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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-12-2011

Total impunidad en Puerto Gaitn
Mujeres castigadas por los paramilitares, sealadas por el alcalde Edgar Silva

Texto APcrtico / Video NoticiasUNO
Rebelin


Edgar Silva, era el que sealaba a quin se llevaban"

Testimonio de vctima

 

Hay una perversa estrategia meditica ante la imposibilidad de ocultar la magnitud del genocidio, que consiste en conjugar la realidad al pasado, mientras las masacres, barbarie y control social continan en el presente.  

1. Paramilitarismo, control social e impunidad total: el caso del alcalde Edgar Silva

En un reportaje Noticias Uno revela el rol del actual alcalde de Puerto Gaitn en sealar a las mujeres que deban ser castigadas, y la impunidad total que cobija estos hechos. Los castigos aplicados a las mujeres son parte control social que ejerce la herramienta paramilitar del estado colombiano y del gran capital.

Los paramilitares de Puerto Gaitn llegaron a extremos que el mundo slo conoca en la Segunda Guerra Mundial... A las mujeres que no obedecan sus rdenes, las condenaban a trabajos forzados en sus campamentos y las calveaban para el escarnio pblico. Una de las vctimas y dos paramilitares aseguran que el actual alcalde de Puerto Gaitn, Edgar Silva, era quien escoga a las castigadas y quien le recomend el castigo a los paramilitares. Relata Noticias Uno   (1)


 

http://www.youtube.com/watch?v=JZkzDGvQA6s&feature=youtu.be

Mara, una vctima de estos hechos, testific: " Los paramilitares castigaban y ponan las leyes y para ponerle las leyes a uno y castigarlos, se lo llevaban a uno secuestrado 3, 2 meses. Los paramilitares dispusieron de Mara a su antojo. "Nos cortaban el cabello, nos ponan a trabajar (...) privadas de la libertad, por all en las fincas, eso era terrible. Yo era una nia menor de edad, no tena ni 15 aos cuando trabajaba, y se acercaron donde yo trabajaba y me dijeron que me tena que ir a presentar all".

Cuando Mara se present supo que haba una lista en donde estaba inscrita y que alguien se haba quejado de su comportamiento. Y acerca de quin haca los sealamientos, testimonia Mara: En primera mano el Sr. Guillermo   (jefe paramilitar) y en segunda el seor personero, Edgar Silva, era el que sealaba a quin se llevaban y quin se quedaba". Se refiere al hoy alcalde del departamento de Puerto Gaitn Edgar Silva, que en esa poca era personero del municipio.

El paramilitar Bohrquez, alias Pocillo declar:   "l (Edgar Silva) hablaba con Don Pablo y le comentaba los problemas que le llegaban a diario a la oficina de la personera".

El alcalde electo Edgar Silva dio ante Justicia y Paz, estas declaraciones para responder por los hechos sucedidos en Puerto Gaitn:   Mencion esas actividades cuando las mujeres estaban involucradas en rias, o escndalos, chismes, comentarios.   S era normal que se aplicaran esa serie de castigos .

A pesar de las declaraciones del ex paramilitar Pocillo a la Fiscala y de su jefe paramilitar Guillermo Torres, no hay abierta ninguna investigacin.


2. Qu es el paramilitarismo?

El paramilitarismo es una herramienta del gran capital articulada desde el mismo estado colombiano, usada para eliminar a la oposicin poltica, para cometer masacres abominables con la finalidad de callar reivindicaciones sociales y desplazar masivas cantidades de personas mediante la inyeccin de terror. Los desplazamientos masivos de personas son perpetrados para beneficio del gran capital nacional y transnacional que acapara las tierras despojadas a las comunidades campesinas; por ello las zonas ms ricas y codiciadas sufren atroces masacres de la herramienta paramilitar en connivencia y coordinacin con el ejrcito y la fuerza pblica. Hoy en da este mecanismo de terror, desplazamiento y despojo para beneficio del gran capital es muy tangible en las zonas aurferas de Colombia, por ejemplo.

El accionar de la herramienta paramilitar es sembrar terror y sus mtodos son de barbarie extrema; su funcin es eliminar la oposicin poltica, eliminar la reivindicacin social, desarticular los procesos organizativos populares, y aplicar un control social funcional a los intereses del gran capital. Es una creacin de la oligarqua y del gran capital para contrarrestar los descontentos sociales y para perpetuar el despojo; no es, como busca incesantemente presentarla la propaganda meditica de sus mismos creadores, un fenmeno de surgimiento espontneo; no, esa es la legitimacin de un aparato genocida, una legitimacin que buscan inyectar sus mismos creadores. Evidentemente el surgimiento no es espontneo sino planificado y teorizado en las altas esferas del poder, un surgimiento, desarrollo y permanencia funcional al gran capital: no son Autodefensas, como buscaron hacerlo creer mediante la propaganda de los mass-media y la nominacin de varios grupos con nombres como Autodefensas Unidas de Colombia, AUC ; y tampoco son meras   Bandas Criminales- BACRIM como busca hacerlo creer la propaganda del rgimen de Santos en la actualidad: no son ni   autodefensas   ni tampoco simples   bandas criminales : son ejrcitos de mercenarios que obedecen a sus creadores, y que permiten la acumulacin de tierras y capital en pocas manos, con una definitiva e imprescindible articulacin a la fuerza pblica. Estas estructuras mercenarias que aplican el terror son adiestradas en el ms rancio anti-comunismo y bendecidas por eclesisticos funcionales al terror. El control social de ejerce en torno a valores fascistas en amplias regiones del pas, para cortar de cuajo el surgimiento de la reivindicacin social. La doble moral catlica en la herramienta paramilitar alcanza su paroxismo: castigan a las mujeres por llevar faldas cortas o por 'sonrer demasiado' pero en cambio no tienen ningn escrpulo en violar mujeres y nias como forma de inyectar el terror, llegando a tener los jefes paramilitares hasta 50 nias menores de 15 aos violadas y dispuestas en esclavitud sexual, como lo testimoniaron las vctimas del Jefe paramilitar alias El Patrn (2).

La herramienta paramilitar del gran capital se encuentra planteada en los manuales militares. Su articulacin al estado se da como estrategia contra-insurgente y en el marco de la teora militar del enemigo interno   que concibe a la poblacin como el "enemigo"   y busca "quitarle el agua al pez", en el entendido de que el pez es la insurgencia popular, y el agua es el apoyo de la poblacin civil a la insurgencia. Esta doctrina de "quitarle el agua al pez" es la que aplicaron los EEUU contra el pueblo de Vietnam y es la misma que sustenta el terrorismo de estado que se ha venido aplicando en pases como Colombia o Guatemala, por citar solo dos casos. La doctrina del enemigo interno fue inculcada desde los formadores estadounidenses a las fuerzas militares colombianas que bajo estos lineamientos implementan la estrategia paramilitar para eliminar el apoyo popular a la insurgencia mediante la inyeccin de miedo, el desplazamiento poblacional, y el control social. Su financiacin es dada por el gran capital, las multinacionales, terratenientes ganaderos, terratenientes del narcotrfico, y latifundio en general; aunado a lo anterior, del presupuesto de la fuerza pblica y de los "apoyos" militares de EEUU reciben insumos de guerra y fondos, aunque obviamente esto ltimo no debe constar en libros de cuentas, dado que la estrategia paramilitar del estado tiene como uno de sus principales objetivos poder ejercer masacres contra la poblacin civil, a la vez que se aduce que no fue la fuerza pblica, sino los paramilitares . Y bajo la modalidad de esa larga estafa el rgimen contina la prctica del exterminio contra el pueblo. Los documentos y testimonios de vctimas sobre la absoluta connivencia del paramilitarismo con la fuerza pblica y las autoridades son ms que abundantes. Pero la democracia colombiana con eje paramilitar sigue impune.

3. La perversin meditica de conjugar la barbarie al pasado cuando la herramienta paramilitar sigue impune y en funciones

Empiezan a surgir algunos materiales, bien sea testimonios, confesiones de paramilitares, reportajes, sobre la barbarie paramilitar: lamentablemente el tratamiento que dan los mass-media a estas necesarias informaciones sobre el grado de barbarie de la herramienta paramilitar lleva casi siempre un elemento perverso de desinformacin y manipulacin, que muchas veces hasta los medios alternativos repiten por inercia: los mass-media buscan presentar la barbarie conjugada al pasado, cuando la realidad es que el paramilitarismo sigue activo, y se ha acrecentado. Se ha establecido el lugar comn que va en contra de la realidad objetiva de que: s, los tiempos de Uribe eran muy malos, lo que pas fue terrible ; y si bien los tiempos de Uribe fueron efectivamente atroces, y lo que pas fue terrible, lo que hay que precisar es que esos tiempos de barbarie siguen vigentes, y la atrocidad sigue pasando . Por lo tanto hay una perversa estrategia meditica ante la imposibilidad de ocultar la magnitud del genocidio, que consiste en conjugar la realidad al pasado, mientras las masacres, barbarie y control social continan en el presente .

Es indispensable precisar la permanencia en la actualidad de la herramienta paramilitar como lo denuncian los hechos, las comunidades y las vctimas. El ltimo informe del Indepaz, de noviembre 2011 arroja que los paramilitares operan e instauran el control social en 347 municipios, de 31 departamentos de Colombia, un territorio mayor al del ao anterior.

Como bien lo expresa la investigadora Azalea Robles:

Ahora al paramilitarismo ya no se le llama paramilitarismo en los mass-media: los tanques de propaganda buscan imponer un nombre eufemstico, en el pas de los eufemismos: la herramienta paramilitar es bautizada con el nombre de BACRIM (bandas criminales), esto con la idea de reforzar el concepto de bandas que actuaran desordenadamente y de manera autnoma, por oposicin a su realidad de ejrcito de mercenarios organizados bajo los lineamientos de adelantar una guerra sucia planificada contra la poblacin, con el financiamiento del gran capital y la coordinacin del ejrcito nacional, y todo segn la doctrina del enemigo interno.

En Colombia la constante es el rebautizo, la pantomima, la mscara, el manoseo y la prostitucin de la palabra paz Y as como se le cambia de nombre a una herramienta del terror mientras sigue activa, de la misma manera buscan hacernos creer que hay un aire nuevo con la nueva presidencia, mientras siguen profundizando la entrega del pas a multinacionales con las consecuencias de empobrecimiento y guerra sin fin que esto significa.

 


NOTAS:

(1)http://www.youtube.com/watch?v=JZkzDGvQA6s&feature=youtu.be

 

(2) 50 nias violadas por paramilitar "El Patrn" y el Parque Tayrona: Infancias molidas en grandes negocios

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=130891



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