempo de contestar ninguna de esas cuatro comisiones rogatorias las dos de los procedimientos de Leyla y Remedios, la de las chuzadas del DAS en Espaa y la de las chuzadas del DAS en Blgica- y tampoco han tenido tiempo de autorizar una peticin de la polica judicial belga que en el mes de junio solicit a la fiscala colombiana desplazarse a examinar ellos directamente los expedientes del DAS incautados por la fiscala colombiana en las oficinas del DAS.

Tampoco la fiscala espaola en estos meses ha tenido tiempo de indicarnos si adems de las pruebas supuestamente contenidas en esos ordenadores de Ral Reyes, existe alguna otra prueba que ellos tengan que permita mantener el procedimiento y las acusaciones que se han formulado contra Remedios o que permitan mantener vivo el procedimiento de extradicin que se sigue contra Leyla. A fecha de hoy tampoco hemos tenido contestacin de la fiscala espaola, muy diligente cuando se trata de ejecutar solicitudes de detencin pedidas por Colombia respecto a ciudadanos refugiados en Espaa. Porque si algo es indignante es que la Fiscala espaola, cuando llega una solicitud de detencin de una ciudadana cuya tarjeta de identidad en Espaa es una tarjeta de refugiado, curse inmediatamente una solicitud de detencin; y no solamente eso, sino que al pedir la prisin incondicional de Leyla obvie, nada ms y nada menos, que las normas contenidas en la Ley de Extradicin Pasiva, en la Ley Espaola de Asilo y en la Convencin de Ginebra. Todas esas normas la fiscala espaola las desconoca por lo visto y se permiti mantener la solicitud de prisin incondicional que fue, con muy buen criterio, rechazada por el juez instructor.

Como no sabemos si van a contestar o van a dejar de contestar, si esta situacin se alarga, probablemente lo que haremos ser intentar acreditar ante la justicia espaola que esto significa un reconocimiento de la ausencia absoluta de elementos de acusacin contra ambas compaeras. y, por lo tanto, se justificara el archivo del procedimiento de extradicin y en el caso de Remedios, el absoluto sobreseimiento de la causa.

Indicios

A fecha de hoy ya hay indicios que nos permiten llegar a la conclusin de que las autoridades judiciales espaolas son conscientes de que probablemente no van a tener muchos elementos para abordar un procedimiento de enjuiciamiento. El primero de ellos es que hace un mes solicitamos una autorizacin para que Remedios pudiera viajar fuera de Espaa y se le devolviera el pasaporte, y la fiscala espaola inform favorablemente y a la compaera Remedios se le devolvi su pasaporte y se le autoriz a abandonar Espaa. Y la segunda es que hemos llegado a la conclusin de que a fecha de hoy no tiene mucho sentido que las medidas cautelares impuestas a Remedios le obliguen a presentarse semanalmente ante el juzgado, con lo cual tambin hemos pedido que se sustituyan estas medidas por la obligacin de presentacin mensual y la fiscala espaola tambin ha tenido el buen criterio de no oponerse, con lo cual el juez espaol ya ha acordado la sustitucin de la medida de presentacin semanal por una medida de presentacin mensual. Todo esto son indicios, pero que llevan a pensar que es imprescindible mantener la presin poltica. El escndalo meditico que a esta seora le ha destrozado su actividad profesional y personal desde hace tres aos, escndalo que fue reiterado en marzo de 2010 con la nueva construccin fraudulenta del proceso en el cual supuestamente esta seora era el vnculo, nada ms y nada menos que entre ETA, las FARC y el Gobierno venezolano, requerira si en los medios de comunicacin espaoles hubiera un mnimo de decencia- no solamente dar a conocer esta situacin, por la que estos procedimientos se han cado, puesto que parece ser, cada da de una forma ms clara, que no hay pruebas que permitan mantener estas acusaciones, una cierta rehabilitacin meditica, igual que en su da se efectu una clarsima condena meditica respecto a Remedios. Y tambin respecto a Leyla, porque en su caso, otra vulneracin sistemtica de la legislacin nacional e internacional realizada por los medios de comunicacin ha sido la publicacin de datos, nombres, apellidos, lugares de trabajo y fotografas de una mujer que es refugiada en Espaa. Es algo que la ley prohbe absolutamente. Y eso se ha hecho sin que se sepa cmo, de dnde han salido esas fotografas que, curiosamente, en el caso de Leyla, al igual que en el caso de Remedios, coinciden con las fotografas de las fichas policiales. Son las que han sido publicadas por los medios de comunicacin sin solucin de continuidad y escasas horas despus de que ambas fueran detenidas. Es decir, la filtracin est claro que viene de archivos oficiales: o bien de archivos policiales o bien de archivos judiciales.

Entrar a discutir las causas del conflicto es, ni ms ni menos, que hablar de las riquezas, de la posesin de la tierra y de la acumulacin insultante en muy pocas manos frente a esos 20 millones de colombianos que, segn las Naciones Unidas, viven en la absoluta pobreza.

Exterminar a la dirigencia poltica para evitar abordar las causas del conflicto

Otra vez toneladas de bombas caen sobre un hombre que iba en compaa de muy pocas personas, con un crculo de seguridad muy reducido, y despus un operativo de ms de mil hombres acordonan una zona en la que, como ha dicho no precisamente alguien sospechoso de terrorismo, sino como manifest antesdeayer el arzobispo de Cali, cmo es posible que Alfonso Cano no fuera detenido por las autoridades colombianas, cuando la zona estaba cercada y haba mil militares sobre el terreno buscndolo? Cmo es posible que cuando lo encuentren sea ejecutado, sea asesinado, estando rodeado de mil militares, una persona en palabras del arzobispo- mayor de 60 aos, herido, ciego, porque estaba sin sus gafas, y acorralado por el ejrcito? Cmo es posible que haya sido acribillado a balazos y qu impedimento tuvieron las autoridades colombianas para detenerlo y haberlo llevado delante de la Justicia? Evidentemente, las autoridades colombianas no tenan ningn inters en someter a Alfonso Cano a ningn procedimiento judicial ni en mantenerlo vivo, porque esto pone de manifiesto que la dirigencia de la insurgencia colombiana es fundamentalmente poltica, con criterios polticos, que defiende mecanismos polticos para solucionar el conflicto y, obviamente, eso cuestiona la naturaleza del conflicto y los responsables del mismo. Porque hablar sobre las causas del conflicto en Colombia es sobrepasar el lmite de lo que la oligarqua puede permitir.

Y adems tambin conviene destacar, para poner de manifiesto la falta absoluta de voluntad poltica del Gobierno colombiano de avanzar en un escenario de paz, cmo la estrategia de combate a la insurgencia ya no es la estrategia de combate a las fuerzas guerrilleras o de expulsar a las fuerzas de la insurgencia de las zonas que controlan, sino cmo se dirige en una poltica selectiva de exterminio de sus dirigentes polticos. Es decir, aquellos que desde la comandancia de las insurgencias estn defendiendo la negociacin poltica y el fin del conflicto a travs de la discusin poltica sobre sus causas. Es decir, aquellos que estn accediendo a la liberacin unilateral y sin esperar nada a cambio, pese al exterminio al que estn siendo sometidos los presos polticos en general y en particular los prisioneros de guerra de la insurgencia en poder de las autoridades colombianas, estn siendo exterminados estos dirigentes polticos mediante un uso excesivo de la fuerza que solamente puede ser calificado como ejecucin extrajudicial. Y el caso de Alfonso Cano lo pone claramente de manifiesto.

14 aos sin hacer nada por la liberacin de los soldados y cuando se enteran de su inminente liberacin, provocan su muerte con una operacin militar a sangre y fuego

Pero adems quiero poner de manifiesto lo que claramente han expresado las FARC. Yo tengo aqu el ltimo comunicado de las FARC en el que explica la ignominia con la que ha actuado el Gobierno colombiano: 14 aos sin intentar el rescate de los militares en poder de las FARC. 14 aos. Y qu casualidad, que precisamente cuando se enteran de que se iba a producir en breve, de forma inmediata la liberacin de seis de esos militares, entran a sangre y fuego y fuerzan una situacin en la que mueren. Esto acredita la consideracin que el Gobierno colombiano tiene a sus propios militares, aquellos que van a defender los privilegios de la oligarqua colombiana. No tienen el mnimo decoro de facilitar la liberacin unilateral y sin condiciones que haban acordado en este caso las FARC, y fuerzan que estas personas sean exterminadas. Y, como deca Piedad, ya veremos cmo han acabado con las vidas de estas personas. Porque lo que no encaja es que si estas personas, como se ha dicho, estaban encadenadas y aparecieron encadenadas con un tiro en la cabeza, cmo es que ha habido uno que no estaba encadenado y que quitndose de en medio cuando empez el tiroteo, se puso a salvo. Son cosas que no cuadran desde ningn punto de vista.

El Gobierno Santos: discurso suavizado, pero violaciones de derechos humanos igual de atroces

Yo quiero acabar sealando la necesidad de redoblar estos esfuerzos. Porque nos encontramos ante un Gobierno absolutamente ignominioso, que no es cierto que haya cambiado. Como bien dicen los movimientos populares colombianos y las organizaciones de defensa de los derechos humanos, apenas ha habido un desarme de la palabra. El seor Santos parece ser bastante ms inteligente y, por lo tanto, tambin previsiblemente ms peligroso que el seor Uribe, y ha adoptado un tipo de lenguaje y forma de relacionarse con los medios de comunicacin no tan soez y grosero como el del seor Uribe, lo cual puede prestarle algo ms de credibilidad de lo que tena Uribe, que mantena un discurso irracional y cegado por el odio. Sin embargo, el Gobierno del seor Santos mantiene otro tipo de discurso, con una cobertura supuestamente ms democrtica y apelando a los mismos argumentos utilizados por las autoridades estadounidenses en esa famosa guerra contra el terrorismo. Las cifras de la situacin de los defensores de los derechos humanos, de los sindicalistas en Colombia en el ao y tres meses de Gobierno del presidente Santos son tan atroces o peores que las del Gobierno del Seor Uribe. Los asesinatos de sindicalistas siguen producindose con la misma frecuencia o ms; las detenciones arbitrarias, desapariciones y asesinatos de los defensores de derechos humanos siguen producindose con la misma frecuencia o ms.

Urgencia de solidaridad con miles de presos polticos, sometidos a una poltica de exterminio

7.500 presos polticos en estos momentos en Colombia, y de ellos solamente entre 800 y 1000 son sindicados de pertenencia a organizaciones insurgentes: es decir, que estamos hablando de ms de 6.500 lderes populares y defensores de derechos humanos que estn acusados de terrorismo e internados en crceles en Colombia, en una situacin en la que se les est dejando morir, por la absoluta privacin de derechos bsicos de la persona: asistencia sanitaria, alimentacin, incluso en lugares con altas temperaturas, el derecho a acceder al agua para beber, sufriendo atentados y agresiones dentro de las prisiones, de forma que se est produciendo una absoluta poltica de exterminio con estos prisioneros polticos, que sin duda alguna ameritan que sea uno de los objetivos esenciales del movimiento de solidaridad con Colombia en estos momentos.


Jos Manuel Martn Medem: "La solidaridad con Remedios es tambin en defensa propia"

Yo quiero hacer un pequeo comentario nada ms, poniendo adems un ejemplo de cmo la guerra jurdica hacia el exterior, organizada por el entonces presidente lvaro Uribe, se est extendiendo por el continente latinoamericano. Voy a poner un ejemplo que viene de estos ltimos das.

 

Antes contaba Piedad Crdoba de una manera muy rpida cmo fue el caso de la intervencin contra ella: tambin bajo una acusacin de pretendida colaboracin con la guerrilla no haba manera de proceder contra ella a travs de los tribunales de justicia o de injusticia, segn sus actuaciones- y utilizaron el camino, que en Colombia es posible, contra funcionarios pblicos, a travs de la figura de la Procuradura, que lo que hace es una intervencin disciplinaria, que puede llegar incluso, como en el caso de Piedad se aplic, al castigo de arrebatarle su condicin de representante popular elegida a travs de las urnas. Es el caso en la situacin de Piedad y es, como ella contaba, lo que tiene ante el Consejo de Estado presentado como recurso, pero mientras tanto no puede ejercer el cargo para el que fue elegida libremente por los ciudadanos. Ese es el caso de una persona de mayor proyeccin nacional e internacional, como es Piedad Crdoba, pero tambin la demostracin de que no han tenido, ni siquiera en esa oportunidad, pruebas para llevar a los tribunales esa causa y tuvieron que ir por la va disciplinaria.

Exportando el modelo de guerra jurdica

 

El modelo de guerra jurdica del que hablaba Enrique es un modelo que se utiliza internamente para, bajo la acusacin de complicidad de colaboracin con la guerrilla, neutralizar, hostigar, perseguir, espiar y a ser posible, procesar, condenar y encarcelar a sindicalistas, defensores de los derechos humanos, miembros de la oposicin poltica, representantes de comunidades indgenas Es decir, todos aquellos a los que la presidencia de Uribe consideraba enemigos y cmplices de la guerrilla simplemente por dos cosas: o bien porque denunciaban tanto al interior del pas como internacionalmente el terrorismo de Estado y las violaciones a los derechos humanos, o porque tanto dentro del pas como internacionalmente, manifestaban su voluntad y llevaban a cabo sus intenciones con su trabajo diario, de facilitar el intercambio de conocimiento, la informacin, el abrir espacios de encuentro para poder hacer posible el dilogo, esa autntica negociacin para una solucin poltica al conflicto armado, a la guerra civil colombiana.

 

Ese modelo se export -y antes Enrique tambin hablaba del procedimiento judicial que est en marcha-, se export a la Unin Europea y empezando por Espaa, a travs de la actuacin del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), el organismo de inteligencia que depende de la presidencia de la Repblica, pero en el caso de Uribe fue utilizada como una autntica polica poltica. Fueron agentes de ese mismo organismo de inteligencia los que en la Unin Europea, empezando por Espaa, espiaron, acosaron, difamaron, sobre todo a miembros del exilio colombiano y de organizaciones espaolas de solidaridad con el pueblo de Colombia u organizaciones de defensa de los derechos humanos que desde aqu denunciaban.

Uribe consigui criminalizar a las vctimas y a los defensores de derechos humanos

Esa tctica de la guerra jurdica se basaba en lo que durante las ltimas presidencias ha sido una autntica poltica de Estado que era revertir la situacin anterior, cuando haba al menos una ligera presin internacional sobre los gobiernos de Colombia con la acusacin de que estaban violando los derechos humanos. El doble mandato presidencial de Uribe consigui invertir la situacin, y que fuera la acusacin de terrorismo contra los insurgentes y sus supuestos aliados, los movimientos sociales y de defensa de los derechos humanos, la oposicin poltica, los que internacionalmente fueran desprestigiados para que no tuvieran aceptacin las denuncias que ellos hacan sobre la apariencia de democracia y la realidad de terrorismo de Estado, y que la comunidad internacional se pusiera del lado del Gobierno colombiano y no del lado de las vctimas de la represin. Esa ha sido la poltica que tanto dao ha hecho y que, como en el caso de Remedios, la mantiene en ese cepo en el que cada vez se va demostrando la falsedad de las supuestas pruebas contra ella pero sigue en una situacin en la que la han estigmatizado ante la opinin pblica, le han impedido continuar con su trabajo, le han hecho un bloqueo profesional, personal, poltico y social, haciendo que su vida est bloqueada y pendiente de una espada de Damocles de un procesamiento dos, tres, cuatro aos, con acusaciones tan graves como la de colaboracin o complicidad con banda armada o ese de ser el centro de la conspiracin perfecta entre el Gobierno venezolano, ETA y las FARC.

El cinismo y la hipocresa es que esa violencia institucional sea aceptada en los tribunales espaoles, se mantenga la persecucin contra Remedios o contra Leyla, sabiendo como saben que en Colombia el presidente Uribe est sometido a la investigacin de la Comisin de Acusaciones en el Parlamento; que la marea de las complicidades en la utilizacin de la polica poltica para el acoso a la oposicin ha llegado ya hasta su secretario personal; que una de las directoras del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) pidi asilo poltico en Panam para no ser juzgada en Colombia, por recomendacin del propio lvaro Uribe. Es decir, un ex presidente que le recomienda a la jefa de su polica poltica que se asile en otro pas porque no hay condiciones para ser juzgada con garantas en su propio pas cuando ya estn procesados y, en algunos casos, condenados, media docena de altsimos mandos de ese mismo Departamento Administrativo de Seguridad, y donde todas las evidencias apuntan a que haba una operacin dirigida desde la jefatura del Estado, de quien depende esa polica poltica, con proyeccin interna y externa.

El caso de la acusacin de "complicidad con el terrorismo" contra "La Jornada"

Termino porque quera explicar cmo ese modelo se est extendiendo y de qu manera tan peligrosa. Hace 7 aos, en 2004, en Mxico donde tambin Uribe consigui uno de sus objetivos al acusar de colaboracin con la guerrilla a un profesor universitario que trabajaba en la UNAM y que fue directamente deportado por el Gobierno mexicano violando todas las normas del Derecho internacional y del procedimiento de extradicin, llevado a Colombia y metido en una crcel de alta seguridad, y al que han tenido tambin que poner en libertad despus de tres aos de un autntico calvario: difamacin pblica, hostigamiento profesional, bloqueo poltico, personal, social y econmico le han destrozado la vida para luego tener que reconocer que la acusacin era falsa, el procedimiento absolutamente exagerado, el tratamiento penal sin lmite, etc. En Mxico en 2004 hubo una polmica entre dos medios de comunicacin: la revista Letras Libres, que dirige Enrique Krauze discpulo querido de Octavio Paz e ntimo amigo de Mario Vargas Llosa- public un artculo escrito por el entonces subdirector de esa revista que se titulaba Cmplices del terrorismo, y que estaba dedicado con mucho cario al peridico La Jornada, uno de los ms importantes de Mxico, al que acusaba de ser cmplice de ETA, con acusaciones tan documentadas como que tena un convenio de intercambio de contenidos con el diario Gara; que no utilizaba la terminologa terrorista para referirse a ETA (a lo que el diario La Jornada contest explicando que es la misma doctrina que utilizan una agencia de noticias tan importante como Reuters o el servicio internacional de informacin de la BBC, donde no se califican a las organizaciones o a las personas sino los hechos; porque la denominacin de terrorista es una denominacin no establecida internacionalmente y por tanto sometida a interpretacin subjetiva y arbitraria). Adems lo consideraban cmplice del terrorismo porque utilizaba tambin una valoracin que haba hecho Savater sobre un reportaje que le pareca tambin apologa del terrorismo En fin, pruebas muy contundentes. Pero lo peor de esto es que una vez publicado ese artculo en el que, bajo el ttulo de cmplices del terrorismo se especificaba directamente la acusacin de que estaban al servicio de un grupo terrorista como ETA, el diario La Jornada interpuso una querella por calumnia que no fue admitida en la instancia del tribunal del Estado de Mxico; recurri al amparo de la Corte Suprema, y hace dos das la Corte Suprema no ha concedido el amparo con el argumento de que no se poda interpretar como una acusacin de complicidad con el terrorismo porque en realidad era un ejercicio de la libertad de expresin en el escenario democrtico del debate ideolgico.

Que la Corte Suprema de un pas diga que acusarte de cmplice del terrorismo no es una calumnia, el paso siguiente puede ser que te procesen por colaboracin con banda armada. Es la manifestacin ms reciente de cmo esa doctrina se extiende. En resumidas cuentas, Estados Unidos, que tiene mucho ms poder militar, utiliza los vuelos secretos de la CIA para secuestrar a quien luego va a torturar; o utiliza los aviones no tripulados para matar a los terroristas en Pakistn. El Gobierno de lvaro Uribe lo que utilizaba eran aviones judiciales no tripulados para atacar all donde se refugiaran sus supuestos enemigos, supuestos cmplices de la guerrilla, y desprestigiarlos, acosarlos y meterles en un cepo donde su vida se destrozaba.

Todos somos Remedios: solidaridad en defensa propia

Quera comentar esto para que entendamos la triple importancia que tiene un caso como el de Remedios, en el sentido de la injusticia que supone que le destrocen la vida con ese hostigamiento de violencia institucional utilizando los aparatos jurdicos de dos pases, con la hostilidad del Gobierno de Colombia y el mirar para otro lado del Gobierno espaol; la importancia poltica que tiene la historia, en cuanto a una forma de actuar de un Gobierno que destroza la credibilidad de cualquiera, siempre que pueda, con el argumento de que eres terrorista y que eres cmplice de la guerrilla, y luego la situacin de indefensin que en una democracia te puede colocar una acusacin que no tiene ninguna base.

Como antes deca nuestro compaero abogado, el que se acojan las acusaciones de esa importancia, y se ejecuten detenciones, se abran procesos y se mantenga tres, cuatro, cinco aos esa espada de Damocles, sin que haya nada sustancial, nos puede pasar a cualquiera. Es decir, la solidaridad con Remedios es una solidaridad en defensa propia tambin. Todos somos Remedios, pero tambin podemos serlo de verdad, es decir, nos puede pasar a cualquiera.


Remedios Garca Albert: "Si de algo se nos puede acusar es de haber trabajado para buscar la paz"

Quiero agradeceros a todos que hayis venido hasta aqu, a mi abogado, que est siempre pendiente de todo, y a cada uno de vosotros.

Incluso si mi problema quedara totalmente sobreseido aqu, todo no se habra solucionado. Porque me han incluido tambin en una lista de terroristas internacional, y de ah no s cmo se puede salir. Me parece que es bastante difcil, y no s qu consecuencias puede tener. El da que se me devuelva mi pasaporte y viaje a cualquier lugar, no s qu me puedo encontrar, qu me puede suceder. Es una incgnita para la que no tengo respuesta. Se me ha bloqueado la cuenta corriente que tena en un banco aqu. Un da me llamaron por telfono y me dijeron que la iban a cerrar, sin mayor explicacin. Pude abrir otra, por el momento no ha sucedido nada, pero en alguna ocasin se me ha intentado hacer una transferencia y no se ha podido, precisamente porque estoy en esas listas virtuales.

Creo que tanto el proceso de Piedad en su pas, al que todava no se ha terminado de dar respuesta, como los que hay aqu, pienso que no va a haber juicio ni respuesta, porque ellos saben que no tienen la razn, y eso sera muy evidente, y pblico, y creo que no les conviene. Por eso se estn alargando, por eso no hay respuestas. A lo mejor me equivoco, pero tengo esa impresin. Porque adems ese juicio dara lugar a que se hablara de otras muchas cosas, y sera una tribuna a la que no iban a tener ms remedio que dar cobertura los medios.

Colombia es, de toda Amrica Latina, en este momento el nico pas de donde nosotros estamos recibiendo refugiados. Es el nico pas latinoamericano que est exportando refugiados polticos a Espaa. Entonces, lo que yo no entiendo muy bien es cmo se considera a un pas con tantos refugiados polticos, que no son precisamente perseguidos por las organizaciones insurgentes. Algunos estn aqu en esta sala: quin los persigue? por qu se han visto obligados a abandonar su pas? Quin los persigue? Y si es as, cul es la explicacin de su Gobierno ante la comunidad internacional, un gobierno que es considerado por todo el mundo como un Gobierno democrtico y ejemplar en el continente?

Yo no voy a hablar de Colombia. Mis preguntas son para este Estado nuestro, que se dice democrtico, adalid de los derechos humanos y que est apoyando a un pas del que hay pruebas evidentes para todo aquel que quiera verlas, de que se estn violando permanentemente los derechos humanos. Creo que debemos exigir responsabilidades a nuestro pas por esa connivencia. Y eso es lo que nosotros podemos hacer desde aqu por Colombia, por su pueblo. Creo que se lo merecen.

A nosotros si de algo se nos puede acusar -y yo tengo que decirlo aqu-, para lo nico que hemos estado trabajando ha sido para buscar la paz. Porque no queremos guerras: ni esta de Colombia ni ninguna otra. Yo estoy convencida de que todos los que estamos en esta sala estamos en lo mismo. No queremos las guerras, estamos trabajando para que no haya guerras de ninguna clase. Para que se resuelvan los problemas por otras vas. Y esto se lo digo a los que quieran oirlo y a los que no lo quieran oir. Es lo nico que hemos hecho.

E insisto, creo que desde aqu lo que tenemos que hacer es pedir responsabilidades a nuestro Gobierno por esta connivencia, porque nuestras empresas estn trabajando all parece ser que muy cmodamente, sacando muy buenos beneficios y eso posiblemente es lo que nos est llevando a que, para salvaguardar esos intereses, cerramos los ojos a todo lo que nos est sucediendo.


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Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

rCR




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